Miguel Pselo (Nicomedia, c. 1018-1078; ) fue un humanista, político, filósofo neoplatónico, poeta, orador e historiador bizantino del , llamado el Joven para distinguirlo de un supuesto filósofo homónimo que vivió en el .

Pselo fue un cortesano intrigante y uno de los políticos más influyentes de su tiempo. Ocupó los más altos cargos del gobierno imperial durante treinta y seis años, bajo siete emperadores de tres dinastías distintas. Auténtico polígrafo, escribió sobre teología, derecho, filología, arqueología, historia, alquimia, matemáticas, medicina, etc. Fue el espíritu más cultivado, la mente más lúcida de su época y un auténtico artista. Su Cronografía es el más importante libro de memorias de toda la Edad Media, sin que ningún otro pueda comparársele por su frescura, la vivacidad de su expresión, la finura de su intuición psicológica y sus dotes para los retratos.Ostrogorsky 1983: 313.

Vida Primeros años

Constantino PseloConstantino era su nombre de pila; el de Miguel, con el que se lo conoce en la tradición posterior, era su nombre monástico. nació en el seno de una modesta familia residente en Constantinopla. Su padre, originario de Nicomedia (Bitinia), tenía a patricios y cónsules entre sus antepasados más próximos, pero nada le quedaba ya de esos ilustres orígenes y ejercía como simple tendero en un barrio popular de la capital imperial, donde se había casado con una mujer de familia humilde. Del matrimonio nacieron dos hijas antes del propio Pselo, que vino al mundo a fines del año 1017 o principios del 1018, en los últimos años del reinado de Basilio II (959-1025). El que quizá fue el mejor de los oradores bizantinos tuvo un defecto físico (probablemente tenía el labio inferior abultado o belfo, como los caballos) lo que le valió el sobrenombre de Pselo (en griego: Ψελλός, psellós), adjetivo se aplica a los que tienen una traba o un defecto en el habla, seseo o frenillo (pero no a los tartamudos o que balbucean al expresarse).

Cuando Pselo concluyó la educación elemental a los ocho años de edad, su familia, reunida en consejo, pensó en buscarle un oficio, y sólo la insistencia de su madre, convencida de las extraordinarias cualidades de su hijo, pudo persuadirles para que siguieran pagando su formación: lo recuerda emocionado el propio escritor en el discurso fúnebre que le dedicó a su muerte años después. La decisión de la madre se vio recompensada y pronto Pselo, con apenas diez años, sabía recitar de memoria la Ilíada y comentar sus figuras y sus tropos,Como cuenta él mismo. demostrando un talento excepcional, incluso en aquella edad que cultivaba la memoria hasta extremos actualmente impensables. A pesar de sus cualidades, a los dieciséis años la economía familiar no pudo costear más su formación y Pselo se puso a trabajar como secretario de un juez provincial, probablemente en el distrito europeo de Tracia y Macedonia. Por entonces murió su hermana y sus padres se retiraron a un monasterio. Pselo regresó a Constantinopla, donde inició estudios superiores de retórica y filosofía con Juan Mauropo, uno de los intelectuales más importantes de su tiempo.

Durante los años siguientes Pselo vería promocionada su carrera administrativa como juez (gobernador provincial), probablemente por el apoyo de su amigo Constantino Licudes, que entró en el Senado y asumió puestos de poder durante los reinados de Miguel IV y Miguel V. Así, Pselo tuvo el cargo de juez al menos en tres themas de Asia Menor (Tracesios, Bucelarios y Armeniacos), sin que se sepan exactamente las fechas. Es sorprendente que se encomendasen puestos de tan alta responsabilidad a un joven de unos veinte años, algo para lo que no se encuentra paralelo alguno en la historia administrativa del Imperio y que habla de sus excepcionales cualidades. Es probable que su presencia en provincias no fuera permanente durante esos años y que la alternara con estancias en Constantinopla para continuar con su formación.

En la Corte Imperial thumb|right|350px|Mosaico de Constantino Monómaco y Zoe en Hagia Sophia. En 1041 entró en la corte como secretario imperial (hypogrammateús) de Miguel V, y en torno a 1042 contrajo matrimonio con una mujer de buena familia, descendiente de un valido del emperador León VI (886-912). Del matrimonio nació una sola híja, Estiliana, a la que Pselo colmó de atenciones, y que murió a la temprana edad de nueve años, lo que motivó el ingreso de su mujer en un monasterio. Pselo se quedó únicamente con una hija adoptiva, Eufemia, pero el compromiso de la chica con un joven de buena familia debió romperse, lo que provocó incluso un proceso legal contra el historiador.

Al ascender al trono imperial Constantino IX Monómaco (1042-1055), Pselo se convirtió en secretario de estado y gran canciller. Tenía en ese momento unos veinticinco años, y al mismo tiempo enseñaba retórica y filosofía en la Academia de Constantinopla, donde tuvo entre otros discípulos a Juan Ítalo y a Teofilacto de Ocrida; se le consideró un gran helenista, constituyéndose en la columna vertebradora de lo que en la época de los Comnenos se denominó "Renacimiento helénico".

Monómaco fue retirando poco a poco su favor a los eruditos del entorno de Pselo, que hubieron de tomar finalmente el hábito monástico para evitar ser perseguidos. El propio Pselo se tonsuró como monje repentinamente a finales del año 1054, adoptando el nombre monástico de Miguel.Esto es extraño, ya que la costumbre bizantina era escoger un nombre que comenzara con la misma letra del nombre bautismal. En su Cronografía señala, sorprendentemente, que lo hizo a pesar de las protestas del propio emperador, que no quería verse privado de su compañía. Pselo es, de hecho, deliberadamente ambiguo al hablar sobre los motivos que le impulsaron a este retiro, y que posiblemente no tuvieran que ver con el emperador sino con su entorno cortesano, algo que explicaría que justamente a la muerte de Monómaco, en enero de 1055, Pselo abandonara enseguida Constantinopla y se refugiara en el monasterio de la Hermosa Fuente, en el Olimpo bitinio. Por entonces murió su madre, con lo que Pselo quedó privado de familia.

