Los cosacos de Kubán (en ruso: Кубанские казаки) es una de las once comunidades cosacas, considerada una de las principales después de la de los cosacos del Don (de hecho existe una "rivalidad" sana —cultural y tradicionalista— entre ambas comunidades respecto al liderazgo en orígenes e historia cosaca). Son originarios de la ribera occidental del río Kubán y de pre-Azovie (mar de Azov). En la actualidad, la comunidad cosaca de Kubán cuenta con más de 140.000 miembros, más de 18.000 habitantes, solamente en el territorio del krai de Krasnodar, sur de Rusia (censo del año 2002), representando una de las minorías nacionales y étnicas de esta región (0,34% del total), poblada mayoritariamente por rusos, armenios, ucranianos y griegos.
Con el nombre de cosacos de Kubán aparecen en fuentes históricas a finales del , pero también se sabe que los cosacos habían estado en los mismos lugares mucho antes. El nombre de cosacos se puede encontrar escrito de manera diferente en textos griegos tallados en piedra y en inscripciones romanas Meotidas y Tanaidas ya en la época antigua de N. Era. En estos se escribía como kasakos, gazakoe, kasagos (V.V.Látishev, Vs. Míller - Lengua de Osetia). La geografía de Persia del (Gudud Al Alem) menciona la Tierra Kasak en pre-Azovie (Mar de Azov). Los escritos rusos llaman a los provenientes de estas tierras como kozaros, klobukos negros y cherquesos.
Año 1282 En 1282, emigraron y fundaron posteriormente la ciudad de Cherkassi a orillas del río Dniéper los Cherkassos de Piatigorsk - (I.Boldin). En Rusia a los cosacos cherkassos se los consideraba como “pueblo cristiano de habla eslava”, y así los describen Matvéi de Méjov y el embajador germano en Moscú de la época, Sigizmundo Gerberschtein, entre los siglos y . Los documentos rusos y de las autoridades de Crimea los nombran también como los cosacos de Azov (Azovskie Kazakí).
El nombre “Cosacos de Kubán” en documentos de este tipo se puede encontrar recién doscientos años después, pues así se llamaba a los compañeros y simpatizantes de Stepán Razin que se refugiaron detrás de la frontera turca en el río Kubán. Además de profesar la antigua fe cristiana (“stáraya vera”), mantenían en su ambiente un espíritu de enemistad y rebeldía contra Moscú y sus cosacos aliados del río Don. En tiempos de Razin, el círculo de los caudillos del Don no mostraba interés alguno en los conflictos internos de la monarquía rusa, ni tomaban muy a pecho las reformas del Patriarca Nikon. Los cosacos del Don no compartían con los cosacos de Kubán el odio a las órdenes, reglas y estilo de vida de los cosacos establecidos en Moscú, quienes prestaban servicios militares a la monarquía y tardaban en regresar a las tierras natales del río Kubán. Y al revés, los partidarios y simpatizantes de Razin eran considerados insurgentes por los cosacos del Don, cuyo comportamiento y rebeldía les complicaron las relaciones con la monarquía rusa, además de causar una pérdida parcial de autonomía e independencia política de la comunidad cosaca.
Año 1682 Mientras tanto, las rebeliones contra Moscú continuaban en el norte del Don también después de la muerte de Razin. Ahora tenían carácter de desobediencia a las reformas del Patriarca Nikon. Además fueron obligados a defenderse de los cosacos que eran aliados de los rusos y de los rusos propiamente dichos, quienes no tenían ningún reparo en atacar sus territorios siempre que podían. El principal refugio para los cosacos de “antigua fe” o viejos creyentes (“staroobriádtsy”) en el río Don fueron durante muchos años una fortificación y un monasterio cerca del río Medvéditsa. En este lugar se reunían los más fieros enemigos de Moscú entre los pobladores locales y también entre los procedentes de otras partes. Los moscovitas arrasaron este centro de oposición en 1689. Los sobrevivientes cruzaron la frontera con Turquía en el norte del Cáucaso, donde en un principio se instalaron a orillas del río Agrajáñ, y posteriormente, en 1703, con autorización del Sultán en la ribera occidental del río Kubán Bajo. Allí, entre el Labá y el mar Azov, fundaron varios pueblos y desde aquel tiempo adelante se hicieron llamar Cosacos de Kubán.
