miniaturadeimagen|Los baños del sultán Amir Ahmad en Kashan, Irán. Construidos en el , actualmente parte de ellos son una tetería. Un hamán (en grafía árabe, ), también conocido como baño árabe o baño turco en el mundo occidental, es una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Por extensión, se denominan igualmente así los baños públicos asociados al mundo islámico en los que estos se encontraban y cuya estructura respondía a las distintas estancias que precisa el proceso del baño, heredadas de las termas romanas. Los hammams se han encontrado históricamente en el Medio Oriente, Norte de África, Asia Central y el subcontinente Indio; asimismo, quedan vestigios en España (al-Ándalus) y el centro y este de Europa (Imperio otomano). Han desempeñado un importante papel en las culturas del Medio oriente como punto de reunión social, ritual de higiene y como elementos arquitectónicos. Los europeos los conocieron por sus contactos con los otomanos, salvo españoles y portugueses, que tuvieron ocasión de conocerlos durante los siglos de dominación islámica de sus actuales territorios. En Europa occidental fueron populares durante la Era Victoriana.M. Bloom, Jonathan; S. Blair, Sheila, eds. (2009). "Bath". The Grove Encyclopedia of Islamic Art and Architecture. Oxford University Press.Sibley, Magda. "The Historic Hammams of Damascus and Fez: Lessons of Sustainability and Future Developments". The 23rd Conference on Passive and Low Energy Architecture.Marçais, Georges (1954). L'architecture musulmane d'Occident. Paris: Arts et métiers graphiques.

En la cultura islámica, el significado del hamán era tanto religioso como cívico: las abluciones rituales se realizaban en el interior, pero también daban higiene y otras funciones sociales de la comunidad como el encuentro de los ciudadanos. Las evidencias arqueológicas demuestran la existencia de baños públicos en el mundo islámico desde el Califato omeya (siglos y ) y su importancia ha subsistido hasta época actual. El diseño evolucionó de los modelos griegos y romanos: el vestuario (apodyterium) y las salas fría (frigidarium), templada (tepidarium) y caliente (caldarium). Las calderas producen agua caliente y vapor, que son transportados por unos conductos bajo el suelo. Los bañistas van pasando gradualmente hacia estancias a más temperatura y son lavados por empleados del mismo sexo antes de enjabonarse con agua templada. A diferencia de los baños romanos y griegos, los bañistas suelen lanzarse agua en vez de sumergirse en albercas, aunque en algunas regiones como Irán esta costumbre es más común.Sourdel-Thomine, J.; Louis, A. (2012). "Ḥammām". In Bearman, P.; Bianquis, Th.; Bosworth, C.E.; van Donzel, E.; Heinrichs, W.P. (eds.). Encyclopaedia of Islam, Second Edition. Brill.Blake, Stephen P. (2011). "Hamams in Mughal India and Safavid Iran: Climate and Culture in Two Early Modern Islamic Empires". In Ergin, Nina (ed.). Bathing Culture of Anatolian Civilizations: Architecture, History, and Imagination. Peeters. pp. 257–266. .

Etimología La palabra «hammam» es un nombre que deriva de la raíz árabe triconsonántica ح م م que significa «calor». Del árabe حمّام («baño», «baños» o «piscina») pasó al persa (حمام) y de ahí al turco (hamam). El término «hamán» se registró por primera vez en inglés en 1644. De su nombre en árabe al-ḥamma (الحمّة) derivan los topónimos españoles «Alhama» y los portugueses «Alfama».

