thumb|Polikarpov I-16 «Mosca» thumb|Polikarpov I-15 «Chato» La historia de las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE) es el relato de los hechos acontecidos en torno a la fuerza aérea del bando republicano durante la guerra civil española. Debido a la división de la Aeronáutica Militar, la aviación republicana se reorganizó internamente y recibió material aéreo del extranjero, principalmente desde la Unión Soviética.

Si bien las FARE lograron mantener la superioridad aérea desde la llegada de los aviones soviéticos y obtuvieron importantes éxitos como la batalla de Guadalajara, a partir de la batalla de Brunete los republicanos comenzaron a verse cada vez en mayor inferioridad frente a los aviones de la «Legión Cóndor» y la «Aviación Legionaria», que habían llegado en apoyo del bando sublevado. La batalla del Ebro constituyó la última gran operación militar en la que la aviación republicana tuvo una actuación destacada, pero salió muy debilitada de ella, con más de cien aviones destruidos. La caída de Cataluña a comienzos de 1939 supuso el canto de cisne antes del final de la guerra el 1 de abril de aquel mismo año.

Comienzo de la guerra

División de la Aeronáutica española

Al comienzo de la rebelión de la guarnición colonial en el Protectorado de Marruecos en julio de 1936, el Gobierno de Casares Quiroga dio órdenes de bombardear las principales plazas africanas, como Ceuta o Tetuán. Para esas fechas en España había cuatrocientos aviones de distinto tipo: cien estaban dedicados a labores comerciales, correo o transporte civil, mientras que la Aeronáutica Naval poseía otros cien aparatos y al final estaban los efectivos de la Aeronáutica Militar.Hugh Thomas (1976); pág. 359. La aviación del Ejército tenía cincuenta y tres cazas (50 Nieuport-Delage NiD 52 y 3 Hawker Spanish Fury), cien aviones de reconocimiento (en su mayoría los anticuados Breguet XIX) y treinta bombarderos ligeros (algunos Fokker F.VII, De Havilland D.H.89 "Dragon Rapide" y Douglas DC 2 reconvertidos). Los tres Hawker estaban destinados a modelo base para su posterior construcción en la factoría de Hispano-Suiza, como sustitución de los obsoletos NiD 52, pero el proyecto quedó paralizado con el inicio de la guerra.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 70 Pero muchos de los aviones militares en aquel momento se encontraban en reparación, desarmados o muy desgastados para seguir siendo usados.Hugh Thomas (1976); pág. 360,

thumb|Avión de transporte Caudron C.448 perteneciente a la LAPE, con los colores republicanos

Tras el fracaso del golpe de Estado y el comienzo de la guerra civil española, eran leales al Gobierno unos doscientos aparatos y ciento cincuenta pilotos de combate, mientras que los rebeldes se habían hecho con el control de unos noventa aviones, a los que se les unieron noventa pilotos militares. La República también mantenía las cuatro escuadrillas de combate con base en Getafe y Barcelona, además de la escuadrilla de Patrulla. La mayor parte de los aviones de la compañía Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE) quedaron bajo control del Gobierno, a excepción de un Douglas DC2 que capturaron los sublevados en el aeródromo de Tablada (Sevilla) cuando iba a partir para bombardear Tetuán. La Aeronáutica naval también quedó en manos republicanas, con numerosos efectivos: veintisiete Vickers Vildebeest, veinte Dornier Do J "Wall" y otra veintena de Savoia-Marchetti SM.62.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 71. En manos republicanas también quedaron numerosas avionetas y aviones civiles. Para los republicanos constituyó un duro golpe la pérdida del director general de Aeronáutica, el general Miguel Núñez de Prado, que aquel agitado julio viajó a Zaragoza para intentar convencer al general Cabanellas de que no se sublevase, pero que acabó siendo detenido y más adelante fusilado.Hugh Thomas (1976); pág. 250.

