Russell Albion «Russ» Meyer (San Leandro, California, 21 de marzo de 1922-Hollywood Hills, Los Ángeles, 18 de septiembre de 2004) fue un camarógrafo, fotógrafo, guionista, director, productor, montador y distribuidor cinematográfico estadounidense. Es principalmente conocido por escribir, financiar y dirigir una serie de exitosas películas independientes de bajo presupuesto pertenecientes al género de la sexploitation, caracterizadas por el humor camp, la sátira de las costumbres estadounidenses, el montaje acelerado, una violencia caricaturesca y la presencia de personajes femeninos físicamente exuberantes y dominantes.

Sus obras más conocidas incluyen Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965), Vixen! (1968), Beyond the Valley of the Dolls (1970), Supervixens (1975) y Beneath the Valley of the Ultra-Vixens (1979). Aunque durante sus estrenos fueron frecuentemente despreciadas como productos marginales, varias de sus películas adquirieron posteriormente la condición de cine de culto y fueron reivindicadas por cineastas, críticos, músicos y estudiosos del cine popular.

Meyer ejerció un control excepcional sobre sus producciones: en la mayor parte de ellas escribió o desarrolló el argumento, dirigió, produjo, fotografió, montó y distribuyó personalmente. Los beneficios de cada estreno financiaban la película siguiente, lo que le permitió conservar los negativos y los derechos de casi toda su obra y mantenerse independiente de los grandes estudios, salvo durante su breve etapa en 20th Century Fox.

Primeros años y formación

Russ Meyer nació en San Leandro, una localidad próxima a Oakland, hijo de William Arthur Meyer, un agente de policía descendiente de inmigrantes judíos alemanes, y de Lydia Lucinda Hauck Howe, enfermera, ambos de origen germanoestadounidense. Sus padres se divorciaron poco después de su nacimiento y Meyer perdió prácticamente el contacto con su padre. Al ser preguntado años más tarde por la posible influencia de la ascendencia judía paterna en su obra, respondió que había sido «cero».

Cuando tenía catorce años, su madre empeñó su anillo de boda para comprarle una cámara cinematográfica de 8 mm. Meyer comenzó a realizar películas amateur a los quince años y obtuvo reconocimientos locales por algunos de aquellos trabajos. Al final de su adolescencia empezó a frecuentar espectáculos de burlesque, cuya combinación de erotismo, teatralidad, humor y tipos femeninos exagerados influiría posteriormente en su imaginario cinematográfico.

Segunda Guerra Mundial

miniatura|Meyer con el escritor Max Allan Collins en 1982.

En 1942 fue reclutado por el Ejército de los Estados Unidos y sirvió durante la Segunda Guerra Mundial como camarógrafo de combate en la 166th Signal Photo Company del Tercer Ejército de los Estados Unidos, con el rango de técnico de tercera clase, equivalente aproximadamente al de sargento. Filmó operaciones militares en Europa bajo el mando del general George S. Patton. Parte del material rodado por Meyer apareció en noticiarios de guerra y fue reutilizado décadas después en la película Patton (1970).

Durante el servicio militar estableció amistades duraderas con otros integrantes de su unidad fotográfica. Varios de ellos, entre ellos el operador de cámara y director de fotografía Walter Schenk, colaboraron posteriormente en sus películas. Meyer consideraba su experiencia como camarógrafo de combate una influencia esencial en su rapidez de rodaje, su capacidad para trabajar con equipos reducidos y su gusto por el montaje enérgico.

Fotografía y primeros trabajos profesionales

Tras regresar a Oakland en 1945 no consiguió incorporarse inmediatamente a la industria de Hollywood por falta de contactos. Trabajó en películas industriales e institucionales y como fotógrafo fijo en producciones comerciales, entre ellas Gigante (1956). Más tarde se convirtió en fotógrafo de glamour y colaboró con la entonces joven revista Playboy, fundada por Hugh Hefner.

