Orellana la Vieja es un municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura).
Situación
A caballo entre las comarcas pacenses de La Siberia y La Serena, pertenece a Vegas Altas y al partido judicial de Villanueva de la Serena.
Un detalle característico de esta población es su embalse, cuyo canal hace posible una amplia zona de regadíos (Plan Badajoz).
El día 2 de junio de 2010, le fue otorgada a la playa que posee en las inmediaciones del embalse, "Playa Costa Dulce de Orellana", la insignia de la Bandera Azul, por sus instalaciones, accesos y calidad del agua, siendo esta compromiso de mejora de las instalaciones y servicios de la misma. Se convierte en la primera playa de interior con esta bandera en España. A día 6 de julio de 2010, se izó la Bandera dentro de un acto oficial al cual asistieron altos cargos de la Diputación de Badajoz, de CEDER La Serena y del gobierno autonómico.
Historia
Antecedentes históricos
En las inmediaciones de la actual Orellana la Vieja se han producido asentamientos humanos desde la Prehistoria, debido a la importante presencia del río Guadiana y de las sierras próximas.
Son numerosos los restos arqueológicos encontrados en el entorno de la actual Orellana la Vieja, que prueban los asentamientos humanos en diferentes épocas (Paleolítico Inferior, Medio, Calcolítico, Bronce y épocas prerromana y romana). En época romana en las márgenes del río se suceden las villas, que quedarían bajo la influencia de la ciudad antigua de Lacimurga, situada en el cerro de Cogolludo (términos de Navalvillar de Pela y Puebla de Alcocer).
Formación y desarrollo del señorío de Orellana la Vieja
En la Edad Media, los restos encontrados parecen indicar que las tierras fértiles situadas en las proximidades del Guadiana y las sierras, fueron aprovechadas por los musulmanes, incluso es posible que existiera alguna alquería árabe que probablemente aportara la denominación a la futura villa de Orellana.
Sin embargo, no tenemos constancia documental de que la actual Orellana la Vieja existiera como núcleo organizado de población con anterioridad al periodo de repoblación cristiana que siguió a la conquista definitiva de Trujillo en 1232. Es cuando el rey Fernando III de Castilla, para premiar los servicios de Fernán Ruiz, del linaje Altamirano, en la conquista de Trujillo, le concede las rentas de pecheros de la villa de Trujillo y amplios territorios al sur de su alfoz, donde más tarde se fundaría, en las proximidades del Guadiana, la villa de Orellana la Vieja.
La concesión de tierras por el monarca a destacados miembros de la nobleza, constituyó un modo habitual de repoblación, casi siempre en recompensa por su apoyo a la Corona en la reconquista del territorio, situando al sur del alfoz de Trujillo a los Altamirano, Bejarano y Añasco. Fueron las órdenes militares quienes más se beneficiaron de estos repartos (Órdenes del Temple, de Santiago y de Alcántara). Según Emilio Cabrera, a finales de la Edad Media alrededor del 50 % de la superficie de Extremadura pertenecía a las órdenes militares de Santiago y Alcántara, con una mínima porción perteneciente a señoríos eclesiásticos, el 25 % estaría en manos de señoríos nobiliarios y las tierras de realengo apenas superaban el 25 %.
Ya en el , en 1335, el rey Alfonso XI, concede a su camarero Juan Alfonso Altamirano (servidor de la cámara del Rey), mediante el privilegio rodado, el señorío sobre la aldea de Orellana, aumentado su dominio sobre 50 vasallos más “sobre los 20 pobladores” ya existentes. No se produce, sin embargo, donación de nuevas tierras por parte del monarca. Este privilegio supone el primer reconocimiento formal del señorío de los Altamirano en el lugar de Orellana. La concesión del señorío a favor de Juan Alfonso de la Cámara tiene como objetivo principal consolidar el proceso de repoblación que ya habían iniciado sus abuelos, asentado sobre un dominio de tierras que recibió en herencia Juan Alfonso hacia 1321. Entre los bienes que recibió en herencia cabe destacar la existencia de una torre, con función defensiva y de vigilancia del lugar, y que constituiría la base de lo que luego sería la Casa Fuerte del señorío.
