El evento divergente o también punto de divergencia es, en el género literario de la ucronía, el momento en el cual la historia real y la historia ucrónica divergen. página=7|260px|thumb|derecha|Libro titulado Uchronie (l'Utopie dans l'histoire),Charles Renouvier, Uchronie (l'Utopie dans l'histoire) (obra completa). obra de Charles Renouvier.

Esta modificación del curso de la historia puede ser originada por:Una docena de ucronias que jamás llegaron a suceder , 14 de mayo de 2012. La muerte precoz o por el contrario más dilatada de un personaje histórico, lo que podría provocar un retardo en el desarrollo del conocimiento científico, o el cambio de curso de una guerra, o un repentino vaciamiento de una zona por diáspora, o cualquier otro cambio significativo en el desarrollo de los acontecimientos; La aparición de un personaje que en realidad nunca existió, y que fruto de alguna circunstancia toma el lugar de un personaje conocido e influyente; La ocurrencia de una catástrofe no producida o diferente en nuestra historia; Una decisión diferente tomada por un personaje histórico en algún momento más o menos crítico; Un engaño o un complot muy bien urdido y que a diferencia de lo en realidad ocurrido no es descubierto a tiempo; Etcétera.

Un análisis de obras variadas permiten definir algunos criterios para los «buenos eventos divergentes» en ucronía, así como de realizar una selección de temas recurrentes, de enumerar las diferentes vías posibles para introducir ese nuevo acontecimiento, y finalmente, de interesarse por su relación con la cronología de la narración.Stéphanie Nicot & Éric Vial, Les seigneurs de l'histoire: Notes sur l'uchronie

Origen del término derecha|thumb|Retrato de Charles Renouvier, obra de Henri Bouchet-Doumenq.

La palabra ucronía es un neologismo definido e introducido por el filósofo Charles RenouvierBiografías y vidas: Charles RenouvierBiografía: Charles Renouvier (1815-1903)Santiago Valentí Camp, Carlos Renouvier en una publicación de 1857 y luego de nuevo ilustrado en su obra revisada de 1876 llamada Uchronie, l'utopie dans l'Histoire: esquisse historique apocryphe du développement de la civilisation européenne tel qu’il n’a pas été, tel qu’il aurait pu être (Ucronía, la utopía en la historia: esbozo histórico apócrifo del desarrollo de la civilización europea tal como no fue, tal como hubiera podido ser) lo que en forma breve podría expresarse por Y si...?.

«Ucronía» es pues un neologismo del fundado sobre el modelo del término «utopía» (palabra introducida en 1516 por Thomas Moro para servir de título a su célebre libro). Obsérvese que en ambos términos «u» es un privativo, y en el neologismo del simplemente en sustitución de «topos» (lugar) se puso «chronos» (tiempo). Así que etimológicamente, la palabra «ucronía» designa un «no-tiempo», un tiempo que nunca existió, así como la palabra «utopía» designa un «no-lugar», un lugar que nunca existió, un lugar que no está en los mapas.Etimología de "utopía"¿Qué es eso llamado "ucronía"?

Obviamente, la ucronía en la literatura de ficción existía aún antes de que se le diera un nombre, puesto que por ejemplo Louis Geoffroy-Château en 1836 ya había escrito un libro titulado Napoleón y la conquista del mundoLouis Geoffroy: 1836 - Napoleón y la conquista del mundo, 14 de julio de 2009; (texto original completo). obra en la cual el autor imaginaba que Napoleón Bonaparte no había sido derrotado en Rusia y que entonces había cumplido su sueño de instaurar una especie de monarquía universal.

Este concepto de ucronía junto con el de ciencia ficción, pasó naturalmente del dominio de la especulación filosófico-política al dominio de la ficción novelesca. Pero obviamente, la novela ucrónicaUcronía, Distopía y Utopía no es lo mismo que la novela histórica, aunque dentro de ciertos límites y utilizando distintos recursos, ambas cumplen con los objetivos de presentar una visión de época, de generar interés por la historia, y de indirectamente enseñar historia. Por otra parte, pocas son las obras ucrónicas que se proyectan hacia el futuro aunque las hay, así que otro de los posibles objetivos de la ucronía es hacer prospectiva, es pensar sobre el futuro para prevenir y/o para poder influir sobre él, es estimular la reflexión prospectiva sociopolítica y económica en toda la extensión imaginable.

