Juan Felipe Ibarra (Villa Matará, Santiago del Estero, Virreinato del Río de la Plata, 1 de mayo de 1787 - Santiago del Estero, Confederación Argentina, 15 de julio de 1851) fue un militar y político argentino. Promovió y respaldó militarmente la autonomía de la Provincia de Santiago del Estero, asumiendo luego como su primer gobernador y liderando la misma durante varias décadas. Fue además uno de los caudillos federales que dominaron la política del interior argentino durante las guerras civiles argentinas y la formación del estado nacional.
Biografía Origen familiar e infancia Juan Felipe Ibarra nació el 1 de mayo de 1787 en Villa Matará (no confundir con la moderna Matará), antiguo pueblo de aborígenes sometidos y baluarte de defensa contra los indígenas del Chaco. Fue su padre el estanciero y militar santiagueño Felipe Matías Ibarra y Argañarás, comandante de la frontera del río Salado con el cargo de sargento mayor. Su madre fue María Andrea Antonia de Paz y Figueroa Luna, sobrina de Santa María Antonia de Paz y Figueroa. Tuvo tres hermanos: Francisco Antonio, Águeda y Evangelista. La penúltima fue madre de Manuel, Antonino, Felipe y Gaspar Taboada.
Pasó los primeros años de su vida en Villa Matará, en medio de las luchas continuas en contra de los aborígenes. Quedó huérfano de padre, y su tío Juan Antonio de Paz, sacerdote del pueblo, se hizo cargo de su educación.
Juventud Se destacó por ser un jinete muy hábil, conocedor del bosque chaqueño y las costas del río Salado. Manejaba a la perfección el lazo, las boleadoras y el sable. Aprendió de los aborígenes diferentes tácticas, como el ataque sorpresivo, la emboscada y la huida.
Su tío Manuel Ibarra, sacerdote también, le enseñó las primeras letras y, sin éxito, el latín. Fue enviado a Córdoba y estudió su bachillerato en artes en el Colegio de Monserrat. Ibarra no se destacó por sus dotes intelectuales y, por algunos actos de indisciplina, sufrió varios encierros, ayunos y cepo. Finalmente el Consejo Superior del colegio resolvió por unanimidad que el joven alumno no estaba en condiciones de seguir la carrera y se lo envió de regreso a Matará sin concluir sus estudios.Maidana, Domingo: Ibarra y el clero santiagueño, Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero, N° 14, página 270 y ss., 1946.
Carrera militar En 1806, a los 19 años, Ibarra integró la compañía de soldados santiagueños que, comandada por Alonso Araujo, marchó hacia Buenos Aires para combatir las invasiones inglesas y reconquistar la ciudad.
A fines de 1810, después de la Revolución de Mayo, se incorporó al Ejército del Norte, formando parte del Batallón de Patricios santiagueños creado por Juan Francisco Borges y dirigido por el capitán Pedro Pablo Gorostiaga. Fue a partir de ese momento que logró diferentes condecoraciones y ascensos por su destacada participación en el ejército patriota. Formó parte de la primera expedición al Alto Perú, donde luchó en la batalla de Huaqui en el regimiento bajo las órdenes de Juan José Viamonte. Luego participó en la segunda expedición al Alto Perú, combatiendo en las batallas de Las Piedras (donde fue ascendido a Capitán), Tucumán (tras la cual fue ascendido a Sargento Mayor) y Salta. Cuando José de San Martín asumió el mando del Ejército del Norte, lo incorporó como agregado al Estado Mayor el 20 de abril de 1814. Ibarra hizo también la tercera campaña al Alto Perú, luchando en el desastre de Sipe Sipe de 1815.
No participó en ninguna de las dos revoluciones autonomistas en Santiago del Estero, dirigidas por el teniente coronel Juan Francisco Borges.
