thumb|375px|Fragmento del mural cerámico de 180 por 1,20 metros, que recorre los dos andenes de la estación Feria de Madrid (anteriormente Campo de las Naciones) del Metro de Madrid.Lema del mural: Rostros de las naciones: una sola bandera. Materiales y proceso cerámico: Baldosas de gres porcelánico, rectificadas, de 40 x 40 cm. Decoradas, serigrafiadas y cocidas a la grasa a 800 °C.
El azulejo o ladrillo azulejo (del árabe hispano «azzuláyǧ[a]», y a su vez del árabe az-zulaiŷ, «barro vidriado»),El Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, en su definición abreviada lo considera «ladrillo vidriado, de varios colores, usado para revestir paredes, suelos, etc., o para decorar», y Corominas lo da como «ladrillo fino de colores». Alfonso Pleguezuelo —investigador especializado en alfarería y cerámica—, explica que las solerías (acabados de suelos) de las viviendas de al-Ándalus eran conocidas por su rica variedad de tonalidades, llegando a reemplazar los mármoles de colores, de tradición oriental, en el proceso de embellecimiento de sus casas (según una cita de Ibn Sahib anterior a 1240). Nebrija, en el siglo XVI, escribía que el azulejo es una «tesela pavimentaria». Y como definición anecdótica, puede añadirse la de Joaquín Bastus en El Trivio y el cuadrivio (1868), que explica que los árabes españoles usaban la palabra zulech y con el artículo azzulech para referirse a la losa barnizada que usaban de pavimento o friso en sus habitaciones.Joaquín Bastus en El Trivio y el cuadrivio (1868), p. 345. ) es una pieza alfarera de cerámica, similar a la baldosa, de poco espesor y con una de sus caras vidriada (resultado de la cocción de una sustancia a base de esmalte que se torna impermeable y brillante). Presenta muy diversas formas geométricas, siendo las más abundantes el cuadrado y el rectangular. La parte decorada puede estar decorada en un tono o color —monocromo— o en varios colores —policromo—, con superficie lisa o en relieve. Asociado de forma tradicional a la construcción y la arquitectura, el azulejo se ha empleado tanto en el revestimiento de superficies interiores como exteriores; asimismo puede aparecer como elemento decorativo aislado, o con valor representativo, a modo de cuadro o ilustración.
Aplicados en paredes, pavimentos y techos de viviendas, palacios y arquitectura religiosa, o en jardines y redes del ferrocarril metropolitano, los temas de la decoración abarcan un amplio abanico, desde sencillas composiciones geométricas o vegetales hasta barrocos episodios históricos, escenas mitológicas, iconografía religiosa y motivos costumbristas.
Su presencia ha sido determinante en la estética de la arquitectura hispanomusulmana y en el arte hispanomusulmán en general, destacando su evolución en el mudéjar y en la loza portuguesa y española desde el .
Azulejería thumb|200px|Patrón sencillo para azulejería. Definida por la RAE como el «oficio de azulejero» o la «obra realizada en azulejos o con revestimiento de azulejos», en los diccionarios técnicos este capítulo de la alfarería está asociado al alicatado. Pleguezuelo, en su estudio clásico sobre la Cerámica medieval española, observa que el alicatado era resultado de la asociación de dos gremios especializados, alfareros y alarifes, los primeros fabricaban las baldosas vidriadas y polícromas, mientras los maestros albañiles cortaban e instalaban las piezas reunidas siguiendo patrones y diseños convencionales o innovadores. A los alfareros correspondía la conservación de los secretos procesos de coloración y brillo y a los alarifes las habilidades de composición en la decoración de zócalos, pavimentos o revestimientos. La fusión de estos oficios artesanos originó distintas técnicas de producción azulejera: el azulejo de cuenca o arista, también llamado azulejo de labores; el azulejo de cuerda seca y el azulejo por tabla.
Historia thumb|Detalle de la Mezquita Bibi Khanum (), en Samarcanda. Las excavaciones arqueológicas continúan aportando pruebas del uso en Mesopotamia de losas de tierra cocida (pintadas por la parte exterior y después barnizadas) para pavimentar y decorar diferentes sectores de su arquitectura, desde los sencillos hogares hasta los palacios imperiales. Así lo confirman y documentan los descubrimientos hechos en diversos enclaves de la cultura del Imperio Asirio o el Persa, con ejemplos importantes como los frisos de las murallas de Babilonia, la fortaleza de Khorsabad, la antigua ciudad de Nínive, o el Palacio de Susa.Los romanos, ajenos a la azulejería, sí usaron sin embargo pequeñas teselas con la técnica del mosaico para revestir muros y paramentos, técnica que alcanzaría su máxima expresión en Bizancio y que se fundiría con el origen de la alfarería decorativa de los pueblos árabes.
El azulejo y sus técnicas entraron en Europa en el a través de al-Ándalus, la península ibérica dominada por los musulmanes, y alcanzaron un esplendor del que todavía son ejemplo la arquitectura del Califato de Córdoba y la del Reino nazarí de Granada. De este periodo, cuya pervivencia sobrevivió a la conquista castellana, destacan los alicatados y azulejos de la Alhambra, presentes en suelo, muros internos y yeserías. Las decoraciones de estos azulejos destacan por hacerse con la técnica de cuerda seca, por tener relieves, incrustaciones, ser de arista, estar esmaltados, pintados o ser polícromos. Desde el singular «sofeysafa» con que los califas cordobeses adornaron las paredes del mihrab, hasta los rudos y prácticos sistemas de pavimentación doméstica que continúan usándose en Andalucía. Se cree asimismo que este enlosado reemplazó en todas partes al pavimento de mosaico usado por los romanos. Esta cultura de base alfarera se conservó en la España cristiana y quedó de manifiesto en el arte mudéjar, gracias a los gremios de alarifes moriscos, y se extendería luego por Europa a partir del , fundiéndose con los recursos arquitectónicos importados por las Cruzadas y el comercio con Oriente de la Serenísima República de Génova y la República de Venecia.