Criterios del evento divergente Un momento esencial Según las definiciones más comunes, el evento divergente es un componente obligatorio en una ucronía, pues marca la bifurcación respecto de la historia verdadera, y la entrada de la narración en la ucronía. Stéphanie Nicot y Eric Vial se interrogan sobre «si como consecuencia del evento divergente, la trama histórica hasta ese momento reconocida como nuestra, eventualmente podría desembocar en un mundo y en una sociedad diferente de la que conocemos hoy día».Stéphanie Nicot, Eric Vial, Les Seigneurs de l’histoire, en Galaxies, 1986. Ciertos escritores de narraciones ucrónicas naturalmente plantean esta cuestión en forma directa, al principio o en el curso de la novela o del cuento, mientras que otros apenas si lo plantean en forma subrepticia o no lo mencionan en lo más mínimo, pero es claro que este asunto obviamente debe estar siempre presente, aunque sea en forma implícita, en la interpretación de los hechos que se van dando y en sus consecuencias.

Para Jacques Boireau, «el punto de partida de la ucronía siempre es forzosamente pobre, pues la historia y lo que ha pasado es conocido aún por los alumnos de la enseñanza secundaria».Jacques Boireau, La Machine à ralentir le temps, en Imagine…, n.º14, 1982. Si bien es cierto que los eventos divergentes que han sido utilizados, en la mayoría de los casos, tienen importantes consecuencias divergentes sobre los sucesos posteriores (pensar por ejemplo en la época napoleónica, o la Segunda Guerra Mundial, o en el Imperio Romano, …), es necesario tomar en cuenta que el alumnado del secundario no siempre tiene un buen conocimiento de la historia, especialmente cuando tiene una nacionalidad alejada de la de los personajes históricos intervinientes en las narraciones. Por ejemplo y en promedio, ¿realmente qué sabe un estudiante francés sobre la guerra de Secesión americana?, por señalar uno de los temas históricos que ha sido punto de partida de numerosas narraciones ucrónicas surgidas en Estados Unidos.

Una visión evenemencial de la historia Siempre en esa misma obra tomada en cuenta en la sección anterior (La Machine à ralentir le temps), Jacques Boireau proporciona precisiones sobre su pensamiento: «El autor de una ucronía es compelido, por el público al cual se dirige, de elegir como punto de partida un momento conocido y particularmente importante de la historia. Un momento o un personaje. La historia de la ucronía, en tanto género literario, siempre se ocupa de importantes personalidades y/o de trascendentes sucesos, o sea, siempre es una historia evenemencial».

Sobre este punto, sólo corresponde estar de acuerdo con Jacques Boireau, en la medida que se analicen los eventos retenidos por los ucronistas. Según Éric B. Henriet,Éric B. Henriet, L’histoire revisitée, panorama de l’uchronie sous toutes ses formes. una gran mayoría de autores retienen en sus narraciones a una personalidad de primer rango por la influencia que efectivamente tuvo en la historia, como por ejemplo Pedro el Grande o Napoléon o Adolf Hitler, y lo ubican en el centro de los eventos divergentes.

thumb|derecha|La epopeya napoleónica ha dado a los ucronistas un terreno fértil.

Así, como bien lo destaca Denis Guiot, «basado sobre lo evenemencial o sobre la persona providencial, la ucronía está en las antípodas de la concepción marxista de la historia, la que considera el desarrollo de las fuerzas productivas como la base del devenir histórico».Denis Guiot, Faire de l’uchronie, in Mouvances, n.º5, julio de 1981. Denis Guiot hace bien de oponer esta visión evenemencialQu'est-ce qu'un événement?: Penser et définir l’événement en histoire (approche des situations et des acteurs sociaux), Terrain (revue d'ethnologie de l'Europe), n.º 38, marzo 2002, págs. 67-78.Qu'est-ce que l'histoire événementielle? a la del marxismo, ya que la primera evoca los vínculos entre la manera de concebir y escribir una ucronía, y la manera de aprender historia.