Historia

Origen y comienzo de la difusión miniaturadeimagen|Qusair Amra en Jordania, uno de los primeros baños árabes conocidos, datado de la etapa del Califato omeya (siglos -). miniaturadeimagen|Los Baños califales de Córdoba han sido uno de los primeros hammams documentados en la península ibérica. Fueron construidos por el califa cordobés al-Hakam II en el . Los baños públicos fueron una prominente institución cívica y urbanística de la cultura romana y griega y se encontraron a lo largo de todo el Mediterráneo incluso en época bizantina. Tras la expansión islámica por esta región a partir del siglo y , esta sociedad emergente fue rápida y adaptó esta institución a sus propias necesidades. Su importancia al mundo musulmán se debe a su requerimiento religioso de realizar abluciones (wudu y gusl) antes de la oración para enfatizar la pureza física y espiritual, a pesar de que el erudito Mohammed Hocine Benkheira ha declarado que los hammams no eran necesarios en sentido religioso en los albores del Islam. Según Benkheira, los musulmanes lo vieron conveniente debido a sus otros servicios, como afeitarse, así como por la aprobación de los doctores islámicos como una forma de terapia y la apreciación popular en una región donde habían existido desde hacía siglos. No obstante, también declara que hubo una gran oposición inicial de varios eruditos islámicos (ulema), especialmente de la escuela malikí. Estos primeros ulema veían los hammams innecesarios para la abluciones de cuerpo completo (gusl) y se preguntaron si los baños públicos eran suficientes para alcanzar la purificación idónea, además de verlos como un posible foco de actividad sexual ilícita. Sin embargo, esta oposición se fue desvaneciendo y a partir del no se volvió a discutir el tema, a pesar de verse con recelo en algunos círculos conservadores.Hocine Benkheira, Mohammed (2003). "" La maison de Satan " Le hammâm en débat dans l'islam médiéval". Revue de l'histoire des religions. 220 (4): 391–443. doi:10.3406/rhr.2003.922.

Los primeros hamanes islámicos fueron construidos en la región de Siria durante el Califato omeya (661-750) como parte de palacios y castillos en el desierto. Algunos ejemplos son los encontrados en Qusayr 'Amra, Hammam al-Sarah, Qasr al-Hayr al-Sharqi y en el palacio de Hisham. Tras este periodo, se han encontrado múltiples baños por todo el mundo islámico, con hammams en lugares tan lejanos como Volubilis (Marruecos) durante la dinastía idrisí, entre finales del y comienzos del . Las fuentes históricas y arqueológicas también demuestran la presencia de hammams en Córdoba y en otras ciudades de al-Ándalus en el .Fournier, Caroline (2016). Les Bains d'al-Andalus: VIIIe-XVe siècle. Rennes: Presses universitaires de Rennes. En Irán, los textos mencionan la existencia de baños en el y el uso de aguas termales para usos terapéuticos; sin embargo, existe poca evidencia arqueológica de esta presencia temprana en la región.

Los musulmanes mantuvieron algunos elementos de las termas romanas a la vez que abandonaron otros de menos relevancia en sus prácticas. Por ejemplo, la progresión de la sala fría a la caliente se mantuvo, aunque dejó de ser usual sumergirse en una alberca fría después de la sala caliente, ni el ejercicio se incorporó en la cultura del baño como en los gimnasios clásicos. Asimismo, de manera más genérica, los musulmanes no se sumergen en las albercas sino que suelen echarse agua por el cuerpo. A pesar de que las mujeres no solían concurrir los hammams, a partir del se convino un horario partido, o edificios separados, para hombres y mujeres. Esto permitió que los hammams adquirieran un papel importante en la vida social de la mujer como uno de los espacios en los que podían reunirse y sociabilizar sin varones. Los hammams podían ser privados e integrarse en palacios y mansiones, aunque en la mayoría de casos eran asociaciones de caridad como parte de un complejo religioso o cívico.

Difusión por el Imperio otomano

miniaturadeimagen|Los baños de Ganjali Khan en Kermán, Irán, construido en 1611.

