El Reichsgericht () fue la corte suprema del Reich alemán en materia civil y penal desde 1879 hasta 1945. Su origen se halla en el conjunto de leyes orgánicas y procesales en materia judicial que, aprobadas en 1877 (Reichsjustizgesetze), entraron en vigor el 1 de enero de 1879.

Con sede en Leipzig, el Reichsgericht creó un extenso y completo cuerpo jurisprudencial durante el periodo guillermino y el subsiguiente de la República de Weimar.

Al llegar la Alemania nazi, el tribunal no fue ajeno a la imperante ideología nacionalsocialista y dictó resoluciones sobre personalidad jurídica, familia, régimen matrimonial y obligaciones impregnadas de las nociones racistas nazis incluso antes de la promulgación de las Leyes de Núremberg.Fundstelle: Entscheidungen des Reichsgerichts in Zivilsachen p. 147, 65, 68 Durante y después del periodo nazi fue criticado por la facilidad con la que proporcionó el máximo nivel de justificación jurídica a los programas del gobierno de Hitler.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, fue disuelto y transformado en 1947 en el «Alto Tribunal Alemán para la Región Económica Unificada», es decir, para la zonas de ocupación aliada de Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Sede histórica

miniatura|El Georgenhalle de Leipzig, sede del Reichsgericht de Alemania desde 1879 hasta 1895. Desde 1879 el Tribunal celebró sus sesiones en el Georgenhalle, edificio construido en 1857 sobre el antiguo mercado de la carne de Leipzig. En 1895 finalizaron las obras de la nueva sede conforme al proyecto de Ludwig Hoffmann y Peter Dybwad. Diseñada en estilo neoclásico, alberga dos patios de considerables dimensiones, una cúpula central y un gran pórtico en la entrada principal.Reichsgericht, Leipzig La decoración exterior estuvo a cargo del escultor Otto Lessing. Fue restaurado después de la reunificación alemana y desde 2002 es la sede del Tribunal Federal Administrativo (Bundesverwaltungsgericht).

Composición El Tribunal del Imperio estaba formado por su presidente más el número de presidentes de sala y de jueces asesores que se consideraran necesarios. El Reichskanzler o canciller imperial determinaba el número de salas de lo civil y lo penal que lo constituían. Si una sala discrepaba de lo decidido por otra sobre cualquier cuestión jurídica, en aras de la uniformidad de la jurisprudencia, se relegaba la decisión a lo que determinara el conjunto de las salas de lo civil o lo penal reunidas al efecto.

El Presidente, los presidentes de sala y el resto de los jueces eran nombrados por el Káiser a propuesta del Consejo imperial. Requisito imprescindible para acceder al Reichsgericht era tener cumplidos treinta y cinco años.

Competencias

El Tribunal del Imperio era un tribunal de justicia ordinario. Sus competencias eran penales y civiles, incluyendo los asuntos mercantiles, los laborales, los juicios sobre responsabilidad patrimonial del Estado y algunas cuestiones tributarias. En la época de su creación todavía no existía un orden jurisdiccional que se ocupase en exclusiva de los litigios derivados de las relaciones de trabajo.

En particular, y dentro del ámbito penal, le correspondía la instrucción y enjuiciamiento de los delitos de traición (Hochverrat y Landesverrat en alemán) en primera y en última instancia que se hubieran cometido contra el emperador o el Imperio.

Historia Periodo guillermino: 1879-1918

Con la excepción de la competencia antedicha sobre los delitos de traición, el Tribunal del Imperio era un tribunal de apelación. Su función principal consistía en garantizar la uniformidad de la jurisprudencia en territorio alemán.

Desde su fundación, el Reichsgericht fue considerado por sus críticos como una mera prolongación del Tribunal Supremo de Prusia. La magistratura estaba imbuida de la ideología monárquica y conservadora dominante en la época, como sucedía en tantas otras instituciones estatales, y en este tribunal, especialmente en el ámbito del Derecho penal, las voces discrepantes eran minoría.

