El Rexurdimento —literalmente, «resurgimiento»— fue el proceso de recuperación y revitalización cultural, lingüística y literaria desarrollado en Galicia a lo largo del siglo XIX, especialmente durante su segunda mitad. Su manifestación más característica fue la recuperación del gallego como lengua de creación literaria después de los denominados Séculos Escuros, período durante el cual el idioma había perdido buena parte de su presencia escrita en los ámbitos cultos e institucionales. Paralelamente, los intelectuales gallegos reivindicaron la historia, las tradiciones, la literatura medieval, la cultura popular y la personalidad cultural diferenciada de Galicia.

El Rexurdimento no fue un fenómeno repentino ni exclusivamente literario. Fue el resultado de un proceso desarrollado durante varias décadas, en el que confluyeron el Romanticismo, el historicismo, la recuperación de las tradiciones populares, el interés por la lengua y la literatura medievales y el desarrollo de nuevas formas de conciencia cultural y política. Este proceso estuvo relacionado con la evolución del provincialismo hacia el regionalismo y, posteriormente, con el desarrollo del galleguismo.

Tradicionalmente se considera que el Rexurdimento literario comienza en 1863, año de publicación de Cantares gallegos, de Rosalía de Castro. Esta fecha constituye, sin embargo, una convención historiográfica utilizada para señalar el comienzo de la etapa de plenitud del movimiento y no el inicio absoluto de la recuperación cultural gallega. Durante las décadas anteriores se había desarrollado el denominado Prerrexurdimento, en el que participaron escritores e intelectuales como Juan Manuel Pintos, Francisco Añón, Manuel Murguía, Antolín Faraldo, Nicomedes Pastor Díaz y Marcial Valladares. La Real Academia Galega considera la publicación en 1853 de A gaita gallega, de Juan Manuel Pintos, uno de los acontecimientos fundamentales que prepararon el Rexurdimento y destaca su importancia dentro del proceso de recuperación literaria del idioma.

La poesía fue la principal manifestación literaria del movimiento, pero el proceso se extendió progresivamente a la narrativa, el teatro, el periodismo, la investigación histórica, la lexicografía y otros ámbitos de la producción cultural. El resultado fue la creación de un nuevo espacio literario en gallego y la consolidación de una conciencia cultural que tendría continuidad en los movimientos regionalistas y galleguistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Antecedentes

Los Séculos Escuros

Durante los denominados Séculos Escuros, el gallego perdió buena parte de su presencia escrita en los ámbitos cultos, administrativos y literarios. La lengua continuó siendo hablada por amplios sectores de la población, pero el castellano pasó a ocupar una posición predominante en la administración, la enseñanza, las instituciones y buena parte de la producción cultural.

Esta situación produjo una marcada desigualdad sociolingüística. El gallego quedó asociado principalmente a la comunicación oral y a los sectores populares, mientras que el castellano adquirió mayor prestigio institucional y cultural. La ausencia de una tradición escrita contemporánea consolidada dificultó, además, la creación de una literatura gallega moderna.

La recuperación cultural del siglo XIX se produjo, por tanto, en un contexto en el que los escritores que decidían utilizar el gallego debían enfrentarse simultáneamente a la escasez de modelos literarios recientes, a la falta de una norma ortográfica común y a la reducida presencia del idioma en la educación y en los circuitos editoriales.

Al mismo tiempo, los intelectuales del siglo XIX comenzaron a recuperar la memoria de la antigua literatura gallega medieval en galaico-portugués, especialmente las cantigas de la lírica medieval. El conocimiento de aquella tradición permitió reivindicar el pasado literario del idioma y proporcionó un precedente cultural para la nueva literatura gallega.

Romanticismo e historicismo

El Romanticismo europeo favoreció el interés por las lenguas, tradiciones, historias y culturas propias de los diferentes pueblos y territorios. En Galicia estas corrientes coincidieron con una creciente preocupación por la situación económica, social y cultural del país.

Los intelectuales gallegos comenzaron a interesarse por la historia de Galicia, sus tradiciones populares, la literatura medieval y las características propias de la lengua. El paisaje, las costumbres, la cultura campesina, la tradición oral y la memoria histórica pasaron a adquirir una nueva consideración literaria y cultural.

Este cambio de sensibilidad contribuyó al nacimiento de movimientos como el provincialismo y, posteriormente, el regionalismo. La recuperación literaria de la lengua formó parte así de un proceso más amplio de construcción de una conciencia cultural gallega.

Provincialismo

Durante la década de 1840 surgió el provincialismo, movimiento político y cultural que defendía una mayor consideración de Galicia dentro del Estado español y reivindicaba determinados rasgos propios de la sociedad y la cultura gallegas.

Entre sus figuras destacó Antolín Faraldo, vinculado al ambiente intelectual de Santiago de Compostela. El movimiento contribuyó a crear un marco intelectual favorable a la recuperación cultural de Galicia.

La actividad de periódicos, sociedades, círculos intelectuales y escritores permitió que la preocupación por la historia y la identidad cultural gallegas adquiriese una dimensión pública. La literatura y el periodismo se convirtieron progresivamente en espacios desde los que reflexionar sobre la situación del país.

Uno de los episodios fundamentales de esta etapa fue el Levantamiento de Solís, ocurrido en 1846 y concluido con el fusilamiento de los llamados Mártires de Carral. El episodio adquirió posteriormente una importante significación simbólica dentro de la memoria política y cultural gallega.

