thumb|Planta del complejo de edificios que diseñara Hermosilla, la ubicación de la entrada da al final de la calle Atocha, justo enfrente del que fue Cine San Carlos. En el diseño de planta se nota el empleo de espacios rectangulares como división, facilitando las ampliaciones futuras. En la imagen se representa en gris oscuro las partes que se hicieron finalmente, en gris claro lo que nunca se llegó a ejecutar. El Hospital General de Madrid (denominado Hospital General y de la Pasión durante los siglos y y Hospital Provincial de Madrid en los siglos y ) fue una institución sanitaria ubicada en Madrid (cerca de la calle de Atocha) que estuvo en servicio durante casi más de trescientos años. Su actividad comenzó a inicios del a raíz de la unificación de varios pequeños hospitales de Madrid y finalizó el 1 de octubre de 1965 para acabar siendo rehabilitado en un museo nacional, el Reina Sofía, y conservatorio.

Antecedentes En su solar ha habido dos hospitales, el primero denominado Hospitium Pauperum, esbozado por el protomédico Cristóbal Pérez de Herrera en época de Felipe II, que estuvo en servicio hasta que Fernando VI hizo que se derribara. Este monarca apoyó financieramente la construcción de un segundo hospital mediante las trazas del arquitecto militar José de Hermosilla. Este proyecto tuvo posteriormente a otros arquitectos al frente de las obras (como Francisco Sabatini y Juan de Villanueva), a pesar de lo cual nunca se logró finalizar, quedando definitivamente inacabado (a sólo las dos quintas partes del proyecto inicial). La permanente demanda de asistencia sanitaria en Madrid, y los constantes cambios normativos realizados durante este periodo fueron la causa principal de que el edificio no llegara a estar completamente acabado.

A propuesta del catedrático Pedro Custodio Gutiérrez y el Rector Martínez de Bustos, el Consejo de Castilla, el 29 de agosto de 1774, aceptó la creación, en el Hospital General de Madrid, de un nuevo Colegio de Cirugía, similar a los de Cádiz y Barcelona. La propuesta se hizo firme mediante una Real Cédula de Carlos III, de 1780, ratificada en 1783.

El Real Colegio inició sus enseñanzas en el sótano del Hospital General, para luego ubicarse en la planta baja del pabellón lateral que estaba aún en construcción, obra dirigida por Sabatini (en donde, luego, estuvo ubicado el Hospital Clínico y actualmente el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid).

El 26 de octubre de 1846 un real decreto de Isabel II permitió habilitar dos salas de la zona norte del viejo hospital, para que los estudiantes de la vecina facultad pudieran realizar sus prácticas. En 1849 el Hospital pasó a depender de la Diputación Provincial de Madrid y cambió su nombre (Hospital Provincial). En 1867 se creó el Hospital de las Clínicas de San Carlos, al ceder la Diputación Provincial el pabellón lateral (de Sabatini) a la Dirección General de Instrucción Pública. Este Hospital desapareció al año siguiente (con el argumento de que eran muy caras de mantener dichas “Clínicas” y que era la única facultad de medicina de España que tenía hospital propio) hasta que en 1875 se fundó en el edificio el Hospital Clínico de San Carlos. Uno de los primeros historiadores de la institución fue el doctor Gregorio Marañón,Marañón, Gregorio (1967): El pasado, el presente y el porvenir del Hospital General de Madrid al que siguieron otros estudiosos.

A mediados del el hospital cesó sus funciones y el edificio quedó completamente abandonado, pasando todas sus actividades en 1965 al que es, a comienzos del , el Hospital Clínico San Carlos ubicado en Moncloa. Tras la solicitud, por parte de varios arquitectos, de su catalogación como monumento histórico artístico, al final se salvó de un posible derribo, gracias a un real decreto de 1977. El 10 de septiembre de 1992 los reyes Juan Carlos y Sofía inauguraron la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Historia del hospital Desde 1499, cuando los Reyes Católicos fundaron el Hospital de Santiago de Compostela, la Corona comenzó la tradición de dedicarse a la evolución de las instituciones sanitarias. En 1566 el rey Felipe II decidió reorganizar los hospitales de las ciudades más pobladas de España, todos ellos muy dispersos geográficamente. En el caso de Madrid muchos de ellos se encontraban ubicados allende el arrabal de Santa Cruz y del barrio de la Latina. Esta solución se había abordado ya en otros países de Europa, y en España existía el precedente de los Reyes Católicos y la agrupación de hospitales en el Hospital General realizada en la ciudad de Valencia en 1512. La decisión de Felipe II de unificación hospitalaria se fundamentaba en una obligación real que había iniciado ya su padre Carlos I por imposición de las Cortes de Segovia. Durante este periodo, de finales del a comienzos del , se establecieron numerosos edictos reales de unificación que se fueron diluyendo sin cumplimiento, revelando su ineficacia. Detrás de esta resistencia se encontraba el negocio de las múltiples cofradías y congregaciones que ganaban dinero con limosnas.

Inicios en la Corte: la agrupación hospitalaria Antes de que Madrid fuese elegida como capital de la monarquía existían diversos lazaretos ubicados las afueras del núcleo urbano, que habían sido creados a finales del (con la excepción de los de San Lázaro y San Ginés, creados en época de dominación islámica). Todos ellos eran al mismo tiempo refugios de indigentes. Su creación y mantenimiento se debía donaciones privadas a congregaciones de religiosos. A finales del había quince hospitales en Madrid: de la Corte, Italianos, Santa Catalina de los Donados, la Latina, el de la Merced, el San Ginés, el de la Pasión, Paz, el de Antón Martín, San Lázaro, el de los convalecientes, el de los niños expósitos, el de las niñas huérfanas, el nuevo recogimiento de mujeres y el Hospital General.

