thumb|300px|Conjunto del Tesoro de Villena y el Tesorillo del Cabezo Redondo, tal y como se hallaban expuestos en el Museo Arqueológico José María Soler. El tesoro de Villena es uno de los hallazgos áureos más sensacionales de la Edad de Bronce europea. Está conformado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar que totalizan un peso de casi 10 kilos. Esa magnitud lo convierte en el tesoro de vajilla áurea más importante de España y el segundo de toda Europa, solo superado por el de las Tumbas Reales de Micenas, Grecia. Además, destacan las piezas de hierro ya que son las más antiguas halladas en España y corresponden a una fase en la que el hierro se consideraba metal precioso y, por tanto, atesorable.

Lo encontró en 1963 el arqueólogo villenense José María Soler García en las cercanías de Villena (Alicante, España), y desde entonces ha sido la pieza clave del museo arqueológico municipal. De su hallazgo se hicieron eco la mayoría de los medios nacionales y varios del extranjero, entre ellos de Francia, Alemania y los Estados Unidos. El original ha sido expuesto en Madrid, Alicante, Tokio y Kioto, y existen dos copias de todo el conjunto que son usadas para exponerlo sin ponerlo en peligro, mientras que este se conserva permanentemente en una vitrina blindada del Museo Arqueológico de Villena.

En la madrugada del 27 de agosto de 2026, gran parte de las piezas del tesoro de Villena fueron robadas. Los autores sustrajeron principalmente las piezas de oro del conjunto, mientras que varias piezas de plata y otros elementos permanecieron en el museo. La Guardia Civil abrió una investigación para esclarecer el robo y recuperar las piezas sustraídas.

El hallazgo thumb|200px|Mapa arqueológico de término de Villena, donde aparece el lugar en que se halló el tesoro. Antecedentes La creciente actividad urbanística que se estaba llevando a cabo en Villena en la década de 1960 llevó a buscar lugares más alejados en los que extraer la grava para la fabricación del hormigón. En octubre de 1963 el albañil Francisco García Arnedo encontró una pieza metálica entre la grava de una obra que estaba realizándose en la calle de Madrid y la entregó al capataz, Ángel Tomás Martínez en la creencia de que sería una pieza del engranaje de algún camión. Dicho capataz se limitó a colgarlo en un lugar visible donde el dueño pudiera encontrarlo. Transcurridos varios días, llamó la atención de otro albañil, Francisco Contreras Utrera, que lo cogió y lo llevó a casa. La mujer de este, Esperanza Fernández García fue la que decidió llevarlo al joyero Carlos Miguel Esquembre Alonso el día 22 de octubre de 1963. El joyero, al percatarse de que la pieza era un extraordinario brazalete de oro avisó al arqueólogo José María Soler García, que inmediatamente se personó en la joyería. Soler, temiendo que el brazalete hubiera sido mutilado o que parte de la información fuera falsa, puso el caso en conocimiento del Juez de Instrucción de Villena. La indagaciones empezaron al poco tiempo, pero no se hallaron circunstancias aclaratorias del hallazgo.

El día 25 de noviembre el mismo joyero avisó a Soler de que había llegado a sus manos otro brazalete de similares características. En este caso lo llevó a la joyería la pareja formada por Encarnación Martínez Morales y su esposo Juan Calatayud Díaz, transportista de gravas, que aseguraban que la pieza había pertenecido a la abuela de Encarnación Martínez. Dado el parecido de ambos brazaletes y el hecho de que el segundo presentara las mismas adherencias terrosas que el primero, Soler puso de nuevo el caso en conocimiento del Juez de Instrucción. El día 26, antes de comparecer en el juzgado, Juan Calatayud apareció en casa de Soler afirmando que había encontrado el objeto en una de las ramblas cercanas a la ciudad, al pie de la sierra del Morrón. El día 30 de noviembre, dentro del marco de las diligencias judiciales, se hizo una inspección ocular de dicha rambla tras la cual se decidió excavar en la zona.

