San Clemente es un municipio situado en el suroeste de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es cabeza de partido judicial. Históricamente se conocía la comarca como la Mancha Alta, dentro de la Mancha de Montearagón, topónimo este que provendría del hecho de que los castellanos que viajaran hacia Valencia (que ya había sido conquistada por Jaime I de Aragón en 1238) "montaban" (subían) hacia Aragón, al pasar por este territorio, situado a mayor altitud.

San Clemente dispone de un amplio patrimonio histórico, por lo que fue declarada conjunto histórico-artístico en 1980,BOE nº252 de 20/10/1980 así como dos monumentos declarados bienes de interés cultural: la casa consistorialBOCM nº:17 de fecha 04/03/1992 y la iglesia de Santiago Apóstol.BOCM nº:17 de fecha 04/03/1992

Geografía Está situado en el sur de la provincia de Cuenca, a 102 kilómetros de la capital provincial y a unos 80 kilómetros de Albacete, a orillas del río Rus y en la convergencia de las autopistas A-43 y AP-36. Se alza a 722 metros sobre el nivel del mar.

El relieve de su término municipal es predominantemente llano, característico de La Mancha Conquense Baja, comarca de la que es la población más importante.

El pequeño enclave municipal de Santiago de la Torre, entre los municipios de Las Pedroñeras y El Provencio, es cruzado por el río Záncara.

El municipio de San Clemente limita con los términos municipales de La Alberca de Záncara, Santa María del Campo Rus, El Cañavate, Cañada Juncosa, Atalaya del Cañavate, El Provencio, Vara del Rey, Villarrobledo, Casas de Fernando Alonso y Casas de los Pinos.

Clima San Clemente tiene un clima templado de tipo mediterráneo continentalizado, lo que provoca inviernos muy fríos y veranos muy calurosos. Los vientos dominantes son el solano (del este) en verano, el cierzo (del noroeste) en invierno y el ábrego (del suroeste) durante todo el año.

Las precipitaciones suelen ser escasas, ya sean en forma de lluvia, o en forma de nieve en invierno. Se producen principalmente durante la primavera y el otoño. En ocasiones las lluvias aparecen en verano en forma de grandes tormentas aisladas. Dada su altitud suele nevar algunos días entre diciembre y marzo.

Como consecuencia de estas escasas precipitaciones, las inundaciones en San Clemente han sido muy raras. Se tienen constancia de sólo dos grandes inundaciones:Las Inundaciones Históricas en el centro-sur de la Península Ibérica, Ángela Potenciano de las Heras

Noviembre de 1972. El 1 y 2 de noviembre el río Záncara, provocó daños en las poblaciones de El Provencio y San Clemente, a causa de una importante avenida que destruyó tapias, viviendas, hundió un puente y fue necesario evacuar estas poblaciones. Septiembre de 1979. Del 12 al 18 de septiembre, y debido a las fuertes tormentas, los ríos Rus y Riánsares sufrieron avenidas a su paso por las localidades de El Cañavete y Corral de Almaguer. Se registró un caudal de más de 25 m/s. Se produjo el corte de la carretera Honrrubia-San Clemente. Quedaron señales de altura del agua en las casas de El Cañavete.

Hidrografía El término de San Clemente se encuentra en la cuenca hidrográfica del río Záncara, afluente del Guadiana. Por el municipio transita el Río Rus, que también cruza por el paraje de Rus (del que toma el nombre). Este río desemboca en el río Záncara.

Flora y fauna 300px|miniatura|ZEPAs de Cuenca. Las dos zonas de la n.º 24 corresponde a San Clemente En el término de San Clemente existe una variedad de aves importante, pero de población reducida que debe ser protegida. Por ello, existen dos áreas identificadas de protección: la ZEPA nºES390 y la IBA nºES185.