Así, por ejemplo, en 1912, el Reichsgericht calificó y castigó como injuria que, en 1907, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) publicara un folleto en el que pedía a los funcionarios su voto para las próximas elecciones. Eso sucedió, además, en un momento en que el SPD ya era el partido con mayor número de diputados en el parlamento alemán.Véase la sentencia de 28 de junio de 1912: RGSt (Entscheidungen des Reichsgerichts in Strafsachen) 46, 151–154

Posteriormente, en el juicio por alta traición contra Karl Liebknecht, el tribunal expuso, en su sentencia de 12 de octubre de 1907, que el deber de obediencia incondicional de los soldados hacia el emperador era un concepto esencial de la Constitución vigente, frente a la defensa del acusado que, sin éxito, argumentó que las órdenes del emperador debían considerarse nulas y sin efecto si suponían, de hecho, una infracción de la Constitución.

Por otra parte, algunas decisiones innovadoras del Tribunal proporcionaron soluciones que tuvieron larga vida jurídica. Así sucedió, por ejemplo, en el ámbito del derecho civil, cuando abordó el problema de la responsabilidad precontractual o culpa in contrahendo que, por aquel entonces, carecía de regulación legal.Sentencia de 7 de diciembre de 1911 sobre el caso del linóleo La validez teórica y práctica de la culpa in contrahendo fue reconocida por la doctrina y la jurisprudencia posteriores hasta el año 2002, cuando entró en vigor, el 1 de enero, la Ley de Reforma del Derecho de Obligaciones. Por esta modificación legislativa, el artículo 311.2 del Código Civil de Alemania, en relación con los artículos 280.1 y 241.2, dio lugar al nuevo instituto jurídico que, con el nombre de culpa post contractum finitum, reguló la figura equivalente a la culpa in contrahendo que había ideado el Reichsgericht.

Similar recorrido tuvo la elaboración llevada a cabo por el Reichsgericht acerca de la responsabilidad por incumplimiento de contrato que, por aquel entonces, no estaba regulada expresamente en el Código Civil. Y lo hizo partir del artículo 276, según el cual el deudor debe responder por los daños dolosos o culposos que haya causado en el tráfico jurídico.Véase, p.e., la sentencia de 9 de julio de 1907 sobre el «caso de la alimentación de los caballos» (RGZ 66, 289). Esta sentencia supuso la confirmación de la que, por primera vez, estableció en 1902 la citada responsabilidad en el Roggenfall o «caso del centeno» (RGZ 52, 18). Su creación jurisprudencial estuvo en vigor durante décadas aplicándose como Derecho consuetudinario hasta que la ley de 2001 dio una nueva redacción al artículo 280 para cubrir estos supuestos.

República de Weimar Durante la República de Weimar, especialmente en el ámbito del Derecho penal, el Tribunal continuó con su línea conservadora hasta llegar a alcanzar extremos reaccionarios. Así lo demuestra la ambivalencia de la sentencia de 21 de diciembre de 1921 dictada contra tres participantes derechistas del golpe de Estado de Kapp.

Por un lado, el Tribunal recalcó que las normas del Código penal sobre alta traición protegían tanto la Constitución imperial de 1871 como la republicana de 11 de agosto de 1919. Además, estableció que los problemas políticos no podían ni debían ser eliminados o subsanados por un golpe de Estado, ya que el adagio «el fin justifica los medios» resultaba incompatible con las prescripciones sobre alta traición.

