250px|thumb|Miembros del Gobierno de Flensburgo arrestados por los británicos el 23 de mayo. En primer plano el almirante Karl Dönitz en uniforme, detrás el general Alfred Jodl en uniforme y Albert Speer, en abrigo civil. La caída del gobierno provisional y la victoria soviética en Praga significó la rendición absoluta de Alemania. El fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa se refiere al fin de las hostilidades en el teatro europeo en la Segunda Guerra Mundial tras la capitulación incondicional de la Alemania nazi ante los Aliados. Tuvo lugar entre finales de abril y principios de mayo de 1945 y finalizaría, el 9 de mayo de 1945, tras la firma de la capitulación alemana, en Berlín, entre los mariscales Keitel y Zhúkov.
Antecedentes de la rendición
El 25 de abril de 1945 , las tropas soviéticas entraron por primera vez en contacto directo, cortando a Alemania en ocho (Día del Elba). Las primeras unidades en hacer contacto fueron de la 69.ª División de Infantería norteamericana y la 58. División de Guardias soviética del 5.º Ejército de Guardias, cerca de Torgau, sobre el río Elba, localidad donde soldados de ambas nacionalidades realizaron una breve celebración por encontrarse personalmente tras meses de avances desde extremos opuestos.Cronology of World War II (en inglés). Contra lo que esperaba la propaganda nazi, el contacto entre ambas tropas no fue hostil sino todo lo contrario.
Suicidio de Hitler y caída de Berlín
En las últimas horas de la batalla de Berlín, en la tarde del 30 de abril de 1945, el canciller alemán Adolf Hitler se suicidó en su búnker de la Cancillería del Reich en Berlín junto a Eva Braun, entendiendo que la guerra ya estaba perdida para el Tercer Reich y deseando no ser capturado por las tropas soviéticas que avanzaban sobre la capital alemana.
En su último testamento, Hitler nombró a sus sucesores: el almirante Karl Dönitz como el nuevo Reichspräsident (Presidente de Alemania) y al ministro de Propaganda Joseph Goebbels como el nuevo Reichskanzler. Sin embargo, Goebbels se suicidó con su esposa en Berlín en la mañana del 1 de mayo, dejando al almirante Dönitz orquestar las negociaciones de rendición.
El 30 de abril el almirante Dönitz no se hallaba en Berlín sino en Plön, desde donde se trasladaría para formar su nuevo gobierno al pequeño puerto de Flensburgo, cerca de la frontera danesa a orillas del Báltico, en el que se había instalado el último cuartel general de la Marina de Guerra alemana. Enterado de la muerte de Hitler, Dönitz nombró al diplomático Schwerin von Krosigk como nuevo Reichskanzler, con autoridad sobre las zonas de Alemania donde aún no habían entrado aliados o soviéticos.
Reacciones en el resto de Europa Mientras tanto en Italia las tropas alemanas controlaban solo la zona más cercana a los Alpes y algunas localidades menores, después que una insurrección masiva de partisanos locales y el avance del V Ejército estadounidense los expulsaran de las principales ciudades del norte de Italia a partir del [5 de abril. Tras meses de negociaciones no autorizadas por Hitler, el 1 de mayo, el general de las SS, Karl Wolff, y el comandante en jefe del X Ejército de la Wehrmacht, el general Heinrich von Vietinghoff, aceptaron la derrota y ordenaron a todas las fuerzas armadas alemanas en Italia cesar las hostilidades, firmando un documento de rendición en la ciudad de Caserta que estipulaba que todas las fuerzas alemanas en Italia se rindiesen incondicionalmente a los Aliados el 2 de mayo; en ese documento se incluía también la rendición de las tropas italianas neofascistas que obedecían a la República Social Italiana.