Meyer fotografió tres desplegables centrales de Playboy durante los primeros años de la publicación. Uno de ellos estuvo protagonizado en 1955 por su segunda esposa, Eve Meyer, a quien había conocido durante esta etapa. También realizó una sesión para la revista con su posterior esposa, Edy Williams, publicada en marzo de 1973.

Antes de debutar como director de largometrajes fue director de fotografía del cortometraje The French Peep Show (1950), de Pete DeCenzie, y de The Desperate Women (1954), producción de Samuel Newman cuya versión original se considera perdida.

Carrera cinematográfica

El periodo «nudie-cutie»

La colaboración con Playboy y su experiencia en fotografía de glamour abrieron una nueva etapa profesional. Meyer comenzó a dirigir películas estadounidenses de desnudos conocidas como nudie films. Sus obras eran fundamentalmente eróticas y cómicas, no pornografía explícita, y se caracterizaban por evitar la representación del acto sexual.

Su primer largometraje como director, The Immoral Mr. Teas (1959), fue realizado por unos 24 000 dólares y recaudó más de un millón en el circuito independiente y de explotación. El éxito convirtió a Meyer en una figura central del naciente género nudie-cutie y demostró la existencia de un público considerable para largometrajes narrativos que incorporasen desnudos sin llegar al cine pornográfico.

Meyer continuó esta línea con los cortometrajes This Is My Body y The Naked Camera, y con Eve and the Handyman (1960), protagonizada por Eve Meyer. A continuación dirigió Erotica (1961), Wild Gals of the Naked West (1962), Europe in the Raw (1963), Heavenly Bodies! (1963) y Skyscrapers and Brassieres (1963).

Desde esta primera fase quedó establecido su método de producción: equipos pequeños, rodajes rápidos, financiación privada, reutilización de localizaciones y control directo de la fotografía y el montaje. Los beneficios obtenidos se reinvertían en la siguiente película, permitiéndole acumular un patrimonio considerable sin ceder los derechos de explotación.

Periodo «gótico»

Con Lorna (1964), Meyer dejó atrás la estructura ligera del nudie-cutie e introdujo argumentos melodramáticos, violencia, ambientes rurales opresivos y protagonistas dominadas por el deseo y la frustración. El propio realizador agrupó Lorna, Mudhoney (1965), Motorpsycho (1965) y Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965) dentro de su periodo «gótico».

Lorna fue un éxito comercial y recaudó cerca de un millón de dólares. Mudhoney, adaptación de una novela de Raymond Friday Locke, resultó más ambiciosa pero menos rentable. Motorpsycho, centrada en tres motociclistas que aterrorizan una zona rural, volvió a funcionar en taquilla. Su éxito llevó a Meyer a invertir el planteamiento y realizar una película sobre tres mujeres violentas: Faster, Pussycat! Kill! Kill!.

miniatura|izquierda|Tura Satana en una imagen promocional de Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965).

Protagonizada por Tura Satana, Haji y Lori Williams, Faster, Pussycat! Kill! Kill! tuvo una recepción comercial discreta en su estreno, pero con el tiempo se convirtió en la película más emblemática de Meyer y en un clásico del cine de culto. Su combinación de mujeres agresivas, coches deportivos, diálogos hiperbólicos, paisaje desértico y violencia estilizada influyó en numerosas películas, videoclips, cómics y bandas musicales.

Melodramas en color y éxito de Vixen!

Meyer dirigió después el falso documental Mondo Topless (1966) y los melodramas en color Common Law Cabin (1967) y Good Morning and... Goodbye! (1967). En estas producciones consolidó un estilo visual basado en colores saturados, encuadres enfáticos, contrapicados, teleobjetivos, montaje abrupto y una interpretación deliberadamente excesiva.

miniatura|Cartel de Vixen! (1968).

