El Parque nacional y área natural de manejo integrado Cotapata (PN-ANMI Cotapata) es un área protegida de Bolivia que está localizada en la Cordillera Andina Oriental, entre la vertiente este de la Cordillera Real y el área de los Yungas de La Paz, entre las provincias de Murillo, en el municipio de La Paz, y Nor Yungas, en el municipio de Coroico.
Se extiende desde las cumbres de los cerros Manquilizani (5324 m), Telata (5336 m) e Illampu (5519 m), al oeste, abarcando buena parte de la cuenca hidrográfica del río Huarinilla, hasta, al este, la confluencia del citado río con el río Elena (a unos 1000 m).
Historia El PN-ANMI Cotapata fue creado mediante el Decreto Supremo 23547 del 9 de julio de 1993, con el objetivo de conservar la biodiversidad, proteger recursos arqueológicos relevantes y constituirse, por su cercanía a la ciudad de La Paz, en un espacio accesible para la investigación y la educación ambiental. La creación del área protegida estuvo vinculada a las exigencias del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como medida de mitigación ambiental por la construcción de la carretera Cotapata-Santa Bárbara, recomendada previamente en estudios de impacto ambiental realizados entre 1990 y 1991.
Inicialmente se propuso la protección de una superficie de 4000 hectáreas en la serranía de Nogalani, pero la Dirección Nacional de Conservación de la Biodiversidad impulsó una ampliación hasta aproximadamente 60 000 hectáreas, incorporando zonas de alto valor ecológico y arqueológico como el camino precolombino El Choro. Aunque el BID asignó recursos cercanos a medio millón de dólares, estos se destinaron únicamente al área originalmente recomendada, lo que retrasó la implementación efectiva de acciones de control hasta 1996, con el Proyecto de Protección del Cerro Nogalani. Entre 1997 y finales de 2003 coexistieron dos administraciones paralelas, una del proyecto y otra del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), situación que generó confusión institucional y operativa.
Desde el inicio de la gestión del SERNAP en 1997, el área protegida ha tenido una alta rotación de directores, lo que dificultó el funcionamiento pleno de su Comité de Gestión y la aprobación de un plan de manejo quinquenal, requisito establecido por el Reglamento General de Áreas Protegidas. Pese a ello, diversas instituciones impulsaron esfuerzos de planificación, entre ellos la publicación del estudio Caminos de Cotapata en 1995 por el Instituto de Ecología, un diagnóstico participativo presentado en 1999 por la Asociación Boliviana para la Conservación TRÓPICO, y desde 2003 un proceso de planificación participativa liderado por la Estación Biológica de Tunquini, orientado al desarrollo rural de las comunidades del área protegida.
Extensión Aunque la superficie en plano del área protegida está cercana a las 65 000 ha, la extrema rugosidad del territorio podría arrojar una cifra real superior a 85 000 ha, y es que, en poco más de 40 km, el área protegida experimenta un salto topográfico cercano a los 4.500 Se trata, pues, de un espacio marcado por las fuertes pendientes, con una incisiva red hidrográfica y que alberga una gran variedad de ambientes a los que se adaptan las actividades y usos humanos.
Clima miniaturadeimagen|Bosques nublados en el Parque Nacional Cotapata El clima del PN-ANMI Cotapata se caracteriza por una marcada heterogeneidad, determinada principalmente por la gran variación altitudinal y la influencia de la cordillera. En un rango que va aproximadamente de 1200 a 5600 msnm, la temperatura media anual puede variar en más de 25 °C, considerando un gradiente aproximado de 0,6 °C por cada 100 metros de elevación. Esta diversidad altitudinal da lugar a varios pisos ecológicos y regiones de clima de montaña, que incluyen desde zonas periglaciales y praderas altoandinas hasta páramos, bosques nublados y bosques yungueños, siendo estos dos últimos los de mayor extensión y relevancia ecológica dentro del área protegida.
La precipitación es especialmente elevada en el bosque nublado, donde se registran promedios anuales cercanos a los 4000 mm, con una alta frecuencia de días lluviosos. Estos patrones se deben al ingreso de masas de aire húmedo provenientes de la Amazonía que, al ascender por la vertiente oriental de los Andes, generan lluvias intensas entre los 2000 y 3000 Este régimen hídrico influye de manera decisiva en la vegetación, el ciclo hidrológico regional y la recarga de acuíferos, además de limitar el poblamiento humano y la actividad agrícola. A escala local, la insolación y la exposición al sol de la tarde generan microclimas contrastantes, favoreciendo procesos de degradación o recuperación de la cobertura vegetal, en los que la acción humana ha tenido un papel significativo.
Geología y geomorfología La región del PN-ANMI Cotapata forma parte del geosinclinal del eje granitoide de la Cordillera Real, lo que la convierte en un área representativa del flanco oriental de esta cordillera, tanto en su estructura geológica como en la formación de suelos y vegetación. En el área protegida se reconocen cuatro grandes unidades geológicas, predominando los depósitos marinos del Ordovícico, formados hace aproximadamente entre 430 y 500 millones de años, cuando la región se encontraba bajo el mar en la cuenca paleozoica. En sectores más reducidos afloran también rocas marinas del Silúrico y Devónico, mientras que el levantamiento andino iniciado en el Triásico inferior, hace unos 190 millones de años, dio lugar a importantes intrusiones de granito, como los plutones del Huayna Potosí, Quekhapa, Matilde y el valle de Zongo, proceso tectónico que continúa hasta la actualidad. miniaturadeimagen|Laguna Estrellani en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata La geomorfología del área está fuertemente influenciada por los períodos glaciares del Cuaternario, ocurridos en los últimos 2 a 3 millones de años, que modelaron valles, dejaron depósitos fluviales y glaciares, morrenas y numerosos relictos como lagunas y cascadas. Durante estas glaciaciones, los glaciares descendieron a cotas mucho más bajas que las actuales, ocupando valles como los de los ríos Chucura y Pongo. Con el posterior retroceso glaciar y el establecimiento de un clima más cálido y húmedo en los últimos 10 000 años, gran parte del área se cubrió nuevamente de bosque, aunque los sectores de antiguos depósitos de piedras y derrumbes siguen siendo geológicamente frágiles, especialmente cuando se altera la cobertura vegetal o se realizan obras de infraestructura.
