Los atentados del 11 de marzo de 2004, conocidos por el numerónimo 11M, fueron una serie de ataques terroristas producidos en España en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid. Fallecieron 192 personas y alrededor de dos mil resultaron heridas aquel día. Semanas más tarde, una operación antiterrorista localizó a los autores en un piso franco en la localidad de Leganés. Acorralados, los terroristas se inmolaron, matando en la explosión a un policía de élite, con lo que el cómputo global de los atentados ascendió a 193 fallecidos. Es el mayor atentado de la historia de España y el segundo mayor atentado cometido en Europa por detrás del atentado de Lockerbie de 1988.
Entre las 07:36 y las 07:40 (CET) del jueves 11 de marzo de 2004, en hora punta, se produjeron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de Madrid. Más tarde, y tras un intento de desactivación, la policía detonó de forma controlada dos artefactos que no habían estallado. Tras ello desactivaron un tercero que permitiría, debido a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores.
Los atentados se produjeron tres días antes de las elecciones generales de 2004. Los dos principales partidos políticos españoles —Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE)— se acusaron mutuamente de ocultar o distorsionar información relativa a los atentados por razones electorales, lo que dio lugar a teorías de la conspiración. Por el hecho fueron condenados tres hombres: Othman el Gnaoui y Jamal Zougam, en calidad de autores, y José Emilio Suárez Trashorras, en calidad de colaborador necesario.
Antecedentes
El 11 de septiembre de 2001 se produjeron los atentados del 11S en Estados Unidos. Diecinueve miembros de la red AlQaeda secuestraron aviones comerciales para ser impactados contra diversos objetivos, causando la muerte de al menos 2996 personas, y dejando 25000 heridos. En España habían sucedido algunos acontecimientos relacionados con atentados de esta naturaleza.
Amenazas
En diciembre de 2001, en Karachi (Pakistán), se toma la decisión de atentar en España, ratificada en febrero de 2002 en Estambul durante una reunión de organizaciones yihadistas norteafricanas y aprobada por los dirigentes de Al-Qaeda hacia finales del verano o inicios del otoño de 2003. La red del 11-M estuvo conectada con la matriz de Al-Qaeda en Pakistán mediante Amer Azizi, adjunto a su jefe de operaciones externas y antiguo destacado miembro de la célula de Abu Dahdah. El 12 de marzo de 2003, la Guardia Civil emite la siguiente nota: «Es probable que, en parte o en todo el territorio nacional, no puede descartarse la comisión de actos ilícitos de diversa índole, incluso de carácter terrorista». La reitera a mediados de 2003, en los siguientes términos: «El apoyo prestado a los Estados Unidos en su guerra contra Irak implica determinados riesgos. La imagen de nuestro país pasa de ser la de una entidad individual a la de un 'opresor occidental', a los ojos de determinadas naciones y grupos extremistas». El 18 de octubre de 2003, bin Laden expresa y directamente amenaza a España tras el apoyo explícito y visible, por parte del Gobierno, a las guerras de Irak y Afganistán y por la participación de las Fuerzas Armadas españolas en la coalición que ocupó Irak tras la invasión, emitidas por el canal catarí Al Jazeera. Al día siguiente, como nota de agencia, fue publicitada por el periódico El Mundo y otros medios. A finales de 2003, el Centro Nacional de Inteligencia emite nota informativa en la que informaba de un comunicado de bin Laden y de las amenazas de atentado yihadista que se cernía sobre España. En el mismo sentido informó la Comisaría General de Información en una nota fechada el 28 de diciembre de 2003, comunicando que Al Qaeda, con un operativo de la organización Ansar al Islam, estaría reclutando extremistas islámicos en Túnez y Argelia, para trasladarlos a Alemania y España al objeto de planear atentados en Europa. El 10 de diciembre de 2003, el órgano de Información de Ayuda al Pueblo Iraquí (Centro de Servicios de los Muyahidin), en la lista de distribución del Global Islamic Media (GIM), a través de internet, difunde un documento donde aconseja atentar contra España.
