Felix Kersten (Tartú-Estonia: 1898 -f. 1960) fue un terapeuta alemán nacionalizado finlandés, médico personal de Heinrich Himmler. Doctor en masaje terapéutico, una de las pocas personas que pertenecieron al círculo de hierro de Heinrich Himmler, por circunstancias profesionales, su vida corrió paralela a la del líder nazi.
Kersten fue famoso por su reconocido don de sanar con las manos y haber negociado con el Reichsführer Heinrich Himmler la vida de miles de condenados al exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia de ribetes emotivos se basa en su propio testimonio, publicado en 1947 con el título The Memoirs of Dr. Felix Kersten, «que solo ocasionalmente es digno de confianza».Rosenbaum (1999), p. 344.
Reseña biográfica Nacido el 30 de septiembre de 1898, en Tartu, Estonia, se nacionalizó finlandés por motivos ocupacionales - falleció el 16 de abril de 1960, en Estocolmo. Estudió una rama poco conocida de la medicina que es la terapéutica manual en Helsinki -Finlandia, obtuvo el grado de "Masajista científico" en 1921. Más tarde se especializó en técnicas tibetanas con el Dr. Ko. llegando a presidir una de las tres instituciones más importantes a nivel mundial relacionadas al ocultismo y la alquimia, "LA CORTE DE SUIZA", organización humanitaria sin fines de lucro destinada a la regulación de sus miembros en dichas artes. También fue miembro honorario de la Corte de Arion radicada desde sus comienzos en Sudamérica (Brasil), donde desempeño junto a los dirigentes de dicha institución la llamada persecución nazi aunque no existían tratados que apoyaran la extradición de estos a Alemania. La relación personal con el Secretario General de la Corte de Arion don Alejandro Abel Pross fue relevante en el momento de denunciar la presencia de personajes como Joseph Menguele en territorio brasileño aunque la burocracia de dicho país impidió que fuera capturado.
Personalidad y fama precedente
Kersten poseía una personalidad muy cálida, amistosa y era muy caballeroso, además de poseer un supuesto don de sanar, que obraba maravillas en los pacientes que trataba. En 1924 se trasladó a Berlín donde se hizo de una clientela muy extensa y su fama se extendió por toda Alemania. Gracias a su fama accedió a las cortes de Países Bajos y Suecia donde era invitado de honor y gracias a esta misma reputación accedería sin quererlo a las puertas mismas de las altas esferas de la Alemania Nazi.
En el círculo de hierro de Heinrich Himmler.
En diciembre de 1939, un representante de las SS se presentó al despacho de Kersten y solicitó que acudiera en persona a las oficinas del n.º 8 de la Prinz-Albrecht-Strasse, donde se encontraba la oficina central de la Schutzstaffel (SS). La persona que le había citado era nada menos que el jefe de la SS, el Reichsführer Heinrich Himmler, el n.º 2 de la Alemania Nazi.Felix Kersten PDF-File (biografía en inglés)
Himmler padecía de una especie de úlcera estomacal que le provocaba calambres dolorosos, que ninguno de sus médicos había podido tratar satisfactoriamente. Kersten puso su profesionalidad y don en juego, y con hábiles masajes logró aplacar el crónico dolor que aquel sufría. Himmler quedó impresionado con la habilidad y profesionalidad demostrada por Kersten, quien no se amilanaba ante la presencia de uno de los personajes más siniestros del régimen de Hitler y le quiso enrolar en sus filas, a lo que Kersten se negó amablemente. Himmler le dio un pase personalizado que le permitiría atenderlo en cualquiera circunstancia en que se encontrase.
Las atenciones se hicieron regulares, pues aunque los masajes no mejoraban el mal sí lo aliviaban. Kersten llegó a sospechar, sin temor a equivocarse, que los mismos ribetes y situaciones de la maquinaria del terror impuesta por Himmler bajo la inmediata supervisión de Hitler hacían estragos en el mismo subconsciente del personaje y se reflejaba en estas dolorosas convulsiones nerviosas. Himmler se hizo adicto a sus masajes y Kersten no le cobraba emolumentos por sus servicios.
