Garci Gómez Carrillo, conocido como «el de los Garfios» y señor de Mazuelo, fue un noble y militar castellano del , que vivió durante el reinado de Alfonso X el Sabio. Es conocido por su papel en la defensa del alcázar de Jerez de la Frontera durante la Revuelta mudéjar de 1264-1266, un episodio rodeado de elementos legendarios.

Defensa de Jerez y captura Durante la sublevación mudéjar, según la Crónica de Alfonso X de Fernán Sánchez de Valladolid, Garci Gómez Carrillo tenía a su cargo la guarnición del Alcázar de Jerez de la Frontera. Las tropas musulmanas de Jerez, reforzadas por contingentes de Algeciras y Tarifa, sitiaron y asaltaron el alcázar. Tras la caída de la fortaleza, Carrillo y unos pocos escuderos se refugiaron en la torre mayor. Después de que los atacantes quemaran sus puertas y mataran al resto de los defensores, Garci Gómez Carrillo resistió en la entrada. La crónica narra que, los musulmanes, admirando su valor, optaron por usar ganchos o "garfios" de hierro para capturarlo con vida, hiriéndole en el proceso, en lugar de matarlo.Crónica de Alfonso X.

Este mismo suceso es refrendado por la Historia hasta 1288 dialogada de Gonzalo de Hinojosa.

Controversia histórica Algunos historiadores modernos tienden a juzgar el relato de sus hazañas como fantástico o exagerado.

Garci Gómez Carrillo era vasallo de Nuño González de Lara el Bueno, a quien el rey había encargado la defensa del alcázar de Jerez y quien a su vez lo delegó en él. La Cantiga 345 de Alfonso X el Sabio hace a Nuño González de Lara directamente responsable de la pérdida del alcázar por abandonarlo, dejando una escasa y mal armada guarnición al mando de Garci Gómez Carrillo. Es posible que el relato caballeresco de la defensa heroica se elaborara con la finalidad de paliar la derrota.Texto de la Cantiga 345 en Wikisource.

Recompensa y descendencia Según la Historia de la muy noble y leal Ciudad de Cuenca de Juan Pablo Mártir Rizo, tras su captura, el rey de Granada, admirando su valor, ordenó que fuera curado de sus heridas y liberado. A su vuelta a Castilla, Alfonso X le recompensó casándole con su prima, Urraca Alfonso, hija ilegítima del infante Alfonso de Molina y nieta del rey Alfonso IX de León.

Urraca Alfonso llevó en dote la villa de Priego y otros heredamientos en el Obispado de Cuenca y la Tierra de Molina. Ambos son considerados los genearcas del señorío y posterior condado de Priego. Por línea femenina, según Ceballos y Velasco, también fueron origen de los señores de Ayala y de los Condestables de Castilla. Uno de sus hijos fue Don Álvaro Carrillo, obispo de Palencia.

Exilio y muerte Garci Gómez Carrillo se exilió del Castilla en 1276 junto con Juan Núñez de Lara.

Existe una tradición local en Jerez de la Frontera que indica que fue sepultado en la Colegiata-Catedral de San Salvador, aunque esta afirmación no está verificada por las crónicas coetáneas.

Referencias

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