David Martyn Lloyd-Jones (20 de diciembre de 1899-1 de marzo de 1981) fue un médico, pastor protestante y predicador galés que influyó en la época de reformación del movimiento evangélico británico en el .

Su niñez

David Martyn Lloyd-Jones nació casi a punto de concluir el , el 20 de diciembre de 1899 en la ciudad de Cardiff, en el sur de Gales, 7 años después de la muerte de Charles Spurgeon, y dos días antes de la muerte de Dwight L. Moody. Hijo de Henry y Magdalene Lloyd-Jones.

Cuando Martyn tenía cinco años de edad sus padres se mudaron a la pequeña villa de Llangeitho en Cardiganshire. Esta villa había sido testigo de grandes avivamientos en el pasado reciente entre los metodistas calvinistas; pero en los días de Lloyd-Jones la iglesia había caído en un estado de sopor espiritual. Hablando acerca del pastor de la iglesia a la que ellos asistían en familia, Lloyd-Jones dijo una vez que era “un hombre moral y legalista… No recuerdo que alguna vez haya predicado el evangelio, y ninguno de nosotros tenía idea de lo que era el evangelio”.

A principios de 1910, cuando Lloyd-Jones tenía 11 años, la casa paterna se incendió durante la noche, y tanto él como sus dos hermanos, Harold y Vincent, estuvieron a punto de morir. En ese incidente la mayor parte de los bienes familiares se perdieron y Henry Lloyd-Jones, el padre de Martyn, cayó en bancarrota. Esto cargó profundamente el corazón de Lloyd-Jones, convirtiéndolo en un joven muy serio, determinándolo a tener éxito en su vida profesional. Él mismo diría más adelante que nunca tuvo adolescencia.* D. Martyn Lloyd-Jones : The First Forty Years, Iain Murray (1982),

Tratando de encontrar alguna forma de sustento, Henry Lloyd-Jones se mudó a Canadá con la esperanza de llevarse luego a su familia. Pero al no encontrar trabajo decidió regresar, sólo que, a su regreso a Gran Bretaña, en vez de dirigirse a Gales, llegó la ciudad de Londres. Martyn fue enviado entonces a reunirse con su padre el verano de 1914 para servirle de ayuda.

Este fue un tiempo muy difícil para ellos. La situación económica era tan apremiante que Lloyd-Jones describe esta época de su vida como llena de desaliento y depresión: “Teníamos incontables desilusiones – dice él. Mi padre y yo, para ahorrar dinero, caminábamos y caminábamos y caminábamos”. Finalmente, el padre pudo hacerse de un negocio y la familia volvió a estar junta una vez más.

Entre 1914 y 1916 Lloyd-Jones concluyó sus estudios de bachillerato en una Escuela Gramática y a los 16 años de edad fue admitido en la carrera de medicina. Pasó sus exámenes de admisión con una excelencia tal que fue admitido en el prestigioso Hospital de San Bartolomé, a pesar de ser muy joven. Este hospital era para la comunidad médica lo que Óxford era para la comunidad intelectual. A los 21 años se graduó de cirujano (aunque como era tan joven tuvo que esperar para graduarse). Su capacidad era tal que el barón de Horder, miembro del Real Colegio de Médicos y médico de la Corona y uno de los más eminentes doctores de la época, lo empleó como su asistente. Horder dijo de él que era “el pensador más agudo que alguna vez haya conocido”.

Conversión y llamamiento al ministerio

En lo tocante a su vida espiritual, tanto Martyn como sus dos hermanos habían profesado la fe en la iglesia de Llangeitho, antes de mudarse a Londres en 1914. Y una vez establecidos allí, continuaron asistiendo a una iglesia de la misma denominación, la Capilla de Charing Cross, donde Martyn Lloyd-Jones llegó a ser el superintendente de la Escuela Dominical a los 18 años de edad.

