Cristiandad occidental, cristianismo occidental o Iglesias occidentales son denominaciones con las que se designa a la parte de la cristiandad, del cristianismo o a las Iglesias (conceptos no estrictamente equivalentes) que se desarrollaron desde el cristianismo primitivo en las regiones del Imperio romano de Occidente, en la órbita cultural de lengua latina (también se habla de cristiandad latina). Todas estas expresiones se utilizan habitualmente en oposición a los conceptos de cristiandad griega, cristiandad oriental, cristianismo oriental o Iglesias orientales

px=250|thumb|Cristiandad occidental (en violeta la católica y en azul la protestante) y cristiandad oriental (en rosa).

Entre todos los autores de la patrística, la mayor parte de los cuales fueron "orientales", ocho recibieron el título de "doctor de la Iglesia", cuatro "de la Iglesia occidental" y otros cuatro "de la Iglesia oriental".

La ruptura entre la cristiandad occidental y oriental, o cisma de Oriente, se expresó en sutiles puntos teológicos (como el filioque) o tradiciones litúrgicas (el tipo de pan de la comunión —ázimo o con levadura—, la fecha de la Pascua, o la utilización de imaginería escultórica además de los iconos), pero fundamentalmente en el reconocimiento o no de las consecuencias jerárquicas del primado de San Pedro.Cleenewerck, Laurent. His Broken Body: Understanding and Healing the Schism between the Roman Catholic and Eastern Orthodox Churches (Section II/3 and Section IV) (ISBN 0-61518-361-1). Fuente citada en Primacy of Simon PeterDIFERENCIAS ENTRE LAS IGLESIAS ORTODOXA Y ROMANA

Alta y Plena Edad Media

thumb|Excomunión del emperador Federico II Hohenstaufen por el papa Inocencio IV. thumb|Cátaros expulsados de Carcasona en 1209.

Evolución geográfica Los diferentes horizontes de la Cristiandad latina heredaron aproximadamente en su infancia los del desaparecido Imperio carolingio y los de la isla de Irlanda. En adelante, esta civilización iría paulatinamente ampliando sus horizontes hacia el sur, hacia el norte y hacia el este conforme fue adquiriendo desde dentro suficiente fuerza y cohesión (siglos y ) para acometer y asimilar dicha expansión de forma sólida. La difusión del cristianismo pudo bien ser un indicador de esta expansión.

A finales del , el territorio al noroeste del Elba seguiría siendo un peligro para la Cristiandad, aunque más «obvio e impredecible» sería el peligro de los mares del Báltico y del Norte.Southern, W, R., The making of the Middle Ages, Yale University Press, New Haven, 1992 (1953) Presumiblemente, Alemania lideró y se responsabilizó de gran parte de la expansión durante el por este peligroso noroeste, apareciendo así nuevos reinos cristianos: Dinamarca, Noruega, Suecia, Polonia, Bohemia y Hungría. La iniciativa alemana, que habría encontrado respaldo en el papado y se habría visto favorecida por un ambiente de cooperación entre los líderes cristianos, encontraría en estos factores de consenso el origen exitoso de su empresa. En adelante, los antes temidos normandos ayudarían a seguir ampliando las fronteras de la Cristiandad entre los siglos y , forjando desde Francia, Inglaterra, el sur de Italia o Palestina (con su participación en las Cruzadas) los nuevos límites de la civilización latina. Las propias Cruzadas ayudarían a seguir ampliando los horizontes reales e imaginarios hacia la Jerusalén terrestre y celestial, además de ofrecer el nuevo límite de un mundo que todavía no estaba convertido al cristianismo. A partir del , se vislumbrarían las tierras del Padre Juan y con ellas un nuevo horizonte desconocido. El contacto de exploradores con comunidades cristianas en el lejano Oriente, cuya existencia ya se creía anteriormente, abriría finalmente este horizonte a la Cristiandad a lo largo del .