Vida monástica

La experiencia del retiro monástico resultó muy decepcionante para Pselo, sobre todo por la ignorancia e inactividad de sus compañeros de hábito, a los que llamó después «gentes groseras e incultas, verdaderos escitas». Gran admirador de Platón y, en especial, del neoplatonismo, se esforzó por presentar esta corriente filosófica ajena del paganismo, como un esfuerzo imperfecto que alcanzó con el cristianismo su perfecta coronación. Por ello adoptó el alegorismo como el mejor método de exégesis para estudiar, analizar y comentar los clásicos griegos como antes se habían analizado las Sagradas Escrituras. De esa forma llegó a ver en los autores griegos una especie de profetas del cristianismo e incluso encontró en Homero nada menos que el misterio de la Santísima Trinidad. Acusado por ello de herejía, Pselo se vio de hecho obligado a acreditar su ortodoxia en un escrito.

Incapaz de adaptarse al retiro monástico, y más que probablemente enemistado con los demás monjes, Pselo regresó a la capital ese mismo año de 1055, cuando la emperatriz Teodora, última de la dinastía macedónica, le llamó a su lado como consejero. A pesar de que recuperó e incluso incrementó la influencia perdida, lo hizo ya desde su condición de monje, y su autoridad ya no se basó más en títulos o dignidades concretas.

Intrigas cortesanas

Poco antes de la muerte de Teodora en 1056, el consistorio de palacio obligó a que ésta designara un sucesor. El elegido, Miguel VI (1056-1057), fue coronado poco después. Pselo declaró en su Cronografía haber sido testigo de los conciliábulos para elegir al sucesor, pero se sitúa al margen de una decisión que enseguida se revelará efímera, pues apenas proclamado emperador Miguel, se sublevaron contra él los generales de Asia Menor, miembros de poderosas familias terratenientes descontentas con el gobierno de funcionarios de la capital.

Cuando los rebeldes, capitaneados por Isaac Comneno, llegaron a las proximidades de la capital, Pselo fue enviado como embajador por el emperador para negociar un acuerdo con el usurpador: nombrarle César y heredero al trono a cambio de poner fin de las hostilidades.

Pselo, afirmó que superó el ambiente hostil de una tienda llena de soldados enemigos y convenció con su oratoria superior a los presentes de la bondad de su propuesta. Pero el hecho de que a continuación Isaac lo considerase su hombre de confianza levanta sospechas sobre la gestión de su embajada y dudas acerca de su fidelidad a Miguel, que fue derrocado en Constantinopla por sectores próximos al patriarca Miguel Cerulario, cuando el usurpador acampaba todavía al otro lado del estrecho del Bósforo en compañía de Pselo.

Isaac entró poco después en la capital y nombró a Pselo presidente del Senado, lo que hizo evidente a todos su cambio de bando. Las peores cualidades de político sin escrúpulos de Pselo quedaron nuevamente patentes cuando, poco después, aceptó el encargo del emperador de redactar una acusación contra el patriarca Miguel Cerulario por traición. El patriarca, responsable del cisma con Roma en 1054, era un hombre con ambiciones políticas y peligroso para el poder imperial, por lo que su deposición estaba justificada. Sin embargo, lo singular del hecho es que Pselo fuera el encargado de formular los cargos a pesar de la amistad que les unía y al hecho de que sobrinos de Cerulario eran destacados discípulos suyos. El patriarca, depuesto y desterrado, murió antes de que las acusaciones de Pselo se hicieran públicas ante el sínodo convocado en la capital, pero su deposición hizo ganar a Pselo la animadversión del populacho y prestigio ante el emperador, que nombró además patriarca a Constantino III Leicudes (1059-1063), viejo amigo suyo.

Las férreas restricciones de gastos decretadas por el emperador le enajenaron el apoyo de los altos cargos políticos de la Corte, Pselo incluido. Es posible por ello que, como sugiere Robert Volk, la abdicación de Isaac en 1059 por causa de una enfermedad fuera estimulada por Pselo, que, como médico personal del emperador, exageró los síntomas de su mal para hacerle renunciar al trono. Es curioso que Pselo no señale en su obra que Isaac moriría meses después de haber abdicado.

El ascenso de los Ducas

En cualquier caso es evidente que a Pselo le convenía el ascenso al poder de Constantino X, de la familia de los Ducas (1059-1067), con la que mantenía excelentes relaciones desde la época de Monómaco. El nuevo emperador, que inventó el nuevo título de hypertîmos para Pselo, tuvo al mismo como principal consejero y le encargó incluso la educación de su hijo y sucesor, el futuro Miguel VII Ducas.

La hostilidad del pueblo hacia él como responsable de la condena al patriarca Cerulario, la de los abundantes exiliados de Isaac Comeno que regresaron con el nuevo monarca y las presiones de los religiosos, para quienes Pselo era un «apóstata», hicieron que el patriarca Constantino Licudes le aplicara los cánones de los monjes giróvagos y Pselo se vio forzado a ingresar en el monasterio de Ta Narsu, en Constantinopla, del que no saldría hasta que en septiembre de 1063 un terremoto destruyó sus muros.