Castilblanco de los Arroyos es un municipio y localidad española de la provincia de Sevilla, en la comunidad autónoma de Andalucía. Situada en la Ruta de la Plata, cuenta con una población de . Su extensión superficial es de 323,87 km² y tiene una densidad de 15,69 hab./km². Sus coordenadas geográficas son 37° 40′ N, 5° 59′ O. Se encuentra a un altitud 326 m y a 35,6 km de la capital de provincia, Sevilla.

Castilblanco de los Arroyos se integra en la comarca del Corredor de la Plata, dentro de la Sierra Morena de Andalucía. Cobra gran importancia histórica al ser paso obligado en la antigua Ruta de la Plata que hoy en día siguen numerosos peregrinos hacia Santiago de Compostela.

Toponimia Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el municipio se llamaba simplemente Castilblanco. En dicha fecha su nombre fue modificado por el de Castilblanco de los Arroyos.

Según un estudio realizado por el filólogo Balbino Manuel Macías, el topónimo "Castilblanco de los Arroyos" lo conforman cuatro elementos: tres de origen léxico y uno gramatical lexicalizado que forma una palabra con el término que le precede. La secuencia en la formación del topónimo es lineal siguiendo un orden cronológico:

CASTRO + -ELLUM + BLANCO + DE LOS ARROYOS

Castro: sustantivo, del latín castrum, 'campamento militar, zona fortificada' Ellum: sufijo de origen latino que en mozárabe evolucionó al diptongo 'iel' con su valor diminutivo; de ahí 'Castriel' (Castr- + iel). Blanco: adjetivo que, aunque etimológicamente procede del germano, se usa en castellano para designar a ese color. De los Arroyos: sintagma preposicional añadido en el , documentado por primera vez en un certificado de defunción firmado por el párroco Antonio Torrado Martín en 1916 tal y como refleja el Archivo Parroquial.

Historia Las exploraciones arqueológicas sobre el término municipal detectan el paso de varios pueblos a lo largo de la Prehistoria y la Historia, así como la formación de varios núcleos de población en el término municipal más allá del que ha llegado a la actualidad, como por ejemplo el poblado Puente del Viar, fundado por colonos extremeños en 1472.

Romanos La época romana también dejó testimonios en el término, donde existían numerosas villas rurales o construcciones predecesoras a los actuales cortijos. En esta época pudo existir ya un pequeño núcleo de población ubicado en el actual emplazamiento del pueblo, debido a que por allí discurría una de las calzadas romanas más importantes del imperio, la Vía de la Plata. Este núcleo servía de apeadero a los viajeros, que entraban por el sur de la población desde Sevilla.

Al costado de la Vía de la Plata, entre Castilblanco y Almadén de la Plata, hay vestigios de una antigua posada de tres plantas, existente ya en época romana, que era parada obligada de los viajeros que necesitaban hospedaje.

También de esta época romana, se conservan los restos de un impresionante puente sobre el río Viar de tres ojos y más de 15 m de altura. Este puente romano, aunque remozado en época árabe, estuvo en pie hasta 1907, en el que un desgraciado accidente hizo que se derrumbara la parte central del mismo. Fragmentos de esta parte central se conservan aún a lo largo del cauce del río. Los restos que aún se conservaban fueron destruidos recientemente durante la construcción del dique del embalse de Los Melonares que abastece actualmente al área metropolitana de Sevilla.

Visigodos Del periodo tardo-romano se documenta una necrópolis cerca del río Rivera de Cala. Los pocos objetos recogidos de esta necrópolis están en el Museo Arqueológico de Sevilla y son muestra de la existencia de pequeños núcleos de población salpicados por todo el término municipal, compuestos por varias familias dedicadas principalmente a la ganadería.