El primer titular del señorío deberá atraer colonos con los que explotar sus posesiones, pero sin que éstos pudieran proceder de tierras realengas tal y como establece el privilegio de fundación.
El día 3 de enero de 1341, mediante escritura fechada en Trujillo, fundó Juan Alfonso de la Cámara el mayorazgo de Orellana en la persona de su hijo primogénito, Pedro Alfonso. Este recibió todos los bienes que constituían el patrimonio del señorío, que en esos momentos estaba formado por la casa solariega de la Alberca en Trujillo, la Casa Fuerte de Orellana, dos casas más en Trujillo y otros bienes en el lugar de Orellana, como molinos y norias, situados a orillas del Guadiana, y las tierras de pastos y cultivos de su demarcación.
El señorío concedido por Alfonso XI a Juan Alfonso de la Cámara en 1335 no contempla la facultad jurisdiccional del señor sobre sus vasallos, solo el dominio territorial sobre la aldea de Orellana, con facultad para exigir de sus vasallos tributos de carácter territorial dentro de ese dominio, pudiendo nombrar también a los oficiales del concejo, alcalde y escribano. Las facultades jurisdiccionales y de gobierno sobre sus vasallos solo las conseguirá su hijo Pedro Alfonso, al otorgarle un nuevo privilegio el rey Enrique II de Trastámara en 1369. Según Antonio Adámez, no se trataría de la transformación de un señorío típicamente territorial con función repobladora en señorío jurisdiccional pleno, sino que se produciría una suspensión del primero y una instauración del segundo, a consecuencia de la opción política de su titular en la delicada situación que atravesaba la Corona de Castilla, que desembocará en una guerra civil y en un cambio de dinastía. Presume el autor citado, que el señorío de Orellana se había perdido en tiempos del rey Pedro I, por el posicionamiento favorable a Enrique de Trastámara de Pedro Alfonso, y que la villa de Orellana perteneció a partir de entonces a tierras de realengo.
Al convertirse en rey Enrique de Trastámara, iniciando una nueva dinastía, Pedro Alfonso recibirá poco después (mediante privilegio otorgado el 3 de junio de 1369), la jurisdicción civil y criminal sobre su anterior dominio, indicando expresamente que se concede en recompensa por el apoyo que prestó al Trastámara el segundo señor de Orellana la Vieja.
El señorío nobiliario experimentó un gran empuje con la llegada de los Trastámaras, generalizándose la fórmula de señorío pleno: “la jurisdicción civil y criminal alta y baja y mero y mixto imperio”, que dota al titular del señorío de facultades judiciales en el interior de su territorio. Implica la renuncia del monarca sobre competencias hasta entonces reservadas a su potestad, entre las que se encuentra la facultad de administrar y gobernar a los habitantes del señorío. La expresión “mero y mixto imperio” atribuía poder al señor para juzgar a sus vasallos, tanto en material civil como criminal.
Recuperado el señorío, Pedro Alfonso solicitó a Enrique II que le confirmara la escritura en la que su padre quedó facultado para fundar mayorazgo en su persona, lo que obtuvo el 16 de septiembre de 1371. Tras la muerte de Enrique II en 1379, solicitó a Juan I la confirmación del privilegio, a lo que accedió el nuevo monarca en las Cortes de Burgos el día 6 de agosto de 1379.
El dominio territorial del señor estaba constituido en un área delimitada en la que ejercía su autoridad sobre los vasallos que vivían en ella. Antonio Adámez enmarca los límites del señorío de Orellana por medio de los terrenos fronterizos al actual término municipal de la villa de Orellana, es decir el término municipal de Acedera, el condado de Medellín, el señorío de Orellana de la Sierra y las posesiones de la Orden de Alcántara, al otro lado del Guadiana.
