Germán Bernácer Tormo (Alicante, 27 de junio de 1883- Alicante, 1965) fue un economista y físico español, considerado uno de los padres de la macroeconomía. Desarrolló importantes teorías de gran influjo en el desarrollo de la ciencia económica del .

Fue un economista heterodoxo ya que no se alineó en ninguna de las corrientes clásicas o modernas de su época. Supo ver a tiempo hacia donde apuntaban las corrientes económicas del momento y enfrentarse a sus problemas reales apuntando soluciones capaces de resolver las crisis económicas endémicas y recurrentes. Precursor de Keynes, propone una reforma de las estructuras económicas y su regulación a través de la función del dinero. Cada uno de los temas tratados por él, aun siendo de muy diversa índole, aporta alguna novedad, sea al tratar la formación de los tipos de interés, el papel del dinero en la economía, la financiación, el desempleo o el tipo de cambio, aunque su especial interés lo centró en las cuestiones de tipo monetario. Políglota y divulgador científico, autor de libros, ensayista y articulista con una extensa lista de obras publicadas. Fue catedrático de la Escuela de Comercio de Alicante, catedrático de Física y Química en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Madrid, y fundador y director del «Servicio de Estudios» del Banco de España. .

Biografía Germán Bernácer Tormo nació el 27 de junio de 1883 en Alicante, el mismo año en que también nacieron John Maynard Keynes y Joseph Alois Schumpeter, y el año en que murió Karl Marx.

A los catorce años inicia sus estudios de Peritaje Mercantil en la Escuela Superior de Comercio de Alicante. Una vez finalizados inicia los de Profesorado Mercantil, con tan brillantes resultados que en 1901 con tan solo dieciocho años, fue nombrado profesor auxiliar de la citada escuela.

Posteriormente, en 1905 obtiene el primer puesto en las oposiciones nacionales para Catedráticos y es nombrado titular de la cátedra de Tecnología Industrial (Física y Química) en su antigua Escuela de Alicante, convirtiéndose en el catedrático más joven de España. thumb|left|Germán Bernácer Tormo En 1911 solicitó a la Junta para Ampliación de Estudios una beca que le permitió durante ocho meses investigar y estudiar en Francia, Bélgica, Alemania, Suiza e Italia, permitiéndole conocer cómo se impartían las materias de su cátedra en los más modernos sistemas educativos europeos, así como analizar las estructutas en el ámbito económico y administrativo de las grandes empresas. Descubrió las grandes mejoras que estaba generando el desarrollo industrial, así como algunos de sus aspectos negativos, especialmente los problemas sociales. Y todo ello le sirvió para confirmar que junto a la tecnología, el motor del desarrollo social de la humanidad era la economía. Ante esta nueva perspectiva, sacrificó su pasión primera por la Física por la de la Economía.

De vuelta a España se reincorpora como profesor en la Escuela Superior de Comercio de Alicante, de la que llegó a ser director y donde su hermano, Julio Bernácer —novelista y poeta—, también impartía clases. Igualmente ocupó el puesto de Secretario General de la Cámara de Comercio y del Ateneo.

En 1916, no sin muchas dificultades, publica su primera obra de economía: Sociedad y Felicidad, Ensayo de Mecánica Social, y pocos años después Interés del Capital, el problema de sus orígenes.

Toda su vida fue un constante y fértil desarrollo de sus conocimientos pluridisciplinarios, basados en un esfuerzo autodidáctico y en su pasión por la enseñanza. La lectura de Knut Wicksell y otros economistas le hizo profundizar en sus intereses en la economía, pero sin dejar de enseñar sus disciplinas básicas, Física y Análisis Químico. A la tarea de formar a los jóvenes en tales disciplinas añadió la creación del primer laboratorio de Física experimental que hubo en Alicante. En aquella época publicó dos obras de tecnología, relacionadas con su labor docente.

Fue miembro del consejo de redacción de la Revista Nacional de Economía, en la que publicaban los más prestigiosos economistas de la época.

En 1930 Germán Bernácer funda y dirige el Servicio de Estudios del Banco de España. Un año después, coincidiendo con el advenimiento de la II República Española, se traslada a Madrid al ser designado jefe del citado Servicio. Y en 1932 obtiene de nuevo por oposición la Cátedra de Física de la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Madrid. thumb|Germán Bernácer en el Laboratorio de Física de Alicante

Su cometido en el Banco de España, consistía en reunir información sobre las condiciones financieras de los mercados y proporcionar asesoramiento económico a los rectores del Banco Central para que las autoridades dispusieran de las orientaciones expertas para la toma de decisiones de política monetaria con eficacia y responsabilidad. Su labor en el Banco de España lo acreditó como un prestigioso experto.

En noviembre de 1936, siguiendo al Gobierno de la República, se trasladó la administración del Banco de España a Valencia, y con ella Bernácer. Posteriormente se desplazó a Barcelona.

En 1940, terminada la Guerra Civil, reingresó como jefe del Servicio de Estudios del Banco de España, aunque se produjo un enfriamiento oficial alrededor de su persona. A partir de este momento se intensificaron sus relaciones con las más relevantes personalidades en la historia del pensamiento económico. Su obra influyó entre economistas anglosajones, franceses y alemanes. Como pionero de la ciencia económica moderna le solicitaron prologar obras, le invitaron a pronunciar conferencias y fue designado miembro de institutos y academias de ciencias económicas. Se han catalogado 255 títulos correspondientes a conferencias, libros y artículos en revistas de economía y periódicos escritos en español, italiano, alemán, inglés y francés, lenguas que hablaba y escribía correctamente.

Durante sus años de vida en Madrid, simultaneó la enseñanza de Física en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles con su labor en el Banco de España, hasta su jubilación en 1955.

