Herrera del Duque es un municipio y localidad española de la provincia de Badajoz, en la comunidad autónoma de Extremadura, situado al nordeste de la provincia. Es la capital de la mancomunidad de Cijara, en la Siberia Norte, y es cabeza del partido judicial homónimo, y uno de los tres arciprestazgos de la archidiócesis de Toledo en Extremadura.
Su término municipal tiene una superficie de 277,3 km², que lo confiere en el vigésimo sexto más grande de la comunidad; con una altitud media de 468 m sobre el nivel del mar. En el año 2020 contaba con 3489 habitantes, lo que da una densidad de población de 12,58 hab/km², dividida en dos núcleos urbanos: el del propio municipio y la pedanía de Peloche. Por número de habitantes es el más poblado de la comarca desde el , y centro de influencia de los municipios limítrofes. La población se localiza en el curso medio del río Guadiana, dentro de la zona conocida como los pantanos, que además de atraer al turismo relacionado con el mundo acuático y cinegético, proporcionan electricidad y agua para las zonas de regadíos de la provincia de Badajoz.
Tiene un enclave geográfico privilegiado por estar ubicado al este de Extremadura, donde confluyen la carretera N-430 que une Badajoz con Ciudad Real y la carretera N-502 que conecta Córdoba con Ávila. Su situación estratégica de comunicaciones con cuatro provincias tan cercanas, como son Cáceres, Toledo, Ciudad Real y Córdoba, hace que acoja servicios de la Junta de Extremadura y de la Diputación de Badajoz, tanto para la población que alberga, como para toda la comarca. Además, se perfila como centro de infraestructura y servicios de la zona gracias al nuevo polígono industrial.
Los orígenes se remontan a la antigua «Lucina» romana, aunque varios yacimientos repartidos por el término municipal atestiguan que estuvo habitada con anterioridad. De su pasado, conserva un extenso patrimonio arqueológico y arquitectónico, destacando el conjunto de cuevas de La Panda, el cerro de La Barca y el conjunto arqueológico de El Jardal. Así como la iglesia de San Juan Bautista, convento franciscano, ermita de Consolación o el castillo-fortaleza. Del entorno físico, destaca la reserva regional de Cíjara y la ZEPA y LIC Sierra de los Golondrinos - Puerto Peña donde en las crestas rocosas que puntean los embalses y las laderas de la sierra de Los Golondrinos anidan colonias de buitre leonado y águilas.
Las fiestas mayores se celebran el 15 de agosto, con motivo de la feria, junto a la feria taurina, representada con corridas de toros, rejoneo, novilladas y encierros, de gran repercusión a nivel autonómico.
Toponimia
No hay consenso entre los historiadores respecto a la etimología de la localidad. Algunos autores consideran su procedencia anterior a los romanos, con el nombre de «Oppido Hera» (significa ciudad de la diosa), mientras que otros autores le otorgan un origen romano con el nombre «Lucina» o «Luciana». Incluso hay quienes especulan con que se trate de una mezcla de nombres romanos, pasando por el árabe como «Pozoba», hasta finalmente adaptarse a la definitiva denominación cristiana. La evolución del nombre de Herrera comienza con el deslinde de sus términos en 1262, en el reinado de Alfonso X. Desde esa fecha se esclarece la línea de demarcación entre el territorio de La Puebla y el correspondiente a la Orden de Alcántara y el Concejo de Trujillo.
En algunos escritos antiguos y documentos medievales aparecen diversas denominaciones:
«Ferreruela»: en 1324 al desvincularse de La Puebla y ser dada por Alfonso Ferrández a Diego García de Toledo. «Gerrera»: durante el primer tercio del . «Ferrera»: en el inventario de los bienes que dejó a su muerte don Alfonso de Sotomayor en 1464. «Herrera»: desde el año 1600 aproximadamente. «Herrera del Duque»: por primera vez desde 1770, surge el nombre actual en época de Carlos III. «Herrera del la Serena»: desde la primera mitad del . «Herrera del Duque»: desde mediados del , hasta principios del . «Herrera del Castillo»: durante la guerra civil. «Herrera del Duque»: se recuperó su nombre a partir de 1939 hasta la actualidad.