Año 1708 En 1708, el atamán de los Cosacos del Don, Bulavin, envió una carta con sus ayudantes a los cosacos de Kubán: "Jesús Cristo, hijo de Dios, nos perdone, amén. De los atamanes del Don, de Kondrátiy Afanásievich Bulavin y de todo el Ejército, a los exploradores en el nombre de Dios, Cosacos de Kubán, al atamán Savéliy Pajómovich o aquel otro atamán que se encuentre y a todos los grandes atamanes mi saludo y felicitaciones. Les informo a ustedes y humildemente solicito su colaboración y buena disposición, ya que les mandé con mis tropas a Kubán y a la ciudad de Achiúyev, para Josán-pashá y para Sartlán-mirzá, cartas oficiales sobre nuestra situación de aliados (cosacos del Don y de Kubán), así y en adelante como habían vivido los viejos cosacos".
Después de la descripción de su triunfante levantamiento, el atamán Bulavin termina: "Y me gustaría enviarles a ustedes, grandes atamanes, a mi cosaco Antón Eroféyev que además es el primo tuyo, Savéliy Pajómovich, y con el que irán gente de negocios, los que llevarán cartas a Josán-pashá y a Sartlán-mirzá. Y nosotros tenemos temor de mandar dicha carta con Antón, porque antes su gente de Kubán sufrió acciones hostiles y ataques de parte de nuestros cabecillas. Y ahora señores, Saváliy Pajómovich y todos los grandes atamanes, prometemos ante Dios y con honor, ante la Madre de Dios y todos los santos de la Iglesia... por las vidas y almas entregadas por la fe cristiana, besamos el libro del Santo Evangelio por nuestra unión y moriremos uno por el otro".
El 27 de mayo de 1708, se mandó otra carta a Kubán desde la ciudad de Cherkassk. Comienza con saludos a los familiares y amistades y la solicitud para enviar a alguien como contacto: "...Y si hay alguien que tiene algún negocio para hacer aquí en tierras de nuestro ejército, lo va a hacer seguro, ya que aquí están los cosacos de todos los ríos: del Don, de Donéts, de Jopra, de Buzuluk, de Medvéditsa y de todos islotes y poblados, además de la gente mayor, también hay jóvenes que compran. Y con esta carta invitamos a ustedes y los esperamos pronto en Cherkassk, y no tardarán mucho en enviar con los tártaros sus cartas también a Josán-pashá y Sartlán–mirzá. Y ahora en la ribera tenemos nosotros, en unión con cientos de miles de cosacos o más y más adelante, Dios sabe cuántos más, puesto que muchos rusos con sus esposas e hijos se escapan de su zar y sus jueces incorrectos y se refugian en nuestras tierras libres, porque aquellos los tienen sometidos por su fe cristiana...". Al final de esa carta piden no contar nada de sus comentarios e información a nadie de la gente rusa, por si se encuentran por allí. Eso significa que entre los cosacos de Kubán normalmente no había rusos y sus comunidades y poblados sabían "...cómo habían vivido los viejos cosacos..." Si bien es cierto que representantes de otras naciones, principalmente los siervos fugitivos o los nobles desposeídos de sus bienes y perseguidos por las autoridades rusas, se establecían en las cercanías de las stanitsas cosacas y gozaban de impunidad y apoyo en estos territorios, en un principio y durante mucho tiempo los cosacos no confiaban en nadie que no perteneciera a la comunidad.
