miniatura|300px|El viaducto del Malleco, construido en 1890 y obra insignia del auge del ferrocarril en Chile. thumb|right|300px|Copiapó, primera locomotora que transitó por territorio chileno en 1851. La historia del ferrocarril en Chile ha pasado por diversos periodos de auge y decadencia, comenzando en 1848 con los primeros planes para la construcción del Ferrocarril Caldera-Copiapó, la primera vía férrea en la zona norte; esto dio sobre todo paso a nuevas obras en infraestructura ferroviaria en Chile durante las siguientes décadas, logrando unir por el norte desde las ciudades de Antofagasta y Arica hacia Bolivia y Perú, y desde Pisagua hasta Puerto Montt, incluyendo la zona austral de Chile, donde la isla de Chiloé contó con su propio ferrocarril, así como casos particulares en el extremo sur del país.
El tren en Chile ha tenido naturaleza de propiedad privada (sobre todo en vías dedicadas al transporte de recursos naturales, como mineras o aserraderos) así como también una naturaleza estatal (mediante la Empresa de los Ferrocarriles del Estado o EFE). Las vías en el país tienen una trocha de 1676 mm (trocha ancha) en el centro-sur del país (Red sur) y un ancho de vía de 1000 mm (trocha métrica) en el norte (Red norte).
En su momento más álgido, el sistema férreo nacional contó con 7.658 km de vías en 1913, y transportó a cerca de 21 millones de pasajeros en 1946 y cerca de 27 millones en 1973. Desde la década de 1950, el servicio de transporte de pasajeros y de carga ya comenzaba a presentar un rezagamiento debido a la falta de inversión en infraestructura y material rodante; hasta que la empresa administradora (EFE) es afectada finalmente en 1978 cuando todos los fondos estatales les fueron cortados, entrando en una grave crisis. Desde la década de 1990, con el retorno de la democracia así como el aumento de la densidad de la población nacional, ha resurgido la necesidad y compromiso de crear sistemas de transporte público interurbano a nivel nacional, comenzando un proceso de financiamiento para la rehabilitación de vías y compra de nuevos vehículos (como el Biotrén, Tren Limache-Puerto o Tren Nos-Estación Central), además de servicios turísticos e históricos. A 2014, Chile poesía cerca de 5500 kilómetros de vías operativas, siendo 2200 km de ellos administrados por el estado.
El alto potencial de generación de energías renovables en Chile para el sector eléctrico nacional, que van en concordancia a las políticas de eficiencia energética y diversificación de la matriz de energía, está haciendo a las autoridades plantearse la posibilidad de restablecer líneas de trenes suspendidas y la creación de nuevos proyectos, públicos y privados, alimentados por un sistema de electrificación ferroviaria.
La primera ley destinada a regular la construcción, concesión y operación de ferrocarriles en Chile fue la Ley de Policía de Ferrocarriles, promulgada el 6 de agosto de 1862, la cual fue reemplazada por la Ley General de Ferrocarriles, establecida mediante el decreto ley 342 del 13 de marzo de 1925, del que se fijó su texto definitivo el 13 de julio de 1931.
Red Norte miniatura|300px|Ferrocarril FCAB cruzando el salar de Carcote, norte de Chile. Esta red se extiende desde el extremo norte de Chile, donde se encuentra el ferrocarril Arica-La Paz hasta el norte de la estación La Calera en la región de Valparaíso Sus vías eran de trocha angosta (1 metro).
La Red Norte cesó sus funciones el 16 de junio de 1975, debido a la baja rentabilidad que otorgaba. De la misma forma, los ramales que no habían finalizado sus servicios comenzaron a hacerlo de manera paulatina. Algunos tramos de la línea férrea fueron vendidas a otras empresas, de las cuales algunas mantienen servicios de carga entre distintas localidades, como es el caso del Ferrocarril de Romeral que transporta hierro desde la mina homónima hasta el puerto de Guayacán, y que posee el antiguo tramo del Longitudinal Norte entre La Serena y Coquimbo.