La llegada de la Corte hizo que la población de la ciudad creciese. Esta nueva situación precisaba una mayor asistencia sanitaria, y parece que el ritmo de creación de hospitales no ere suficiente para cubrir la demanda. Esta situación ya fue reconocida por autores contemporáneos como Bernardino de Obregón (fundador de diversas congregaciones sanitarias). Bernardino se hizo cargo posteriormente del que sería el Hospital General (Hospital General de Nuestra Señora de la Encarnación y San Roque) ubicado al final de la carrera de San Jerónimo. El mismo Bernardino murió el 6 de agosto de 1599 en el Hospital General de una epidemia de peste que azotó Madrid.

Durante el reinado de Felipe II se creó una administración de gobierno única con los antiguos cofrades procedentes de los hospitales extinguidos: la junta de gobierno del nuevo Hospital General y de la Pasión. En 1589 las reglas y constituciones ya se habían redactado y aprobado por el Consejo de Castilla. Los hospitales que cerraron trasladaron sus enfermos masculinos al Hospital General y los femeninos al de la Pasión. La demanda de camas debido a la cantidad de enfermos inició la posibilidad de unir ambos hospitales, mezclando los sexos. Esta posibilidad la negó la Junta en 1591. Durante el y parte del ambos hospitales cambiaron de denominación. El Hospital de la Anunciación de Nuestra Señora recibió la denominación del antiguo albergue de pobres, para denominarse Hospital General de la Misericordia.

Tan pronto comenzaron a llegar los enfermos de otros hospitales, comenzó a evidenciarse ya el escaso número de camas que poseía el Hospital General. El edificio se encontraba constreñido por uno de sus extremos por la creciente red urbana, y por el ancho paseo del Prado por otro. Desde el establecimiento de la Corte, dicho paseo poco a poco se iba poblando de palacios. La villa de Madrid realizó operaciones de compraventa de las casas ubicadas en la periferia del edificio, operaciones que no resolvían del todo el problema de espacio. La Junta de Hospitales pronto decidió buscar un sitio conveniente para otra sede el Hospital General eligiendo un solar fuera de la cerca.

Las ideas del prolífico protomédico Cristóbal Pérez de Herrera influyeron en la visión de Felipe II acerca de la gestión hospitalaria en las ciudades españolas.Moreno Gallego, Valentín (2002). Letras de molde y letras de pretensión en el Doctor Pérez de Herrera, en Reales Sitios: Revista del Patrimonio Nacional, nº 154, 2002 , p. 21-33. Patrimonio Nacional A raíz de un encargo real escribió en 1598 un libro titulado Discursos del amparo de los legítimos pobres y reducción de los fingidos, en el que proponía ciertas soluciones para evitar la multitud de hospitales y la confusa idea de sanidad que en ellos se practicaba. Una de las ideas finalmente adoptadas fue la transformación de los hospitales en simples albergues donde las operaciones sanitarias dejaban de realizarse, pasando estas a ser competencia del Hospital General. Estos albergues deberían gestionarse mediante fundaciones y comunidades eclesiásticas elegidas por el Rey. De esta forma se segregaba la caridad de la sanidad. Los pobres, mendigantes y huérfanos se dirigían a estas casas de asilo, albergues y lazaretos. Los enfermos se dirigían al hospital. Este proceso de cambio se planteó en varias etapas, y se puso 1599 como fecha límite para ser adoptado en todo el reino.

Cristóbal Pérez ya en su libro proporcionaba un trazado en planta y alzado del que sería su modelo de Hospital General. Este nuevo edificio tenía considerables dimensiones para poder albergar a muchos pacientes. La ubicación que proponía era cercana al camino real que llevaba a la ermita de la Virgen de Atocha. El solar carecía de edificaciones previas y estaba alejado del núcleo de población.

Fundación del nuevo Hospital General: Hospitium Pauperum thumb|Las trazas del primer edificio se asemejaban al Ospedale Maggiore de Milán, obra de Andrea Calamech. Las obras de construcción comenzaron el 8 de septiembre de 1596. Se desconoce el arquitecto de esta obra inicial. El diseño era una planta rectangular dividida en cuatro naves perimetrales que iban a parar a cuatro patios interiores. Sus trazas se inspiraban en el Ospedale Maggiore de Milán, obra del arquitecto italiano Andrea Calamech. De la misma forma se encuentran similitudes con la planta del Santo Spirito de Sassia de Roma, lo que hace suponer que el arquitecto que asesoró la construcción de este primer edificio era conocedor de la arquitectura sanitaria italiana. También pudo inspirarse en la traza del Hospital de la Santa Cruz, en Toledo, un siglo anterior a éste. Se conoce la traza de este primer edificio por la existencia de un cuadro pintado en 1643 ubicado en las salas del Castillo de Manzanares el Real y que representa el Hospital desde el punto más alto del cerro de San Blas (hoy en los Jardines del Retiro). Las obras se financiaron inicialmente con varias fuentes como la herencia que dejó el cardenal Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo y la Junta de Policía. La ejecución se debía realizar en dos fases, en la primera se garantizaba el servicio sanitario de la ciudad, en el segundo se proporcionaba una continuidad.