Falleció en Playa de San Juan, en 1965. Está enterrado, junto a su esposa e hija, en el cementerio de esta localidad.

Perfil humano del Economista-Humanista Desde niño mostró un incansable espíritu de observación, tanto hacia los fenómenos naturales como a las actividades humanas, su hermano Julio, en la obra Infantilia narra lo que parecía que iba a ser desde niño una constante en Germán: el sentido del estudio y de la observación y su vocación por la docencia manifestadas de forma precoz: "Siendo todavía muy niño, mi hermano, desde la azotea, iba nombrando las diversas constelaciones aprendidas en un planisferio celeste”.

Desde muy joven alterna el trabajo en el negocio familiar con su vocación por los estudios.

Con la crisis de principios del , para ayudar a su familia, impartía clases particulares durante el día y estudiaba durante la noche. El esfuerzo y la inteligencia demostrarían, con Bernácer, el valor que poseen unidas ambas cualidades. thumb|left|Germán Bernácer con Óscar Esplá y Agustín Irizar en 1918.

Bernácer fue el catedrático más joven en el escalafón con 22 años. A la sazón ya había aprendido francés, alemán, italiano e inglés, lo que le permitiría leer en su idioma original los libros y revistas que con gran esfuerzo se hacía enviar del extranjero y, más tarde, escribir artículos con destino a revistas de diversos países.

Cuando en 1911, solicitó a la Junta para Ampliación de Estudios una beca para ampliación de estudios en el extranjero, razonó su petición argumentando las carencias en las cátedras de nueva creación de Tecnología Industrial de las Escuelas de Comercio y la necesidad de estudiar los Laboratorios y Gabinetes de Física de las más renombradas Escuelas del extranjero, observando los sistemas de enseñanzas y los contenidos de sus programas. Simultáneamente se proponía visitar los grandes establecimientos fabriles y comerciales que se distinguían por su perfecta organización económica y administrativa y que convertían a la industria en un negocio productivo para el capital, permitiendo, a la vez, abaratar los productos.

En su petición indicaba literalmente como objeto del viaje: “ensanchar los conocimientos científicos del profesorado de la más elevada investigación, romper, por decirlo así, el caparazón de nuestra limitada cultura nacional para hacerla ascender a las superiores regiones en que luchan las primeras cruzadas del ejército de la ciencia...”; y añadía: “Hoy no hay fronteras para las ideas, y menos para las científicas...”

Esta experiencia fue determinante para su dedicación a la ciencia económica. Eran tiempos difíciles, de profundos cambios y significativas aportaciones teóricas y tecnológicas, en los que hubo una crisis económica internacional duradera, grandes huelgas ferroviarias, nuevas leyes de protección a los obreros, anexiones y guerras que preludiaban la de 1914. Es muy probable que aquella intensa y rica experiencia por Europa estimulara al joven profesor Bernácer a publicar en 1916 su obra Sociedad y felicidad, Ensayo de mecánica social.

Pertenecía a un grupo de jóvenes e inquietos alicantinos que llegaron a ser relevantes personalidades y que se llamaron entre sí ‘amigos-hermanos’. Además de Germán Bernácer (1883) y el escritor Gabriel Miró (1879), figuraban, entre otros, el compositor Óscar Esplá (1886), el arquitecto Juan Vidal (1888), el escritor Eduardo Irles (1883) y el periodista Emilio Costa (1882) que era director del Diario de Alicante, órgano de acogida y expresión de este grupo de amigos tan activos en la vida cultural de la ciudad.

Oscar Esplá contó en un artículo que en la tertulia de Eduardo Ortega y Gasset y sus amigos en la 'Granja del Henar', al citar las teorías de su amigo el economista Bernácer (prácticamente desconocido en España, por su autodidactismo y el carácter solitario de su investigación en ciencias económicas) Ortega reaccionó tajantemente manifestando que no creía en los genios agazapados en provincias; Esplá le prestó la obra de Bernácer Interés del capital, el problema de sus orígenes y al poco Ortega le dijo “Bernácer es una formidable cabeza pensante”. Con ese motivo fue Bernácer a Madrid y tomó contacto con el hermano del filósofo, dio una memorable conferencia sobre «La peseta enferma» y esto influyó sin duda en la nueva trayectoria de su vida pues al poco tiempo le llamó el Banco de España para crear y dirigir su Servicio de Estudios.

Cuando en 1931 Bernácer acepta la nueva plaza de jefe del Servicio de Estudios del Banco de España, lo hace argumentando que “el cargo por su naturaleza responde a mi vocación y a mis trabajos”. Una vez obtenida la plaza se traslada a Madrid.

Ya en Madrid encontró un ambiente propicio para sus estudios predilectos y también para satisfacer mejor sus aficiones e inquietudes culturales. Como anécdota que refleja su carácter tímido y las inquietudes intelectuales del grupo de amigos alicantinos, cuentan que el día de su boda, la novia hubo de esperar en San Nicolás de Alicante, pues Germán que se encontraba en casa de Óscar Esplá, no se atrevía a interrumpir a Ernesto Halffter que interpretaba al piano un concierto para varios amigos que habían de asistir a su enlace matrimonial con María Guardiola Costa, hija del político José Guardiola Ortiz.

thumb|Germán Bernácer Tormo junto a su mujer, María Guardiola Costa, y Óscar Esplá en la Sierra de Aitana (Alicante) ca. 1950.

Además de especialista en Ciencias naturales fue un gran amante de la naturaleza. Las excursiones por la Sierra de Aitana de Alicante y sus estancias en la «Masía del Molí» de Benimantell, en el «Clot del Pí», frente a Guadalest y en su casita en la playa de San Juan, eran refugios de enriquecimiento espiritual en contacto con su tierra, amigos y familia.