El Ferrocarril Trasandino
El Ferrocarril Trasandino Los Andes - Mendoza era una línea ferroviaria que unía la ciudad de Los Andes con la ciudad argentina de Mendoza. Su trazado se iniciaba en la ciudad chilena y subía a través del río Aconcagua hasta Las Cuevas, en donde existía un túnel que cruzaba hacia Argentina. Luego, seguía por los ríos Las Cuevas y Mendoza hasta llegar a la ciudad del mismo nombre.
El Ferrocarril Trasandino fue inaugurado el 5 de abril de 1910 y finalizó sus operaciones en 1984. Su trocha era de 1 metro y en la actualidad varios tramos se encuentran cubiertos por la nieve o están sin sustentación debido a la erosión del terreno.
El ferrocarril de Arica a La Paz
La línea ferroviaria que conecta las ciudades de Arica y La Paz fue construida entre 1906 y 1913 y se inauguró el 13 de mayo de 1913. Fue administrada en su totalidad por Chile hasta 1928, cuando Bolivia comenzó a administrar el tramo que transcurre por su territorio.
El ferrocarril de Antofagasta a La Paz
El Ferrocarril de Antofagasta a La Paz era una línea ferroviaria que conectaba ambas ciudades (chilena y boliviana, respectivamente), constituida a fines del como Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company. Su trocha es de 1 metro.
Hasta mediados de los años 1970, la línea realizaba servicios de transporte de carga y pasajeros entre las localidades de Antofagasta, Ollagüe y La Paz. En la actualidad, la empresa Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia utiliza las vías para el transporte de carga desde y hacia Bolivia, y además, conecta su línea con el Ferrocarril Andino de Bolivia, Ferronor en Chile, y Ferrocarril Belgrano en Argentina.
El primer ferrocarril: de Caldera a Copiapó
miniatura|300px|Estación Copiapó, actual monumento histórico en la región de Atacama. El 25 de diciembre de 1851 fue inolvidable para Copiapó. Al ritmo de campanas y silbatos el primer tren que hacía un trayecto completo desde Caldera hizo su entrada a la llamada capital de la plata, arrastrado por una locomotora bautizada con el mismo nombre de la ciudad: Copiapó. Fue el triunfo de la voluntad del empresario William Wheelwright, estadounidense avecindado en Chile, quien luego de impulsar con éxito la fundación de la Pacific Steam Navigation Company, se embarcó en la empresa de desarrollar el primer ferrocarril en Chile. Consiguió interesar a varios acaudalados empresarios, obteniendo un capital inicial de 800 mil pesos de la época. El 20 de noviembre de 1849 el gobierno de Manuel Bulnes le entregó la concesión definitiva a la naciente Compañía del Camino Ferro-Carril de Copiapó. La elección de la zona no fue al azar. En 1832 el humilde leñador Juan Godoy descubrió el enorme yacimiento de plata de Chañarcillo, en la misma zona. La necesidad de transportar el mineral del interior a la costa, sumado a la abundancia de capital, favorecieron el desarrollo del "caballo de hierro" en este valle.
Las obras se iniciaron en marzo de 1850. Estuvieron a cargo de los ingenieros norteamericanos Walton Evans y de los hermanos Alejandro y Allan Campbell. La trocha (ancho de vía) elegida fue la estándar (1,435 metro) y el trazado del puerto al interior fue el mismo que se conserva hoy, si bien la vía original fue reemplazada por la trocha de la red norte (1 metro) a principios del . Las locomotoras y el material rodante complementario se encomendaron a la fábrica Norris & Brothers de los Estados Unidos, la misma que construyó muchas de las poderosas máquinas que abrieron la senda al Oeste. El equipo llegó el 21 de junio de 1851 a Caldera a 30 kilómetros por hora.
Thomson cuenta que Wheelwright intentó inaugurar el primer tramo el 4 de julio para hacerlo coincidir con la independencia de Estados Unidos pero no fue posible. La primera prueba tuvo lugar el 29 de julio y fue la primera vez que un tren circuló en Chile.Fue el tercer ferrocarril de Sudamérica. El primero fue el de Georgetown-Plaisance (8 km) en la Guayana británica, que cubrió por primera vez ese tramo en noviembre de 1848. El segundo fue el de Callao-Lima (14 km), que comenzó en abril de 1851. Pero la inauguración definitiva debió esperar hasta que la vía llegase a Copiapó.