En la primera parte del dictamen de la Comisión Parlamentaria del 11 M, dedicada a terrorismo internacional, se hace constar el conocimiento que ya se tenía sobre estas amenazas citadas y otras que también figuraban en informes del CNI, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Esta parte del dictamen también refleja las reuniones de los grupos de colaboración y prevención europeos a los que había asistido el ministro Acebes.
Operaciones policiales anteriores El 13 de marzo de 2004, dos días después de los atentados, el diario El Mundo publica un artículo titulado Cronología de las detenciones de integristas islámicos en España.
El 13 de octubre de 2001, en un registro a un grupo islamista establecido en la calle de la Ronda de Cooperativas 4 de Madrid, se detiene a un ciudadano marroquí, Majib Chaid Mohamed. Junto a material para fabricar bombas se le encuentra un teléfono Trium con los orificios en la parte superior del mismo, similar a los utilizados por la red Al-Qaeda en el ataque de Bali (Indonesia). Posteriormente, según el escrito del fiscal (2005), coincidiría también con el mismo sistema que ha sido usado en los ataques terroristas de Madrid, cometidos el 11 de marzo de 2004 y, en particular, con el terminal de telefonía móvil recuperado en la mochila que fue desactivada por los TEDAX-NRBQ en Puente de Vallecas. En realidad, Majib Chaid Mohamed huyó en esa fecha, pero fue detenido posteriormente en Barcelona. Al realizar el registro en el citado domicilio de Madrid fue cuando se hallaron armas y material para fabricar explosivos.
A principio de 2003 se llevan a cabo otras operaciones policiales en Barcelona para desarticular al comando «Dixan», en las que se detiene por segunda vez a un terrorista islámico que portaba documentación falsa.
En marzo de 2003, la Audiencia Nacional pone en libertad a varios detenidos a los que se les habían ocupado varios videos con operaciones militares y documentación falsa.
En enero de 2004, al investigarse una nueva trama, aparece un teléfono móvil similar manipulado en la calle Bonaire, de Olot, domicilio del argelino Mohamed Amine Benboura. Sin embargo, El Mundo nunca informó de estos detalles relacionados con los teléfonos móviles.
Algunos analistas, ya en 2004, después de los atentados, consideraron la posibilidad de que todas estas operaciones policiales llevadas a cabo antes de los atentados crearan una falsa sensación de seguridad en las autoridades policiales y políticas, y le atribuyeron un efecto preventivo que no tuvieron.
Informes policiales y del CNI
En 2003, en una reunión confidencial en Madrid de jefes de Inteligencia Militar de la OTAN, el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) había adelantado el peligro creciente de que en España se cometieran atentados yihadistas tras el estallido de la guerra de Irak. El 27 de octubre de 2003, el CNI envió al Gobierno un informe contundente, titulado Evaluación de la amenaza del terrorismo islámico. El 6 de noviembre de 2003, el Centro Nacional de Inteligencia emite una nota informativa sobre el yihadista Lamari (documento C/ 15697) en la que alertaba de atentados yihadistas en España. El 28 de noviembre de 2003, un informe de la comisaría general de Información de la Policía Nacional informaba "Queda claro, por un lado, que España figura ya como un objetivo declarado de Al Qaeda, y segundo, que esta organización está cumpliendo sus amenazas, atentando...". En diciembre de 2003, el Instituto de Investigación de la Defensa de Noruega revelaba la existencia de un documento, detectado en internet, de un grupo cercano a Al Qaeda, en el que advertía del riesgo de un atentado en España, por ser un flanco débil de la coalición que sustentó la invasión de Irak.
