La Campaña de Bombardeos en el Levante corresponde a la ofensiva aérea de la Guerra Civil Española realizada sobre las poblaciones y centros industriales republicanos del Levante español por los aviones de la Aviación franquista, la Legión Cóndor alemana y la Aviación legionaria italiana.

Desde el año nuevo de 1938 hasta el inicio de la batalla del Ebro (25 de julio), buena parte de las localidades de la cuenca mediterránea que van desde la provincias de Murcia a la de Gerona estuvieron expuestas a ataques sistemáticos. Citadas por los historiadores Josep María Solé i Sabaté y Joan Villarroya, entre las más afectadas por los bombardeos destacan las localidades de Cartagena, Alicante, Valencia, Reus, Tarragona, Lérida, Barcelona, Granollers o Figueras. Durante este campaña, la España franquista y sus aliados alemanes e italianos bombardearon enclaves estratégicos en repetidas ocasiones, y no población civil como se ha dicho en muchas ocasiones.

Antecedentes

Cuando la Campaña en el Norte terminó a finales de octubre de 1937 con la conquista por los sublevados de la franja cantábrica republicana, los bombardeos sobre el resto de la zona republicana se intensificaron y la primera víctima fue la ciudad de Lérida. En el bombardeo de la ciudad del 2 de noviembre de 1937, uno de los más violentos de toda la guerra, participaron 9 bombarderos italianos Savoia-Marchetti S.M.79 que en pocos segundos convirtieron la ciudad "en un infierno y sus calles en un campo sembrado de cadáveres". Las bombas de los aviones cayeron en numerosos puntos del casco urbano, especialmente en los alrededores del Puente viejo, la Calle Mayor, el Mercado de San Luis, la sede local del Banco de España y el Liceo Escolar, donde más de 60 alumnos de edades comprendidas entre los 9 y los 13 años quedaron sepultados bajo los escombros. Como ha señalado la historiadora Mercè Batallat, citada por Solé i Sabaté y Villarroya:

En ese mes de noviembre fueron bombardeadas varias localidades de Aragón. El día 4 Barbastro (donde los aparatos de la Aviación Legionaria tuvieron que enfrentarse a los cazas soviéticos republicanos); el 18 Bujaraloz (con 26 muertos y unos 30 heridos, en su mayoría soldados); el 20 Monzón (hubo diez heridos, algunos de los cuales fallecieron poco después, entre ellos una mujer); el 23 Caspe y Alcañiz. Pero la mayor parte de los bombardeos aéreos y marítimos del bando sublevado siguieron concentrándose en las ciudades y puertos de la costa valenciana y catalana. Fueron bombardeados Alicante y su puerto (el 21 de noviembre, con 37 muertos y 60 heridos y 10 de diciembre); Valencia y su puerto (23 de noviembre; 11, 15 de diciembre y 22 de diciembre, que causó 15 muertos y numerosos heridos), Denia (noche del 22 al 23 y del 23 al 24 de diciembre), Gandía (noche del 22 al 23 y del 23 al 24 de diciembre), Castellón (26 de diciembre), Burriana (26 de diciembre) y Vinaroz (26 de diciembre).

Desarrollo De comienzos de año hasta el inicio de la Ofensiva de Aragón El 12 de diciembre de 1937 la 11.ª División republicana al mando del comandante comunista Enrique Líster corta las vías de comunicación de la ciudad de Teruel con la retaguardia "nacional". Así da comienzo la batalla de Teruel. El general Franco reaccionó inmediatamente para romper el cerco de Teruel y suspendió el ataque previsto sobre Madrid pero las fuerzas republicanas lograron ocupar la ciudad. A partir de entonces las fuerzas del bando sublevado redoblaron sus ataques y el 21 de febrero la ciudad estaba cercada. La 46.ª División mandada por "El Campesino" escapó o huyó, según las diferentes versiones, y la ciudad fue reconquistada por los sublevados.

Durante la batalla de Teruel no se paralizaron los bombardeos del bando sublevado sobre la zona republicana sino que más bien se incrementaron centrándose especialmente en Barcelona, la nueva capital de la República desde noviembre de 1937. Los bombardeos aéreos de Barcelona en enero de 1938 comenzaron el mismo día 1 y tuvieron una magnitud desconocida hasta entonces. Ese primer día de 1938 una escuadrilla de Savoia-Marchetti S.M.81 bombardeó el casco antiguo causando una gran destrucción, y un solitario avión Savoia-Marchetti S.M.79 bombardeó el puerto para probar que ese tipo de avión podía realizar ataques nocturnos (el aparato había despegado de Italia y llevaba las insignias y los distintivos de ese país, lo que demostró hasta qué punto llegaba el desprecio italiano por el derecho internacional y por los Acuerdos de No-Intervención). Los bombardeos italianos continuaron los días 6, 7, 8, 11, 15 y el 19 de enero. El de este último día, según los historiadores Solé i Sabaté y Villarroya fue "sin duda el primer bombardeo aéreo de terror sufrido por Barcelona" "por el horario elegido [mediodía], por los lugares donde cayeron las bombas [el centro de la ciudad] y por el número de víctimas causadas [más de 170 muertos]" El ataque tuvo un gran impacto internacional debido a la brutalidad del mismo y al hecho de que en esos momentos se encontrara en Barcelona una delegación de diputados laboristas británicos visitando los puntos más afectados por los bombardeos en el casco antiguo y en la Barceloneta. Además motivó que las Fuerzas Aéreas de la República Española bombardearan como represalia las principales ciudades de la "España Nacional": el 21 de enero Salamanca, sede del Cuartel General del "Generalísimo" Franco desde donde "salen [las] órdenes para tanta matanza" (hubo 8 muertos y 7 heridos graves); Sevilla el 23 (11 muertos y 23 heridos); y Valladolid el 25 (varios muertos y heridos). En una declaración el gobierno republicano denunció como justificación que "mientras nuestra aviación ha venido consagrándose exclusivamente a las operaciones militares de Teruel y en otras zonas a mantener servicios de vigilancia y protección, los facciosos han dedicado buena parte de sus aviones rápidos de bombardeo a agresiones que desde semanas constituyen un sistema ininterrumpido, pues no pasa día en que no se produzcan víctimas".

