Se llama funciones tonales a la relación de los acordes dentro de una escala. En el sistema tonal, las notas están organizadas alrededor de una tónica, un grado principal al que de una forma u otra, se refieren los demás grados de esa escala. Cada grado de esa escala tiene su parte en el esquema de la tonalidad, su función tonal.
Características
En un sentido armónico, esto significa que el acorde de tónica, el que se construye sobre el I grado, cumple esa función. no|miniaturadeimagen|500x500px|Tríada sobre el I grado de la Escala Mayor. Ejemplo en Do
Esta función sirve como base para la tonalidad de una obra y para toda la armonía que se desarrolla en ella, pues genera reposo, en tanto que otros grados (funciones) generan tensión. Una vez establecida y confirmada, la función de la tónica es tan fuerte que puede ser proyectada con una tríada, aun incompleta, del acorde de tónica, o incluso con solo la fundamental de ese acorde, como puede ocurrir al final de una obra. Tradicionalmente, los otros dos acordes que completan el contexto tonal armónico son el que se construye sobre el V grado (dominante) y sobre el IV grado (subdominante). no|miniaturadeimagen|500x500px|Acordes de I, IV y V grados. Ejemplo en Do Mayor Estos dos acordes se sitúan una quinta arriba (acorde superior) y una quinta abajo (acorde inferior) del acorde central de tónica, enlazándose con una nota en común: no|miniaturadeimagen|500x500px| Relación entre los Grados I, IV y V. Ejemplo en Do Mayor
La importancia en el empleo de estos tres acordes radica en varias razones. Para señalar lo obvio, el encadenamiento entre ellos es evidente y su relación es peculiarmente estrecha, ya que la quinta del acorde de I grado es la fundamental del acorde de dominante, mientras que la fundamental del acorde de tónica es la quinta del acorde de subdominante.
Otro factor destacable es que son los únicos tres acordes mayores que genera la escala mayor, en la que el acorde de tónica representa el centro de la tonalidad, y tanto la dominante como la subdominante dan la impresión de un balanceo respecto a aquel, como dos pesos equidistantes a cada lado del fulcro (punto de apoyo de una palanca), en la más absoluta oposición y relación “áurea”. Además, entre los tres contienen todas las notas de la escala, estableciendo claramente así el ámbito tonal.
Desde el punto de vista de los armónicos, el sol depende del do como éste del fa; algo semejante a la fuerza de un hombre aferrado a una viga y que contrarresta así la fuerza de gravedad. Solo las armonías de dominante y subdominante pueden alternar directamente con la tónica creando entre estos acordes un efecto mutuo.
Historia y desarrollo
Si pudiésemos nombrar a alguien como el precursor de aquello que llamamos armonía funcional, sería Rameau. Su obra tuvo como adeptos y seguidores a diversos músicos contemporáneos y de generaciones futuras, uno de cuyos principales exponentes fue Hugo Riemann, que adaptó e innovó la teoría armónica de Rameau alterando e introduciendo nuevos principios y conceptos, y dio origen así, en 1897, a su teoría funcional, concebida para analizar la música tonal de una manera diferente a la de Rameau.
Es necesario conocer los procesos históricos y el desarrollo de la música para entender su evolución. Como en casi todas las disciplinas artísticas, la teoría es la consecuencia de la práctica y la historia se va escribiendo tras ella. Dice Paul Hindemith en El arte de la composición musical que "hay dos tipos de teóricos: el compositor docente y el especialista reconocido en la enseñanza de la teoría musical. Un compositor dotado no es siempre un buen maestro, pero su enseñanza tiene una calidad creativa, incluso cuando es un compositor modesto, porque está transmitiendo directamente lo que él mismo ha experimentado. Esto no ocurre con la instrucción teórica usual, como es dado en la mayoría de las escuelas. El especialista que da tal instrucción sin estar dotado para la composición se encuentra en una posición difícil, ya que en muchos casos tiende a repetir esquemas, impuestos como reglas y “leyes de hierro” que no se deben contradecir. La mayoría de las confusiones o divergencias del análisis armónico provienen del querer interpretar y analizar la música de un momento histórico con herramientas estilísticas de otro período".
Al respecto, uno de los primeros tratados que se citan y que definen los términos usados para las funciones tonales es el de Rameau. Mediante su Tratado de armonía (1722), Rameau difunde las nociones de tónica, dominante y subdominante para indicar las funciones de los grados I, V y IV, respectivamente. Ciertamente, en su sistema tienen aún otras implicaciones, ya que cada acorde de séptima en un encadenamiento por movimiento de quinta descendente constituía para él una dominante.
En la afinación temperada, que se impuso en la época de J. S. Bach, ya no había acordes puros, ni tampoco acordes que, por sonar mal, impusieran a las composiciones una fijación previa de los acordes susceptibles de empleo. Se habían establecido claramente las tríadas mayor y menor,ZARLINO: Instituciones armónicas (Istitutioni harmoniche, 1558). se podía modular sin límites y emplear todas las tríadas, pero a partir de entonces, y hasta fines del , todo movimiento de una pieza musical constaba de sonidos afinados que hacían referencia a una sola tónica.
La cadencia
La cadencia es el proceso de finalización de una frase o periodo musical. Son fórmulas armónicas que se utilizan para marcar los puntos de respiración de la música, establecer y confirmar la tonalidad y dar coherencia a la estructura formal de una obra; son homólogas de las partes del discurso escrito separadas por los signos de puntuación.