Símbolos
Los símbolos oficiales de Herrera del Duque son el escudo heráldico y su bandera municipal, aprobados por el Ayuntamiento y por la Junta de Extremadura en el año 1992:
Geografía
El municipio se localiza en la comunidad de Extremadura, al este de la provincia de Badajoz, dentro de la mancomunidad de Cijara, en las coordenadas 39°10′7 ″N 5°3′4 ″O. Limita al norte con la comarca de Las Villuercas en la provincia de Cáceres, al sur con la mancomunidad de La Serena, al oeste con la mancomunidad de La Serena-Vegas Altas y al este con la provincia de Ciudad Real, perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. La superficie de su término municipal tiene una extensión de 277,3 km², limita con ocho municipios de la provincia de Badajoz y uno de la provincia de Cáceres.
Se encuentra a unos 152 km al sur de Cáceres, 137 km al oeste de Mérida, 196 km al oeste de Badajoz, 233 km al sur de Madrid y 200 km de la frontera con Portugal.
Herrera del Duque limita con los siguientes municipios: Castilblanco, Alía (Cáceres), Helechosa de los Montes, Valdecaballeros, Villarta de los Montes, Talarrubias, Puebla de Alcocer y Fuenlabrada de los Montes.
Orografía miniatura|Herrera del Duque y su entorno miniatura|Presa de Cijara desembalsando agua miniatura|Avenida la Palmera. Las nevadas en la localidad son un fenómeno poco frecuente miniatura|La flor de la jara miniatura|La dehesa de Herrera del Duque
La altitud oscila entre los 771 metros al sur, en la sierra del Chamorro, y los 370 metros a orillas del embalse de García de Sola. La zona más elevada está al sur, en una sucesión de sierras que hacen de límite municipal con Talarrubias y Puebla de Alcocer: Los Golondrinos, Consolación y Chamorro. Al nordeste, la sierra de la Rinconada (763 metros) separa al municipio de Helechosa de los Montes y Villarta de los Montes. El relieve alterna agrestes serranías, valles encajonados y onduladas llanuras. Este conjunto de serranías constituye una de las estribaciones meridionales de los Montes de Toledo, en conexión directa con el macizo de Las Villuercas. Todo el conjunto constituye un relieve apalachano. El pueblo se alza a 468 metros sobre el nivel del mar.
Geología
El terreno presenta una estructura de plegamiento hercínica típica de la zona Centroibérica, caracterizada por la presencia de estrechos sinclinales entre amplios anticlinorios con núcleos precámbricos. El sinclinal de Herrera del Duque es una sucesión de materiales sedimentarios del paleozoico de pizarras, cuarcitas y calizas que en algunos puntos son cortadas por materiales ígneos.
Hidrografía
Los arroyos, ríos y embalses son una de las principales características del municipio. El principal curso de agua es el río Guadiana, que recorre el término por el oeste y por el norte, embalsado por las aguas del pantano de García de Sola, que delimita el término municipal. Este embalse abastece de agua potable a la localidad, lográndose a través del grupo de actuaciones que se llevaron a cabo en la provincia durante la segunda mitad del , denominado Plan Badajoz, y que tenía como objetivo mejorar la agricultura en la provincia de Badajoz y generar energía eléctrica gracias a las presas. Últimamente se está potenciando el turismo acuático. Esta gran cantidad de agua embalsada es fruto del grupo de actuaciones llevadas a cabo en la provincia durante la segunda mitad del siglo xx, denominado Plan Badajoz, y que tenía como objetivo mejorar la agricultura en la provincia de Badajoz y generar energía eléctrica gracias a las presas. En los últimos años también se está potenciando el turismo acuático de los embalses.