Bizancio conformaría otra frontera, que establecía en el el horizonte de la Cristiandad latina en Venecia y el Adriático. El Imperio bizantino se podría haber percibido como una entidad misteriosa a ojos occidentales y habría despertado diversos sentimientos (envidia, odio y malicia entre otros). Con la IV Cruzada esta situación se vería alterada y los horizontes finalmente se abrirían hasta las costas del mar Negro. Ello consumó la sumisión de la Iglesia bizantina a la de Roma, y una mayor apertura del comercio con el este. En definitiva, la toma de la ciudad en 1204 trajo de la mano una nueva expansión geográfica de la Cristiandad latina. Sin embargo, estas nuevas fronteras conllevaban la responsabilidad de defenderse de los peligros que hasta ahora el Imperio bizantino había absorbido y que no habían sido percibidos aún por la Cristiandad occidental.

Paralelamente, la frontera con el Islam parece haber variado mucho durante la plenitud medieval de la Cristiandad latina y parece ser más compleja de definir que otras. El dominio mediterráneo mahometano sobre las islas de Mallorca, Córcega, Cerdeña, Sicilia y Malta constituiría un peligro inicial durante el . En el el límite seguiría siendo impermeable, dado que el mundo musulmán ofrecería, para algunos ojos de Occidente, una visión pervertida y herética de la auténtica fe cristiana. En cambio, con la III Cruzada, el horizonte islámico parecía abrirse a la Cristiandad, al reconocer ésta la humanidad de algunos de sus pobladores, como Saladino. A pesar de todo ello, existieron durante estos siglos lazos diplomáticos, intercambios comerciales y contactos que ofrecieron las Cruzadas y las investigaciones intelectuales, y si bien el ambiente de tolerancia hacia el Islam no crecería, sí lo haría el horizonte de las ideas. Consecuentemente, podríamos trazar un límite con el Islam más abierto que el bizantino, más dúctil y permeable que constituiría, si bien no un horizonte rígido, un escenario de intercambio de influencias respetando las distancias culturales.

Analizando la trayectoria en líneas generales, puede vislumbrarse que los abundantes peligros que rodearon a la Cristiandad latina en el serían asimilados conforme se fue propagando el cristianismo, que encontraría sin embargo dificultades para traspasar las barreras de otros territorios (Bizancio e Islam) donde se habían consolidado doctrinas o religiones diferentes que articulaban y diferenciaban a estas regiones. En consecuencia, el ámbito geográfico de la Cristiandad occidental a comienzos del comprendería aquel donde el cristianismo latino había echado raíces.

Evolución ideológica

Durante la Edad Media, Bizancio no pudo imponer la unidad religiosa ni uniformizar las manifestaciones religiosas de su ámbito cultural de forma tan clara como pudo hacerlo el Papa en el suyo, donde no había ninguna otra sede patriarcal que discutiera el primado de San Pedro. La necesidad de traducir la Biblia al latín, dotó de un gran prestigio a la versión de San Jerónimo (Vulgata). La evangelización del norte y centro de Europa (conversión de los reinos germánicos, de los eslavos occidentales y de los húngaros)La conversión religiosa de pueblos enteros junto a sus reyes es el hecho elegido como fundación nacional en muchos casos. amplió el espacio en el que se ejercía la autoridad del Papa. Ésta se reforzó especialmente desde el gracias a la reforma gregoriana, que fijó las funciones de clero secular y clero regular como estamento privilegiado de la sociedad feudal, estableciendo el celibato y una estructura eclesiástica jerárquica y centralizada.Hans Küng, ¿Una ‘primavera vaticana’?, El País, 1 de marzo de 2013. Trascendental fue el papel del monacato, basado en la regla de San Benito, que se extendió por toda Europa occidental gracias a los monjes irlandeses, el renacimiento carolingio, la reforma cluniacense y las peregrinaciones a Roma y Santiago (Camino de Santiago). El culto a las reliquias tuvo en la cristiandad latina de la Alta Edad Media el papel que las imágenes tuvieron en la oriental. Fue característico el enfrentamiento por el dominium mundi entre los dos poderes universales de Occidente (Papa y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), desarrollándose conceptos ideológicos derivados del agustinismo político. miniatura|Bajo la Cristiandad medieval nacieron las primeras universidades, siendo la de Salamanca la primera en obtener ese título de Estudio General. thumb|centre|400px|La cristiandad occidental (en azul) en la época de la Primera Cruzada ( 1100).