Primeras operaciones

Un mes después del fracaso del golpe de Estado, la ayuda recibida por Francisco Franco procedente de la Alemania nazi (Legión Cóndor) y la Italia fascista (Aviazione Legionaria) supuso el golpe de mano que necesitaban los rebeldes para imponer su superioridad aérea. No obstante, los primeros bombardeos alemanes e italianos ya habían comenzado a finales de julio, al tiempo que los primeros cazas Fiat CR-32 y Heinkel He-51 empezaron a operar en agosto.

Debido al envío de material bélico por parte de Italia (que fue descubierto por las autoridades francesas), algunos funcionarios del Gobierno de León Blum organizaron el envío de material a los republicanos.Hugh Thomas (1976); pp. 395-396 Aviones como los bombarderos Potez 54 o los cazas Dewoitine 371 fueron enviados a la zona republicana y recibidos en el aeródromo de Prat de Llobregat (Barcelona).Hugh Thomas (1976); pág. 396 Para el 8 de agosto habían sido enviados unos setenta aviones galos,Hugh Thomas estima que en esta primera remesa de aviones fueron enviados: cinco bombarderos Bloch MB.210; veinte bombarderos Potez 54; diez viejos Breguet XIX; diecisiete cazas Dewoitine 371; dos cazas Dewoitine 500 y Dewoitine 510, respectivamente; cinco bombarderos Amiot 143 y cinco Potez 25. mientras que entre el 9 de agosto y el 14 de octubre salieron cincuenta y seis aviones más. En esta segunda remesa destacaron seis cazas Loire 46 y otros tantos Dewoitine 371. André Malraux, destacado político francés que había colaborado activamente en la venta de aviones y armamento galo, pronto obtuvo permiso de las autoridades republicanas para formar una escuadrilla. Logró reunir una veintena de aviones, junto a más de una docena de pilotos mercenarios y personal técnico (mecánicos, logística y un intérprete).Hugh Thomas (1976); pág. 397. En el momento de firmar los contratos (y solo por escaso tiempo), Malraux aseguró sueldos de 50 000 pesetas de la época, aunque solo sería para algunos pilotos en concreto. La escuadrilla tuvo primero su base en Barcelona y más tarde se trasladaron al aeropuerto de Barajas (Madrid), donde los pilotos fueron alojados en el Hotel Florida.Hugh Thomas (1976); pág. 398. Por otro lado, muchos aviones y material procedentes de EE. UU. sufrieron el embargo por la Ley de Neutralidad, motivo por el que llegaron a España a través de México, país que desde el primer momento se mostró partidario de la República.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 75.

La denominada «batalla de Guadarrama» constituyó la primera campaña de importancia de la guerra civil, y el objetivo del Gobierno republicano residía en detener a las columnas del general Mola a lo largo de la cadena montañosa del Guadarrama. La aviación gubernamental centró sus operaciones en el bombardeo y hostigamiento de posiciones sublevadas, así como en misiones de reconocimiento en la retaguardia. Desde el comienzo, los republicanos dispusieron de la superioridad aérea y logística, dada la cercanía de Madrid como centro logístico y base de operaciones.Hugh Thomas (1976). pp. 349-351.