La Zona de especial protección para las aves (ZEPA, con código número ES0000390ZEPPAs y Areas Esteparias de la cuenca del Guadiana , Confederación Hidrográfica del Guadiana) abarca diversos términos municipales de la provincia de Cuenca, pero principalmente en el término de San Clemente. Esta ZEPA Esteparia fue reconocida en 2004, protegiendo 10 677,81 hectáreas. Está dividida en dos subzonas, mucho más amplia la del norte.

La importancia de la zona radica en una variada y bien equilibrada representación del conjunto de especies típicamente esteparias, destacando las abundantes colonias de cernícalo primilla (las más importantes de la provincia) y las zonas de pastizales y eriales ocupadas por pteróclidos reproductores. Se trata del segundo núcleo de importancia para la avutarda a nivel provincial. También alberga las poblaciones de alondra de Dupont en estepas más térmicas de la provincia.Formulario Natura 2000, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino

Existen algunos ejemplares de águila imperial ibérica en el entorno, por lo que el Programa de Conservación del Águila Imperial Ibérica solicitaba, en un listado de 200 medidas, la ampliación de la ZEPA de San Clemente.Programa de Conservación del Águila Imperial Ibérica

El Área importante para la conservación de las Aves (IBA, Important Bird Area) n.º ES185 se extiende entre Villarrobledo y San Clemente abarcando un total de 103 000 hectáreas que siguen los criterios A1, B2, C1, C2, C6. Es muy necesaria para las poblaciones de aves esteparias, especialmente el Cernícalo Primilla (95 parejas reproductoras), la Avutarda Común (37-120 parejas reproductoras), el Sisón Común (al menos 2500 parejas reproductoras), la Ganga Ibérica (mínimo 150 parejas reproductoras), la Ganga Ortega (100 individuos) y el Alcaraván Común (abundante).Important Bird Area ES185

490px|miniatura|izquierda|Temperaturas en San Clemente entre los años 2000 y 2018, según el Servicio Integral de Asesoramiento al Regante (SIAR)Servicio Integral de Asesoramiento al Regante

Historia

Prehistoria y Época Romana Los testimonios arqueológicos que rodean la Villa de San Clemente marcan los inicios de su andadura, tanto en la Edad del Bronce Medio (1500 a 1250 a.C.), con restos en la Morra de Rus y el cerro del Toril, como en la época Celtibérica (en la que destaca un poblado celtíbero).

Durante la Época Romana (republicana e imperial) aparece el puente romano construido para flanquear el río Rus. Esta obra es un magnífico puente de tres arcos de fábrica de sillar siendo el mejor conservado de todos los puentes romanos de la provincia. También hay constancia de un miliario de la vía Segobriga-Carthago Nova que pasaba por la actual Villa.

De la época Tardorromana ( y ) se aprecian restos pertenecientes a antiguas villas romanas, el descubrimiento de un fuste de columna visigoda, decorada con motivos geométricos sobre la caliza, nos demuestran también el paso de este pueblo visigodo. Dicho fuste se puede reconocer como parte integrante de un cancel perteneciente a una antigua basílica visigoda.

Época musulmana y nacimiento de la villa Cuenta la tradición que en un altozano de la llanura del término de San Clemente, a ocho kilómetros al norte de la villa y cerca del nacimiento del río Rus, existió una población goda que veneraba una Virgen; con motivo de la invasión musulmana, la ocultó en una cueva excavada en la roca, para evitar su profanación. En dicho paraje se instaló posteriormente una población mora, de cuyo asentamiento quedan ruinas. Corresponden a varios paramentos de mampostería pertenecientes a los muros de una fortaleza rural, y que están derrumbados a los pies del actual torreón-palomar (del ). Una vez reconquistado este territorio por huestes cristianas, un pastor halló la imagen de la Virgen en una cueva popularmente conocida como de la Mora, al pie de dicho castillo. La Virgen, Virgen de Rus por el nombre del paraje donde fue encontrada, es hoy la Patrona de San Clemente, estando construida su ermita a los pies de la mencionada fortaleza.