Las Cruzadas impusieron la presencia de efímeros reinos latinos en Oriente; y en Occidente fijaron ideológicamente la figura social del miles Christi (caballero cristiano). En toda Europa occidental se mantuvo una significativa unidad cultural basada en la teología cristiana, el latín y la supervivencia de un fuerte sustrato de la civilización clásica greco-romana. A partir de las escuelas monásticas y catedralicias surgieron los studia generalia donde se desarrollaron las estructuras institucionales de la universidad medieval y las intelectuales de la escolástica. El cristianismo occidental de la Baja Edad Media recibió el impacto de las sucesivas reformas monásticas (cisterciense, cartuja, carmelita, premonstratense) y de algunos movimientos que la jerarquía consideró heréticos, surgidos principalmente entre la burguesía de las florecientes ciudades; donde también se establecieron los conventos de las órdenes mendicantes (dominicos, franciscanos, agustinos) y la inquisición.

Crisis bajomedieval y Edad Moderna thumb|Ejecución en la hoguera de Jacklein,Moriz von Rauch: Der Bauernführer Jäklein Rohrbach von Böckingen. In: Württembergische Vierteljahreshefte für Landesgeschichte, NF XXXII, 1925/26, Stuttgart 1926, S. 21–35. Fuente citada en Jäcklein Rohrbach líder de la guerra de los campesinos (1525). Esperanzados por la reforma protestante, habían propuesto un texto reivindicativo de contenido religioso y social antiseñorial (Zwölf ArtikelPeter Blickle: Die Geschichte der Stadt Memmingen, von den Anfängen bis zum Ende der Reichsstadtzeit, Stuttgart 1997, S. 393. Fuente citada en Twelve Articles. -"doce artículos"-) que suscitó una furibunda respuesta del propio Lutero (Wider die räuberischen und mörderischen Rotten der Bauern -"Contra los campesinos asaltantes y asesinos"-Blickle, Peter, ed. The Revolution of 1525: The German Peasants’ War from a New Perspective. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1981, p. xiv. Fuente citada en :en:Against the Murderous, Thieving Hordes of Peasants) en la que animaba a la nobleza a reprimirlos. thumb|Dieta de Augsburgo, 1530. thumb|Concilio de Trento (1545-1563). thumb|Ejecución de los mártires de OxfordLos obispos anglicanos Hugh Latimer, Nicholas Ridley y Thomas Cranmer. The martyrs' cross, Broad Street, Oxford. Fuente citada en Oford Martyrs. (1555-1556, durante el reinado de María I de Inglaterra "la Sangrienta".

Reforma y Contrarreforma

La llamada "cautividad de Aviñón" (1309-1377) y el Cisma de Occidente (1378–1417) abrieron una profunda crisis en la cristiandad occidental, que también tuvo sus aspectos espirituales (devotio moderna, mística), y que se pretendió cerrar, sin resultados concluyentes, en el Concilio de Basilea (1431). Tras diversos intentos de reforma, ya en la Edad Moderna, la reforma protestante (las noventa y cinco tesis de Lutero, 1517, Confessio Augustana de Melanchton, 1530) hizo surgir las Iglesias protestantes, reformadas o evangélicas (múltiples denominaciones cristianas con tres ramas principales: luterana, calvinista y anglicana); mientras que el concilio de Trento (1545-1563) sentó las bases de la contrarreforma católica.