En los primeros meses de la contienda, las operaciones aéreas se concentraron en la sierra de Guadarrama y en el estrecho de Gibraltar: si bien la aviación republicana tuvo un buen desempeño en los combates al norte de Madrid, esta fue completamente ineficiente contra el puente aéreo que los rebeldes establecieron para trasladar al Ejército de África.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 76. El Gobierno pensó que la verdadera lucha se encontraba en los alrededores de la capital, justo en las sierras que bordean Madrid por el norte, descuidando gravemente los frentes del sur. El 3 de agosto, los sublevados iniciaron un importante avance terrestre desde Sevilla en dirección norte, con la intención de enlazar con la zona norte controlada por el general Mola. Durante su avance, las tropas coloniales africanas contaron con el apoyo local de los aviones alemanes e italianos, al tiempo que los republicanos no les hicieron frente.Hugh Thomas (1976); pág. 403. La Escuadrilla España de Malraux tuvo una destacada participación durante la Campaña de Extremadura, cuando sus aviones bombardearon y casi destruyeron toda una sección de la Columna de Asensio Cabanillas en la localidad de Medellín.Hugh Thomas (1976); pp. 407-408. Progresivamente, la llegada de material aéreo dio el dominio de los cielos a los rebeldes, lo que se manifestó con el comienzo de los bombardeos sobre la capital: el 23 de agosto, los Junkers 52 alemanes bombardearon el aeródromo de Getafe, y el 25 lo hacían sobre Cuatro Vientos.Hugh Thomas (1976); pág. 418. Los días 27 y 28 de agosto, fue bombardeado el centro urbano de Madrid, lo que reflejó la inferioridad en que se encontraban los aparatos republicanos, que también empezaban a estar muy desgastados o anticuados frente a los efectivos italo-germanos.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pp. 77-81.

A pesar del desgaste de los republicanos, los aviadores italianos tuvieron unas bajas muy elevadas en estos meses. Las pérdidas entre la nueva «Aviación Legionaria» italiana fueron tan elevadas que los mandos italianos prohibieron a sus pilotos internarse en territorio republicano.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 81. El 2 de septiembre, caía Talavera de la Reina, donde los rebeldes capturaron su importante aeródromo y dos aviones republicanos. Desde ese momento, amenazaban directamente la capital. En septiembre, debido a las recientes derrotas sufridas en Extremadura y el valle del Tajo, la Aviación sufrió una reestructuración interna: se colocó al teniente coronel Antonio Camacho Benítez al frente de la nueva Subsecretaría del Aire que dependía del Ministro de Marina y Aire (y que sustituía a la antigua Dirección General de Aeronáutica), mientras que el teniente coronel Ignacio Hidalgo de Cisneros ostentaba la jefatura de las Fuerzas Aéreas de la República.Beatriz Pecker; Carlos Pérez Grange (1998); pág. 81. El teniente coronel Carlos Núñez Mazas fue destinado a Los Alcázares, donde organizó una nueva escuela de pilotos.Suero Roca, M. Teresa (1981); pág. 300.

Etapa de apogeo

La llegada del material soviético

En octubre llegaron unos cien aviones soviéticos de primera línea que, en su mayoría, eran cazas Polikarpov I-15 «Chatos» y Polikarpov I-16 «Mosca», que por entonces eran los más veloces de toda Europa.Hugh Thomas (1976); pág. 480. El «Chato» presentaba una velocidad 350km/h y estaba equipado con cuatro ametralladoras y una pequeña carga de bombas opcional, mientras que el «Mosca» disponía de dos ametralladoras pero desarrollaba una velocidad de hasta 480 km/h. Pronto se organizaron dos escuadrillas de cazas equipadas con estos aviones, cada una de ellas equipada con treinta y un aparatos.Hugh Thomas (1976); pág. 481.

Algunos pilotos y técnicos rusos ya habían llegado a España en septiembre, encontrándose en un ambiente muy acogedor.Hugh Thomas (1976); pág. 482. Los soviéticos instalaron en Alcantarilla una base de cazas y otra de bombarderos, a las que pronto siguieron tres nuevas bases en El Carmolí, Algete y especialmente en el aeródromo de Alcalá de Henares.Hugh Thomas (1976); pág. 483. A mediados de octubre, Núñez Mazas reestructuró la organización del aeródromo de Los Llanos (Albacete), coincidiendo con la llegada de las nuevas escuadrillas de aviones soviéticos (a los que preparó antes de que fueran enviados a la Defensa de Madrid).Suero Roca, M. Teresa (1981); pág. 301. Los «Katiuskas» realizaron su primera misión de combate el 28 de octubre, cuando atacaron el aeródromo de Tablada, en Sevilla, con gran sorpresa de los sublevados.