Los arroyos presentan un caudal escaso y un régimen irregular, con crecidas en época de lluvias y casi secos en el estiaje en verano, característicos de la zona mediterránea. Además, han sido alterados por obras de canalización para el abastecimiento, la ganadería y la desecación de zonas endorreicas. Los arroyos que discurren en el término formando valles son el de Pilarito, el Pelochejo, arroyo del Perro y de la Jarilla. El accidentado relieve propicia la existencia de acuíferos en ladera, que alimentan numerosos manantiales repartidos por todo el territorio. En su término hay numerosas fuentes, algunas de ellas las explotan comercialmente debido a la calidad de sus aguas como el manantial del Borbollón. Fuentes El relieve y la morfología del terreno hacen que surjan numerosos acuíferos por toda la comarca. Desde época romana pasando por los árabes hasta época contemporánea, siempre ha habido una gran preocupación por el agua. En la localidad queda reflejado esa preocupación por el agua con la construcción de numerosas fuentes, unas más antiguas que otras:
Pilar de Consolación: situada en el parque del mismo nombre. Se encuentra junto al camino de Consolación, antiguo camino hacia Puebla de Alcocer. Se trata de un antiguo abrevadero de ganado junto con dos charcas donde en otras épocas se hacía la colada. Fuente de la plaza de España: construida en 1787, toda de jaspe negro. Junto a esta, existe otra fuente de reciente construcción. Fuente de la Encalá: situada en el barrio del mismo nombre, está realizada en piedra. Fuente del pilar de Santo Domingo: ubicado junto a la carretera N-502, dentro de un parque donde se cree hubo una ermita llamada de la Merced. En la misma construcción existe otra fuente, que pese a su proximidad y como curiosidad, mana agua de un manantial distinto de la principal. Fuente de la calle Royo Grande: reconstruida recientemente, sirve de bebedero a las palomas que rodean la fuente. Fuente de la calle del Morro: antiguamente era un abrevadero de animales, recientemente fue remodelada con una nueva fuente realizada en hierro a dos vertientes. Fuente del paseíllo: ubicada dentro del parque del mismo nombre, fue realizada en piedra en la década de 1980. Climatología La posición geográfica del municipio, convierte a esta zona en una franja de transición, entre el clima Atlántico, más suave y el Mediterráneo, más cálido y seco, adoptando características de cada uno de ellos. Debido a la orientación de las sierras de Herrera del Duque, se produce un microclima que genera un efecto pantalla que determina la aparición de distintas formaciones vegetales. En la localidad se alcanzan unas 2900 horas de sol al año, cuya intensidad resulta inversa a las precipitaciones. La temperatura media anual gira en torno a los 16 °C. El mes más frío es enero y el más cálido julio. Las máximas y mínimas absolutas se sitúan también en estos meses, con 42 °C en julio y –2 °C en enero. El número de días lluviosos al año está entre 60 y 70. El reparto estacional de precipitaciones es irregular, la media anual está en torno a los 700 l/m², con máximas entre enero y marzo. El semestre abril-septiembre suele presentar una fuerte y prolongada sequía estival, marcada por una acentuada aridez. Las nevadas son raras, y en todo caso suceden uno o dos días, cuajando solo unas horas, cada tres o cuatro años.
Espacios naturales protegidos
Sierra de los Golondrinos - Puerto Peña
Dentro del término municipal del municipio, se halla la Zona Especial de protección de Aves (ZEPA) sierra de los Golondrinos - Puerto Peña. Presenta importantes poblaciones de rapaces ligadas a los cantiles rocosos, así como paisajes. Fue declarada ZEPA el 21 de noviembre del año 2000. Entre sus numerosas especies destaca: la cigüeña negra, el águila perdicera, el alimoche, el águila real, entre otros. En la ZEPA se han identificado 11 hábitats naturales de los cuales destacan: bosques de alcornoques y encinas, estanques temporales mediterráneos, prados con molinas sobre sustratos calcáreos y arcillosos, pendientes rocosas silíceas con vegetación casmofítica, robledales o las Galerías ribereñas.
Reserva Regional de Cíjara