Buñol () es un municipio de la Comunidad Valenciana, situado en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de la Hoya de Buñol. Se sitúa a una altitud de 441 m s. n. m. y su población es de 9779 habitantes en 2025. Se trata de un municipio castellanoparlante, en el que el español cuenta con el predominio lingüístico a nivel legal, perteneciendo el habla tradicional al dialecto castellano-aragonés. En la formación de palabras de los buñoleros influye tanto el castellano como el valenciano. De esta manera, algunas palabras del vocabulario típico de Buñol híbridas entre ambos idiomas son manglanero, pañuelá o trebajar.
Se tiene constancia de poblamiento en la zona desde el Paleolítico, si bien el núcleo urbano data de época musulmana y surgió en torno al castillo. Buñol y toda su comarca se incorporó al Reino de Valencia a mediados del durante la conquista de Valencia. La expulsión de los moriscos (1609) supuso un grave quebranto demográfico y económico. La llegada del ferrocarril en 1887 fortaleció la industria papelera, que en el último tercio del llegaba a doce fábricas, con una producción diversificada y con buena maquinaria. La industrialización ha seguido siendo fuerte en Buñol; en los década de los años setenta del , el sector primario apenas suponía un 5 % de la población activa, frente al 75 % de la industria. Si bien el porcentaje industrial ha descendido recientemente a favor del sector servicios, la industria buñolense sigue siendo fuerte.
La localidad conserva un patrimonio arquitectónico de importancia, que incluye el castillo, la iglesia de San Pedro, la ermita de San Luis Beltrán y varias ventas del en adelante. El evento más conocido es la tomatina, fiesta declarada de interés turístico internacional en 2002; se celebran también varios actos musicales y, como en muchas otras localidades valencianas, fallas.
Toponimia El topónimo Buñol es con seguridad anterior al periodo musulmán, durante el cual la localidad se denominó al-Buniúl, si bien su etimología es desconocida. La versión más extendida (y plausible a tenor de otros topónimos como Rafelbuñol o Buñola) es la del latín (‘[lugar de] baño[s]’). Otra opción sería un mozarabismo derivado de viña o un término similar. En paralelismo con la etimología de Albuñol, el término podría derivar de , diminutivo de (‘bueno’). También es una opción que provenga del latín Bullion (hervidero de aguas) con motivo de la abundante cantidad de manantiales en la población. Una última teoría es que Buñol tiene su origen en Betula, del latín, o Benatularom, del árabe.
Geografía Está integrado en la comarca de Hoya de Buñol, de la que ejerce de capital, situándose a 40 km de la capital valenciana. El término municipal está atravesado por la autovía del Este entre los pK 310 y 321.
Hidrografía miniatura|Río Buñol a su paso por la localidad El término municipal de Buñol se encuentra atravesado por el río Buñol, afluente del río Magro. Este río, con un recorrido total de unos 30 km, se une en el término de Buñol con el río Juanes (o Chico), un riachuelo de montaña de unos 2 km que pasa por la Cueva de las Palomas y continúa por puntos como el Charco Mañán. El río Buñol, en cambio, sigue fluyendo hacia el término de Alborache y en su extremo suroccidental nace el río Mijares, otro pequeño afluente del río Magro. Además, el río Buñol experimentó una transformación gracias al parque Fluvial del municipio, el cual permite disfrutar de pozas naturales. No obstante, estas últimas han sido afectadas por la DANA. Al igual que el lago y la cascada, que se encuentran en el mismo entorno que la Cueva Turche, cerrada por el momento.
Orografía El término municipal de Buñol ocupa 112,4 km². El pueblo se alza a 387 m sobre el nivel del mar, si bien, al asentarse en un terreno accidentado, las altitudes varían bastante en el casco urbano: así, la iglesia de San Pedro Apóstol está a 352 m, mientras que la iglesia de la Virgen de los Dolores (en el barrio de Las Ventas) a 414 m.
