thumb|200px|El almirante Manuel Blanco Encalada fue quien llevó a cabo las operaciones navales para neutralizar a la armada confederada.
Las operaciones navales sobre Guayaquil y el Callao ocurrieron durante la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, tras el fracaso de la misión de Mariano Egaña, y que llevó a que Chile declarase la guerra el 14 de noviembre de 1836 a la Confederación Perú-Boliviana, y el almirante Manuel Blanco Encalada iniciara operaciones navales contra la Armada Confederalista para neutralizarla y dar paso a la invasión a tierra por mar.
Antecedentes
El 30 de octubre de 1836 zarpó al Perú una escuadra de cinco buques al mando del almirante Manuel Blanco Encalada, la fragata "Monteagudo", el bergantín "Orbegoso", el bergantín "Aquiles", la goleta "Colo Colo" y la corbeta "Valparaíso". A bordo de la escuadra el Congreso chileno enviaba a Mariano Egaña con poderes plenipotenciarios para negociar con el Protector Santa Cruz la firma de un "Tratado de Paz" y terminar las disputas entre ambas naciones. Egaña llevaba en el bolsillo, como último recurso, una declaración de guerra autorizada al efecto por el Congreso chileno, la que tenía fecha 10 de octubre de 1836.
Egaña presentó los siguientes temas en la negociación: El pago de las deudas de la expedición libertadora en el Perú y del empréstito adeudado a Chile. La limitación de las tropas confederalistas. Acuerdos comerciales entre ambas naciones y el fin a la guerra comercial entre Valparaíso y El Callao. Indemnización por la incursión de Freire a Chile, de la que se hacía responsable el Gobierno Confederado. Separación de Perú y Bolivia (anulación de la Confederación)
Andrés de Santa Cruz estuvo de acuerdo con los temas comerciales, pero en contra de la disolución de la Confederación. Las negociaciones concluyeron en fracaso.
Como estas condiciones ya eran sabidas e inaceptables para el Protector, Egaña (sin haber logrado pisar suelo peruano) envió el 11 de noviembre de 1839, desde la Colo-Colo, una última nota al Ministro de Relaciones Exteriores, declarando la guerra "al gobierno de los Estados Nor y Sud-Peruanos". Hecho esto zarpó en la goleta a Valparaíso, donde arribó el 7 de diciembre.
Tras el inicio de hostilidades contra la Confederación, se hace más que evidente la búsqueda de una alianza entre Argentina, Ecuador, Chile y los peruanos contrarios a la Confederación, para buscar su destrucción.
Esto se logra más adelante con la declaratoria de guerra que el gobierno argentino dio formalmente el 9 de mayo de 1837, pero sin el apoyo de Ecuador que entró en otro período de anarquía interna. Si bien tenían un enemigo potencial común, Argentina actuó de forma separada.
El almirante Manuel Blanco Encalada, al mando de la Escuadra chilena, se había mantenido en El Callao mientras duraban las negociaciones para evitar la guerra.
Habiéndose declarado ésta, comenzó las operaciones contra la Armada Confederada Perú-Boliviana, para neutralizar la armada confederada para que Chile obtuviera el dominio absoluto del mar y así dar paso a la campaña terrestre.
Comienzo de las operaciones
El 19 de mayo de 1836, la corbeta peruana Libertad había zarpado del Callao llevando deportados políticos a Centroamérica.
El 3 de julio, encontrándose la "Libertad" en el puerto de San Blas (México), se produjo un motín que la hizo dirigirse a Guayaquil, donde permaneció mientras se gestionaba un acuerdo con los insurrectos. Allí se encontraba al ocurrir la sorpresa del Aquiles en Callao: la noche del 21 de agosto, el bergantín "Aquiles" tomó control de la barca "Santa Cruz", el bergantín "Arequipeño" y la goleta "Peruviana", anclados en el Callao.
Lograda una solución al motín, la Libertad se desplazó a Paita (Piura) para reunirse a la escuadra de José Trinidad Morán, pero sólo encontró a la Yanacocha, con la cual prosiguió a Huanchaco (Trujillo).
La escuadra confederada contemplaba concentrar sus buques en Guayaquil a salvo de sorpresas y donde completarían su alistamiento.