Los procesos cadenciales derivan de los cantos litúrgicos, que estaban basados en los modos eclesiásticos. Esos cantos litúrgicos tenían notas recitativasVéase "Tenor". y culminaban en notas de reposo (finalis). Se transformarían luego en las cláusulas conclusivas más frecuentes del contrapunto del . Especialmente el descenso de quinta en la voz del bajo se convertirá en algo sobreentendido y esencial para el establecimiento de la cadencia. Rameau llamó a este movimiento del bajo «cadencia perfecta». no|miniaturadeimagen|500x500px|Movimiento del bajo por quinta descendente en la Cadencia. Ejemplo en Do Mayor Aunque esta cadencia perfecta (dominante - tónica) resalta la importancia del centro tonal con mucha más decisión que la sola presencia de la tónica, no es suficiente para establecer inequívocamente una tonalidad, ya que es el proceso integrado por todas las funciones el que fundamenta todo el sistema. La razón es que, aunque con un único acorde podemos expresar una determinada tonalidad, todo acorde que siga a ese supuesto I grado será necesariamente una desviación. Cuanto más abundantes y potentes son los elementos que contradicen la tonalidad, tanto más vigorosos han de ser los medios expresados para restablecerla.
El riesgo está en la similitud entre tonalidades vecinas.V. "Círculo de quintas". Por ejemplo, Do mayor se diferencia de Sol mayor y de Fa mayor solo por una nota en cada caso: fa# y sib, respectivamente. no|miniaturadeimagen|700x700px|Ejemplo de progresión de acordes sin definición de tonalidad ¿Do mayor o Sol mayor? no|miniaturadeimagen|700x700px|Ejemplo de progresión de acordes sin definir la tonalidad: ¿Do mayor o Fa mayor? Mientras que en el primer ejemplo, la duda es si ese pasaje está en Do mayor o en Sol mayor, en el segundo el problema está en discernir si es Do mayor o Fa mayor. Para determinar claramente la tonalidad en estos ejemplos, indefectiblemente será necesario que aparezcan las notas fa y si.
Por eso es imprescindible introducir en la cadencia el acorde de subdominante (IV), ya que entre el de dominante (V) y él cubren todos los sonidos de la escala. En consecuencia, la cadencia queda completa funcionalmente hablando: subdominante - dominante - tónica (grados IV-V-I). Este orden tradicional se da en las composiciones musicales con mucho menos frecuencia que otras formas cadenciales como la de subdominante - tónica - dominante - tónica.
Grados
La siguiente lista determina los nombres de cada grado de la escala. Esta clasificación suele confundirse con las funciones de los acordes, y, aunque en muchos casos sus nombres derivan de ellos y están relacionados, hay que separar los nombres técnicos que derivan de la posición de esas notas en la escala de sus funciones específicas.
I = Tónica. Primer grado de la escala. Nota en la que termina la cadencia perfecta.
II = Supertónica. Segundo grado de la escala. Es a veces llamado predominante por su fuerte tendencia a anticipar el V grado.
III = Mediante. Tercer grado de la escala. El nombre deriva de los antiguos modos eclesiásticos. En la escala menor, es el centro de su tonalidad relativa mayor.
IV = Subdominante. Cuarto grado de la escala. Como indica su nombre, está debajo de la dominante. Presenta un eficaz alejamiento de la tónica sin generar tensión.
V = Dominante. Quinto grado de la escala. Usada como nota de recitativo en el canto gregoriano, es a su vez el primer armónico superior diferente de I, estableciendo así una relación muy estrecha con él. Además, es la primera de las dos notas que en el bajo forman la cadencia perfecta, que procede a la nota final y en consecuencia la domina. Genera tensión, por lo que suele ser resuelta mediante desplazamiento a la tónica.
VI = Superdominante o submediante. Sexto grado de la escala. En la escala mayor, este grado es el centro de su tonalidad relativa menor.
VII = Sensible. Séptimo grado a un semitono de la tónica. En la tonalidad menor, cuando se encuentra un tono por debajo recibe el nombre de «subtónica».
Grados primarios y secundarios
En el periodo clásico de la música, los acordes de I, V y IV grado toman el control funcional de la armonía tonal y se establecen como los pilares de la composición de ese periodo, estableciendo las funciones de tónica, dominante y subdominante, respectivamente. Estos acordes son los grados con función unívoca para la mayoría de los teóricos. Son llamados grados «tonales», «primarios» y «esenciales».
Los demás acordes se usan tradicionalmente para alargar los periodos y las frases musicales, para obtener variedad, y aparecen fundamentalmente donde la jerarquía de los acordes tonales está firmemente establecida. Suelen llamarse «secundarios», «modales» o «complementarios».
Según algunos teóricos, estos acordes pueden interpretarse como representantes temporales de las funciones principales. Por ejemplo, cuando un segundo grado asume temporalmente la función de subdominante. Pueden funcionar como centro tonal (tónica), como elemento que apunta a ese centro (dominante) o como alejamiento distendido de él (subdominante). Según este criterio, la función la determina la similitud existente entre ellos, es decir la cantidad de notas que comparten con los grados tonales. no|miniaturadeimagen|700x700px|Relaciones entre los grados primarios con sus secundarios. Ejemplo en Do mayor
La posición de cada grado es muy importante si se quiere relacionar cada acorde con su centro tonal. Aun así hay diferentes posturas sobre las funciones que cumplen estos grados secundarios. Hay teóricos que los clasifican claramente dentro de las tres funciones tonales básicas. Otros, sin embargo, tienen sus reservas en algunos casos. Otro importante grupo de músicos, compositores y teóricos considera a los acordes secundarios como estructuras derivadas de su relación con los fundamentales correspondientes.
De todas maneras, estos acordes tienen evidentemente un papel menos principal a la hora de establecer un centro tonal claro y firme.
Tonalidad menor
Las funciones en el modo menor se desarrollaron con base en la tonalidad mayor. En principio el marco referencial tuvo su origen en el antiguo modo eólico.