Excavación thumb|250px|Imagen del tesoro tal como apareció en la vasija. La rambla en la que habían aparecido los brazaletes está en el valle de Benejama, al sur de la sierra del Morrón, a unos 5 km del casco urbano de Villena. La rambla en sí es la parte baja del Barranco Roch, que toma como nombre Rambla del Panadero. El día 1 de diciembre se personó allí José María Soler, acompañado de los hermanos Enrique y Pedro Domenech Albero y sus respectivo hijos. La zona señalada se hallaba cerca de las ruinas de unos barracones islámicos y allí localizó el equipo un área de unos 30 m² bajo la que podría hallarse el lugar de proveniencia de los brazaletes. No dio resultado y se dispusieron a excavar por estratos un área con restos de incineración de 1 m². Tampoco se encontró nada y a las 5 de la tarde, ya dispuestos a regresar, Pedro Domenech, que se había desplazado un poco, descubrió con su azada dos brazaletes y el borde de una vasija.

Las circunstancias eran poco favorables ya que estaba a punto de anochecer y no se disponía de los medios para levantar el hallazgo con garantías, amén de que para Soler la idea de cubrirlo de nuevo para volver al día siguiente era "francamente temeraria". Por tanto, se envió a los dos muchachos, Enrique y Pedro, al encuentro del taxi que estaría de camino para recoger al equipo, con una nota para el abogado Alfonso Arenas García en la que se pedía un fotógrafo con medios de iluminación. Al cabo de dos horas aparecieron el abogado, el taxista Martín Martínez Pastor, los dos muchachos y el fotógrafo Miguel Flor Amat, que tomó las únicas fotografías del hallazgo in situ. Después, se montó la vasija en el taxi y se llevó al despacho de Soler.

Presentación al público La primera exposición se llevó a cabo durante la Navidad de 1963 en las dependencias del Museo Arqueológico de Villena. El 27 de diciembre de 1963 el ferroviario Pedro Lorente García entregó por propia voluntad a José María Soler un tercer brazalete que se hallaba arrinconado en el desván de su casa, a la que había llegado 4 o 5 meses antes y que había sido identificado por su hija como semejante a los del Tesoro tras contemplarlo en la exposición.

Piezas thumb|300px|Conjunto completo de las piezas que integran el tesoro de Villena. El tesoro está formado por 66 piezas, 56 de las cuales se agrupan claramente para formar 49 objetos diferenciados. Las otras 10 piezas debieron pertenecer a objetos complejos de los que fueron arrancadas y son difíciles de determinar, por lo que hay que considerarlas como objetos individuales. Esto da un total de 59 objetos cuya cantidad y peso se distribuyen de la siguiente manera:

ObjetoCantidad Peso (g)Brazaletes de oro285.170,35Brazaletes de hierro 1 31,85Cuencos de oro 11 3.508,141Frascos de oro 2 380,97Frascos de plata 3 556,83Remate o broche de hierro y oro 1 50,49Botón de oro y ámbar 1 5,84Diversos 12 49,81Totales59 9.754,31 Se puede ver la gran preponderancia de los brazaletes, que constituyen casi la mitad del conjunto de objetos y suponen el 54 % del peso. Siguen los cuencos, con el 36 % del peso. Los frascos de oro y plata suponen un 6% del total, mientras que los 15 objetos restantes conforman tan solo un 4 % entre todos ellos. La siguiente tabla muestra la relación entre los materiales utilizados y el peso de los mismos entre las piezas del tesoro: OroPlataHierroHierro y oroÁmbarTotalesNúmero de piezas60311166Peso en g9.112,1252556,837031,857450,495839.754,3154 Claramente el material más importante es el oro, con un 91 % de las piezas y un 93 % del peso. La plata ocupa un lugar muy secundario, con tan solo el 4,5 % de las piezas y el 5,7 % del peso. Las cantidades de hierro y ámbar son prácticamente insignificantes.