miniatura|Cubierta del semanario Die Weltbühne de 12 de marzo de 1929. Por otro lado, solo hubo una condena. El ministro del Interior del gobierno golpista, Traugott von Jagow, solo fue sentenciado a la mínima pena de cinco años de «arresto en fortaleza» (Festungshaft), la más leve y honorable forma de privación de libertad para cualquier falta o delito existente en aquel momento. En la sentencia, el Tribunal declaró que «en la medición de la pena se han apreciado a favor del acusado las circunstancias atenuantes de haber seguido la llamada de Kapp bajo el hechizo de un patriotismo desinteresado y en un momento seductor (...) Una pena de cinco años parece adecuada para la culpa del acusado». Ese mismo día se dictó el sobreseimiento de la causa contra otros dos imputados por el mismo delito. El motivo que se adujo fue que no habían desempeñado un papel protagonista en el golpe de Estado, razón por la cual resultaba de aplicación la Ley de Aministía de 4 de agosto de 1920. En todo caso, los tres procesos penales finalizaron el 21 de diciembre de 1921, cuando el Tribunal decidió cerrar la causa contra los participantes en el golpe.

El tribunal prosiguió con esta línea conservadora. Por ejemplo, Carl von Ossietzky fue condenado por el delito de alta traición periodística (Publizistischer Landesverrat), el 23 de noviembre de 1931, a dieciocho meses de privación de libertad en el espectacular proceso llevado a cabo por espionaje contra el semanario Die Weltbühne porque en él había aparecido un artículo denunciando el rearme secreto e ilegal de la Reichswehr.

Teniendo en cuenta que la violencia política de la derecha no fue contrarrestada por el Tribunal con la suficiente rotundidad, ni siquiera en los llamados Fememorde, su actitud contribuyó a que pudiera afirmarse en aquella época que la justicia «estaba tuerta del ojo derecho». Tales crímenes fueron asesinatos políticos cometidos por la asociación militar de extrema derecha Schwarze Reichswehr contra izquierdistas que revelaban públicamente las actividades militares de Alemania prohibidas por el Tratado de Versalles, razón por la cual eran, desde el punto de vista de la derecha nacionalista alemana, «traidores a la patria». El Tribunal, en sentencia de 8 de mayo de 1929, llegó a admitir a favor de un acusado de tales asesinatos que «también existe un derecho de legítima defensa del ciudadano frente a los ataques ilegales llevados a cabo contra los intereses vitales del Estado».

En los años 20 tuvieron lugar los llamados procesos de Leipzig sobre los crímenes de guerra cometidos por alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Muchos procesos fueron sobreseídos y las pocas condenas que se dictaron, como la de dos miembros de la Armada alemana que habían hundido un buque hospital inglés, fueron anuladas en secreto posteriormente.

Sin embargo, durante la misma época, el Tribunal pronunció algunas decisiones innovadoras en el ámbito del Derecho Civil, como la eliminación de la causa del contrato,RGZ 100, 129 y ss., Sentencia de 21 de septiembre de 1920 Dampfpreisfall que hasta entonces era desconocida para el Código civil de Alemania y que hoy recoge su parágrafo 313 tras la reforma del Derecho contractual que entró en vigor en 2002.

Verdaderamente revolucionaria fue la jurisprudencia de la revalorización desarrollada tras la crisis económica originada por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.Véase también: Hiperinflación en la República de Weimar. Al hilo de dicha construcción teórica, el Tribunal, por primera vez en su historia, se atribuyó la facultad de revisar la validez constitucional de las leyes aprobadas por el Parlamento. Gracias a dicha interpretación, el principio nominalista Mark-gleich-Mark-Grundsatz (un marco vale un marco), que tan negativas consecuencias había tenido para las clases más desfavorecidas a causa de la inflación galopante, pudo ser abandonado.

Nacionalsocialismo Tras la toma del poder de Hitler y con la aprobación de la Ley sobre la Admisión a la Profesión Legal y la Ley para la Restauración de la Función Pública, ambas del 7 de abril de 1933, los jueces judíos y socialdemócratas (entre ellos el presidente Alfons David y el juez Hermann Grossmann) se vieron obligados a presentar su renuncia y fueron separados de la carrera judicial. Además, desde ese momento, los abogados judíos tuvieron prohibido el acceso al Tribunal por sí o en representación de sus clientes.