El Prerrexurdimento y los Precursores

La generación de escritores e intelectuales que preparó las condiciones para el Rexurdimento pleno es conocida habitualmente como la de los Precursores. Entre ellos se incluyen Juan Manuel Pintos, Francisco Añón, Manuel Murguía, Antolín Faraldo, Nicomedes Pastor Díaz y Marcial Valladares, entre otros.

Los Precursores desarrollaron su actividad en unas condiciones especialmente difíciles. El gallego carecía todavía de una norma ortográfica moderna y ampliamente aceptada, no existía una infraestructura editorial comparable a la de las lenguas de mayor implantación y el idioma tenía un prestigio social e institucional muy inferior al del castellano.

Por ello, su actividad tuvo una doble dimensión. Por una parte, cultivaron la creación literaria en gallego; por otra, contribuyeron a crear las condiciones culturales, lingüísticas e intelectuales necesarias para que esa literatura pudiera desarrollarse.

El Prerrexurdimento debe entenderse así como una etapa de transición. Los autores de este período no constituyeron un movimiento homogéneo ni compartieron necesariamente las mismas concepciones literarias o políticas, pero coincidieron en una preocupación creciente por la recuperación de la lengua y la cultura gallegas.

La Real Academia Galega considera a Juan Manuel Pintos, Francisco Añón, Manuel Murguía y otros autores integrantes fundamentales de esta generación y señala que su actividad preparó la llegada del Rexurdimento pleno.

Juan Manuel Pintos

Dentro de los Precursores ocupa un lugar destacado Juan Manuel Pintos Villar, cuya actividad combinó creación literaria, preocupación lingüística, recopilación léxica y recuperación de la tradición cultural gallega.

El Consello da Cultura Galega lo ha definido como «o precursor máis importante do Rexurdimento» y ha destacado que la recuperación de su obra poética dispersa permite ampliar considerablemente la imagen tradicional del escritor, tanto desde el punto de vista literario como sociolingüístico.

Pintos comenzó a escribir en gallego a comienzos de la década de 1840, en ocasiones de manera anónima. Sus primeros textos incluyen poemas de circunstancias, composiciones costumbristas y textos de contenido social. Su producción se desarrolló en paralelo a una intensa preocupación por las posibilidades literarias y culturales de la lengua.

Pintos y la recuperación de la lengua

Una de las características fundamentales de la obra de Pintos es la estrecha relación entre creación literaria y reflexión lingüística.

Pintos consideraba que la recuperación del gallego no podía limitarse a la elaboración de instrumentos gramaticales y lexicográficos, sino que debía pasar necesariamente por su cultivo efectivo mediante el uso escrito. En este sentido, continuó una tradición de interés por la lengua gallega representada anteriormente por Martín Sarmiento, aunque desarrolló su propia concepción sobre la relación entre uso literario y conocimiento lingüístico.

Esta concepción aparece desarrollada en A gaita gallega, donde Pintos reflexiona sobre la lengua, la ausencia de una gramática y un diccionario gallegos y la necesidad de que los escritores cultiven el idioma para contribuir a su desarrollo.

Su planteamiento resulta significativo porque muestra que los primeros escritores del Rexurdimento no solo se enfrentaban al problema de crear una literatura nueva, sino también al de dotar al gallego de los recursos necesarios para ampliar sus usos escritos.

Recuperación de Martín Sarmiento

Pintos contribuyó asimismo a recuperar la figura de Martín Sarmiento, cuya obra lingüística constituye uno de los principales antecedentes de la reflexión moderna sobre el gallego.

En 1859 publicó una edición de un texto de Sarmiento relacionado con la lengua gallega, contribuyendo a difundir su figura entre los intelectuales de su tiempo. La recuperación de Sarmiento permitió establecer una continuidad entre la preocupación lingüística desarrollada durante el siglo XVIII y el proceso de recuperación cultural del siglo XIX.

Esta reivindicación de los precedentes lingüísticos gallegos formaba parte de una tendencia más amplia del Rexurdimento: la búsqueda de una tradición propia que permitiera conectar la nueva cultura gallega con etapas anteriores de su historia.

A gaita gallega

La obra más importante de Juan Manuel Pintos es A gaita gallega tocada polo gaiteiro ou sea Carta de Cristus para ir deprendendo a ler, escribir e falar ben a lengua gallega e ainda mais, publicada en Pontevedra en 1853.

La Real Academia Galega considera su publicación uno de los acontecimientos fundamentales del Prerrexurdimento y destaca su importancia en el proceso de recuperación literaria del gallego.

La obra presenta un carácter híbrido y combina poesía, prosa, reflexión lingüística, enseñanza del idioma, costumbrismo y crítica social. Su propio título expresa una finalidad didáctica: enseñar a «leer, escribir y hablar bien» la lengua gallega.

El Consello da Cultura Galega señala que A gaita gallega fue el primer libro escrito casi exclusivamente en gallego durante el Prerrexurdimento y destaca su importancia dentro del proceso de recuperación literaria del idioma.

Estructura y proyecto editorial

A gaita gallega no fue concebida inicialmente como un libro convencional, sino como una publicación organizada en setenas, es decir, conjuntos de composiciones.

La primera setena fue publicada en 1853 y constituye la parte principal de la obra conservada. Pintos intentó posteriormente publicar una segunda setena. En 1854 llegó a publicar ocho páginas de esta segunda parte y volvió a anunciar su continuación en 1857. En 1874 se produjo un nuevo intento editorial, aunque ninguno de ellos permitió completar el proyecto original.

El carácter incompleto de la empresa editorial explica que la obra conservada represente solamente una parte del proyecto concebido por Pintos.

La gaita como símbolo