Árabes De la Época Árabe cabe destacar algunos restos de castillos o torres de vigilancia localizados en el término municipal de escasa importancia. Edad Media La historia de Castilblanco hoy en día, comienza entre los siglos y pues es cuando aparecen los primeros documentos. Probablemente, el término municipal, rico en vegetación, colmenas, fauna y agua, así como en lomas o collados pudo contribuir en que hubiera asentamientos, por la zona de "la Malena" o por San Benito (Los Villares).

No habría una población importante, de alcurnia, sino más bien gente humilde, mezcla de hispanorromanos, godos, mozárabes, judíos o soldados.

Entre el 1246 y el 1247 se produce la conquista cristiana por capitulación a cargo de Fernando III de Castilla. Desde 1253 perteneció a la Sierra de Aroche, junto a poblaciones cercanas como El Castillo de las Guardas, El Real de la Jara o Almadén de la Plata. Con el período conocido como Reconquista de Sevilla muchos mozárabes huyen hacia la Sierra Morena de Sevilla.

En 1247, el rey de Castilla Fernando III "El Santo" monta uno de los campamentos militares en la zona de Escardiel en el asedio a Sevilla. En conmemoración, como era costumbre suya, deja en el lugar una imagen de la Virgen, la Virgen de Escardiel.

En 1292, se inicia un periodo de "encastillamiento" en la zona. Tal vez reconstrucción del castillo existente en la parte alta del pueblo de posible origen romano.

En el aparece por primera vez documentado en Libro de monterías del rey Alfonso XI. Con el nombre de "Castriel Blanco". Esta denominación no volverá a aparecer posteriormente. El término Castil hace referencia a un castillo pequeño, y blanco viene del germano blanch y haría referencia al color de dicho castillo. Existen otros topónimos de origen germano por la zona, como por ejemplo Burguillos, proveniente de burgs.

Hay constancia de la existencia de una judería o aljama hebrea. Recientemente Balbino M. Macías López ha publicado una novela (La mudez de las piedras: Castil Blanco 1391) donde se recrea la villa y se describen el castillo, la iglesia de la Malena, el Hospital de Santa Lucía, las ermitas de San Benito y de Escardiel, así como el alfoz, la romería y las costumbres y tradiciones.

Durante el , se convierte en una importante Vía de paso hacia Castilla.

A finales de este , se concluye la construcción de la iglesia. El núcleo urbano, que hasta entonces se restringía a la loma de La Malena, llega hasta la recién terminada iglesia. Se van formando las primeras manzanas de población.

Existen libros de actas de esta época en el Ayuntamiento y la Iglesia. En este siglo se alude a la advocación de la Virgen de Escardiel como "protectora" de Castilblanco de los Arroyos, motivo por el que está considerada patrona emérita de la localidad.

El arzobispo de Sevilla encarga la imagen de la Virgen de Gracia, nombrada patrona de Castilblanco de los Arroyos por el Ayuntamiento, con el propósito de restar relevancia a la advocación de Escardiel y su cofradía, que era beneficiaria de herencias y donativos de la feligresía.

La Virgen de Gracia es una imagen renacentista obra de Francisco de Arce ejecutada en 1580 para la Parroquia del Divino Salvador de Castilblanco de los Arroyos, cuyo beneficiado abonó el encargo, según consta en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla. El Arzobispado de Sevilla encargó una imagen gemela para la parroquia de Zufre (Huelva) a cuya Vicaría pertenecía Castilblanco de los Arroyos. Esta imagen de Zufre desapareció en un incendio, por lo que la Imagen de Ntra. Sra. de Gracia es una de las pocas imágenes renacentistas que se conservan en la Archidiócesis de Sevilla.

Alonso Morgado en 1587 edita "Historia de Sevilla" y habla de "Castil Blanco".

De este siglo se conserva la imagen de San Sebastián de la desaparecida Ermita de San Sebastián, que actualmente está situada en el altar de la Virgen de los Dolores en su Soledad y el Cristo de la Misericordia en su Santo Entierro.