El tercer señor de Orellana la Vieja, Hernando Alonso de Orellana, hijo de Pedro Alfonso, solicitó confirmación a Enrique III del privilegio que Enrique II había concedido a su padre en 1369, obteniéndolo el 20 de febrero de 1392, en las Cortes de Burgos. Confirmado también más tarde por su hijo Juan II en Valladolid el 15 de abril de 1409. Fue el tercer señor de Orellana la Vieja personaje destacado de la nobleza local de Trujillo, regidor de su concejo y comendador de la Orden de Santiago en Mérida.
Del cuarto señor de Orellana, García de Orellana, se tienen pocas noticias, no así de su hijo y quinto señor de Orellana, Juan “el Viejo”, quien obtuvo de los Reyes Católicos, el 15 de octubre de 1487, en Córdoba, nueva facultad para incluir en el mayorazgo de Orellana la Dehesa de Cogolludo, la cual había intentado incorporar Hernando Alonso sin conseguirlo. La extensión de esta dehesa era mayor que la del propio término municipal de Orellana la Vieja, proporcionando a los diferentes titulares del señorío a finales del una renta que superaba las tres cuartas partes de los ingresos obtenidos por todas las explotaciones agrícolas, extendiéndose hasta el Guadiana.
Juan el Viejo contribuyó, como señor de vasallos, con dos lanzas a la petición que hicieron en mayo de 1485 los Reyes Católicos a la ciudad de Trujillo para que participara en la guerra de Andalucía contra los musulmanes.
El quinto señor de Orellana, fue probablemente el primero que fijó su residencia permanente en Orellana la Vieja, donde murió y otorgó testamento, encomendando que lo enterraran en la iglesia de Santo Domingo, junto a su padre.
La iglesia de Santo Domingo, construida seguramente por Hernando Alonso de Orellana, estaba situada en las cercanías de los muros de la casa fuerte que miraban hacia el sureste.
Juan el Viejo destina, además, en su testamento 3000 maravedíes anuales para el sostenimiento del Hospital que él había fundado en Orellana para los pobres y enfermos, nombrando patrón del mismo a su hijo Rodrigo para que él y sus sucesores en el mayorazgo lo sostuvieran. Años más tarde, se hará cargo de su administración el obispado de Plasencia.
Rodrigo de Orellana, sexto señor de Orellana la Vieja, sucedió a su padre Juan de Orellana el Viejo, hacia 1491. Caballero principal de Trujillo, de cuyo concejo formó parte como regidor en 1498, había contraído matrimonio con Teresa de Meneses, descendiente del segundo señor de Orellana de la Sierra, la cual, una vez viuda, fundó el Convento de San Benito.
A Rodrigo de Orellana le sucedió a su muerte en 1509 su hijo Juan de Orellana. A este le sucedió su hijo primogénito Rodrigo. El noveno señor de Orellana la Vieja sería Juan de Orellana el Bueno, que se convirtió en sucesor del señorío sin haber alcanzado la mayoría de edad. Este murió sin sucesión, en enero de 1549, en su casa de la Alberca, en Trujillo, pero dispuso en su testamento que llevaran su cuerpo a enterrar a la villa de Orellana la Vieja, para que depositaran sus restos en la nueva iglesia de Nuestra Señora, donde estaban enterrados su padre Rodrigo y sus abuelos Juan de Orellana y María de Mendoza. Juan el Bueno, fomentó la conservación de las construcciones religiosas (iglesia de Santo Domingo, Convento de San Benito y financiación de una nueva iglesia) y el hospital de Orellana la Vieja, de San Juan Evangelista.
El debate sucesorio (1549-1614)
En 1594Libro de los Millones: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI formaba parte de la Tierra de Trujillo en la Provincia de Trujillo.