El 1 de septiembre de 2004, el director del CNI, Saiz Cortés, envia una misiva al presidente del Gobierno, José Luís Rodriguez Zapatero, en la que le explica que el Centro llevaba meses siguiendo los pasos de Allekema Lamari, a quien después se ubicó en el núcleo de coordinación de la célula terrorista que perpetró los atentados del 11-M, junto a sus dos lugartenientes, Abdelmajid Bouchard y Mohamed Afalah. Se queja Saiz Cortés de que la Policía y la Guardia Civil no le hicieron caso, aunque, el 6 de noviembre de 2003, cursaron la nota ya citada.
Posteriormente, pasados diez años, con motivo de estas y otras notas informativas del Centro Nacional de Inteligencia sobre el 11 M, su director, Jorge Dezcallar, en el libro autobiográfico Valió la pena. Una vida entre diplomáticos y espías (2015), escribió «que se había sentido engañado y manipulado cuando se le presionó para emitir aquel desmentido a los comentarios de la cadena SER, o cuando el Gobierno aún en funciones decidió el 18 de marzo desclasificar y publicar dos informes del CNI, uno de ellos con un párrafo tachado [...]».
Atentados
thumb|300px|Mapa de los atentados
En la hora punta de la mañana del jueves 11 de marzo de 2004 se produjeron diez explosiones en cuatro trenes de Cercanías de Madrid. Las explosiones fueron provocadas por mochilas cargadas con Goma-2 ECO, usado habitualmente en canteras. Todas las explosiones tuvieron lugar entre las 07:36 y 07:40 (UTC+1) en la línea férrea que une la estación de Alcalá de Henares y la estación de Atocha.
Los cuatro trenes atacados fueron:
Tren número 21431, de seis coches. Salió a las 07:01 de la estación de Alcalá de Henares haciendo la línea C-1 con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. Tren número 17305, de seis coches. Salió a las 07:04 de la estación de Alcalá de Henares haciendo la línea C-2 con destino a la estación de Chamartín. Tren número 21435, de seis coches y doble altura. Salió a las 07:10 de la estación de Alcalá de Henares, procedente de Guadalajara, haciendo la línea C-1 con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. Tren número 21713, de seis coches. Salió a las 07:14 de la estación de Alcalá de Henares haciendo la línea C-7 con destino a la estación de Príncipe Pío.
El tren n.º 21431 estaba estacionado en la vía 2 de la estación de Atocha cuando se produjeron tres explosiones. Antes de las 07:37:47 se produjo la primera explosión en el coche 6, a las 07:38:36 se produjo la segunda en el coche 5 y a las 07:38:40 se produjo la tercera en el coche 4. Además, existía un cuarto artefacto localizado en el coche 1 que no estalló inicialmente. Los equipos TEDAX-NRBQ del Cuerpo Nacional de Policía lo explosionaron a las 09:59:18. Antes, observaron que la sustancia explosiva era de color blanco, no rojo como la dinamita Titadyn utilizada por la banda terrorista ETA.
El tren n.º 21435 estaba iniciando la marcha en la estación de El Pozo cuando sobre las 07:38 se produjeron dos explosiones en los coches 4 y 5. Un tercer artefacto estaba en el andén de la estación a la altura del coche 3 y fue explosionado por los TEDAX-NRBQ. También observaron que la sustancia explosiva era de color blanco (dinamita Titadyn es de color rojo). Un cuarto artefacto realizó de forma inadvertida un periplo entre el IFEMA y varias comisarías de policía hasta ser finalmente examinado. Contenía 10 kilogramos de dinamita Goma-2 ECO, metralla, un detonador y un teléfono móvil que hacía de temporizador, manipulado para que la alarma activase el detonador. Los indicios hallados en esa mochila y en los otros escenarios (furgoneta de terroristas y bombas neutralizadas en Atocha y El Pozo) permitieron establecer coincidencias y las primeras hipótesis firmes, que desencadenaron la persecución policial sobre los supuestos autores. Nota informativa de 12 de marzo de 2004, folio número 1629 del sumario 20/04.