El 25 de octubre de 1836, Morán zarpó de Callao al norte con el "Congreso" y la goleta "Limeña", a reunirse con la Libertad y Yanacocha. Morán recaló en Huanchaco y continuó a Paita, sin encontrarlos, pero sí a los bergantines Flor del Mar y Catalina, a los que ordenó adelantarse a la isla Puná para llevar pertrechos a la Libertad.
El 9 de noviembre se les reunió Morán en Puná. Pero la Libertad y la Yanacocha se habían cruzado con Morán sin encontrarse, arribando a Huanchaco (Trujillo), desde donde fueron enviadas de regreso a Guayaquil.
El motín de Señoret EL 12 de noviembre la Libertad y la Yanacocha navegaban a la cuadra de las islas Lobos de Afuera, cuando estalló a bordo de la Libertad otro motín, dirigido esta vez por el piloto francés Leoncio Señoret, al que se plegó la mayoría de la tripulación, que era políticamente desafecta de Santa Cruz.
Señoret se apoderó del barco, ahuyentó a la Yanacocha, que había hecho un intento de oponerse a la sublevación, y después de poner en un bote al comandante y oficiales aprehendidos, hizo rumbo a Valparaíso para entregar la corbeta al Gobierno chileno.
La Libertad recaló en Valparaíso el 8 de diciembre de 1836, y se consumaba la pérdida del mejor buque de la Confederación, y se agregaba a la lista naval de Chile. Señoret fue incorporado a la Armada de Chile con el grado de Teniente 1.º.
La Yanacocha había seguido a Paita, de donde continuó el 20 de noviembre a Santa y luego a Callao.
La Declaración de guerra: Operaciones navales El 19 de octubre de 1836 la escuadra chilena al mando de Blanco Encalada, zarpó de Valparaíso con destino a Callao, llevando al Ministro Plenipotenciario don Mariano Egaña.
El 30 de octubre la escuadra recaló frente a Callao, fondeando esa noche fuera del puerto. A la mañana siguiente bajó un oficial a tierra llevando oficios del Gobierno de Chile al de Perú y un saludo al comandante general de Marina, general Ramón Herrera. Este que era chileno y amigo personal de Blanco Encalada, manifestó su negativa no sólo a permitir el ingreso de los buques a Callao, sino también a su aprovisionamiento de víveres, como retribución a la conducta del Aquiles en agosto, y al desconocimiento del convenio preliminar firmado por Garrido. Siguió un intercambio de notas durante varios días, sin llegar a acuerdo, mientras Egaña, a bordo del Aquiles, no podía iniciar aún su misión.
Como esta contienda epistolar iba para largo, y la escuadra confederada debería estar concentrada en Guayaquil, Blanco decidió dirigirse hacia allá con sus buques, previo acuerdo con el ministro Egaña.
La goleta Colo-Colo quedó en las afueras de Callao con Egaña a bordo, quien no pudo presentar el pliego de demandas del Gobierno de Chile. Como la condiciones ya eran sabidas e inaceptables para el Protector, Egaña (sin haber logrado pisar suelo peruano) envió el 11 de noviembre de 1839, desde la Colo-Colo, una última nota al Ministro de Relaciones Exteriores, declarando la guerra "al gobierno de los Estados Nor y Sud-Peruanos".
Escuadra chilena en Guayaquil Entre el 4 y el 7 de noviembre, las unidades de la escuadra chilena fueron zarpando hacia el norte, excepto la goleta "Colo-Colo" con el ministro Mariano Egaña a bordo. Tras el fracaso de las negociaciones, Egaña (sin haber logrado pisar suelo peruano) envía desde la goleta "Colo-Colo", una última nota al Ministro de Relaciones Exteriores, declarando la guerra "al gobierno de los Estados Nor y Sud-Peruanos". Hecho esto, zarpó en la goleta hacia Valparaíso donde arribó el 7 de diciembre.
El 9 de noviembre de 1836 se habían reunido en el puerto de Puná, las siguientes embarcaciones confederadas: el bergantín Congreso (buque insignia); la goleta Limeña; dos bergantines agregados a la fuerza de Morán: "Flor del Mar" y "Catalina". El 12 de noviembre en la noche zarparon para Guayaquil.