El 30 de agosto de 1817, el brigadier Manuel Belgrano lo nombró, ya con el grado de teniente coronel, comandante del fuerte de Abipones, en el sudeste de su provincia natal, eje de la defensa contra el ataque de los aborígenes chaqueños. Allí adquirió prestigio entre los soldados, los gauchos y los hacendados de su provincia. Como jefe formó una reducción de indígenas, buscando atraer a los aborígenes belicosos que hacían saqueos. Por su formación, su personalidad, sus conocimientos en detalle de las costumbres y tácticas aborígenes y su dominio del quichua, Ibarra fue indudablemente el hombre más calificado para comandar el Fuerte de Abipones.Castiglione, Antonio V.: "Historia de Santiago del Estero (Bicentenario 1810/2010)", Santiago del Estero, 2010. ISBN 978-987-05-8456-8.
Se reincorporó al Ejército del Norte poco antes del motín de Arequito, del cual no participó. Sin embargo, apoyó al cabecilla del movimiento, coronel mayor Juan Bautista Bustos, en su retroceso a Córdoba. De allí regresó al Fuerte de Abipones, apoyado por un refuerzo enviado por el caudillo y gobernador de Santa Fe, teniente coronel Estanislao López.
Protagonismo en la autonomía santiagueña thumb|Busto de Juan Felipe Ibarra en el Parque Aguirre de la ciudad Santiago del Estero. En 1820, Bernabé Aráoz se había hecho nombrar Presidente Supremo de la República de Tucumán, que pretendía incluir a Catamarca y Santiago del Estero, fuera de la orbita del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Nunca recibió legitimación de Santiago del Estero , que no designó diputación ni reconoció la autoridad de Aráoz, ni la efímera constitución de la República. Ante la negativa de Juan Felipe Ibarra, Aráoz ejerció presión militar para que se eligieran representantes santiagueños al pretendido Congreso Constituyente de su proyecto federal de República del Tucumán. Este envío de tropas de Aráoz provocó la ruptura de las relaciones y que los santiagueños partidarios de la autonomía provincial y del gobierno del Directorio llamaran en su ayuda a Ibarra para que defendiera sus derechos y la voluntad popular.
Ibarra, siendo el caudillo militar con tropas en toda la provincia, partió del Fuerte de Abipones con sus hombres hacia la ciudad de Santiago del Estero. Intentó entablar un diálogo con los enviados de Aráoz, pero finalmente exigió el "abandono inmediato de la plaza y de las municiones" por parte del edecán de Aráoz, Juan Francisco Echauri,Gargaro, Alfredo: "Los orígenes de la autonomía santiagueña (1815/1820)", Santiago del Estero, 1948. que iba dispuesto y armado a tomar la plaza de Santiago del Estero y ejercer el cargo de teniente gobernador, cosa que nunca sucedió.
En la madrugada del 31 de marzo de 1820, Viernes Santo de ese año, el caudillo mandó un ultimátum:
Por la mañana, no teniendo Ibarra una respuesta favorable de las fuerzas de Aráoz avanzó con sus tropas por el sudeste de la ciudad. La escaramuza entre las fuerzas de Ibarra y Echauri ocurrió en los alrededores del templo de Santo Domingo, pero la pelea fue breve y definitoria. Al cabo de unas horas, Echauri y los tucumanos se dieron a la fuga, y hacia el mediodía Ibarra y los santiagueños retomaron el control de la ciudad.Di Lullo, Orestes; en "Figuras de mayo en Santiago del Estero", 1960.
Ese mismo día se convocó a un cabildo abierto en la ciudad de Santiago del Estero que nombró gobernador de la provincia Ibarra y lo ascendió a coronel mayor, grado equivalente a general. El 5 de abril, Ibarra se dirigió al gobierno de Buenos Aires adhiriendo al tratado del Pilar, y prometiendo la concurrencia de diputados al Congreso Federal que se establecería.
El 27 de abril de 1820 se produjo la declaración de autonomía de la provincia de Santiago del Estero, erigiéndose como uno de los territorios de la Confederación del Río de la Plata e Ibarra fue ratificado como su primer gobernador.
