Se denomina Psicología humanista a un movimiento de la Psicología que surge en el y se desarrolla fundamentalmente en las décadas de los años 50 y 60.Schneider, K., Bugental, J. & Pierson (Eds.) (2001). The Handbook of Humanistic Psychology. Sage.
Nace en Estados Unidos con el lanzamiento del manifiesto Bugental,Bugental, J. F. T. (1964). The third force in psychology. Journal of Humanistic Psychology, 4, 1, 19–26. como reacción al psicoanálisis y conductismo más ortodoxo que imperaban en la práctica psicoterapeútica en aquel entonces.Rowan, J. & Glouberman, D. (2018). What is humanistic psychology? En: R. House, D. Kalisch y J. Maidman (Eds.), Humanistic psychology. Current trends and future prospects (pp. 44-62). Routledge. Sin embargo, esta corriente no se ha considerado nunca a sí misma como competitiva con las otras dos sino con vocación de complementarlas, e incluso integrarlas en un contexto teórico más amplio.
El conductismo (Watson, Hull, Skinner) se basaba en la idea de que la conciencia humana, en el caso de existir, era una dimensión de la persona que no se puede medir, y por consiguiente quedaba fuera del campo de su interés, ya que la psicología solo debía analizar la conducta mediante el estímulo y la respuesta. El psicoanálisis, desde un punto de vista radicalmente contrario, defendía que la conducta observable (es decir, cuantificable) del ser humano tiene sus raíces en un nivel no cuantificable al que se denomina inconsciente. Lo que podemos medir no es, por consiguiente, lo que mejor nos puede explicar esa conducta.
Ambos coincidían, no obstante, en el determinismo de dicha conducta.
La psicología humanista nace como reacción a esta simplificación del ser humano, proveniente de ambas teorías, y busca comprenderlo a través de los estudios integrales de los mismos. Tal y como expresó Maslow, pionero de la psicología humanista, frente a la concepción aséptica de los experimentos y la invisibilidad del experimentador, defendida desde el conductismo, defiende que al hombre solo se lo puede conocer en su humanidad a través de la humanidad del hombre que lo estudia; dicho de otra manera, el individuo que se siente respetado y querido durante un experimento, actúa con más naturalidad que el que se siente manipulado.
La Psicología humanista se caracterizó por apoyarse en concepciones del ser humano de profundas raíces filosóficas (con antecedentes que van de Sócrates a la fenomenología y la filosofía de la existencia y existencialismo (En inglés.) «Society for Humanistic Psychology.» American Psychological Association (APA). Consultado el 10 de julio de 2017.), con raíces en Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger, Merleau-Ponty y Sartre.Henao, M. C. (2013). Del surgimiento de la psicología humanística a la psicología humanista existencial de hoy. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 4, 1, 83-100.Riveros, E. (2014). La psicología humanista: sus orígenes y su significado en el mundo de la psicoterapia a medio siglo de existencia. Ajayu, 12, 2, 135-186.Tobías, C. y García-Valdecasas, J. (2009). Psicoterapias humanístico-existenciales. Fundamentos filosóficos y metodológicos. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 29, 104, 437-453.
Pretende la consideración global de la persona y la acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad, el conocimiento, la responsabilidad, la historicidad), cuestionando una concepción de la psicología que, desde la vocación de reconocerse como una ciencia natural, reducía al ser humano a variables cuantificables (conductismo), o centrada tan solo en aspectos negativos y patológicos del ser humano (psicoanálisis). Es decir: tanto el psicoanálisis como el conductismo, se basaban, principalmente, en tratar al ser humano como animal, cosa que es, pero no solamente (el psicoanálisis se centraba en los instintos y el conductismo en los mecanismos de acción, reacción y refuerzo.)[Cita requerida].
Por ello, uno de los teóricos humanistas más importantes de la época, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970), quien había incursionado en el conductismo, denominó a este movimiento la Tercera Fuerza, para mostrar lo que se proponía con esta corriente: integrar las formas (aparentemente opuestas) en que se expresaba el quehacer psicológico de la época (conductismo y psicoanálisis) y dar un paso más allá de las mismas.Maslow, A. (1968). Toward a psychology of being. Van Nostrand.Maslow, A. (1971). The farther reaches of human nature. Penguin.
Antecedentes
El pensamiento que influyó en el surgimiento de esta corriente es muy amplio pero podría resumirse como el que generaron todos aquellos que se han resistido a reducir la Psicología y el estudio de los seres humanos a una mera ciencia natural. Sin embargo, se pueden sistematizar sus influencias en varios grupos principales:
En cuanto a la crítica al mecanicismo y reduccionismo de la Psicología en tanto ciencia natural y su propuesta de poner énfasis en la intencionalidad del ser humano como individuo total, se puede citar a Franz Brentano y su concepto de intencionalidad; a Oswald Külpe, con su antielementarismo; a Wilhelm Dilthey y a William James, con su estudio sobre la conciencia y la introspección.Taylor, E. (1991). William James and the humanistic tradition. Journal of Humanistic Psychology, 31, 56–74. En el aporte de figuras disidentes de la ortodoxia freudiana, se pueden contar como influencias a Erich Fromm, con su foco en la búsqueda existencial de los seres humanos; a Karen Horney; a Erik Erikson, con su concepción sociocultural del desarrollo humano; a Fritz Perls y el desarrollo de la Terapia Gestalt;Perls, F. S., Hefferline, R. E. & Goodman, P. (1951). Gestalt therapy: Excitement and growth in the human personality. Dell. a Carl Gustav Jung, con su estudio de la espiritualidad humana y su lucha por autodesarrollarse; a Alfred Adler, con el complejo de inferioridad y su ulterior voluntad de poderío; a Wilhelm Reich, con su reivindicación del cuerpo en la Psicoterapia; a Eric Berne, padre del Análisis Transaccional, con su contribución sobre los juegos psicológicos y el guion psicológicoBerne, E. (1961). Transactional Analysis in Psychotherapy: A Systematic Individual and Social Psychiatry. New York: Grove Press.Erskine, R. G. (Ed.) (2016). Transactional analysis in contemporary psychotherapy. Karnac Books.Erskine, R. G. (Ed.) (2010). Life Scripts. A Transactional Analysis of Unconscious Relational Patterns. Karnac Books. y a Viktor Frankl, con la creación de la Logoterapia y la búsqueda del sentido de la existencia que esta propone. No obstante, este último realizó una importante crítica a la Psicología humanista. Las teorías de la personalidad que emergieron en esos momentos y que intentaron mostrar al ser humano más en función de sus motivaciones y necesidades que en función de sus patologías o determinaciones, como las de Gordon Allport y Henry Murray. El método fenomenológico redefinido por Edmund Husserl, la ontología de Martin Heidegger, la teoría existencial de Søren Kierkegaard, quien influyó a autores como Karl Jaspers, Medard Boss y Ludwig Binswanger (en Europa) y Rollo May.