La situación bélica en la propia Alemania era también prontamente liquidada: la batalla de Berlín finalizó al amanecer del 2 de mayo, cuando el último comandante en jefe de la guarnición, el general Helmuth Weidling, entregó la ciudad a las tropas soviéticas al considerar inútil proseguir la lucha en la urbe ya bastante destrozada. El 3 de mayo se rendían también las guarniciones alemanas en los puertos de Hamburgo y Bremen, que se hallaban cercadas desde varias semanas antes por tropas británicas y canadienses, capitulando también las guarniciones germanas que aún resistían en la costa norte de Alemania. Mientras tanto, tropas soviéticas y estadounidenses terminaban de ocupar las regiones de Sajonia y Turingia, mientras que fuerzas estadounidenses tomaban las localidades alpinas del sur de Baviera y del norte de Austria.
right|thumb|En azul, territorios de Europa bajo control efectivo del nazismo tras la muerte de Hitler.
El 4 de mayo de 1945, el mariscal británico Montgomery aceptó la rendición militar de todas las fuerzas alemanas que aún resistían en el norte y oeste de Holanda, y el extremo noroeste de Alemania, comprendiendo a las guarniciones alemanas aún situadas en Dinamarca. Esta capitulación se celebró en el cuartel general británico situado en la ciudad de Luneburgo, situada en un área entre las ciudades de Hamburgo, Hannover y Bremen. Como el comandante operacional de algunas de estas fuerzas era el almirante Dönitz, él mismo señaló a sus subordinados de la zona que la guerra europea había terminado y no tenía sentido resistir. Mientras tanto, fuerzas navales británicas se lanzaban a la ocupación de Dinamarca con apoyo de la resistencia danesa, desarmando y apresando a las fuerzas alemanas que encontraron, sin hallar resistencia apreciable.
El 5 de mayo, Dönitz ordenó a todos los submarinos de la Kriegsmarine cesar las operaciones ofensivas y regresar a sus bases. El mismo día las fuerzas alemanas de Noruega se rindieron en todo el país ante los británicos y la resistencia local, que días antes controlaba ya varias localidades rurales, mientras el extremo norte de Noruega era ocupado por los soviéticos. Ese mismo día estalló la sublevación de la resistencia checa en Praga que atacó a las tropas alemanas que aún resistían en las regiones centrales de Bohemia, atrapadas entre las tropas estadounidenses y el Ejército Rojo.
Al día siguiente, 6 de mayo, se rindió la guarnición alemana de Breslavia al mando del general Hermann Niehoff; esta ciudad de Silesia se hallaba cercada por tropas soviéticas desde mediados de febrero y las sucesivas ofensivas del Ejército Rojo la habían alejado paulatinamente del territorio bajo control nazi. thumb|225px|right|Tropas alemanas capitulando en Breslavia el 6 de mayo de 1945 thumb|225px|La primera página de The Montreal Daily Star anunciando la rendición alemana.
Capitulación general alemana en Reims
A las 02:41 de la mañana del lunes 7 de mayo de 1945, en los cuarteles del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada (SHAEF) en Reims, Francia, el jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas (Oberkommando der Wehrmacht, OKW), el general Alfred Jodl, firmó el acta de rendición incondicional para todas las fuerzas alemanas ante los Aliados.Enciclopedia del Holocausto. Esta incluía la frase «todas las fuerzas bajo el mando alemán cesarán las operaciones activas a las 23:01 horas, hora de Europa Central, el 8 de mayo de 1945». Tales palabras no hacían diferenciación entre las fuerzas de la Wehrmacht que luchaban contra los Aliados Occidentales o contra los soviéticos, por lo cual se infería tácitamente que ponía fin a toda resistencia alemana dondequiera que la hubiera.
Cuando la Stavka soviética se enteró de la rendición firmada sólo ante británicos y estadounidenses en Reims, exigió que el mando supremo de la Wehrmacht también capitulara ante el Ejército Rojo, alegando que una rendición «parcial» dejaba a las tropas alemanas en libertad para seguir luchando contra las fuerzas soviéticas. El gobierno soviético apreciaba también el sentido histórico del momento y exigió que se «ratificara» la rendición de Reims ante el estado mayor del Ejército Rojo. Precisamente al día siguiente, poco antes de la medianoche, los máximos jefes de la Wehrmacht fueron llevados a Berlín, liderados por el general Wilhelm Keitel, donde en la noche del 8 de mayo firmaron un documento similar en el cuartel general soviético situado en la localidad de Karlshorst (un suburbio de Berlín), rindiéndose explícitamente ante la Unión Soviética, en presencia del general Gueorgui Zhúkov, comandante en jefe de las tropas soviéticas en Alemania. De hecho, esta rendición fijaba a las tropas de la Wehrmacht el deber de rendirse «también» a las 23.01 horas del mismo día.