A contar del 1 de enero el tren efectuó un recorrido diario. Salía de Copiapó a las 9 de la mañana y llegaba a las 13:00 a Caldera. A las 15:00 iniciaba su regreso del puerto para arribar a la ciudad a las 18:30. Para quienes viajaban en primera clase el pasaje costaba 4 pesos y 2 reales. Si se viajaba en segunda, 2 pesos y 1 real. La carga pagaba 4 reales por quintal. Dos veces por semana corría un tren-correo en cuyo último coche funcionaba un banco de juegos llamado "la timba", que aligeraba los bolsillos de los esforzados mineros aficionados a las apuestas.
La vía fue extendida luego a los poblados cercanos de Puquios y San Antonio y se construyó una estación en Copiapó. También adquirieron la ruta a Chañarcillo, con lo que se completaron 142 kilómetros de vía. Wheelwright soñaba con un ferrocarril transcontinental pero, aunque obtuvo concesiones en Argentina, le faltaron 400 kilómetros de un total de 1.375 para completar su sueño.
Durante 58 años el ferrocarril fue administrado por particulares, pero el decaimiento de la minería y las altas tarifas cobradas concluyeron en una campaña para que lo adquiriese el Estado, lo que ocurrió en 1910.
Red Sur thumb|right|300px|Andenes de la estación La Calera. Se conoce como Red Sur de Ferrocarriles del Estado a la vía troncal desde Valparaíso hasta Puerto Montt y a todos sus ramales y subramales asociados.
Algunos de sus puntos más importantes son (o fueron), la Estación La Calera, donde se conectaba con la Red Norte, la Estación Alameda (más conocida como Estación Central) en Santiago y las estaciones ubicadas en las grandes ciudades desde Santiago hasta Puerto Montt (Talca, Chillán, Temuco, etc).
Prácticamente toda la Red Sur fue construida por el Estado de Chile, inicialmente para unir a las pocas ciudades existentes al sur de Santiago y luego para integrar y establecer soberanía sobre los territorios de la Araucanía que iban siendo colonizados. Dado que la vía longitudinal corre, en términos generales, en dirección norte-sur por el valle central del país, desde ella se derivan una gran cantidad de ramales que permiten al ferrocarril alcanzar las ciudades ubicadas al oriente y al poniente de la vía principal, sin embargo, debido a una serie de razones operacionales, político-sociales y hasta financieras, muchos de los antiguos ramales fueron abandonados y desmantelados luego del mejoramiento de las carreteras y el deterioro de la competitividad del transporte ferroviario, manteniéndose en operación solo aquellos que aún pueden prestar servicio de carga como Santiago-San Antonio, San Pedro-Ventanas, Llay-Llay-Los Andes-Saladillo; o aquellos donde existen servicios de cercanía como el Corto Laja (Talcahuano-Laja) o el Biotrén (que une las comunas de Talcahuano, San Pedro de la Paz, Coronel, Chiguayante y Hualqui con Concepción).
Un caso excepcional es el ramal que une la ciudad de Talca con el balneario de Constitución, que es cubierto por un buscarril de trocha métrica para prestar servicio subsidiado a una serie de poblados ubicados en la ribera del Río Maule que no cuentan con acceso expedito por carretera. Luego de la interrupción temporal producto de los estragos causados por el terremoto del 27 de febrero de 2010, el servicio fue restablecido funcionando actualmente con normalidad entre Talca y Constitución.
En la actualidad, prácticamente toda la red troncal es utilizada para transportar carga aunque solo un pequeño tramo desde Valparaíso hasta Limache y desde Santiago (Estación Central) hasta Chillán siguen prestando servicios de pasajeros.
El ferrocarril de Valparaíso a Santiago
thumb|right|300px|Estación Central, kilómetro 0 de la red nacional.