La primera temporada de Star Trek: The Next Generation es el conjunto de los primeros 26 episodios de esta serie de televisión de ciencia ficción, también conocida por las siglas TNG. La temporada fue producida por Paramount Pictures y emitida en régimen de sindicación entre el 26 de septiembre de 1987 y el 14 de mayo de 1988. Su trama se desarrollaba dentro del universo creado por Star Trek: la serie original dos décadas antes, si bien con distintos actores y personajes que aquella.

Tras iniciales recelos de los seguidores de la antigua serie, y las dudas generadas en torno a la continuidad del programa, la temporada tuvo audiencia suficiente como para que se produjera una segunda. Marcó varios de los temas recurrentes que reaparecerían o serían desarrollados en las siguientes seis temporadas que tuvo la finalmente popular serie. El éxito de TNG llegó a ser tal que a su finalización se rodaron cuatro películas protagonizadas por los mismos personajes. Además, fue seguida sin interrupción por otras tres series de televisión basadas en la franquicia Star Trek.

Antecedentes

200px|thumb|izquierda|El éxito póstumo de Star Trek: La serie original y el de las cuatro películas que inspiró llevaron a Paramount a lanzar una nueva serie: La nueva generación (TNG).

El productor Gene Roddenberry y Paramount Pictures crearon en 1966 Star Trek, una serie de televisión de ciencia ficción de no muy elevado presupuesto que relataba las aventuras del capitán Kirk y la tripulación de su nave estelar, la Enterprise, en un largo viaje de exploración a través del espacio durante el siglo XXIII. La serie fue emitida por la cadena NBC que, al considerar que los índices de audiencia eran bajos, decidió cancelarla en 1969, durante su tercera temporada.

Sin embargo, la desaparición de la serie no disminuyó su popularidad. Al contrario, las constantes reposiciones de sus capítulos la convirtieron en un objeto de culto, lo que hizo que sus productores se planteasen en varias ocasiones la posibilidad de recuperarla rodando nuevos episodios. Pese a dichos esfuerzos, el proyecto no llegó nunca a materializarse por diferentes razones.

No obstante, el interés del público hizo que entre 1973 y 1974 se realizara una serie de animación de 22 episodios conocida como Star Trek: la serie animada, que narraba nuevas aventuras de la misma tripulación de la Enterprise contando con las voces de varios de los protagonistas originales. Ello favoreció que permaneciera el interés por la temática de la serie y se intentara nuevamente reeditar una serie con algunos de los actores de la serie original. El nuevo proyecto se conoce como Star Trek: Phase II y, a pesar del avanzado desarrollo que llegó a tener, hasta el punto de señalar mayo de 1978 como fecha del estreno, tampoco llegó a concretarse.

A partir de ese momento, los creadores de la serie cambiaron de enfoque y se centraron en trasladar la serie al mundo del cine. Como resultado de ello, se llegaron a rodar varias películas: Star Trek, la película (1979), Star Trek II: La ira de Khan (1982), Star Trek III: En busca de Spock (1984) y Star Trek IV: Misión: salvar la Tierra (1986). Aunque las críticas fueron severas, sobre todo en el caso de la primera película, la saga tuvo continuidad debido a que la respuesta del público aseguró la rentabilidad de todos y cada uno de los filmes. Al mismo tiempo, el producto era explotado en otros campos mediante la publicación de historietas gráficas, novelas y juguetes.

Fue precisamente el éxito de las películas lo que hizo que Paramount volviera a retomar la idea de realizar una serie de televisión, si bien con nuevos actores y personajes, ya que los tradicionales seguían una rentable carrera cinematográfica y habían alcanzado una cierta edad.

La gestación del proyecto

Robert Justman y Eddie Milkis, quienes ya habían participado en la serie original, fueron los productores a los que Paramount encargó la puesta en marcha del nuevo proyecto. Una de sus prioridades fue convencer a Gene Roddenberry de que participara en la serie. El creador de la franquicia se negó inicialmente, pues recordaba las maratonianas jornadas de trabajo que tuvo que afrontar en la década de los 60 y cómo le privaron de su familia. Sin embargo, Justman y Milkis le convencieron de que esa situación no se repetiría debido a que habían optado por emitir la serie en régimen de sindicación, lo que proporcionaría mayor autonomía a los productores. La sindicación implica que, en vez de contratar la exhibición con una de las grandes cadenas televisivas, se contrata la misma individualmente con cada una de las estaciones emisoras locales, por lo que los programas no se emiten en todo el territorio de los Estados Unidos de forma simultánea y es difícil conseguir el horario de máxima audiencia (prime time). De hecho, era la forma en que se venía reemitiendo Star Trek: La serie original desde su desaparición, habiendo alcanzado así un éxito mayor que cuando la emitía la NBC. La idea se revelaría como un acierto; TNG fue una de las primeras series en ser emitida con éxito en estas condiciones, sin que la heterogeneidad de horarios perjudicara sus índices de audiencia. Los productores se libraron de las presiones externas que podría haber impuesto una cadena de televisión que tuviera la exclusiva, tanto las de tipo económico pidiendo rebajar costes, como de censura de contenidos. De hecho, Paramount llegó a ofrecer la emisión de la serie sin coste para la estación local, dividiéndose el tiempo de la publicidad entre ambas empresas. Las estaciones que emitieran el estreno de la serie tendrían luego prioridad en la reemisión de la misma, si bien deberían pagar por ella. Además, los derechos de emisión de la antigua serie, todavía muy popular y rentable, sólo se ofrecerían a las estaciones emisoras que emitieran la nueva serie de todavía incierto éxito. En otra medida inusual, la serie sólo se emitió en televisión en Estados Unidos y Canadá, imponiendo al resto del mundo la compra en cinta de video.