Después de la ocupación del Don por las tropas rusas en el mes de septiembre de 1708, los restos del ejército del atamán Bulavin, junto con sus familias también se fueron a Kubán. No hay cifras exactas de la cantidad de personas que emigraron. Unos dicen 2.000, otros, 40.000. Es posible que la cifra más correcta sea la que proporciona un estudio de A.I. Rigelman: 8.000 entre hombres y mujeres, encabezados por el atamán Ignat Nekrásov. Al llegar a Kubán, los "nekrásovtsy" (del atamán Nekrásov) fundaron varios poblados cercanos a los de los cosacos de Kubán. La mayoría de ellos se instaló en la península de Tamáñ en tres ciudades con antiguos nombres tradicionales del Don: Bludílovskiy, Golubínskiy y Chiriánskiy. Aquí los cosacos se unieron en el Gran Ejército de Kubán, donde fueron acogidos todos los refugiados cosacos, entre ellos cosacos del Don descontentos con el nuevo orden establecido por los rusos; del Volga, que habían sufrido persecución por Pedro el Grande entre los años 1709-1710, y también parte de los cosacos de Zaporozhia (Zaporózhskie), derrotados en la batalla de Poltava.
En los primeros años, los cosacos de Kubán continuaban con la resistencia iniciada por los atamanes Stenka Razin y Bulavin. Efectuaron varias incursiones militares al interior de Rusia, llegando hasta las provincias de Járkov, Sarátov y Penza. También pasaron vengativos por el Don. Tenían un acuerdo especial con el sultán pata reconocer la autoridad del kan de Crimea y los gobernadores asignados por él, contactar con el sultán por medio del pashá de Achiúyev o del seraksir de la ciudad de Kopilaj. Según el acuerdo con el sultán, los cosacos no tenían derecho a efectuar negociaciones diplomáticas directas con sus vecinos. Se comprometieron a defender los territorios fronterizos con Rusia y a vigilar a los tártaros durante sus migraciones. Al igual que sus ancestros en Horda Dorada, conservaban su fe cristiana; sus actividades estaban libres de impuestos, vivían según sus costumbres encabezados por el atamán elegido, tenían derecho a la explotación de yacimientos de petróleo y se dedicaban a la ganadería y la pesca. Debido a la inestabilidad reinante, no sembraban trigo.
Año 1757 El año 1757 es considerado como la fecha del fallecimiento del atamán Nekrásov, y el mismo año se terminaron las incursiones militares de cosacos al interior de Rusia. Durante la Guerra de 1735-1739, los cosacos de Kubán se encontraban en las filas del ejército del Sultán. Al terminar la guerra comienzan a migrar paulatinamente hacia las riberas del río Danubio y a Asia. Rusia tuvo que conformarse con su existencia después de un acuerdo con Sagib Girey (1 de noviembre de 1772), donde se establece: "...todos los pueblos tártaros, cherkessos, tamantsi (de Tamán) y nekrásovtsi (de Nekrásov) se mantendrán bajo la autoridad del khan de Crimea... " (N.A. Smirnov, Política de Rusia en el Cáucaso, página 103). Cuando los turcos abandonaron Tamán, los cosacos de Kubán se trasladaron a la ribera izquierda del río Kubán. Seis años después, en agosto de 1783, se enfrentaron con los regimientos rusos de Aleksandr Suvórov y retrocedieron hasta Anapa, donde lograron juntar una flota. El 18 de septiembre unos 6500 cosacos de Kubán se dirigieron en embarcaciones livianas a las costas de Asia. De los cosacos montañeses se quedaron no más de 200-300 familias, parte de las cuales se mezclaron con pueblos de Adygueya, otros fueron bien recibidos y absorbidos por pobladores de stanitsa Nekrásovskaya en Maikop. Sin embargo, su permanencia por más de dos siglos en el territorio turco no logró borrar de la memoria el lugar de su origen - el río Kubán. Hasta ahora los cosacos "nekrásovtsi" de Kubán se diferencian mucho de los "dunak", quienes según Minórskiy, que los visitó en Turquía, "...no tienen nada que ver con los Cosacos originales de Kubán. La mayoría de ellos son rusos sureños, emigrantes o refugiados, por un mal entendimiento e ignorancia llamados como cosacos" (V.F. Minórskiy, "Visitando a los "rusos del Sultán". Antigüedad viviente", Año 1902, junio-julio).
Año 1783