La playa del Burrero (o también llamada El Burrero) es la playa principal del municipio de Ingenio (Gran Canaria). Frecuentada principalmente por los ciudadanos del municipio en la época estival, a ella también acuden residentes de Gran Canaria y, en menor medida, turistas extranjeros.
Es una playa con profundas raíces pesqueras y cuya tradición perdura hoy en día. También es popularmente conocida para la práctica de deportes de vela como el windsurf o el kitesurf, gracias a los fuertes vientos que predominan en la zona sobre todo en verano. En su historia reciente, la playa ha sufrido una gran transformación debido a un proyecto de regeneración, en el cual se sustituyó el antiguo callao por arena negra y se construyó una gran avenida marítima. Ello provocó un fuerte impacto medioambiental que cambió por completo el aspecto original de la playa.
De aguas limpias y claras, está actualmente constituida en su mitad norte, por arena negra mezclada con la arena rubia original que se resiste a desaparecer y, en la mitad sur, por callaos extraídos del Barranco de Guayadeque. Predominan fuerte vientos de componente noreste en la época estival y posee una calma total en invierno.
En mayo de 2018, la Playa del Burrero consigue por primera vez la Bandera Azul por la calidad de sus aguas de baño, la calidad en la gestión y educación ambiental y de seguridad, así como la de sus servicios e instalaciones.
Situación y orografía
Con una extensión de 500 m, la playa se localiza en el barrio de El Burrero, en el municipio grancanario de Ingenio. Se enmarca al norte, por una roca de naturaleza volcánica a la que denominan El Roque o Utigrande, y al sur por el Barranco de los Aromeros.
Tras el Proyecto de regeneración de la playa, iniciado a mediados de los 90, se construyó un dique artificial semisumergido en la cara norte, y otro superficial, en el extremo sur. Sin embargo, en la práctica, la playa constituye una prolongación natural de la bahía de Gando de la cual forma parte hasta 200 m antes de la desembocadura del Barranco de Guayadeque, uno de los principales de la isla desde época aborigen. izquierda|miniaturadeimagen|Playa de San Agustín, tras la montaña de Vista Alegre La Montaña del Burrero o Vista Alegre que, con una altura que alcanza los 51 m por la parte que da al mar, forma un pronunciado acantilado. En su base, esta escarpadura penetra en él y forma una especie de istmo, de unos 20 m de longitud, que permite el acceso a El Roque. Cuando este istmo quedaba cubierto por las aguas en la pleamar, El Roque se convertía en un verdadero islote haciendo impracticable su acceso a pie. Después del citado proyecto de regeneración, aun en la pleamar se puede acceder a pie con relativa facilidad, ya que la arena depositada en sus inmediaciones y la retirada de gran parte de sus rocas emblemáticas, han hecho que exista un enlace permanente entre El Roque y la orilla de la playa.
A pesar de la proximidad entre la Montaña del Burrero y El Roque, en principio, hace pensar que no pertenecen a la misma edad geológica pues, mientras la primera tiene dispuestas las capas de sedimentación en sentido horizontal, en la segunda puede apreciarse que lo hacen en vertical. No obstante, dada la proximidad entre las dos elevaciones, el color y la consistencia de las rocas, idénticas en ambas prominencias, cabe afirmar sin lugar a dudas, que se trata de una misma montaña que ha sido cortada por derrumbamiento o por efecto de la erosión causada por el permanente batir del viento y de las olas.Sánchez y Sánchez, José (1987). Trapera – Aportación a la Historia de Ingenio. : Industria Gráfica MAE (Madrid).
Historia
En un plano de 1849, esta playa se denominaba Caletones de Utigrande. Según algunas fuentes, su nombre guarda relación con el transporte de productos a lomos de burros desde las Bandas de Ingenio y Agüimes, sin que se precise más sobre ello. "En 1866, cuando se produce la desamortización de los bienes eclesiásticos, salen a remate quince fanegas y siete celemines que conforman la Finca denominada El Burrero con un día de agua del Barranco de Las Majoreras con un estanque y casa terrera, que pertenecían al Seminario Conciliar de Las Palmas por donación del Obispo Juan Bautista Cervera, fundador del Seminario, que fueron vendidos a Pablo Padilla Padilla de Las Palmas por 81000 reales de vellón.Pérez Hidalgo, Humberto Manuel." Origen y noticias de lugares de Gran Canaria. : Fundación Mapfre Guanarteme.
Hallazgos arqueológicos miniaturadeimagen|El Burrero en 1987 Pecio. El 2 de septiembre de 1962, un buceador aficionado y maestro de primera enseñanza Tomás Cruz Alemán, halló los restos del primer barco histórico descubierto en prospecciones subacuáticas en las Islas Canarias. El buceador retiró parte de las arenas poniendo al descubierto parcialmente 3 cañones de hierro a 10 m de la orilla en la bajamar, entre 3 y 5 m de profundidad y 50 m al Sur de El Roque de El Burrero. Tras comunicarse oficialmente el hallazgo, el 13 de septiembre, el Delegado Provincial de Excavaciones Arqueológicas, Sebastián Jiménez Sánchez, dirigió una prospección subacuática por parte de José Antonio García Álamo, submarinista y Delegado Local de Excavaciones Arqueológicas de Agaete. En esta prospección se localizaron dos concentraciones de cañones de hierro, la inicialmente más otros 2 ejemplares, 15 duelas y eslabones de cadenas de hierro. A ésta le siguieron otras prospecciones en las que se localizaron otros 3 cañones y restos del casco de madera de un embarcación.
