Juana de Maldonado y Paz, también conocida como Juana de la Concepción (Santiago de los Caballeros de Guatemala, 1598-ibídem, 1668), fue una religiosa concepcionista, escritora y poetisa guatemalteca.«Sor Juana de Maldonado», artículo del 11 de julio de 2011 en el sitio web FilosofiaDCAPJ. Consultado el 2 de mayo de 2013.

Se la considera uno de los personajes históricos más polémicos e interesantes de Santiago de Guatemala (en esa época la capital de Reino de Guatemala) durante la primera mitad del siglo . La monja concepcionista Sor Juana de Maldonado y Paz gozó de fama como poetisa a principios del siglo , según dice el fraile y viajero inglés Thomas Gage (1597-1656).

Nació con el nombre de Juana de Maldonado y Paz. Hizo los votos de monja en 1619 y vivió hasta su muerte en 1666 en el convento de la Concepción, en la localidad de Santiago de los Caballeros de Guatemala la capital del Reino de Guatemala. Sor Juana de la Concepción tuvo una gran reputación en su época como música, poetisa y polemista brillante. Se la compara a veces con la poetisa mexicana Juana Inés de la Cruz.

Biografía

La vida de Juana de la Concepción se conoce principalmente por las noticias que escribió el fraile dominico inglés Thomas Gage, O.P. (1602-1656), que aparecieron en la obra Thomas Gage’s travels in the New World, de Eric S. Thompson, publicada en 1958.

Fue la única hija de doña Concepción Quintanilla y del licenciado don Juan de Maldonado y Paz, oidor de la Real Audiencia. Quedó huérfana de madre siendo muy niña. Desde joven recibió una esmerada educación, poco usual para una mujer de su época.

Denunciada ante la Inquisición

Su vida fue influida por la singular historia de una célebre pintura al óleo que realizó el fundador del linaje de los tres pintores Montúfar que vivieron en Antigua durante el transcurso del siglo XVII: Francisco Montúfar, su hijo Antonio y su nieto Francisco Antonio de Montúfar y Colindres Puerta (a quien se le atribuye el retrato del «santo hermano» Pedro de Betancur, que actualmente se encuentra en el Museo de San Francisco El Grande).«El retrato de Sor Juana», artículo de Miguel F. Torres en el diario Prensa Libre del 8 de julio de 2009. Consultado el 3 de mayo de 2013.

Desde muy joven, “Juanita” fue notoria por su belleza e inteligencia. Entre 1611 y 1613, el pintor guatemalteco Francisco de Montúfar la retrató (encarnando a Santa Lucía) junto con su padre (representando a san Juan Bautista), y a su primo Pedro Pardo (como san Esteban). La pintura fue colocada en altares y llevada en procesiones. Esto generó un escándalo en la ciudad. En 1615, el canónigo de la Catedral y representante del Santo Oficio en Guatemala -Rodrigo de Villegas- los denunció por sacrilegio ante Felipe Ruiz del Corral, el comisario de la Inquisición española en México, pues doña Juana no era hija legítima del Oidor y no era correcto que fuera representada como una santa. El Oidor demostró ante el tribunal de la Inquisición que la denuncia no era más que una venganza personal, ya que él había denunciado a Villegas y lo había enviado a la cárcel en años anteriores.Esta denuncia que se levantó en ese momento quedó registrada en los archivos de la Inquisición y constutiyó la primera evidencia fehaciente de la existencia histórica de Juana de Maldonado cuando se descubrió en 1949.

Ingreso al monasterio de la Inmaculada Concepción

miniaturadeimagen|200px|left|El Convento de la Concepción, en Antigua Guatemala. Fue destruido por el Terremoto de Santa Marta en 1773; atrás se ve el Volcán de Agua.