Tipología Brazaletes thumb|200px|Brazalete número 28, uno de los más interesantes del conjunto. Una característica principal de estos brazaletes es que presentan los extremos separados, a excepción del número 5, que tiene los extremos unidos aunque sin soldar. El diámetro medio es de 58mm, y el peso medio de 184g. Según Soler, la fabricación de los brazaletes se llevó a cabo mediante cuatro operaciones sencillas: 1.ª fusión, sencilla o múltiple, de tiras plano-convexas. 2.ª obtención de los surcos de las molduras en las piezas así fundidas, quizás por batido sucesivo sobre molde cortante que dejaría en el fondo de las ranuras unos pequeños filetes. 3.ª Perforación, con cincel o punzón, de los calados centrales. 4.ª Transformación de las molduras en aros de puntas por medio de un instrumento adecuado. Sin embargo, no en todas las piezas se llevaron a cabo todas las operaciones. Las combinaciones están recogidas en la tabla siguiente: Pieza2345678910111213141516171819202122232425262728291ª fasexxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx2ª fasexxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx3ª fasexxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx4ª fasexxxxx

Dado que el de los brazaletes es el grupo más numeroso, Soler lo dividió en varias categorías de acuerdo con su morfología:

Lisos thumb|180px|Brazaletes lisos número 2, 3, 4 y 5. Los cuatro brazaletes lisos (piezas 2, 3, 4 y 5) presentan una cara interior plana o ligeramente cóncava y una superficie convexa, produciendo una sensación casi ojival. Presentan los extremos remachados y una ligera dilatación hacia el exterior o la cara interna. La superficie externa se ha pulido en todos ellos, pero la interior en solo dos. La cara interna de todos presenta surcos acanalados que se corresponden con molduras salientes, aunque en algunos se han enmascarado.

Moldurados sin calar Sin puntas Solo hay un ejemplo (pieza 7), formado por dos aros simétricos de cinco molduras cada uno, unidos por una tira central bruñida. Dado su parecido a los brazaletes moldurados con calado simple, se cree que está inacabado.

Con puntas Hay dos brazaletes (piezas 25 y 26), derivadas de las tiras plano-convexas de los brazaletes lisos. Ambos tienen una sucesión de molduras desiguales, que conservan la superficie curvada de la pieza de que proceden. Otras molduras se han transformado en aros de puntas untilizando una boquilla o broca, aplicada a intervalos regulares. En el brazalete 26 las puntas son cónicas, mientras que el 25 son simples abultamientos romos.

Moldurados y calados thumb|175px|Brazalete con calado doble y sin puntas número 23. Son la serie más numerosa, a la que pertenecen 21 de los brazaletes (75 %). El número 6, único en el conjunto, consiste en dos aros plano-convexos unidos por una franja central calada. Todos los demás presentan un característico perfil almenado en la sección transversal.

Calado simple

Son 17 los brazaletes que presentan una serie de perforaciones, obtenidas a golpes de cincel en la franja central.

Sin puntas Este grupo está formado por 16 brazaletes (piezas 6, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 22). Todos, excepto el número 6, consisten en una franja central calada que uno dos aros con tres molduras cada uno, la central cuadrada y las otras triangulares. Aunque son idénticos en cuanto a técnica y aspecto, el tamaño varía mucho, desde los 56 a los 384 g.

Con puntas Solamente el brazalete número 27 se encuadra en esta categoría. Está intensamente bruñido y presenta alrededor de la base de cada punta y en las paredes laterales huellas del instrumento clíndrico con que fueron moldeadas. En cada surco se yerquen 25 puntas, lo que da un total de 500.

Calado doble thumb|180px|Brazalete número 29, una de las piezas más bellas del conjunto. Existen cuatro piezas en las que hay dos filas de calados, una a cada lado de un elemento central, que en dos casos son aros moldurados y en otros dos, aros de puntas.

Sin puntas Las piezas 23 y 24 son casi idénticas y presentan una versión duplicada de los de calado simple. Las proporciones son también casi iguales, a excepción de la altura.

Con puntas