Los disturbios en el estado Rakáin de 2012 fueron una serie de conflictos principalmente entre budistas rakáin y musulmanes rohinyás en el norte del estado Rakáin, Birmania, aunque en octubre musulmanes de todas las etnias empezaron a ser objetivo de los ataques. Los disturbios se desencadenaron tras semanas de disputas sectarias y fueron condenados por la mayoría de la gente en ambos bandos del conflicto. La causa inmediata de los disturbios fue el asesinato perpetrado por budistas de diez musulmanes que murieron calcinados al ser quemado el autobús en el que viajaban tras la violación de una mujer budista por tres musulmanes. El gobierno de Myanmar respondió imponiendo toques de queda y desplegando tropas en las regiones. El 10 de junio, el estado de emergencia fue declarado en Rakáin, permitiendo a militares participar en la administración de la región. Hasta el 22 de agosto hubo oficialmente 88 bajas —57 musulmanes y 31 budistas—. Unas 90 000 personas estimadas fueron desplazadas por la violencia. Sobre 2528 casas fueron quemadas, y de ellas, 1336 pertenecían a los rohinyás y 1192 pertenecían a los budistas rakhines. El ejército y la policía birmanos fueron acusados de desempeñar un papel líder en hacer objetivo en los rohinyás a través de detenciones en masa y violencia indiscriminada.

Mientras la respuesta del gobierno era elogiada por los Estados Unidos y la Unión Europea, Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos eran críticos, manifestando que los rohinyá estaban huyendo de los arrestos indiscriminados del gobierno birmano, y que los rohinyás se habían enfrentado a discriminación sistemática por el gobierno durante décadas. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y varios grupos de derechos humanos rechazaron la propuesta del presidente Thein Sein de reasentar a los rohinyás en el extranjero. Algunos grupos de ayuda criticaron al gobierno de Myanmar por crear una crisis humanitaria a los rohinyá, por aislarlos en campamentos, por "trato abusivo" y por impedir el acceso a ayuda humanitaria, incluyendo detenciones de trabajadores de ayuda humanitaria.

Los combates se desataron de nuevo en octubre, resultando en al menos 64 muertes y la destrucción de miles de casas.

El balance final fueron varios centenares de muertos de ambas comunidades y la huida de cerca de 150000 rohinyá a Bangladés.

Contexto Los enfrentamientos sectarios ocurren esporádicamente en el estado Rakáin, a menudo entre la mayoría budista rakáin y la considerablemente minoría musulmana rohinyá. El gobierno birmano califica a los rohinyá como "inmigrantes" en Birmania, y por lo tanto, sin derecho a la ciudadanía. Algunos historiadores argumentan que el grupo se remonta a siglos mientras que otros dicen que surgió en el . Según las Naciones Unidas, los rohinyá son una de las minorías más perseguidas del mundo. Elaine Pearson, vicedirectora de la sección asiática de Human Rights Watch, dijo que "todos esos años de discriminación, abusos y abandono seguro que estallarían en algún punto, y eso es lo que estamos viendo ahora".

En la tarde-noche del 28 de mayo, un grupo de tres musulmanes incluyendo a dos rohinyás, robaron, violaron y asesinaron a una mujer étnicamente rakáin, Ma Thida Htwe, cerca de la población de Kyaut Ne Maw. La policía detuvo a tres sospechosos y los envió a la cárcel de el municipio de Yanbye. El 3 de junio, una muchedumbre atacó un autobús en Taungup, creyendo erróneamente que los responsables del asesinato iban a bordo. Diez musulmanes fallecieron en el atentado de represalia, provocando protestas por parte de los musulmanes birmanos en la capital comercial, Rangún. El gobierno contestó nombrando a un ministro y a un jefe de policía superior para encabezar un comité de investigación. Al comité se le ordernó investigar las "causa e instigación del incidente" y seguir con las acciones legales. Hasta el 2 de julio, 30 personas habían sido detenidas por la matanza de diez musulmanes.

Disturbios Los disturbios constaron de varios atentados por budistas rakáin y musulmanes rohinyá en las comunidades recíprocas, incluyendo la destrucción de propiedades.

8 de junio: primeros atentados A pesar de haberse incrementado las medidas de seguridad, a las 3:50 p. m. del 8 de junio, una vasta multitud de rohinyás prendieron fuego a varias casas en Bohmu, municipio de Maungdaw. Las líneas telefónicas fueron también dañadas. En la tarde-noche, Hmuu Zaw, un oficial de alto rango, informó de que las fuerzas de seguridad estaban protegiendo 14 poblaciones quemadas en el municipio de Maungdaw. Sobre las 5:30, las fuerzas estuvieron autorizadas para usar la fuerza letal, pero dispararon principalmente disparos de aviso según los medios de comunicación locales. Poco después, las autoridades declararon que la situación en el municipio de Maungdaw había sido estabilizada. Sin embargo, tres localidades del sur de Maungdaw fueron incendiadas en la temprana tarde-noche. A las 9 en punto, el gobierno impuso un toque de queda en Maungdaw, prohibiendo cualquier concurrencia o reunión de más de cinco personas en un área pública. Una hora más tarde, los agitadores tenían una avanzada de policía en Khayay Mying rodeada. La policía disparó tiros de aviso para dispersarlos. A las 10 en punto, las fuerzas armadas habían tomado posiciones en Maungdaw. Se había confirmado que cinco personas habían resultado fallecidas a fecha de 8 de junio.