Juana de Maldonado decidió recluirse en un convento y hacerse monja. Esto le permitiría también dedicarse de lleno a las actividades artísticas e intelectuales. Ingresó como novicia en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de María ―conocido actualmente como Convento de la Concepción en Santiago de los Caballeros, donde profesó sus votos definitivos el 27 de diciembre de 1619, y tomó el nombre de Sor Juana de la Concepción. Sor Juana no pagó ninguna dote, a pesar de profesar como monja urbanista, debido posiblemente a que en el siglo el canto y la música eran altamente apreciados por las religiosas conventuales y podían utilizarse para eximir a las novicias del pago de la dote.

miniaturadeimagen|200px|left|Portada y página de la confesión de Sor Juana de Maldonado en el Libro de profesiones de novicias de la Orden de la Inmaculada Concepción de Antigua Guatemala.

El convento de la Orden de la Inmaculada Concepción fue la primera institución para mujeres religiosas en Guatemala, fundado en 1578 por una abadesa y tres monjas venidas desde el convento de México. Durante treinta años sería el único monasterio femenino en la región.

De acuerdo con el monje viajero y cronista inglés Thomas Gage que visitó Santiago muchos años después, la iglesia del convento ―ubicada hoy en la salida de Antigua― tenía una valiosa colección de arte y en el mismo vivían en esa época unas mil mujeres, entre monjas, novicias, doncellas y esclavas. El padre de sor Juana le hizo construir dentro del convento una hermosa casa ―de la que se conserva el plano―, que fue famosa por su opulencia.

En el siglo había dos tipos de monjas: descalzas y urbanista; Juana de Maldonado era urbanista:

AtributoMonjas descalzasMonjas urbanistasDenominaciónRecoletas o de vida común.Calzadas o de vida particular.Costo de ingresoNingunoDote en especie o una propiedad que produjera réditos para la congregación.Tipo de vidaDe clausuraDe clausuraRezoEn el coro.En el coro.Regla de austeridadEstricta: dependían de la limosna, guardaban silencio en todo momento, excepto para rezar y nunca tomaban chocolate.El chocolate era la bebida preferida en Guatemala durante la época colonial. Era considerado un alimento líquido.Relajada: podían tener ingresos y beber chocolate, excepto durante el ayuno.HabitacionesVida en común en salas de recreación de labores. Poseían una celca minúscula que sólo les servía para dormir.Sin vida en común. Vivían en una celda grande que era prácticamente una casa de reducidas dimensiones.AlimentaciónComían juntas en silencio en refectorios. No podían comer carne.Preparaban sus propios alimentos. Les estaba permitido comer carne fuera del ayuno.ServicioRealizaban las labores, o se servían del servicio comunitario de la congregaciónPodían tener sirvientes personales.VestimentaRopas austeras de fibras rústicas.Ropajes finos; solían utilizar joyas.CalzadoSandalias sencillas Se les llamaba descalzas porque mostraban los pies en las sandalias.Zapatos o zapatillas.Atribuciones especialesNinguna.Maestras de las niñas encargadas al convento.

La casa estaba siempre llena de personajes, poetas, pintores y escritores, atraídos por la fascinante personalidad de la bella monja. Se dice que Sor Juana poseía la mejor colección de instrumentos musicales de la ciudad, una completa biblioteca y la capilla privada más fastuosa. Disfrutó una vida de arte y erudición que resonaba en todo Santiago. Por estos motivos el escritor guatemalteco Máximo Soto Hall, en la biografía de Sor Juana que publicó en Chile en 1938, la llamó «La Divina Reclusa». En sus lujosos aposentos se reunían los más distinguidos personajes en entretenidas veladas musicales y literarias, a las cuales asistía incluso el obispo fray Juan de Zapata y Sandoval. En el siglo fue restaurado el palacete barroco del siglo , construido sobre el que habitó la Sor Juana un siglo antes, en el interior del Convento de La Concepción.

En el siglo se encontraron documentos que fueron publicados en el periódico guatemalteco El Imparcial en 1949 y que demuestran que el padre de sor Juana fue llamado a servir a la Corona Española en México, y dejó a su hija en Guatemala en 1636. Sor Juana de Maldonado en ese período pasó penurias económicas; no podía pagar la dote al convento y no tenía dinero para pagar las velas de su habitación y la sacristía. Tras gestiones de su padre y por los méritos de ambos, la Corona decidió concederle una pensión de quinientos tostones anuales para poder cubrir sus gastos.Un tostón equivalía a entre dos y cuatro pesos; los gastos incluían el pago de los sirvientes y el mantenimiento de las esclavas moriscas.