Gobernador de Santiago del Estero: primer mandato thumb|Bastón de mando de Juan Felipe Ibarra, exhibido en el Centro Cultural del Bicentenario de Santiago del Estero. Ibarra designó a Eduardo Torres como su secretario y a Pedro Pablo Gorostiaga como ministro tesorero (de Hacienda). También fueron sus secretarios Damián Garro y Pedro J. Reyes. Entre sus primeras medidas de gobierno, solicitó a Buenos Aires la liberación de los diputados santiagueños, presbíteros Pedro León Díaz Gallo y Pedro Francisco de Uriarte, quienes se encontraban presos luego de la disolución del Congreso de Tucumán.
Mientras tanto el gobernador tucumano Aráoz buscó una alianza con Bustos, gobernador de Córdoba, para deponer a Ibarra, pero falló.Levene, Ricardo (1939). Historia de la nación argentina: desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862. Tomo IX. Buenos Aires: El Ateneo, pp. 456-457. Al comenzar 1821, Aráoz empezó a conspirar con el capitán de milicias Celedonio Alderete y el comandante Javier López para que acordaran con Gregorio Iramain deponer al santiagueño. Las conversaciones se realizaron en Ardiles, en el hogar de Juan Nepomuceno Paz, pero fueron descubiertos por Juan Ermenegildo Vargas y denunciados el 16 de enero. Ibarra rápidamente puso fin a la intentona,Levene, 1939: 457 ordenando arrestar y decapitar a todos los sospechosos. Después de esto, Aráoz invadió abiertamente Santiago del Estero con mil hombres, por lo que Ibarra pidió ayuda al coronel mayor Martín Miguel de Güemes. El 5 de febrero de 1821 se produjo el combate de Los Palmares, donde las tropas de Aráoz fueron derrotadas por los santiagueños de Ibarra, ayudados por el tucumano Alejandro Heredia que respondía al general Güemes con refuerzos de Salta. En consecuencia, obligaron nuevamente al tucumano Aráoz a retirarse y enviaron a una expedición del Ejército del Norte, dirigida por Heredia, y las milicias santiagueñas, bajo el mando personal de Ibarra, para deponer al vencido Aráoz . Sin embargo, fueron vencidos en la batalla de Rincón de Marlopa, el 3 de abril, por el coronel Abraham González. El conflicto entre Tucumán y Santiago del Estero finalizó gracias a la mediación del gobernador cordobés Bustos y ambas partes firmaron el Tratado de Vinará, el 5 de junio de 1821, en el que Aráoz reconoció la autonomía de la provincia de Santiago del Estero.
Juan Felipe Ibarra, liberado de la ambición autonomista de Aráoz, formó una división que puso al mando del coronel José María Paz, para formar parte de una expedición al Alto Perú que había proyectado Güemes con San Martín para aislar al ejército realista en el Alto Perú desde las "provincias de abajo", hasta tanto llegara San Martín a Lima, pero ésta solo se haría cuatro años más tarde. Más tarde aún, esas mismas tropas participarían en la guerra contra el Imperio de Brasil.
Ibarra había sido designado gobernador por dos años y vencido ese período disolvió la Legislatura. El pueblo se reunió en cabildo abierto y le hizo saber que su mandato había finalizado. Ibarra se presentó en el recinto, arrojó el bastón, insultó a los integrantes del cabildo y se retiró hacia el río Salado. Desde allí envió a sus seguidores y desalojó a todos los miembros del cabildo, haciendo sentir su autoridad de un modo absoluto.
El suyo no fue un gobierno "ilustrado": es decir, no fomentó la educación, ni el comercio, ni las instituciones públicas. Se limitó a administrar lo que tenía, defender a la provincia de sus enemigos (sobre todo de los aborígenes chaqueños), mantener los caminos y poco más. Solo alcanzó a fundar una escuela en la capital.
Conflicto con Rivadavia y los unitarios thumb|150px|Manuel Dorrego, aliado de Ibarra y defensor del federalismo.