La Casa Central del Banco República es uno de los edificios más representativos de la Ciudad Vieja y sede del Banco de la República Oriental del Uruguay.
Historia miniaturadeimagen|220x220px miniaturadeimagen|Perspectiva del edificio miniaturadeimagen Los antecedentes de la casa matriz del Banco de la República se remontan a los primeros años de funcionamiento de la institución. Inicialmente, el banco se instaló en un edificio ubicado en la intersección de las calles Zabala y Cerrito, construido en 1866 para albergar al Banco Italiano. Tras la quiebra de este, el inmueble fue ocupado por diversas instituciones financieras, entre ellas el Banco Unión, la Junta de Crédito Público y el Banco Nacional.
Hacia 1899, el crecimiento de la actividad bancaria volvió insuficiente esta primera sede. En consecuencia, el banco arrendó al Estado la construcción contigua sobre la calle Cerrito, que pertenecía a la Comisión Liquidadora del Banco Nacional. Al año siguiente, se encomendó al ingeniero José Serrato la reforma y unificación de ambos edificios, los cuales fueron finalmente adquiridos por la institución en 1905.
A pesar de estas ampliaciones, pronto surgió la necesidad de construir una sede definitiva acorde al desarrollo del banco. En 1910, por iniciativa de su entonces presidente, Joaquín Márquez, se creó una Comisión Pro edificio, asesorada por el arquitecto Silvio Geranio. Esta comisión elaboró un detallado estudio de requerimientos espaciales que derivó, en 1912, en un programa arquitectónico para una nueva sede.
En 1915, el Directorio resolvió levantar el nuevo edificio en el mismo predio ocupado hasta entonces, incorporando además propiedades linderas sobre la calle Zabala. Ese mismo año se convocó a un concurso público de proyectos, cuyas bases fueron redactadas por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay en 1916. Un segundo llamado, realizado en 1917 con condiciones ampliadas, recibió 38 anteproyectos.
Si bien en 1919 los proyectos ganadores habían desarrollado una propuesta definitiva bajo supervisión del Ministerio de Obras Públicas, las obras no se concretaron de inmediato. En 1920, el Directorio impulsó la idea de construir un edificio monumental que ocupara toda la manzana. Para ello, se encomendó al arquitecto Juan Veltroni la elaboración de un nuevo anteproyecto, presentado en 1921 en colaboración con Raúl Lerena Acevedo.
Durante el proceso de obra, el proyecto volvió a ampliarse mediante la expropiación de propiedades vecinas, incluyendo el edificio de la Bolsa de Comercio y el Hotel Oriental, lo que permitió ocupar la totalidad de la manzana.
El proyecto definitivo fue presentado en julio de 1928 y aprobado rápidamente por el Directorio. A partir de entonces se dio inicio a las obras de construcción, basadas en el proyecto del arquitecto Giovanni Veltroni.
miniaturadeimagen|Obras de construcción de la Casa Matriz del Banco República
Las obras finalizaron en 1938, año en el cual el edificio fue inaugurado en un gran acto solemne.
El crecimiento sostenido de la institución hizo necesarias nuevas intervenciones pocos años después de inaugurado el edificio. En 1952 se proyectó una ampliación en altura, cuyo anteproyecto fue presentado a comienzos de 1953 por el arquitecto Raúl Lerena Acevedo, con el asesoramiento de una comisión especial integrada por los arquitectos Eugenio Baroffio, Mauricio Cravotto y Octavio de los Campos.
Las obras consistieron en la reforma del tercer nivel existente y en la construcción de dos nuevas plantas destinadas a oficinas, además de un nivel adicional para instalaciones y maquinaria. Esta ampliación se desarrolló respetando la estructura y composición original del edificio, organizándose en torno al volumen central del hall principal, sin alterar sustancialmente su imagen.
En 1975, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Arquitectura
La casa matriz del Banco de la República fue concebida como un edificio monumental que ocupa la totalidad de la manzana delimitada por las calles Cerrito, Zabala, Piedras y Solís, en la Ciudad Vieja de Montevideo. Su implantación urbana y escala responden a la intención de expresar solidez institucional y permanencia.
El edificio presenta una composición de inspiración clásica, con una marcada simetría, uso de órdenes arquitectónicos y una organización jerárquica de sus fachadas. En su lenguaje formal se reconocen influencias del academicismo y del neoclasicismo, visibles en la monumentalidad de sus accesos, la regularidad de sus vanos y el tratamiento sobrio de los volúmenes.
En cuanto a su materialidad, predominan los revestimientos en piedra en las fachadas exteriores, que refuerzan la imagen de solidez, mientras que en los interiores se emplean materiales nobles como mármoles, metales y maderas finas, especialmente en los espacios representativos como el hall central. Este último constituye uno de los elementos más destacados del edificio, tanto por su escala como por su tratamiento espacial, actuando como núcleo organizador de la circulación.
Esculturas miniaturadeimagen|271x271px|Instrucciones del Año XIII miniaturadeimagen|240x240px|José Gervasio Artigas miniaturadeimagen|180x180px|Exodo del pueblo oriental Las esculturas que ornamentan la fachada principal fueron incorporadas con posterioridad a la inauguración del edificio. Entre ellas se destaca la estatua de José Gervasio Artigas, realizada por el escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín e inaugurada en 1949.
El conjunto escultórico se completa con una serie de relieves y figuras alegóricas instaladas en 1950, inspiradas en episodios fundamentales de la historia nacional, como la epopeya artiguista, las Instrucciones del Año XIII y el Éxodo del Pueblo Oriental. Estas obras refuerzan el carácter simbólico del edificio, vinculando la institución bancaria con los valores fundacionales del país.
Galería
Referencias
Enlaces externos
Fotos históricas del edificio y su construcción
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