El nombre actual de la villa le viene de uno de aquellos caballeros que se estableció en sus campos, llamado Clemente Pérez de Rus, nombre que indica la procedencia o naturaleza de dicho hidalgo (el Castillo de Rus), población anterior a la fundación de San Clemente.

Siglos y La conquista de Cuenca y Alarcón por Alfonso VIII y la posterior derrota de los almohades en las Navas de Tolosa en 1212, es la causa directa de la anexión de San Clemente y su territorio a Castilla.

Dependiente de Alarcón pasa con ella a formar parte del Marquesado de Villena y vivirá sus muchas vicisitudes, bajo el señorío de los Manuel, primero y más tarde de los Infantes de Aragón, pasando finalmente a manos de Don Juan Pacheco, Maestre de la Orden de Santiago y primer Marqués de Villena.

Siglos y En aquellos tiempos de la reconstitución política de los pueblos bajo el patrocinio de los reyes, todos aspiraban a la autonomía e independencia de los señoríos mediante fueros y carta-pueblas, y uno de ellos fue San Clemente, consiguiendo, con fecha 10 de diciembre de 1445, que Don Juan Pacheco lo elevase a Villa, título que le reconocieron Juan II de Aragón y Navarra y Enrique IV de Castilla.

Un hecho importante en la historia de San Clemente radica en la guerra que mantuvieron los Reyes Católicos contra los seguidores de Beltraneja, aspirante al trono que ostentaba Isabel la Católica entre los años 1476-1479, entre cuyos seguidores se encontraba Diego Pacheco, marqués de Villena. En este enfrentamiento, el pueblo de San Clemente decidió apoyar a Isabel la Católica y se rebela contra el poder del marqués de Villena. Una vez finalizada la guerra con victoria para el bando isabelino, el apoyo que San Clemente le brindó le sirvió para que los Reyes Católicos decidieran incorporar la villa de San Clemente a la corona, haciéndola de realengo y otorgándole la independencia de la villa de Alarcón; recibiendo la visita de los Reyes Católicos el 9 de agosto de 1488, visita en la que, como gesto de gratitud por el apoyo prestado, confirmaron los privilegios que anteriormente les habían otorgado, jurando «de facer guardar y facer mandar guardar todas las cosas y mercedes y privilegios que tenía dicha villa».

La ya ciudad alcanza su máximo esplendor durante el periodo que va del a la primera mitad del , fechas en las que la zona se repuebla y experimenta un gran desarrollo agrícola y alcanzando una población superior a los dos mil habitantes. En estos años, San Clemente destaca por la riqueza y extensión de sus tierras lo que fue atrayendo a multitud de nobles, hidalgos, campesinos y religiosos. Fijan su asiento en San Clemente, en casas de artísticas portadas, rematadas por sus escudos de armas, las principales familias hidalgas de la comarca, cuyos apellidos han quedado reflejados en la relación de pueblos del Obispado de Cuenca, entre los que cabe destacar a la familia Haro, cuyos importantes miembros dejaron muestra en varios edificios de su paso por la población.

A tenor de todo este esplendor, dice Torres Mena que se consideró a la villa de San Clemente como capital de la Mancha Alta, llamada de Aragón o Montearagón, denominándola la Pequeña Corte Manchega.

Siglos y

Pero al igual que toda la región, y en general en toda la España interior, a comienzos del experimenta los primeros síntomas de decadencia. Entre sus causas hay que señalar las consecuencias de la guerra de los moriscos de Granada, una gran plaga de langosta, una tremenda epidemia de peste y el excesivo poblamiento, todo ello combinado con un descenso de los rendimientos agrícolas y una ganadería limitada por el escaso número de pastos propios y por su exclusión en los circuitos de la trashumancia.

San Clemente se revitalizó durante la segunda mitad del al transmutar su estructura económica agraria en una economía de servicios tanto administrativos como comerciales y artesanales. La población estuvo gobernada por un corregidor y veinte regidores, el último corregidor, al establecer el régimen municipal, era Diego López de Haro, señor del barrio de San Sebastián.