Su hermano Harold en la epidemia de gripe española)

Al cumplir los 20 Lloyd-Jones se dio cuenta de que realmente no era cristiano. En su libro La predicación y los predicadores, dice lo siguiente al respecto:

“Durante muchos años creí que yo era cristiano cuando en realidad no lo era. Llegó un momento en que me di cuenta de que nunca había sido cristiano y me convertí. Pero había sido miembro de una iglesia y asistía a mi iglesia y a sus cultos regularmente. Por tanto, cualquiera que diera por sentado, como hicieron la mayoría de los predicadores, que yo era cristiano estaba haciendo una suposición falsa.

Esa no era una verdadera evaluación de mi estado. Lo que yo necesitaba era una predicación que me convenciera de pecado y que me hiciera ver mi necesidad y me llevara a un verdadero arrepentimiento y me enseñara algo de la regeneración. Pero yo nunca había oído hablar de esto".

Todo eso cambió en algún punto entre 1921 y 1923. El Espíritu de Dios trajo tal convicción sobre él de la veracidad del cristianismo que de inmediato se sintió compelido a predicar el evangelio. En 1925, Lloyd-Jones fue invitado a hablar en una sociedad literaria y de debate, donde dio un discurso titulado La Tragedia del Gales Moderno y en el cual mostró la sorprendente capacidad de análisis, que luego sería tan evidente en su predicación. La prensa lo alabó como uno de los galeses más brillantes de Londres y algunos comenzaron a preguntarse si la práctica de la medicina era el lugar más apropiado para él. Lo que ellos no sabían era que el mismo Lloyd-Jones ya había tomado una decisión al respecto.

A la Capilla de Charing Cross también asistía Tom Philips, un oftalmólogo muy famoso cuya hija, Bethan Philips, estaba a punto de graduarse en medicina. Desde la primera visita que Lloyd-Jones hizo a esa iglesia años atrás había puesto sus ojos en ella. Lloyd-Jones tenía la preocupación de que Bethan lo rechazara cuando le confiara los planes que tenía de dejar la medicina para dedicarse al ministerio; pero para sorpresa suya ella no puso ninguna objeción.

Unos tres meses antes de su boda, Martyn Lloyd-Jones había sido invitado a predicar en la Iglesia de Bethlehem Forward Mission, en el arrabal de Sandfields de Port Talbot, Glamorgan Occidental, fraccionamiento que había sido abierto para trabajadores de la hulla y el acero que muy rápido comenzó a declinar económica y moralmente. La grey de la iglesia quedó tan impactada por la claridad, el poder y la lógica de su mensaje, que no sólo le pidieron que los visitara de nuevo, sino que finalmente le solicitaron que fuera su pastor; invitación que Lloyd-Jones aceptó.

Esa decisión causó tanta sorpresa, que fue comentada en varios periódicos londinenses. Mucha gente no podía entender cómo un profesional, con un futuro tan brillante, había tomado la decisión de venir a ser el pastor de una iglesia ubicada precisamente en una zona con poco nivel educativo y con mala reputación moral. Alguien escribió en esa época que Sandfields era un lugar para “el jugador, la prostituta y el publicano”. Sin embargo, allí se fueron Martyn y Bethan luego de su luna de miel a principios de 1927.

Al inicio de su ministerio algunos ministros ordenados de la Iglesia Presbiteriana se sentían recelosos por el hecho de que Lloyd-Jones no tenía ninguna preparación teológica formal. Mientras que los médicos locales tampoco estaban muy contentos porque pensaban que él había ido allí a mostrar su superioridad y arrebatarles a sus pacientes. Pero poco a poco los prejuicios comenzaron a desvanecerse y la iglesia comenzó a crecer. Hombres y mujeres reconocidos por su impiedad eran convertidos por el poder del Espíritu de Dios, mientras Lloyd-Jones se dedicaba a predicar expositivamente la Palabra de Dios, versículo por versículo.

Siendo galés de nacimiento, Lloyd-Jones conocía muy bien el carácter emotivo de los galeses, algo que muchos predicadores aprovechaban predicando con un estilo muy emocional para lograr supuestas conversiones que generalmente no duraban mucho tiempo. Pero a diferencia de ellos, Lloyd-Jones no comenzaba con las emociones de sus oyentes, que son fácilmente manipulables, sino con sus cabezas; él sabía que si quería ver verdaderos frutos de conversión la mente debía ser alcanzada primero.

