thumb|250px|Momoiro Clover Z, clasificado como el grupo idol femenino número uno según las encuestas de 2013-2016. thumb|250px|AKB48, el grupo idol femenino con un récord mundial Guinness por ser el "grupo pop más grande", con ventas récord de más de 200 millones de dólares en Japón.

En la cultura japonesa contemporánea, un es un tipo de artista del entretenimiento que ha alcanzado fama en gran parte por virtud de su apariencia, atractivo o personalidad. Son principalmente cantantes con entrenamiento en otras habilidades escénicas como la actuación, el baile y el modelaje. El término usualmente se refiere a jóvenes celebridades japonesas que son considerados kawaii y han conseguido la fama gracias a la publicidad habida en los medios de comunicación. Celebridades masculinas también suelen ser considerados —y se refieren a sí mismos— como idols. Los idols japoneses son, en su mayoría, cantantes y actores, así como también modelos (en el caso de las mujeres) que aparecen en revistas masculinas. Se espera que los idols desempeñen una amplia gama de actividades como figuras públicas, principalmente como personalidades de televisión (tarento), panelistas en programas de variedades y modelos para revistas y anuncios publicitarios. Suelen dedicar tiempo y recursos importantes a construir relaciones con los fans por medio de conciertos y encuentros.

La industria de los idols en Japón surgió en la década de 1960 y cobró relevancia en las décadas de 1970 y 1980 gracias a la televisión. Durante la década de 1980, considerada la «Edad de oro de los idols», los idols atrajeron el interés comercial y comenzaron a aparecer en anuncios y series de televisión. A finales de la década de 2000 y principios de la de 2010, la aparición de nuevos nichos de mercado condujo a un crecimiento significativo de la industria, conocido como el «Período de las guerras de los idols». Hoy en día, más de 10 000 chicas adolescentes en Japón son idols, con más de 3.000 grupos activos. La industria de los idols en Japón ha servido de modelo para otras industrias populares similares, como el K-pop.

El término es principalmente comercializado por agencias de talento japonesas, las cuales realizan audiciones para reclutar jóvenes con poca o directamente ninguna experiencia previa en la industria del entretenimiento, aspirantes a convertirse en estrellas populares por su dulzura o inocencia. La mayoría de los cantantes idols se desempeñan en géneros como la música pop, aunque también lo hacen en el género más popular del momento, por lo que se suele decir que los idol tienen su propio estilo de música. Las canciones, generalmente, no requieren de grandes habilidades de canto de parte de los idols, puesto que gran parte de su popularidad proviene más de su apariencia física e imagen pública. A pesar de la popularidad de la figura de un idol, se tiende a considerarlos como músicos o actores que no son «serios». A raíz de tal estigma, muchas estrellas jóvenes rechazan el término de idol en su deseo de ser vistos como profesionales y no como simples objetos de devoción de los fanáticos. La ex-idol Akari Hayami es un ejemplo de está situación.

Muchos fanáticos japoneses de las idols femeninas tienden a verlas como «hermanas pequeñas o vecinas», empatizando con ellas y celebrando su paso de jóvenes comunes y corrientes a estrellas, siguiendo con entusiasmo su crecimiento en la industria del entretenimiento.

Subcategorías de idols incluyen las gravure idols (modelos femeninas que posan principalmente para revistas para hombres o DVDs), junior idols (artistas adolescentes comercializadas por su imagen, atractivo y personalidad), net idols (similares a los influencers occidentales), idols actores de voz, virtual idols, AV idols, idols alternativos (idols que se diferencian de la escena tradicional de idols generalmente por tener una imagen más oscura y tocar géneros musicales más pesados), underground idols, Akiba-kei idols, ídolos locales, bandols (grupos de idols cuyos miembros actúan con instrumentos musicales manteniendo el estilo de marketing, la estética y la interacción con los fans de los idols tradicionales) e idols japoneses-surcoreanos.

Historia thumb|180px|El idol masculino Ryōsuke Yamada, miembro del grupo Hey! Say! JUMP. El fenómeno de los idols comenzó a principios de la década de 1970, siendo un reflejo de los cada vez más materialistas y ricos jóvenes japoneses. Las adolescentes, principalmente entre la edad de 14 y 16 años, comenzaron a elevarse al estrellato. Una en particular, Momoe Yamaguchi, fue una gran estrella hasta su repentino retiro en 1980. Los idols dominaron la escena de la música pop en los años 1980; y este período es conocido como la «edad dorada de los idols en Japón». En un solo año unos 40 o 50 nuevos idols aparecían, para desaparecer de la vista pública poco después. Unos pocos idols de esa era, tales como Seiko Matsuda, todavía son populares en la actualidad. En la década de 1990, el poder de los idols japoneses comenzó a menguar cuando la industria de la música se desplazó hacia músicos de rock y otros cantantes, para quienes la música era un punto de ventas más importante que la apariencia, así como hacia los géneros como el rap que eran más difíciles de cuadrar con la estética convencional. El fenómeno de los idols japoneses ha tenido un gran impacto también en la cultura popular en Hong Kong y Taiwán.

Se suele decir que las idols japonesas representan la forma de la mujer perfecta en la sociedad japonesa. En el caso de las Gravure idol, son símbolos de sexualidad femenina y a menudo se visten de forma erótica. En el caso de las idols Jyosei, se convirtieron en modelo a seguir por la juventud, aspecto que se ha mantenido en las idols actuales donde se cuida que su comportamiento moral y ético sea completamente correcto, sin vicios o escándalos personales. Por esta razón son con frecuencia idolatradas tanto por hombres como por mujeres. Los caprichos del público masculino con el aspecto agradable de una idol japonesa se mantienen a partir de información detallada sobre sus medidas corporales, colores y comida favoritos, aficiones, tipo de sangre, etc. El público femenino está interesado en imitar su estilo, color de pelo, moda, etc.