Los bombardeos de represalia republicana tuvieron una respuesta inmediata con un nuevo ataque sobre Barcelona, el mismo día en que era bombardeada Valladolid, y que en esta ocasión se saldó con más de 50 muertos. Pero el siguiente bombardeo aéreo sobre Barcelona fue el más devastador. Tuvo lugar el 30 de enero de 1938. Fue bombardeado el centro de la ciudad siendo especialmente afectada la Iglesia de San Felipe Neri donde se encontraba un refugio (muchos de los que allí se habían refugiado murieron) y sus alrededores, donde en un bajo de la calle de la Palla había una guardería por lo que murieron muchos niños. El número total de víctimas superó los 200 muertos y los daños materiales fueron enormes. thumb|right|300px|Calle de la Paz de Valencia. Esta céntrica calle y sus alrededores fueron bombardeados el 26 de enero de 1938. Fue uno de los ataques aéreos más duros que sufrió Valencia: murieron 125 personas y 226 resultaron heridas. Además de Barcelona, durante ese mes de enero de 1938, cuando se encontraba en su punto álgido la batalla de Teruel también fueron bombardeadas por la Aviación Legionaria (y en algunas ocasiones también por la Legión Cóndor) otras localidades catalanas y valencianas como Tarragona (tres veces), Reus (seis veces, con el resultado de casi un centenar de muertos), Figueras (dos veces, con más de veinte muertos), San Feliu de Guíxols (una vez, trece muertos), Puigcerdá (una vez, más de veinte muertos), Sagunto (cuatro veces), Valencia (seis veces, siendo el más terrible el bombardeo del 26 de enero que no buscó ningún objetivo militar sino que se cebó en la céntrica calle de la Paz causando 125 muertos y 226 heridos). Uno de los bombardeos de Tarragona, concretamente el del día 20 de enero, tuvo una gran resonancia internacional pues durante el mismo fue atacado el mercante británico Thorpeness que estaba descargando carbón en el puerto y murieron siete marinos del buque, además de tres trabajadores del puerto. Al entierro que se celebró al día siguiente asistió la delegación de diputados laboristas que se encontraba de visita en Barcelona, junto con representantes del gobierno republicano y de la Generalidad de Cataluña (el Thorpeness acabó hundido en el puerto de Valencia cinco meses después por un hidroavión alemán H-59 con base en Pollensa).

En cambio durante febrero de 1938, cuando acabó la batalla de Teruel con una nueva derrota para la República, los bombardeos disminuyeron porque a los gobiernos italiano y alemán les preocupaba la repercusión negativa que habían tenido los bombardeos en la opinión pública internacional, especialmente el día 30 de enero sobre Barcelona, y además los gobiernos británico y francés estaban presionando para que se dejara de bombardear a las ciudades alejadas de los frentes, y todo ello en contra de la opinión del "Generalísimo" Franco y del general Kindelán que insistían en que los bombardeos continuaran con la misma intensidad que habían tenido en el mes anterior. "Lo cierto es que las presiones internacionales fueron la causa de que la aviación italiana con base en Mallorca estuviera prácticamente inactiva las tres últimas semanas de febrero".

Esta menor actividad no significa que no hubiera bombardeos en el mes de febrero. Así fueron bombardeados Monzón, Barbastro, Segorbe, Reus, Figueras (trece muertos en el ataque del día 3 y otras trece el día 7), Sagunto (cuatro veces), Tarragona (tres veces), Villanueva y Geltrú (dos veces), Alicante, Valencia (tres veces) , Rosas, Palamós y Villareal. El día 22 de febrero los cruceros franquistas Canarias, Baleares y Almirante Cervera bombardearon Valencia, pero este último barco fue alcanzado por aviones republicanos que causaron doce muertos y veinte heridos, además de averiarle la caldera.

De la ofensiva de Aragón a la batalla de Ebro La batalla de Teruel mostró las debilidades del ejército republicano lo que indujo a Franco a posponer definitivamente el ataque a Madrid para en su lugar lanzar la ofensiva de Aragón contra Cataluña y Valencia. El ataque comenzó al sur del río Ebro el 9 de marzo donde el frente se derrumbó ante la gran concentración de fuego artillero y de aviación. Lo mismo sucedió al norte del Ebro donde a principios de abril las tropas sublevadas llegaron a Lérida y establecieron cabezas de puente en Balaguer y Tremp. Una vez alcanzadas esas posiciones el Generalísimo Franco descartó dirigirse hacia Barcelona y optó por avanzar hacia el Mediterráneo al sur de la desembocadura del Ebro, objetivo que alcanzaron las tropas franquistas el 15 de abril al llegar a Vinaroz, con lo que la zona republicana quedó dividida en dos.

thumb|240px|Señalización de entrada a un refugio en Valencia.