Gracias a esta obligada convivencia, Kersten llegó a conocer muy bien a su especial paciente y pudo verificar el grado de sumisión e idolatría que este profesaba hacia Hitler, además de otros detalles tan personales como el grado de orden que tenía Himmler en su vida. Percibió además que, si bien no era un individuo muy inteligente, sí era tremendamente suspicaz y desconfiado.
Himmler estaba completamente embebido en la política racial de Hitler y además veía en la guerra una forma de purificación de la nación germana; esta idea ocultaba la maquinaria de exterminio de Hitler.
Poco a poco Kersten se fue ganado la confianza de Himmler y, aunque se esforzaba por mirarle solo desde el punto de vista profesional, no podía sustraerse de las fuertes revelaciones que de cuando en cuando le hacía. Con la anuencia secreta de los gobiernos finlandés y sueco, Kersten comenzó a arrebatarle secretos que inteligentemente ponía en conocimiento de los servicios secretos de estos países.
Como Kersten no pedía emolumentos por sus servicios, Himmler concedió acceder a cualquier favor que estuviera a su alcance. Kersten aprovechó esta instancia para salvar primero a algunos conocidos que habían sido hecho prisioneros de la Gestapo en Suecia y luego en Países Bajos. Pero la poderosa influencia que ejercía Kersten sobre Himmler llamó la atención de Reinhard Heydrich, su lugarteniente, quien comenzó a investigarle, sospechó acertadamente que estaba manteniendo contactos con el enemigo y empezó a acosarle.
Fue el secretario personal de Himmler, Rudolf Brandt, quien lo salvó de caer en las redes de Heydrich, advirtiéndole de las maniobras que él hacía. Heydrich intentó involucrar a Kersten con el pretexto de que un médico alemán no podía, por decreto, atender pacientes judíos. Kersten se defendió aduciendo su nacionalidad adoptiva (finlandesa). Heydrich intentó sin éxito demostrar los contactos de Kersten con la embajada de Finlandia, Países Bajos y Suecia.
La deportación de los neerlandeses
Todavía tendría Kersten una oportunidad más de poder volver a ver a Heydrich, pero bajo otras circunstancias. El 1 de marzo de 1941, Kersten acudió a la oficina de Himmler, sin embargo, este no le pudo recibir y tuvo que esperar en el comedor. Justamente a esa hora llegaron Heydrich y Hanns Albin Rauter y se sentaron cerca de él, sin que estos notaran su presencia. Viéndose en una privilegiada situación puso oído a lo que estos personajes charlaban y pudo darse cuenta de que hablaban de un plan de deportación de neerlandeses a Polonia.
Heydrich había acusado a los neerlandeses de ser culpables de sedición y traición por ser de sangre germana. Alarmado acudió a la oficina del secretario de Himmler y exponiendo su vida confidenció esta conversación a Brandt de quien ya se consideraba su amigo y este le dio acceso a un documento dirigido de Heydrich a Himmler donde se pormenorizaban los detalles de la deportación de unos 3.000.000 de neerlandeses a pie desde Países Bajos a los campos de concentración en Polonia.
Arriesgando su vida, Kersten acudió resuelto a usar su influencia en Himmler. Al día siguiente, aprovechando el diario tratamiento a Himmler y en un momento determinado le expuso su conocimiento de dicho plan. Himmler, muy relajado por los masajes, al principio no captó la importancia de la conversación y repentinamente se hizo un silencio pesado en la oficina del Reichsführer. - ¡¡¿Cómo supo ud. esto?!!- sentenció.
Kersten sin perder la calma, expuso que lo había escuchado casualmente de boca de Rauter y Heydrich. Himmler dio crédito a la explicación de su masajista y prometió dar una reprimenda a sus lugartenientes. Kersten arriesgando su persona, instó al Reichführer a tratar el tema desde un punto de vista diferente y le insinuó que este tema le iba a acarrear un agravamiento de su mal si no lo posponía. Himmler alegó que no podía contradecir lo que Hitler ya tuviese estipulado. Prudentemente Kersten insistió en el tema tratando de meter la idea en la holística de Himmler sin resultados, la fecha límite para ejecutar la deportación era el 20 de abril de 1941.
