La conquista de Orán fue una expedición militar de la Monarquía Católica que culminó con la toma de la ciudad norteafricana de Orán el 18 de mayo de 1509. La campaña, promovida por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, financiada en gran parte con sus propios recursos y autorizada por Fernando el Católico, fue dirigida militarmente por Pedro Navarro y permitió el establecimiento del presidio de Orán, uno de los principales enclaves españoles en el Magreb occidental. La ciudad permaneció bajo soberanía española durante más de dos siglos, con la interrupción comprendida entre 1708 y 1732, hasta su abandono definitivo en 1792.

Antecedentes

Tras la conquista de Mazalquivir en 1505 y la del peñón de Vélez de la Gomera en el verano de 1508, la Monarquía Católica prosiguió su política de expansión en el litoral de Berbería. En este contexto, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros propuso a Fernando el Católico emprender la conquista de la ciudad costera de Orán. El prelado se comprometió a contribuir con sus propios recursos a la financiación de la empresa, a cambio de que la ciudad, una vez conquistada, quedase bajo la jurisdicción eclesiástica de la archidiócesis de Toledo. El monarca aceptó la propuesta, autorizó la leva de tropas y la organización de la armada y, el 20 de agosto de 1508, nombró a Cisneros capitán general de África.

La toma de Orán

Los preparativos de la expedición comenzaron en septiembre de 1508. La empresa movilizó cuantiosos recursos económicos procedentes tanto de la Corona como del cardenal Cisneros. Solo la Hacienda regia destinó a la organización de la campaña 39,6 millones de maravedíes, una inversión muy superior a la de otras expediciones de la época. En comparación, la armada enviada a Castilla del Oro en 1514 costó 14 millones de maravedíes y la armada de Maluco, capitaneada por Hernando de Magallanes, 8,35 millones.

El 16 de mayo de 1509 zarpó de Cartagena la armada, compuesta por unas 80 naos, 10 galeras y diversas embarcaciones auxiliares, que transportaban entre 8 000 y 12 000 infantes y entre 3 000 y 4 000 jinetes. La flota arribó a Mazalquivir al anochecer del día 17, donde las tropas desembarcaron sin oposición y pasaron la noche antes de iniciar el avance sobre Orán al día siguiente, aprovechando que la plaza permanecía en poder castellano desde 1505.

En la mañana del 18 de mayo, tras celebrarse una misa solemne, el ejército inició la marcha hacia Orán bajo el mando de Pedro Navarro, mientras el cardenal Cisneros permanecía en Mazalquivir. Entre los principales jefes de la expedición figuraban también Alonso de Granada Venegas, veterano de la guerra de Granada y buen conocedor del norte de África, y Diego Fernández de Córdoba, alcaide de Mazalquivir.

Mazalquivir y Orán estaban separadas por una pequeña sierra, a cuyos pies las fuerzas zayyánidas intentaron contener el avance castellano, aunque finalmente se retiraron. Los atacantes penetraron en la ciudad tras apoderarse de los principales accesos y abrir las puertas de la muralla al grueso del ejército. La conquista fue seguida del saqueo de la ciudad y de la captura de numerosos prisioneros, mientras que una parte de la población huyó o murió durante el asalto, según relatan las crónicas castellanas contemporáneas.

El 20 de mayo, el cardenal Cisneros entró solemnemente en Orán procedente de Mazalquivir, donde presidió un Te Deum de acción de gracias por la victoria. Durante su estancia ordenó la liberación de unos trescientos cautivos cristianos retenidos en la ciudad y dispuso la conversión de las dos principales mezquitas en iglesias cristianas. A continuación se estableció una guarnición permanente y comenzó la organización militar, civil y eclesiástica del nuevo presidio de Orán, que quedó adscrito a la archidiócesis de Toledo. miniaturadeimagen|286x286px|La toma de Orán por el cardenal Cisneros, fresco de Juan de Borgoña (1514). 180px|thumb|right|Guion personal del cardenal Cisneros representado en el fresco de la capilla mozárabe de la Catedral de Toledo.

Consecuencias

La conquista de Orán consolidó la política de expansión de la Monarquía Católica en el litoral norteafricano, basada en la ocupación de plazas costeras estratégicas (presidios) sin pretender la conquista del interior. La ciudad quedó convertida en uno de los principales bastiones españoles del Magreb occidental y en la base de nuevas operaciones militares, además de constituir la principal plaza fuerte española en el noroeste de África durante los siglos siguientes.

Tras la ocupación se organizó una guarnición permanente y la administración militar, civil y eclesiástica del nuevo presidio, adscrito a la archidiócesis de Toledo, de acuerdo con las condiciones establecidas entre el cardenal Cisneros y Fernando el Católico.

El éxito de la expedición impulsó la continuación de la expansión española en el norte de África con las conquistas de Bugía y Trípoli en 1510. Ese mismo año, los soberanos de Túnez y Argel reconocieron la soberanía de Fernando el Católico y aceptaron una relación de vasallaje con la Monarquía Católica.

Sin embargo, el fracaso de la Jornada de los Gelves y la creciente implicación de la Monarquía Católica en las Guerras Italianas, especialmente tras la formación de la Santa Liga en 1511, relegaron a un segundo plano la denominada «guerra de África». Desde entonces, la política norteafricana se orientó preferentemente al mantenimiento y defensa de los presidios ya conquistados, más que a la expansión territorial hacia el interior del Magreb.

Véase también

Conquista de Bugía Conquista de Trípoli Jornada de Mazalquivir Peñón de Vélez de la Gomera Plazas fuertes de África Expedición española a Orán

Bibliografía

Referencias

Categoría:Batallas de España del siglo XVI Categoría:Batallas de Argelia Categoría:Operaciones anfibias de España Categoría:Asedios del siglo XVI Categoría:Conflictos en 1509 Categoría:España en 1509 Categoría:Historia militar de Argelia Categoría:Historia de Orán Categoría:Presencia española en África Categoría:Reinado de Fernando II de Aragón