Hidrografía El PN-ANMI Cotapata se estructura hidrológicamente en torno a varias cuencas fluviales que drenan la vertiente oriental de la Cordillera Real. En el extremo oriental se encuentra la cuenca del río Elena, que abarca aproximadamente el 6,43 % del área protegida y que, al unirse con el río Huarinilla, forma el río Coroico. La cuenca del río Huarinilla es la más extensa y relevante, ocupando cerca del 70 % del área, e incluye las subcuencas de los ríos Chucura y Tiquimani, así como las de los ríos Coscapa y Chairo. En el sector suroriental, una porción menor del área corresponde a la cuenca del río Unduavi, que drena hacia el río La Paz y posteriormente al río Boopi, mientras que en el sector norte se localiza la cuenca del río Cielo Jahuira, afluente del río Zongo y una de las mejor conservadas debido a su aislamiento.
La hidrografía del área protegida se caracteriza por una elevada captación y generación de agua, asociada a fuertes gradientes altitudinales, lo que confiere a la región un alto potencial hidroeléctrico. Esta condición ha permitido el aprovechamiento energético a gran escala en valles como el del Zongo desde hace varias décadas y ha impulsado la existencia de concesiones para estudios y generación de energía dentro y en el entorno del área protegida.
Pisos ecológicos izquierda|miniaturadeimagen|Llamas en el parque El condicionamiento climático altitudinal marca la existencia de diversos pisos ecológicos que van desde los desolados nevados de las altas cumbres andinas hasta el bosque húmedo montano de yungas, pasando por medios periglaciares, pradera altoandina, bofedales, páramo yungueño y otros. Este escalonamiento de los ecosistemas es seguido por diferentes niveles de aprovechamiento y de las actividades, eminentemente agrícolas, de las poblaciones locales sobre el valle que conforma el núcleo del área protegida. A lo largo de la historia se han constituido zonas de aprovechamiento agro-pastoril (papa, oca, camélidos y otros), sistemas de agricultura de subsistencia en rotación de cultivos como los de maíz, yuca, racacha, walusa, y otros; y aprovechamiento mixto con cultivos de orientación comercial como los cultivos de café, cítricos y coca fundamentalmente.
El parque nacional cubre aproximadamente el 40 % de la superficie total del espacio protegido.http://www.parkswatch.org/parkprofile.php?l=spa&country=bol&park=conp&page=inf&p=bol
Flora miniaturadeimagen|Paisaje en el PN-ANMI Cotapata. La flora del PN-ANMI Cotapata presenta una elevada diversidad y complejidad, debido a su amplio gradiente altitudinal, la marcada heterogeneidad climática y una larga historia de intervención humana. De acuerdo con los estudios del Herbario Nacional de Bolivia, el área protegida alberga múltiples formaciones vegetales que se distribuyen desde los pisos altoandinos hasta los bosques montanos y sabanas de montaña. Estas unidades de vegetación se diferencian principalmente por la altitud, la humedad y la topografía, e incluyen la vegetación altoandina, la puna, el páramo yungueño, el bosque nublado de ceja de montaña, el bosque montano húmedo, el bosque montano seco y áreas de sabana de montaña. En conjunto, la vegetación refleja tanto las condiciones climáticas actuales como procesos ecológicos y geomorfológicos de larga data.
El bosque montano húmedo constituye la formación más extensa y diversa del área protegida, con una alta complejidad estructural y una gran riqueza de especies arbóreas, epífitas, helechos y palmeras, especialmente en los pisos medio e inferior. En contraste, el bosque montano seco se encuentra hoy muy reducido y fragmentado, debido a la agricultura, la quema y la apertura de caminos, mientras que las sabanas de montaña corresponden en gran medida a paisajes secundarios originados por disturbios recurrentes. En las zonas altas predominan los pajonales, bofedales y matorrales del páramo yungueño y la vegetación altoandina, adaptadas a bajas temperaturas, alta humedad y suelos poco desarrollados.
Desde el punto de vista florístico, el PN-ANMI Cotapata es considerado uno de los más diversos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, pese a su superficie relativamente reducida. Hasta el 2005 se han identificado alrededor de 1500 especies de plantas, aunque se estima que la cifra real podría aproximarse a 3000 con estudios adicionales. Se han registrado al menos 125 especies endémicas, de las cuales 36 son exclusivas del área protegida, lo que resalta su alto valor para la conservación. Si bien estos datos son aún preliminares y sujetos a futuras revisiones taxonómicas, el alto nivel de endemismo y la diversidad beta asociada a la superposición de ambientes secos y húmedos convierten al PN-ANMI Cotapata en un área de importancia estratégica para la conservación de la flora andina y yungueña.
Fauna miniaturadeimagen|Aratinga mitrada en el Parque nacional y área natural de manejo integrado Cotapata. miniaturadeimagen|Jucumari