Ya en el límite de la fecha anunciada, Himmler empezó extrañamente a padecer aún más del mal que le ataba a Kersten, los masajes diarios ya no daban resultados, Himmler imploró a Kersten una mejor atención a su salud. Para esa fecha Hitler había ordenado a Himmler el aumento de las SS desde 100.000 a casi 1.000.000 de hombres, sumado a la deportación y el exterminio sistemático, Himmler ya no daba abasto. Era la oportunidad que esperaba Kersten. Este le aconsejó que diera prioridad a lo más sólido, las SS. Himmler aceptó negociar con Hitler posponer la deportación y este al final aceptó. Himmler volvió sonreír y colocó a Kersten como su amigo personal y confidente con plena libertad, privilegios y protección personal.
Heydrich no podía dar crédito cuando recibió la orden de postergar la deportación y sospechó inmediatamente de Kersten, este fue citado a su despacho en Bohemia e interrogado por Heydrich, quien quiso involucrarlo en la resistencia holandesa. Una llamada imperativa de Himmler y Heydrich tuvo que soltar a su presa muy a su disgusto. Nuevamente Brandt, quien había puesto sobre aviso a su jefe, había salvado a Kersten.
Aunque Heydrich murió el 4 de junio de 1942 en la ejecución de la Operación Antropoide a manos de unos activistas checos, su muerte no alivió la situación de perseguido de Kersten, pues a aquel le sucedió Ernst Kaltenbrunner quien se convertiría en su perro de presa personal. Rauter sería ejecutado después de la guerra por una sentencia de una Corte Holandesa por Crímenes contra la humanidad. Igualmente Kaltenbrunner sería ejecutado tras los Juicios de Núremberg, en 1946.
El plan humanitario sueco contra la "Solución Final"
En octubre de 1942, Kersten tuvo que acudir de urgencia al tren privado de Himmler procedente de la Prusia oriental, encontró a Himmler totalmente estresado, al borde de un síncope nervioso. Durante el tratamiento, Himmler le reveló que Hitler le había ordenado un plan de exterminio sobre el pueblo judío, todo esto a raíz del fracaso de las negociaciones secretas con Gran Bretaña para obtener la paz(Véase: Rudolf Hess) que según Hitler habían sido entorpecidas por los judíos de la dirigencia de ese país.
Kersten luego de escuchar horrorizado sus confidencias intentó disuadirlo de tamaño proyecto de genocidio, pero Himmler le replicó: -" es la tragedia de los grandes como Hitler, andar sobre cadáveres"- intentó explicar a Kersten que había intentado persuadir a Hitler de que no le encargara tal empresa, pero este le había tomado de la solapa en un ataque de rabia y le había increpado que: -" Yo he hecho de ti un hombre..por mi vales...y ahora no quieres obedecerme...¿Eres acaso un traidor?!!!."-Himmler replicó mansamente que haría lo instruido por él.
Kersten comprendió que Himmler estaba atado al temor de la figura de Hitler. A Himmler no le importaba la muerte de miles de judíos, solo le importaba que Hitler perdiera la confianza en él.
Kersten se encontró frente a esta realidad sin una efectiva solución para poder remediar esa influencia, y mientras Himmler puso a funcionar la maquinaría de los campos de concentración para el "asunto judío" de "la solución final", en forma tan eficaz que pronto las estadísticas de estos campos de exterminio subieron abrumadoramente.
Entrando el año 1943, el gobierno sueco, neutral en la guerra, en antecedentes del plan de exterminio judío pidió secretamente a Kersten un informe secreto sobre el tema, ya que aunque Finlandia era aliada de Alemania en lucha con la Unión Soviética y Kersten era finés, conocían su grado de humanidad.