Durante todo este tiempo los líderes militares alemanes habían tratado de ganar tiempo vanamente para que los restos de varias unidades de la Wehrmacht huyeran lo más al oeste posible y evitaran así rendirse al Ejército Rojo, pero el alto mando de la Stavka soviética presionó para evitar esta maniobra de última hora y logró que las tropas alemanas aceptaran rendirse sin condiciones en la noche del 8 de mayo, sin importar el punto de Europa en donde estuvieran.
La rendición del 8 de mayo afectó de inmediato a las tropas de la Wehrmacht que aún se hallaban en la región central de Austria, así como en el norte de Eslovenia y Croacia, donde se hallaban respaldadas por fuerzas nacionalistas croatas. Al saber de la rendición incondicional, las fuerzas alemanas y sus aliados croatas o eslovenos trataron de huir hacia el noroeste para capitular ante británicos o estadounidenses en el sur de Austria y no ser capturados por los partisanos comunistas yugoslavos o por el Ejército Rojo. Esos esfuerzos motivaron una evacuación acelerada de las últimas zonas bajo control nazi, como los alrededores de Zagreb o Liubliana, pero al penetrar en territorio austriaco el mando militar británico rechazó tomar prisioneros a croatas o eslovenos y los devolvió a la Yugoslavia bajo control partisano.
La rendición se hizo efectiva también en las fortificaciones de la costa atlántica de Francia. Allí, en los puertos de La Rochela, Dunkerque, Lorient y Saint-Nazaire había tropas alemanas que no habían podido evacuarse oportunamente hacia el este tras el Desembarco de Normandía y que habían recibido la orden de Hitler de conservar a todo trance los puertos franceses del Atlántico para los submarinos de la Kriegsmarine. Otros enclaves de resistencia alemana eran las islas de Ré y de Oleron, que fueron bloqueadas y bombardeadas durante varios meses por tropas francesas y estadounidenses, mientras los sitiados se amparaban en sus fortificaciones. Aunque la isla de Oleron se rindió a los franceses el 30 de abril, las demás guarniciones alemanas de esos enclaves acordaron rendirse sólo tras confirmar la noticia de la capitulación incondicional en Berlín: el 9 de mayo se rindieron La Rochela, Dunkerque y la isla de Ré, al día siguiente capituló Lorient y el 11 de mayo Saint Nazaire.
Otros enclaves alemanes insulares, las islas de Alderney y Guernesey (únicos territorios del Reino Unido que fueron invadidos por el Tercer Reich en toda la contienda) se rindieron tras varios meses de bloqueo naval y aéreo británico el 9 de mayo.
El 8 de mayo también se rindieron las tropas alemanas de la guarnición del Dodecaneso y el 12 de mayo las de Creta, siendo estas las posiciones más aisladas de todo el Tercer Reich.
Ese mismo día se rindió la Bolsa de Curlandia, un enclave bajo control alemán sostenido por el Grupo de Ejércitos Curlandia en la costa báltica de Letonia, que debió capitular ante los ejércitos soviéticos que la cercaban por completo desde octubre de 1944. A semejanza de lo ocurrido en la costa atlántica de Francia, las tropas de Curlandia fueron obligadas a mantener sus posiciones para custodiar las bases de submarinos alemanes en el Báltico, tras haber quedado aisladas por el avance del Ejército Rojo.
Celebraciones thumb|200px|Karl Dönitz.
La noticia de la rendición de Reims llegó a Occidente el 8 de mayo y las celebraciones brotaron a lo largo de Europa. Del otro lado del charco, en los Estados Unidos, los ciudadanos despertaron con la noticia y declararon el 8 de mayo el día V-E (Victory in Europe).