Thomas Gage reportó en 1648 que uno de los admiradores de la monja concepcionista era el obispo fray Juan de Zapata y Sandoval, quien la nombró abadesa, por encima de monjas de mayor mérito y edad y que esto había causado un escándalo en el convento. Ahora bien, la jerarquía del convento estaba constituida por una abadesa, una vicaria y cuatro monjas definidoras y existe un documento que demuestra que Maldonado y Paz fue definidora en la primera parte del siglo ; pero en cuanto a la designación de abadesa por un obispo que la admiraba, no existe información fidedigna al respecto. Lo único que se ha encontrado hasta el momento es que la elección de 1632 de sor Juana de la Trinidad, fue anulada por el obispo de entonces, Agustín Ugarte y Savaria, quien llegó a Guatemala en ese año y que anuló la elección por no estar debidamente asentada en los documentos del convento. Existe un documento que muestra que sor Juana de Maldonado fue abadesa hacia el final de sus días, en 1665.

Como abadesa, la monja concepcionista estaba encargada de reportar periódicamente las actividades del convento al obispo, y de solicitar permisos a éste..

Enfermedad y muerte

A principios de 1665, antes de ser nombrada abadesa, Sor Juana se encontraba enferma y solicitó permiso para vender una esclava que le pertenecía para poder costear algunos gastos que tenía. Y luego, en 1667, empeño un diamante para costear una necesidad que tenía la comunidad.

En 1930 Miguel Díaz reportó que Sor Juana había muerto a los cuarenta años de edad, debido a la tristeza que le habría provocado una desilusión amorosa; y en 1949, López Mayorical corroboró esta información.. Sin embargo, investigaciones posteriores ubicaron su muerte en 1666 y finalmente se encontró la notificación que hizo la abadesa del Convento de la Limpia Concepción al obispo a finales de 1668 para informarle de la venta de la celda que había sido propiedad de Maldonado y Paz.El convento se vio obligado a vender la celda para poder saldar las deudas que había dejado la religiosa al morir.

Existencia histórica

Hasta 1949 se creyó que Sor Juana era un invento de Thomas Gage, pero su existencia histórica se confirmó cuando el historiador Ernesto Chinchilla Aguilar encontró en México la denuncia en la Inquisición, suscitada por el óleo en el que aparecía como Santa Lucía.Ernesto Chinchilla Aguilar: Sor Juana de Maldonado y Paz: pruebas documentales de su existencia. México: Hispanoamérica, 1949. 63 páginas. Breve ficha bibliográfica en Google Libros. Consultado el 2 de mayo de 2013.

Además, la doctora Luz Méndez de la Vega descubrió y reconoció una copia completa de un auto sacramentalUn «auto sacramental» es una composición dramática de breves dimensiones y en la que, por lo común, intervienen personajes bíblicos o alegóricos. navideño que atribuyó a Sor Juana, titulado: Entretenimiento en Obsequio de la Guida a Egicto (‘divertimentoUn «entretenimiento» es una obra de carácter ligero, cuyo fin es exclusivamente divertir. en homenaje a la Huida a Egipto’). Investigaciones realizadas sobre los originales de esta obra en 2014, demostraron que la misma no era original de Sor Juana de la Concepción sino que se trataba de una obra musical que se había encargado para el convento de la Limpia Concepción.

En su libro La amada y perseguida Sor Juana de Maldonado y Paz, Méndez de la Vega atribuyó erróneamente la pintura al capitán Antonio de Montúfar y Vivar Quiñones, hijo de Francisco de Montúfar, quien vivió años más tarde, fue muy amigo del Santo Hermano Pedro y pintó la primera serie de cuadros de la Pasión para la parroquia de El Calvario en Santiago de los Caballeros de Guatemala.