En 1968 volvió a alcanzar un gran éxito con Vixen!, protagonizada por Erica Gavin. Concebida por Meyer y su productor habitual Anthony-James Ryan como respuesta comercial al erotismo del cine de arte europeo, la película abordaba adulterio, lesbianismo, racismo y tensiones políticas. Realizada con un presupuesto de cinco cifras, recaudó varios millones de dólares y se convirtió en uno de los mayores éxitos del cine independiente estadounidense de la época.

Tras Vixen! realizó Finders Keepers, Lovers Weepers! (1968) y Cherry, Harry & Raquel! (1969). Esta última tuvo que ser parcialmente reconstruida mediante montajes de paisajes californianos y escenas adicionales con Uschi Digard después de que la actriz principal Linda Ashton abandonara el rodaje antes de que se hubieran filmado aproximadamente veinte minutos del material previsto.

20th Century Fox y Roger Ebert

miniatura|Russ Meyer y el crítico y guionista Roger Ebert en 1970. Fotografía conservada en Wikimedia Commons por cesión del propio Ebert.

El éxito de Easy Rider (1969) convenció a los grandes estudios de que directores procedentes del cine independiente podían atraer al público joven con presupuestos reducidos. Impresionados por la rentabilidad y disciplina económica de Meyer, Richard D. Zanuck y David Brown, ejecutivos de 20th Century Fox, lo contrataron para producir y dirigir una continuación de Valley of the Dolls.

El resultado fue Beyond the Valley of the Dolls (1970), cuyo guion escribió Meyer en colaboración con el crítico cinematográfico Roger Ebert. La película no guardaba continuidad narrativa con la novela de Jacqueline Susann ni con su anterior adaptación. Combinaba melodrama musical, comedia, sátira de Hollywood, violencia y estructura de telenovela. Meyer la consideraba su obra definitiva.

La violencia de su desenlace provocó que recibiera una clasificación X, posteriormente sustituida por NC-17. A pesar de ello, obtuvo aproximadamente nueve millones de dólares en Estados Unidos sobre un presupuesto de 2,09 millones. El éxito llevó a Fox a ofrecerle otros tres proyectos: The Seven Minutes, basado en una novela de Irving Wallace; Everything in the Garden, a partir de la obra adaptada por Edward Albee; y The Final Steal, basada en una novela de Peter George.

Solo llegó a realizar The Seven Minutes (1971), un drama judicial comparativamente sobrio y con escaso contenido erótico. La película fracasó comercialmente y Meyer no volvió a dirigir para un gran estudio. Pese a ello, su colaboración con Ebert se prolongó durante años: ambos desarrollaron juntos diversos guiones y mantuvieron una estrecha amistad hasta el deterioro de la salud del director. Regreso al cine independiente

En 1973 Meyer regresó al cine de explotación con Black Snake, melodrama de época relacionado con la blaxploitation, ambientado en una plantación caribeña. La película fue mal recibida por crítica y público. Otro proyecto, Foxy, concebido para Edy Williams, fue cancelado en el contexto de incertidumbre jurídica posterior a la decisión del Tribunal Supremo estadounidense en el caso Miller v. California, que modificó los criterios legales sobre obscenidad.

miniatura|izquierda|Cartel de Motorpsycho (1965).

En 1975 estrenó Supervixens, retorno a sus paisajes desérticos, personajes caricaturescos y mujeres de grandes pechos. La cinta recaudó unos 8,2 millones de dólares durante su primera explotación comercial en Estados Unidos. Sus siguientes largometrajes, Up! (1976) y Beneath the Valley of the Ultra-Vixens (1979), intensificaron el contenido sexual, la violencia farsesca, el colorido y la estética de historieta. Algunos críticos y seguidores han denominado a estas tres películas «Bustoons», combinación de bust —busto— y cartoons, por su puesta en escena próxima al arte pop y sus personajes deliberadamente desmesurados.

Beneath the Valley of the Ultra-Vixens, protagonizada por Kitten Natividad y escrita con Roger Ebert, fue su último largometraje narrativo terminado y suele ser considerada una de sus obras más abiertamente cómicas.

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