9 de junio: los disturbios se propagan En la mañana del 9 de junio, cinco batallones del ejército llegaron para reforzar a las fuerzas de seguridad existentes. El gobierno levantó campamentos de refugiados para aquellos que habían perdido sus casas por efecto del fuego. Los informes gubernamentales afirmaban que el Ministerio de Ayuda y Reasentamiento y el Ministerio de Defensa habían distribuido 3.3 toneladas de provisiones y 2 toneladas de ropa respectivamente.

A pesar de haberse aumentado la presencia de seguridad, los disturbios siguieron incólumes. Las fuerzas de seguridad evitaron exitosamente el intento de los agitadores de incendiar cinco alojamientos en Maungdaw. Sin embargo, los habitantes rakáin del municipio de Buthidaung llegaron a los campamentos de refugiados tras ser sus casas arrasadas. Poco después, los soldados tomaron posiciones y la policía antidisturbios los patrulló en la municipalidad. Los agitadores marcharon hacia Sittwe y quemaron tres casas en el alojamiento de Mingan. Un informe oficial afirmó que al menos 7 personas habían resultado muertas, y un albergue, 17 tiendas y sobre 494 casas habían sido destruidas a fecha de 9 de junio.

10 de junio: estado de emergencia El 10 de junio, fue declarado un estado de emergencia sobre Rakáin. Según la televisión del estado, la orden fue dada en respuesta a "atentados terroristas y disturbios" y "la intención de restablecer la seguridad y estabilidad al pueblo inmediatamente". El presidente Thein Sein añadió que más disturbios podrían amenazar los movimientos del país hacia la democracia. Era la primera vez que el actual gobierno utilizaba los suministros. Instigó la ley marcial, dando el control administrativo de la región a los militares. El movimiento fue criticado por Human Rights Watch, que acusó al gobierno de entregar el control a los militares que han maltratado históricamente a la gente de la región.

También el 10 de junio, según los rohinyá, "una chica de 12 años que iba a hacer una compra rutinaria fue disparada de muerte por la policía". Algunos étnicos rakáin quemaron casas rohinyá en Bohmu en represalia.

Sobre cinco mil personas residían en campos de refugiados a fecha de 10 de junio. Muchos de los refugiados huyeron a Sittwe para escapar de los disturbios y de los abrumadores funcionarios locales. 12–14 de junio El 12 de junio, más edificios fueron incendiados en Sittwe mientras muchos residentes por todo Rakáin eran relocalizados. "El humo está viniendo de muchas direcciones y estamos asustados", afirmó un residente étnicamente rakáin. "El gobierno debería mandar más fuerzas de seguridad para proteger [nuestras] las comunidades". Un funcionario del gobierno no identificado elevó el número de víctimas mortales hasta 25 hasta la fecha.

El número de bajas fue oficialmente modificado a 21 el 13 de junio. Un enviado especial de las Naciones Unidas visitó la región afectada por los disturbios. "Estamos aquí para observar y evaluar cómo podemos seguir proporcionando apoyo a Rakáin", dijo Ashok Nigam, coordinador humanitario de la ONU. El enviado más tarde comentó que parecía que el ejército había restablecido el orden en la región.

Entretanto, las autoridades bengalíes continuaron sin dejar entrar a los refugiados, negando la entrada a otras 140 personas en Bangladés. Hasta la fecha al menos 15 barcos y sobre 1500 refugiados totales se les ha denegado la entrada. Dipu Moni, Ministro de Asuntos Exteriores de Bangladés, dijo en una rueda de prensa en la capital, Daca, que Bangladés no tenía la capacidad de aceptar refugiados porque los empobrecidos recursos del país ya están tensos. La ONU llamó a Bangladés a reconsiderar su decisión.

El 14 de junio, la situación pareció calmarse mientras la cifra de bajas era actualizada a 29 muertes —16 musulmanes y 13 budistas según las autoridades birmanas—. El gobierno también estimó que 2500 casas habían sido destruidas y 30000 personas desplazadas por la violencia. Treinta y siete campamentos a lo largo de Rakáin alojaban a los refugiados. La líder de la oposición Aung San Suu Kyi advirtió que la violencia continuaría a menos que "el dominio de la ley" fuera restablecido.

15–28 de junio A fecha de 28 de junio, las cifras de bajas fueron actualizadas a 80 muertes y unas 90000 personas estimadas estaban desplazadas y en refugios en campamentos temporales según informes oficiales. Cientos de rohinyás huyeron a lo largo de la frontera a Bangladés, aunque muchos se vieron obligados a volver a Birmania.

Tun Khin el presidente de la Organización Rohinyá Birmana del Reino Unido (BROUK), afirmó que a fecha de 28 de junio 650 rohinyás habían resultado fallecidos, 1200 estaban desaparecidos, y más de 80000 habían sido desplazadas. Los rohinyás que huyeron a Bangladés denunciaron que el ejército y la policía birmanos disparaba a grupos de habitantes. Afirmaron que tendrían miedo de volver a Birmania cuando Bangladés los rechazara como refugiados y los invitara a volver a casa.

Disturbios de octubre La violencia entre musulmanes y budistas estalló de nuevo a finales de octubre, matando al menos de 64 a 100 personas y destruyendo miles de casas. La violencia comenzó en las ciudades de Min Bya y Mrauk Oo, pero se extendió a lo largo del estado. El 26 de octubre, activistas comunitarios informaron de que al menos 112 personas habían resultado fallecidas, mientras el número de víctimas mortales oficial a fecha de 27 de octubre permanecía en 64. Aunque la mayoría de los musulmanes del estado Rakáin son rohinyá, musulmanes de todas las etnias informaron de ser objetivos de la violencia. Varios grupos musulmanes anunciaron que no celebrarían el Eid al-Adha porque sentían que el gobierno no podía protegerlos.