Al día siguiente arribaban a Puná las embarcaciones chilenas: la Monteagudo; el Orbegoso. El día 15 lo hacían la Valparaíso y el Aquiles.
Blanco Encalada siguió con el Valparaíso y el Aquiles hacia Guayaquil, para desembarcar allí a don Ventura Lavalle, nombrado plenipotenciario chileno ante el Gobierno de Ecuador.
Al producirse la conjunción de buques antagonistas en aguas neutrales, la autoridad naval ecuatoriana pidió a los jefes de ambas escuadras el respeto a la neutralidad de su país.
El día 23 de noviembre los buques chilenos bajaron el río Guayas llegando hasta Puná, donde Blanco Encalada había dejado, el 16 de noviembre, al Capitán de Corbeta Manuel Díaz a cargo del Orbegoso y la Monteagudo para impedir la salida de Guayaquil de los buques peruanos. La vigilancia de Díaz en Puná se prolongaría hasta febrero del año siguiente.
El 29 de noviembre la división de Blanco llega a Paita (Piura), prosiguiendo al Callao, donde arribó el 16 de diciembre.
Bloqueo del Callao Blanco Encalada inició en Callao un bloqueo, pero limitado sólo a los buques de bandera enemiga, ya que el bloqueo total total requería de la declaración oficial del Gobierno de Chile difundida a todas las naciones neutrales.
El 22 de diciembre se realizó un convenio temporal entre Blanco Encalada y el General Herrera, respecto de cuatro mercantes chilenos retenidos en el Callao. Estos barcos quedarían libres a cambio de suspenderse por quince días todo apresamiento de mercantes peruanos, incluso si llegara a decretarse formalmente el bloqueo, dejando a partir de esa fecha los buques chilenos en Callao sin jugar ningún papel.
Fuerzas navales en octubre de 1836 Chile:
Fragata "Monteagudo": en Puná desde el 13 de noviembre. Bergantín "Orbegoso": en Puná desde el 13 de noviembre. Goleta "Colo-Colo": en Valparaíso desde el 7 de diciembre. Corbeta "Libertad": en Valparaíso desde el 8 de diciembre. Corbeta "Valparaíso" y bergantín "Aquiles" en Callao desde el 16 de diciembre. Barca "Santa Cruz", bergantín "Arequipeño" y goleta "Peruviana": en Valparaíso; con bandera chilena al oficializarse la declaración de guerra.
Confederación:
Bergantín "Congreso": en Guayaquil desde el 13 de noviembre. goleta "Limeña": en Guayaquil desde el 13 de noviembre. bergantines "Flor del Mar" y "Catalina": en Guayaquil desde el 13 de noviembre. Goleta "Yanacocha": no está clara su ubicación.
Escaramuza con cañoneras peruanas en el Callao Ya transcurría un mes de la presencia de los chilenos frente a Callao (el 6 de enero había expirado la tregua).
El 21 de enero de 1837 los peruanos atacan a los bloqueadores con varias lanchas cañoneras armadas al efecto, al amparo de una niebla arrastrada. Pero los topes de sus arboladuras quedaron a la vista, permitiendo a los buques chilenos rechazarlos a cañonazos. Cuando se levantó una brisa y Manuel Blanco Encalada aprovechándola se dio de inmediato a la tarea de cazar velas y perseguir a la flotilla de lanchas. Las cañoneras ante el ataque viraron para refugiarse al puerto y cubrirse con los fuertes.
Los buques chilenos entraron en el fondeadero en persecución de las lanchas, bajo los fuegos de las baterías. Blanco Encalada no dio orden de contestar el fuego, y se quedó voltejeando en la bahía por algunas horas invitando con esta arriesgada acción, a salir a combatir a los buques peruanos que se encontraban en el puerto.
Las naves recibieron algunos balazos pero los daños no fueron de consideración y no se registraron bajas.
Ese mismo día la "Valparaíso" abandonó el puerto para dirigirse a Huacho a aprovisionarse, y el 24 estaba de vuelta.
El día 27 llegaba el bergantín Arequipeño, que con bandera chilena, había sido mandado por el Gobierno a incorporarse a la escuadra, siendo despachado por Blanco Encalada a reforzar la división destacada en el golfo de Guayaquil.
Combate de la Isla de San Lorenzo