Inicialmente, las piezas no tuvieron dimensiones fijas; la tradición azulejera de Portugal, una de las más importantes de Europa, estableció, a partir del y hasta el , una medida entre los 13,5 y los 14,5 cm, mayor que la tradicional árabe, como consecuencia del aumento de la producción. Se han creado además piezas específicas, como las pequeñas olambrillas para decorar las solerías, o el alfardón hexagonal, otro recurso elemental de la cerámica decorativa.
En Occidente, las penínsulas Ibérica e Itálica acaparan la producción e importación de azulejos al resto de Europa hasta el final del , con focos más locales en parte del Norte de África y un capítulo aparte en el extremo oriental del Mediterráneo siguiendo patrones y escuelas bizantinas. A partir del la azulejería florece en otros muchos países de Europa Central, en especial en Francia, los Países Bajos, los estados de influencia germana y las islas británicas, afirmando la producción, técnicas y creatividad a lo largo del y consumándose en el con su presencia en las Exposiciones Universales. En el extremo occidental europeo, España y especialmente Portugal, desarrollan en esos siglos una cultura azulejera funcional y popular difícil de igualar.
Tipos de azulejo Azulejos de oficios
Desde el se hizo común en las fábricas de azulejos un motivo ornamental —para cocinas de menestrales y señores— que con el tiempo se llegaría a convertir en un clásico del coleccionismo para los amantes de la cerámica y un objeto de culto para los anticuarios: el azulejo de oficios, así llamado por representar tipos y entornos del mundo del trabajo artesanal. Precisamente en el campo del coleccionismo resulta útil la clasificación que hizo Llubiá, fechando los azulejos según el motivo floral con que se decoran las esquinas, a modo de orla del dibujo central; entre los más conocidos están la «margarita», la «palma», la «hoja de pita», la «hoja de lirio», etc. Recuperados por los ceramistas catalanes de la segunda mitad del , los azulejos de oficios han alcanzado un especial significado cultural en Cataluña.
Azulejo mudéjar El azulejo fue introducido en la península ibérica por los árabes y conservada por los moriscos, las piezas que fabricaban están caracterizadas por la decoración geométrica y vegetal, con una alta densidad de dibujo rellenando el espacio del azulejo (un fenómeno conocido como «horror vacui». Esta técnica necesita de un barro homogéneo y estable, donde, después de una primera cocción, se cubre con el esmalte que hará el vidriado. Los diferentes tonos cromáticos se obtienen a partir de óxidos metálicos: cobalto (azul), cobre (verde), manganeso (castaño, negro), hierro (amarillo), estaño (blanco). Para la segunda cocción las placas se colocan horizontalmente en el horno asentadas en los atifles, pequeños trípodes de cerámica de apoyo. Estas piezas dejan tres pequeños puntos marcados en el producto final, hoy en día importantes en la certificación de autenticidad.
Azulejo figurativo holandés También conocido como azulejo de figura o «de figura avulsa», es un azulejo con decoración figurativa sencilla en una gama de tonos azul cobalto sobre fondo blanco. Originario de los Países Bajos en el llegó a convertirse en pieza de género en la azulejería portuguesa del .
Azulejo modernista El modernismo o art nouveau fue una corriente artística que se inició en 1890 y prestó gran atención a la arquitectura y a la cerámica decorativa que se emplea para la decoración de las fachadas y el interior de los edificios. Los azulejos procedentes de este periodo muestran algunas características específicas, los motivos empleados se inspiran en la naturaleza y se utilizan frecuentemente formas vegetales, especialmente flores.The Encyclopedia of Art Deco. Alastair DuncanKnickerbocker Press, 1998. Consultado el 27 de diciembre de 2017.
Azulejo publicitario Capítulo relativamente reciente en la historia del azulejo fue su uso en grandes murales publicitarios. Elaborados a mediados del , en España aún pueden contemplarse los ejemplos de los nitratos para abonos (Nitrato de Chile y Nitrato de Noruega) y algunos paneles supervivientes de la publicidad interior de las estaciones del ferrocarril metropolitano de Madrid y Barcelona. También pueden agruparse en este conjunto los ejemplos que —como experiencia casi endémica— componen la curiosa azulejería del comercio de Madrid producida en el primer tercio del .
Técnica y terminología de la azulejería thumb|Alicatado de azulejos en la Alhambra de Granada, España. Alicatado: aunque en alfarería hace referencia general a cualquier obra que se cubre de azulejería, en un sentido más concreto denomina la técnica que recurre a pedazos de cerámica vidriada (trozos de azulejos) cortados en diferentes tamaños y formas geométricas con la ayuda de un alicate. Por lo general, el hecho de que cada pedazo sea de un color ayuda a la composición de figuras y formas, en un proceso semejante al trabajo con mosaicos. Muy popular en los siglos y , su propia complejidad como proceso artesano haría que fuese sustituida por otras técnicas posteriores. Cuerda seca: técnica que nació en Al-Ándalus a finales del , durante el final del periodo califal. Está caracterizada por la separación de los colores (formas y motivos decorativos) abriendo surcos en el ladrillo de azulejo que se rellenan con una mezcla de aceite de linaza, manganeso o grasa, que evitarán que durante el cocido se mezclen los colores aplicados en los distintos compartimentos.