Planteamientos fundamentales en la psicología Dentro de esta corriente, los enfoques teóricos y terapéuticos son tan diversos que no es posible plantear un modelo teórico único. Lo que sí se puede extrapolar de estas diversas teorías y enfoques son una serie de principios y énfasis (Kalawski, citado por Bagladi): Énfasis en lo único y personal de la naturaleza humana: el ser humano es considerado único e irrepetible. Tenemos la tarea de desarrollar eso único y especial que somos, así, ámbitos como el juego y la creatividad son considerados fundamentales. Confianza en la naturaleza y búsqueda de lo natural: el ser humano es de naturaleza intrínsecamente buena y con tendencia innata a la autorrealización. La naturaleza, de la que este ser humano forma parte, expresa una sabiduría mayor. Por lo tanto, como seres humanos debemos confiar en la forma en que las cosas ocurren, evitando controlarnos o controlar nuestro entorno. Concepto de conciencia ampliado: la conciencia que tenemos de nosotros mismos y la forma en que nos identificamos con nuestro yo o ego, es uno de los varios estados y niveles de conciencia a los que podemos llegar, pero no es el único. Trascendencia del ego y direccionamiento hacia la totalidad que somos: la tendencia en el curso de nuestra autorrealización es ir alcanzando cada vez niveles de conciencia más evolucionados, que se caracterizan por ser cada vez más integradores de partes de nosotros mismos y de nuestra relación con el resto y con la totalidad. Véase también Psicología transpersonal. Superación de la escisión mente/cuerpo: la psicología humanista parte desde un reconocimiento del cuerpo como una fuente válida de mensajes acerca de lo que somos, hacemos y sentimos, así como medio de expresión de nuestras intenciones y pensamientos. Funcionamos como un organismo total, en que mente y cuerpo son distinciones hechas solo para facilitar la comprensión teórica. Requilibrio entre polaridades y revalorización de lo emocional: la cultura occidental ha tendido a valorar lo racional sobre lo emocional, la acción frente a la contemplación, etc. Esto produce un desequilibrio en nuestro organismo, ya que desconoce aspectos valiosos de nosotros mismos o los subestima, relegándolos al control de otros. El cultivo de lo emocional, lo intuitivo, lo contemplativo, por parte de la psicología humanista, es un intento por restablecer ese equilibrio. Valoración de una comunicación que implique el reconocimiento del otro en cuanto tal: dejar de reconocer a los demás como objetos o medios para alcanzar nuestros propósitos personales es uno de los énfasis principales de esta corriente. Esta forma restringida de relacionarse con los demás se transforma en una barrera comunicacional entre los seres humanos, ya que nos concentramos en solo una parte del otro (la que nos es útil, por ejemplo), y dejamos de verlo como un ser total, impidiendo una comunicación plena. Los postulados básicos de la Psicología Humanista fueron definidos por Bugental en 1964 y recogidos posteriormente en multitud de publicaciones:
Los seres humanos, en cuanto tales, suponen una entidad que supera la suma de sus partes. Nunca pueden ser reducidos a sus componentes. Los seres humanos existen en un único contexto humano, incluido en una ecología cósmica. Los seres humanos son conscientes y conscientes de ser conscientes. La conciencia humana incluye siempre la consciencia de uno mismo en el contexto de otras personas. Los seres humanos tienen cierta capacidad de elección y, por tanto, responsabilidad. Los seres humanos son intencionales, tienen metas. Son conscientes de que causan determinadas acciones futuras y buscan el sentido, el valor y la creatividad.
La Psicología humanista considera, por tanto, que:
El ser humano es un ser global que debe ser considerado como un todo en el que figuran y convergen: sentimientos, pensamientos, conductas, acciones.
Las conductas del ser humano son intencionales, y tienen sentido desde la perspectiva material como desde la perspectiva personal de dignidad y libertad.
Toda la existencia humana se desarrolla y transcurre en un contexto interpersonal, este contexto interpersonal es necesario e importante en el desarrollo individual pero teniendo en cuenta la individualidad del ser humano en las relaciones sociales.
Los seres humanos son seres o personas autónomas, dentro de las relaciones existenciales de interpersonalidad tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones, decisiones que dirigen su desarrollo. Este principio es complementario al principio de la necesidad de un contexto interpersonal, de tal manera que solamente una persona autónoma es capaz de asumir sus responsabilidades dentro de las relaciones interpersonales.