En total, se extrajeron unos 15 cañones de hierro, de los cuales, uno se remitió al Museo Naval de Madrid y los otros 14 se hallan en el Museo Sánchez Araña de Santa Lucía de Tirajana. Simultáneamente, se recuperaron balas de cañón de hasta 40 kg de peso y varias plomadas de sondeo del barco.<ref>[http://www.academia.edu/1195031/Arqueologia_Subacuatica_en_Canarias_1994-1998: Proyecto de Investigación Cartas Arqueológicas Subacuáticas del Archipiélago Canario].</ref>
300px|right|Asentamiento aborigen Asentamiento aborigen. Las construcciones descubiertas en la colina que da acceso a la Playa de San Agustín y datadas (de forma absoluta mediante Carbono 14) entre los siglos V al XII d.C., forman parte de un asentamiento integrado tanto por estructuras de superficie como por las cuevas abiertas al acantilado costero que da a la playa y que estuvo ocupado, al menos, durante ese periodo.
Hay noticias, además, de la existencia de construcciones funerarias situadas en las inmediaciones y que, actualmente, han desaparecido o permanecen ocultas en el subsuelo. Se trata, por tanto, de un yacimiento complejo en el que conviven diferentes elementos que nos ilustran sobre la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la isla.Patrimonio histórico y cultural de Ingenio.
En el yacimiento se han identificado los restos de tres edificaciones de funcionalidad doméstica, y que se caracterizan por plantas de tendencia rectangular y cruciforme.
Proyecto de restauración de la playa
En 1994, se autorizó un proyecto, sin informe de impacto ambiental, donde se contemplaba la construcción de dos diques en la playa, uno semisumergido que arracaba desde El Roque o Utigrande, en dirección sureste con una longitud de 90 m y un dique visible en superficie que partiría de la Avenida Marítima, a la altura de la calle José Ramírez Bethencourt, en dirección Este, con una longitud de 150 m y que serviría para enmarcar de forma artificial la playa y retener la arena que se iba a verter en ella.
Tras denunciarse la presencia del yacimiento arqueológico, se inician las primeras prospecciones subacuáticas para evaluar el estado del pecio hundido. A pesar de los resultados, la Dirección General de Patrimonio decidió anular la orden de paralización de las obras de vertido de relleno para el dique provisional que, además, se habían continuado de forma extraoficial. Sin embargo, se logrará la autorización de la Dirección General de Patrimonio para la realización de un sondeo y financiado por la empresa constructora del dique. La actuación se desarrolló durante todo el mes de octubre de 1995 ya que el siguiente mes de noviembre estaba prevista la llegada de un barco draga que aportaría miles de toneladas de arena al fondo de la playa para la regeneración de su fondo, lo que acabaría por tapar definitivamente los restos conservados en su fondo.
Entorno y medioambiente Monumentos naturales El Roque 160px|left|Monumento natural, símbolo de la Playa de El Burrero Es una formación rocosa de origen volcánico cuya forma y situación constituye un símbolo inequívoco de esta playa. De unos 20 m de largo y unos 10 m hasta el punto más alto, su forma, fruto de la erosión del viento y la marisma a lo largo de su historia, recuerda al Roque Nublo, monumento natural y símbolo de la isla de Gran Canaria. La formación rocosa constituye un dique natural cuya función en el tiempo ha sido la de retener la arena rubia originaria de la playa y minimizar el impacto del viento y las olas, manteniendo siempre en calma la zona más próxima a ella. Por esta razón, los bañistas suelen frecuentar sus alrededores e incluso acceder a la roca a pie, sorteando las piedras cuando la marea está vacía o una pequeña piscina natural, al que los lugareños llaman El charco del Cura, que se forma cuando llena la marea. Después del polémico proyecto de regeneración de la playa, El Roque ha sufrido importantes daños estructurales debido a la construcción del dique Norte, el cual se adhirió literalmente a la roca mediante hormigón. El embate de las olas contra el dique ha hecho que El Roque se haya resquebrajado por distintos puntos, haciendo algo peligroso su utilización.
El Charco del Cura Se trata de una pequeña piscina natural que se forma en las inmediaciones de El Roque durante la pleamar. Antes del vertido de arena durante el proyecto de regeneración, la profundidad que solía alcanzar el charco era de unos 2 m y la superficie podía alcanzar unos 5 m de largo por 5 m de ancho. Ello permitía a un niño u hombre de estatura media zambullirse desde lo alto de la roca o incluso nadar algunos metros. Actualmente y después del citado proyecto la cantidad de arena depositada fue tal que, aun en mareas grandes, la piscina natural no supera el metro de profundidad.
Zonas y puntos emblemáticos Un aspecto que siempre ha caracterizado a los lugareños es la de poner nombre a distintos puntos de la playa, por ejemplo zonas de baño (El charco del cura, La playa de atrás, La marfea), zonas para "coger olas" (La baja, El frente, El pico nuevo, El muellito), puntos de reunión de amigos (La esquina, La cabina, La cancha) e incluso a formaciones rocosas que, por su aspecto recuerdan a un coche o una cuna, por ejemplo. Algunas de ellas, como La cancha o El muellito ya han desaparecido debido a las obras de restauración pero otras, como las que se describen a continuación, se resisten a desaparecer en el tiempo:
La bartola. Roca volcánica situada aproximadamente en el centro de El Roque, esta gran piedra volcánica de unos 2 m de alto, suele emplearla los bañistas para lanzarse al agua en la pleamar, ya que cuando baja la marea sobresalen las rocas que se hallan a su alrededor. El origen de su formación y su nombre se desconocen, pero es de suponer, por la forma en que está colocada, que alguna vez formó parte de El Roque y que la acción del viento o las olas la hizo caer. Suele moverse ligeramente con el batir de las olas, claro indicio de que no está fijada al lecho rocoso. Justo a su pie se encuentran dos rocas conocidas como Las Gemelas.
200px|miniaturadeimagen|La marfea en calma en el mes de septiembre