Nunca contaba chistes desde el púlpito, ni utilizaba anécdotas personales, sino que basaba sus sermones en exponer exclusivamente lo que enseñaban los textos bíblicos elegidos para ese día. Él estaba convencido de que la clase obrera poseía la capacidad de sostener un debate lógico y bíblico. De manera que la membresía no sólo creció numéricamente, sino también en madurez espiritual y en el número de hombres que posteriormente llegarían a ser pastores.

Durante los 11 años que duró su ministerio en Port Talbot la iglesia experimentó un crecimiento sorprendente, sobre todo entre los años 1930 y 1931.

De igual manera Lloyd-Jones era cada vez más solicitado como predicador, no solo en el Reino Unido, sino también en los Estados Unidos y Canadá, y muchos comenzaron a ver en él un modelo de predicación.

Atendiendo a una de esas invitaciones, en diciembre de 1935 Lloyd-Jones predicó en el Albert Hall, en Londres, y durante su mensaje enfocó los problemas bíblicos que él veía en muchas de las técnicas que se usaban para el evangelismo en aquellos días:

“¿Pueden muchos de los métodos de evangelismo que se introdujeron hace unos cuarenta o cincuenta años realmente justificarse por la Palabra de Dios? Cuando leo sobre la obra de los grandes evangelistas en la Biblia, veo que ellos no estaban preocupados primeramente por los resultados; ellos se ocupaban en proclamar la palabra de la Verdad. Dejaron el crecimiento al Señor. Estaban interesados sobre todo en que las personas fuesen puestas cara a cara con la propia verdad”.

Ministerio en Westminster thumb|Capilla de Westminster en 2009 Una de las personas que se encontraba presente aquella noche era un anciano de 72 años llamado George Campbell Morgan, pastor de la Capilla de Westminster, y probablemente el predicador más reconocido de la época. Para ese tiempo Morgan estaba buscando un sucesor. Así que dos días después de escucharlo predicar, Lloyd-Jones recibió una invitación para predicar en la Capilla el último domingo de ese mismo mes de diciembre de 1935. Esa fue la primera vez que Lloyd-Jones predicó en esta iglesia de la que luego sería su pastor por casi 30 años. Unos meses más tarde, en abril de 1936, también fue invitado a predicar en el Tabernáculo Metropolitano, la iglesia de la que Spurgeon fue pastor hasta su muerte en 1892.

Para esa época Lloyd-Jones había recibido la oferta de ser el rector de un seminario teológico en Gales. Pero finalmente decidió irse a trabajar con Morgan en la Capilla en 1938. Al principio pastoreó conjuntamente con Morgan. Pero cuando estaba a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial, Lloyd-Jones asumió plenamente el ministerio pastoral de la congregación.

Fue un período muy difícil para Inglaterra, tanto en sentido económico como emocional, que también afectó a los miembros de la iglesia. Pero aun así continuaron llevando a cabo sus servicios los domingos casi con normalidad. Debido a que el edificio de la iglesia estaba situado muy cerca del Palacio de Buckingham y otros edificios importantes del gobierno, constantemente estaban en peligro de ser alcanzados por el bombardeo de los alemanes. En 1944, una bomba explotó a unos pocos metros del edificio, cubriendo al predicador y a la congregación de polvo. Un miembro de la congregación abrió sus ojos después del estampido, y cuando vio que todos estaban cubiertos de blanco creyó que había llegado al cielo.

Un ministerio más amplio

A pesar de las dificultades de la guerra, Lloyd-Jones estuvo envuelto en la fundación de varias instituciones importantes que le dieron un alcance mucho más amplio a su ministerio.

La primera fue la creación de la Biblioteca Evangélica de Londres, en 1943. Esta biblioteca posee una historia sumamente interesante que ilustra la manera extraordinaria como Dios obra para la expansión de Su reino en el mundo. En 1903, un hombre llamado Geoffrey Williams conoció al Señor en una iglesia bautista en la que el pastor citaba frecuentemente El progreso del peregrino y otros libros de autores puritanos que no se habían vuelto a reimprimir por más de 200 años.