En el el Imperio selyúcida conquistó gran parte de Anatolia al Imperio bizantino, adquiriendo los últimos reductos al antiguo imperio en el . Durante estos siglos de guerra, alianzas, paz, comercio y competición, esta mezcla de culturas bizantina, persa y túrquica tuvo una gran influencia entre ellas. El posterior Imperio otomano apoyó en gran medida a los hammams y fueron alzados en casi todas las ciudades en su poder en territorio europeo, asiático y africano. Los otomanos, por lo tanto, se pueden considerar los responsables de haber introducido los hammams en gran parte de Europa central y oriental, desde Grecia hasta Hungría, donde muchos de ellos permanecen actualmente.Kuban, Doğan (2010). Ottoman Architecture. Antique Collectors' Club.Sudár, Balázs (2004). "Baths in Ottoman Hungary". Acta Orientalia Academiae Scientiarum Hungaricae. 57 (4): 391–437. doi:10.1556/AOrient.57.2004.4.1. Algunos baños primitivos sobreviven en Bursa y Edirne, aunque nunca alcanzaron el número y la arquitectura de los de Estambul, gracias a su patrocinio real y el acceso a gran cantidad de agua.Artan, Tülay (2011). "Forms and Forums of Expression". In Woodhead, Christine (ed.). The Ottoman World. pp. 386–387. Los habitantes griegos de la ciudad han mantenido una gran herencia de la cultura del baño, con los baños de Zeuxippos como su mayor ejemplo. Algunos de los hammams más antiguos de Estambul son el Hammam Tahtakale (1454), el Hammam Mahmut Pasha (1466) y el Hammam Bayecid II (1500-1507). Los hammams monumentales construidos por el arquitecto otomano Mimar Sinan (1489-1588), como los Hammam Çemberlitaş, los hammam de la mezquita de Solimán y los baños de Roxelana, se consideran los mejores ejemplos de la arquitectura clásica otomana. Cuando el sultán Mustafá III emitió un decreto en 1768 interrumpiendo la construcción de nuevos baños en la ciudad, comenzaron a erigirse baños privados de las clases elitistas, especialmente en los distritos del Bósforo en sus grandes viviendas.

En Irán, múltiples hammams de gran calidad han persistido del Imperio safávida (siglos -) y posteriores, cuyo mejor exponente es la ciudad de Isfahán. El avance del Islam en el subcontinente Indio también ha dejado hammams en la región, con muchos ejemplos en la arquitectura mogola (siglos -).Koch, Ebba (2002). Mughal Architecture: An Outline of Its History and Development (1526-1858). Oxford University Press.

Edad Contemporánea thumb|200px|Un hamán en Chauen, Marruecos. Los hamanes continuaron siendo parte esencial del mundo islámico hasta comienzos del , cuando la llegada de agua corriente a las viviendas particulares hizo los baños innecesarios para la higiene. Este hecho ha provocado un descenso de su uso e incluso su abandono, demolición o conversión en otro servicio como centros comerciales, sedes culturales como museos o galerías de arte, tal y como le ocurrió al Hammam Bayezid II en Estambul y el Hammam Davud Pasha en Skopie, Macedonia del Norte.Büyükdigan, Ilter (2003). "A critical look at the new functions of Ottoman baths". Building and Environment. 38 (4): 617–633. doi:10.1016/S0360-1323(02)00184-1.

En Turquía muchos hamanes históricos continúan funcionando para los locales o los turistas. En Marruecos, muchos hamanes siguen operando para los ciudadanos en ciudades históricas como Fez y Marrakech, donde son especialmente útiles en distritos más humildes en los centros históricos (medinas). En otras regiones, sin embargo, los hamanes se han quedado obsoletos y sus instalaciones han sido abandonadas. En Irán continúan funcionando en los distritos históricos de ciudades como Isfahán, aunque su número de clientes va empeorando. En Damasco (Siria), en 2004 únicamente quedaban trece hammams operativos, mientras que en El Cairo (Egipto) existían ocho operativos a comienzos del . En los antiguos territorios otomanos en Europa como Grecia o los Balcanes la mayoría han sido abandonados, aunque algunos se han recuperado como monumentos o centros culturales.Erdoğan, Nevnihal; Alik, Belma; Temel Akarsu, Hikmet (2018). "The Ottoman-Turkish Hamams in Urban History and Culture in Balkan Countries". 14th International Conference in "Standardization, Prototypes, and Quality: A Means of Balkan Countries' Collaboration": 93–102.

Proceso del baño