En 1594 Castilblanco formaba parte del reino de Sevilla en la Sierra de Arroche y contaba con 419 vecinos pecheros.Libro de los Millones: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el

A principios de este siglo, Castilblanco era una importante morería, y el número de moriscos, cercano a los 100, suponía una parte importante de la población. En la provincia de Sevilla únicamente era superado por Écija, Constantina, Utrera, Alcalá de Guadaíra, Carmona y Alcalá del Río.

En la primera década de este siglo, se produce la estancia en Castilblanco del escritor Miguel de Cervantes cuando este ejercía como recaudador de impuestos, quien citó la localidad en una de sus novelas ejemplares: Las dos doncellas, publicada en 1613.

De principios de este siglo data el Cristo de la Vera-Cruz y la virgen de los dolores.

En 1639, Juan Fernández realiza la pila bautismal que se encuentra en la iglesia.

En 1658 Francisco Dionisio de Ribas realiza el retablo mayor de la Iglesia Parroquial. miniatura|Castilblanco en 1669, grabado de Pier Maria Baldi, Biblioteca Laurenciana de Florencia, recogida en Sánchez Rivero A, Mariutti de Sánchez Rivero A. "Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669)", Madrid: Sucesores de Rivadeneyra; 1933 En 1669 el pueblo aparece denominado como "Castel Blanco" en el libro del viaje de Cosme III de Médici por España y Portugal, editado por Ángel Sánchez Rivero. En dicho viaje, Pier Maria Baldi, del séquito del heredero de los Medici, dibujó una vista panorámica del pueblo.

También se produce la construcción de la iglesia. En 1668 se hizo una campana de bronce que se quebró a los cuatro años y se reformó en 1674.

En 1677 Francisco Antonio Gijón realiza la talla del Cristo de los Vaqueros. Este crucificado fue contratado el 29 de agosto de ese año con la cofradía de Nuestra Señora de Escardiel, con destino a la ermita de dicho nombre sita en la villa de Castilblanco. Gijón se comprometía ante el escribano Vicente de Aguilar a realizar un Cristo de madera de ciprés, encarnado, de cinco cuartas y media con su cruz de madera toscana.

Se reforma la fachada y la torre de la iglesia.

En los siglos y se crean dos calles más paralelas a las anteriores, ajustadas a las curvas de nivel 335 y 330, que prolongadas hasta el camino real originario, conforman lo que podemos denominar casco histórico, con manzanas edificadas por sus dos caras. El centro urbano se compone, por tanto, de cuatro calles que bajan del cerro originario, comenzando paralelas al camino para luego curvarse hasta su unión con él, dando lugar a manzanas largas y estrechas. Durante el , el crecimiento sigue orientado hacia el noroeste y el este del camino, pero el desarrollo se produce a base de grandes manzanas triangulares. Las manzanas periféricas se edifican en una de sus caras, siendo las traseras corrales estrechos y profundos.

La iglesia parroquial es reformada profundamente durante este siglo. Entre 1710 y 1728 por Diego Antonio Díaz. Ambrosio de Figueroa, que en 1770 ateniéndose a un proyecto que había realizado dos años antes Pedro de Silva, labró la portada de los pies y realizó el cuerpo de las campanas y el capitel octogonal que remata la torre, de la que existía un proyecto fechado en 1666, diseñado por Pedro López del Valle. También reformó las bóvedas semiesféricas y "vaídas" de la nave central y de la naves laterales respectivamente, además de remodelar los "pilares" y de levantar el "coro" del templo.

El rey Felipe V y su corte visitan la villa para cazar en el año 1729. Leyenda del cristo de "la Malena" o de la Vera Cruz. Se realizan algunos elementos para la iglesia del Divino Salvador como los retablos de la Virgen de los Dolores y de la Virgen del Rosario, ambos del 1729 obra de Pablo Guisado, y en la Vera-Cruz, del mismo autor, de 1730. En 1798 se doraron los retablos de la Vera-Cruz y de Santa Ana, que había sido realizado a mediados de siglo.

En 1800 se entierran soldados catalanes.