Roddenberry, una vez hubo aceptado el cargo de productor ejecutivo, impuso un férreo control sobre el proyecto para conseguir que se ajustase a su original y optimista concepción del universo de Star Trek. Ello planteó problemas con algunos guionistas, que se mostraron disconformes con la forma en que el productor concebía al elenco protagonista como un grupo de amigos. Consideraban que la supresión de la existencia de conflictos interpersonales entre los miembros de la tripulación limitaba consideradamente las posibilidades argumentales de la serie. No obstante, Roddenberry fue apoyado por Paramount y llegó a reescribir casi por completo los guiones de los primeros quince episodios con gran dogmatismo. A partir de entonces no fue necesaria su labor de supervisión porque los límites habían quedado claros para todos. Los conflictos supusieron la salida del proyecto de varios escritores, lo que produjo una cierta sensación de falta de continuidad. En cualquier caso, la presencia del productor fue determinante para establecer un nexo entre la nueva serie y la serie original, algo exigido por los numerosos seguidores de la franquicia.

La productora tenía claro que era imposible realizar la nueva serie con los antiguos protagonistas, pues éstos estaban realizando películas cinematográficas y sus pretensiones económicas estarían muy por encima de lo permisible. También se descartó la posibilidad de que nuevos actores encarnaran a los antiguos personajes, dado que éstos estaban siendo interpretados por los tradicionales artistas en la gran pantalla y el público rechazaría esa dualidad. Por consiguiente, quedó claro que había que recurrir a nuevos personajes. Una vez tomada esa decisión, otras igualmente importantes fueron consecuencia de la misma.

El estilo y apariencia de la nueva serie no podía ser el de la antigua, pues habían transcurrido casi veinte años entre ambas. Las recientes series de televisión, como Hill Street Blues o L.A. Law habían transformado profundamente el relato televisivo, y la apariencia visual de los años 1960 resultaba antigua en los 1980. Por dichos motivos, se decidió trasladar la acción unos ochenta años más tarde de la época en la que el capitán Kirk vivió sus aventuras. Ello permitiría ampliar las posibilidades visuales y técnicas de la serie, pero sin romper con el universo creado por la serie original.

Adicionalmente, Roddenberry decidió que había que «romper» con la serie original en dos sentidos complementarios. Por un lado, los nuevos personajes protagonistas debían ser marcadamente diferentes a los de la serie original. Ningún vulcaniano que se introdujera en la nueva tripulación podría competir con Spock y la fuerte impronta que este había dejado en el público. Por otro lado, Roddenberry proscribió inicialmente las que denominó como «viejas razas», entendiendo por tales las que habían aparecido en la serie original: vulcanianos, klingons o romulanos. Sin embargo, esta segunda decisión sería matizada muy pronto. Es cierto que la aparición de vulcanos fue muy infrecuente, pero los romulanos reaparecieron en el último episodio de la temporada, «La zona neutral». Su apariencia fue revisada, aunque no tanto como lo fue la de los klingons, principalmente representados por Worf, que no tienen nada que ver con los de la antigua serie y tampoco se parecen a los de los largometrajes.

Cuando el proceso de selección de actores ya había comenzado, Milkis decidió abandonar su labor en la serie y dedicarse a otras tareas en Paramount. La persona elegida para sustituirle fue Rick Berman, quien sintonizó inmediatamente con el equipo y demostró unas grandes aptitudes para el trabajo. Con el tiempo, Berman llegaría a convertirse en el alma de TNG, sustituyendo en el liderazgo a los veteranos Justman y Roddenberry. De hecho, Justman solicitó a Paramount que redujera su carga de trabajo antes de finalizar la temporada debido al cansancio acumulado, lo que aumentó la responsabilidad de Berman.

La nueva tripulación y el reparto

Gene Roddenberry había creado una “biblia” —como se conoce en la profesión al documento de referencia para los guionistas— a la que debía ajustarse el contenido de la serie. En ella habían quedado prefijados la mayoría de los personajes principales. Los productores habían decidido superar la dualidad Kirk-Spock desdoblando los roles de éstos en varios personajes, a fin de tener una gama más amplia de protagonistas que le diera a la serie mayores posibilidades dramáticas, en la línea de otras series de éxito de la época. Teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias, pues se preveía un considerable gasto en efectos visuales y de sonido, los productores se lanzaron a la búsqueda de los intérpretes más adecuados. Pese a que tenían claro que la tripulación debía ser completamente distinta de la de la antigua serie, el temor al rechazo por parte de los seguidores de la antigua serie flotaba en el ambiente.

El capitán Picard

Roddenberry concibió al capitánLos rangos militares utilizados en la serie se corresponden, en general, con los grados existentes en la Armada de los Estados Unidos y en otras marinas de guerra de tradición anglosajona. El grado inglés de captain que ostenta Picard hace referencia al empleo que en las marinas hispanas se suele denominar como capitán de navío, equivalente a un coronel en el ejército de tierra o en la fuerza aérea. Jean-Luc Picard como a un hombre de mediana edad (a diferencia del juvenil capitán Kirk de la serie original), romántico y con un origen francés que se manifestaría a través de su acento en momentos de excitación. Pero, a diferencia de otros personajes, el actor que lo encarnaría no fue elegido mediante un competitivo proceso de selección o casting, lo que influyó en el cambio de su personalidad.