A finales de los años 1980 y principios de los años 1990 la imagen «idol» tradicional que empleaba vestuarios burikko (, término japonés para referirse chicas o mujeres que actúan para verse kawaii haciéndose las inocentes e indefensas), asociada con idols como Seiko MatsudaMiller, Laura (2004). "You are Doing Burikko!". En Shigeko Okamoto; Janet Shibamoto Smith (eds.). Japanese Language, Gender, and Ideology. Oxford University Press, USA. .) se dejó de utilizar, transformándose la imagen idol infantil de las kawaii idols (ídolos adorables) a la de stylish post-idols, donde se manifestaba ahora una imagen de mayor madurez y sensualidad, lo que dio fin a la época idol en su definición genérica y se creó en cambio la imagen de la post-idol con un estilo mucho más acorde a la imagen de estrella pop occidental.

Entre esta nueva generación de post-idols, Namie Amuro era la más popular a finales de la década de los años 1990, aunque comercializó de forma más sexy y «para adultos» que otros. Amuro empezó su carrera en 1992 como vocalista del grupo de j-pop Super Monkeys, pero el grupo se disolvió muy pronto. A los productores les gustó Amuro, y en 1995 se lanzó como solista, alcanzando un éxito masivo. Uno de sus CD, Sweet 19 Blues, vendió tres millones de copias en ventas por adelantado, convirtiéndose así en el álbum más vendido en la historia de Japón. Esta cifra ha sido superada posteriormente por Hikaru Utada, quien es conocida como una de las divas más importantes, pero sobre ellas hoy se encuentra Ayumi Hamasaki, quien ostenta el título de «emperatriz del Pop» alcanzando un récord de 29 sencillos en el top 1, vendiendo más de 45 000 000 de discos en su país y alcanzado más de 100 premios y récords desde el año 1998.

Con el fin de la era idol a principios de los años 1990 ocurrió una diversificación del término «idol», surgiendo toda clase de nuevas variedades con características específicas que se dividieron el mercado. Un nuevo género de idols conocidos como Net Idols, que se hicieron conocidos a finales de los años 1990, solo aparecen en páginas web. En 1997 apareció Kyoko Date, el primer «cyber idol» o «virtual idol». Kyoko Date tiene una historia fabricada, estadísticas y sus propias canciones. Entretanto, las gravure Idol (グラビアアイドル, «idols de fotograbado») como Yōko Matsugane, Rio Natsume y Eiko Koike han aparecido extensamente en fotografías de empaques de pastel de queso, en las que suelen llevar poca ropa. Algunas otras como Natsuko Tohno y Sora Aoi han hecho lo mismo. A finales de los años 1990 surgieron idols más jóvenes que los que había antes, y sobresalieron grupos de idols como Speed, surgiendo además agrupaciones que retomaban la época de Oro de la música idol japonesa como Morning Musume o el Hello!Project.

Cultura

La cultura de los idols japoneses ha cambiado durante los años y es cuestionable si los idols pasados podrían tener el mismo éxito si hoy en día se les diera la misma oportunidad. La mayoría de esos idols han cantado canciones que encajarían como J-Pop y aunque no tuvieran belleza, por lo general podrían considerarse como "lindos".

En los años 1970, los idols tenían una aura de misterio que dejaba en secreto mucho de lo que eran sus estilos de vida. Sus vidas pública y "privada" se orquestaron cuidadosamente - ellos siempre parecían perfectos en todas las situaciones y parecían disfrutar un estilo de vida pródigo que la mayoría de los japoneses solo podía soñar. Sin embargo, en realidad ellos estaban bajo vigilancia continua por parte de sus promotores y eran incapaces de disfrutar las vidas privadas que fueron inventadas para ellos. Su paga era sorprendentemente baja. Se acostumbraba hacerlos trabajar en exceso, y aun cuando sus canciones vendieran bien la mayoría del dinero era para los músicos y escritores. Los fanáticos tenían pocas oportunidades de verlos más allá de unos minutos en TV o radio y era difícil compartir sus intereses. Las revistas eran la mejor fuente de información y muchos idols tenían clubes oficiales de fanáticos que periódicamente colocaban cuanta pequeña información pudiera ser liberada.

En los años 1980, los idols se volvieron más cercanos a lo que era una persona japonesa promedio, dado que el estilo de vida promedio de los japoneses había mejorado. Aunque todavía eran firmemente controlados, a los idols se les permitió mostrar más de sus personalidades reales y se les permitió revelar algunos arrebatos (aquellos que sus promotores les pareciera más conveniente mostrar). Los medios hacían a menudo "competiciones" entre dos o más idols, basado en cosas como el número de grabaciones vendidas, el número de fanáticos en su club oficial de fanes, etc. A finales de los años 1980, en vez de contar con las revistas y TV, algunos empezaron a probar con los nuevos medios y tecnologías como los videojuegos, con resultados diversos. Las condiciones de trabajo de los idols mejoraron e incluso aquellos con un éxito limitado podían vivir modestamente. La mayor parte del dinero obtenido era dado a los propios idols, aunque todavía reciban apenas una proporción pequeña.