Imaginemos por ejemplo una ucronía sobre la Revolución francesa. El autor evenemencial dejará morir a Maximilien de Robespierre, Georges Jacques Danton, Jean-Paul Marat, y Camille Desmoulins, los hará morir jóvenes o, en todo caso, antes de 1789, y ello utilizará para destacar, o que la Revolución francesa no tuvo lugar, o que en ausencia de líder ella fue sofocada poco después de su inicio.

El autor marxista seguramente no estará de acuerdo con ese posible desenlace, opinando que el desarrollo del comercio y de la burguesía eran frenados entonces () por las instituciones del momento, y que por tanto la revolución hubiera tenido lugar de todas maneras, tal vez de una manera diferente, tal vez un poco más tarde, pero que el absolutismo de todas maneras y fatalmente hubiera sido depuesto y sustituido por una república o por una monarquía parlamentaria.

Como bien dijo Paul Veyne: «en 1789, les intérêts de classe de la bourgeoisie victorieuse se heurtaient au manque d’un grand homme, mais le poids de ces intérêts étaient si grand qu’ils auraient de toute façon vaincu le frottement; même si Bonaparte n’était pas né, un autre sabre se serait levé pour occuper son rôle».P. Veyne, Comment on fait l’histoire, ediciones Seuil, París, 1997.

En esta visión evenemencial, la lista de momentos donde la "Historia de la Humanidad" hubiera podido ser otra muy distinta, por cierto no es enormemente larga. De todas maneras, y como ya lo destacó Eric B. Henriet, «l’événement fondateur doit être crédible» Y por su parte Stéphanie Nicot y Eric Vial añaden: «les événements susceptibles de changer en profondeur la face du monde ne sont finalement pas aussi nombreux qu’on pourrait le croire».Stéphanie Nicot, Eric Vial, Les Seigneurs de l’histoire.

Efectivamente, elegir hacer triunfar a Napoleón en la Batalla de Waterloo, o a Robert Lee en la Batalla de Gettysburg, y afirmar que ello es suficiente como para justificar la victoria final del Primer Imperio o de los Estados Confederados de América, no es realmente algo creíble (para obtener estos desenlaces razonablemente se requerirían otros hechos complementarios alternativos).

Y Louis Geoffroy no se equivocaba. En su Napoléon et la conquête du monde, 1812-1832,Louis-Napoléon Geoffroy-Château (Louis Geoffroy), Napoléon et la conquête du monde, 1812-1832, Ediciones Tallandier, París, 1983. este autor no cae en la clásica trampa de transformar Waterloo en una victoria francesa, pues prefiere hacer divergir la historia justo antes de la Batalla del Berézina, lo que es más «creíble»; en efecto, con una campaña de Rusia victoriosa, Napoleón se encontraba frente a Inglaterra como el único enemigo.

AlexandraV. Volkoff et J. Dauxois, Alexandra, Ed. Albin Michel, Paris, 1994. de Vladimir Volkoff y Jacqueline Dauxois eligen claramente la opción del hombre providencial. En efecto, el evento divergente que eligen es el asesinato de Lenin mientras que este personaje aún está en Suiza. La revolución bolchevique no puede tener lugar sin quien la simboliza, y el zar Nicolás II logra llevar Europa a la paz sin pasar por el Tratado de Versailles. Los autores entonces usan un subterfugio, la novela avanza en el tiempo varias décadas, para encontrar una Rusia ultra-liberal, ultra-capitalista, corrupta, y decadente. A partir de allí la novela se contenta con presentar la historia de Alexandra, joven zarina que lucha por hacer resurgir a la Santa Rusia.