El término municipal tiene una forma alargada de oeste a este, con un ángulo prominente hacia el extremo norte. Toda la Hoya de Buñol está formada por sierras alineadas de noroeste a sudeste, cortadas por ramblas que forman profundos desfiladeros y dejan algunas mesetas aisladas o muelas y cerros alargados por producto de la erosión. Las sierras más importantes del término de Buñol son la Sierra de Malacara al oeste (punto culminante: Pico de la Nevera, con 1118 m de altitud) y la Sierra de la Cabrera de Buñol al noroeste, que llega hasta los 900 m. La superficie forestal ocupa el 47 % del término, si bien en su mayoría no es maderable. El Portillo de Buñol es un collado situado a 595 m sobre el nivel del mar, por el que cruza un tramo de la A-3. Las laderas meridionales de estas sierras son las de solana, como ocurre con la Solana de la Cabrera. Al sureste de la ciudad se encuentran las tierras más bajas en el cauce del propio río Buñol (situado a menos de 300 m sobre el nivel del mar) y en el extremo oriental del término se encuentra el vértice geodésico de Miravalencia, a 452 m de altitud.
Clima Buñol está situado en la frontera entre el clima mediterráneo típico y el clima mediterráneo continentalizado. Los inviernos son relativamente fríos, con temperaturas máximas que rara vez pasan de los 20 °C, siendo más frecuente que se sitúen de 9 a 13 °C. Las temperaturas mínimas puede que desciendan hasta los -2 o -3 °C en días de mucho frío (esto ocurre unas 5 o 6 veces al año, cuando hay una ola de frío), pero lo normal es que se sitúen de 1 a 3 °C. Hay días invernales en los que de temperatura máxima ha habido 2 o 3 °C y de mínima -2 o -3 °C. Las precipitaciones en invierno son normales, sin llegar a ser escasas, con días en los que nieva (de 0 a 5 días nieva en Buñol), aunque hay inviernos que pueden ser secos. Suele haber heladas en invierno. La temperatura más baja registrada en Buñol fue de -12 °C en 1956. Los veranos son cálidos, con temperaturas que pueden alcanzar más de 40 °C (esto ocurre en una ola de calor muy extrema). Lo normal es que se sitúen de 30 a 35 °C, aunque hay días que no llegan a los 28 °C. Las lluvias son escasas en verano y suelen ser tormentosas. La temperatura máxima registrada fue de 45,7 °C en 1997. Las lluvias anuales suelen ser escasas y dependen de si existen situaciones de gota fría en otoño o no la hay. El monto pluviométrico oscila entre 350 y 650 mm de lluvia anual, concentrado en primavera, en otoño y en invierno. Si hay gota fría en otoño y afecta a la zona de Buñol, esta precipitación puede aumentar hasta 900 mm, y la cantidad de precipitación en los meses de otoño (septiembre, octubre y noviembre) puede aumentar en su doble debido a esa gota fría. Por ejemplo; si hay gota fría en octubre, la precipitación mensual de ese mes puede ser de más de 140 mm, como en octubre de 2008, que, solo en ese mes, precipitaron 331,32 mm.
Historia
Prehistoria y antigüedad Los primeros vestigios de vida humana que se conocen sobre la comarca se remontan hasta unos 50000 años antes de nuestra época; el término de Buñol es rico en restos arqueológicos. Los yacimientos prehistóricos más antiguos son del Paleolítico Medio, en el barranco de Carcalín (musteriense); del Paleolítico Superior (hace unos 20000 años) en la Cueva del Turche; del Mesolítico (hace unos 10000 años), en la Covalta de Ventamina; de la Edad del Bronce (hace unos 3000 años) en el cerro Mulet y Rotura. En el cerro Mulet hay niveles desde el Bronce hasta época medieval. La civilización ibérica sustituyó a la de la Edad del Bronce, habiéndose hallado cerámica en el Barranco de Monedi (Covalta); así como restos de muros en el collado Umán y partida Turche.
Los yacimientos ibéricos de la zona tuvieron pervivencia durante la romanización, como es el caso de los poblados del Oliveral, Los Ríos y Cañalarga. Han aparecido restos en el Partior (tejas); en los Ríos (muros y ladrillos); en las Cabrillas (monedas y estatuas) y en la Huerta Abajo (lápida). También sobre la roca del Castillo hubo inicialmente una fortificación romana y quizá el desaparecido poblado de Mirabonell sea de origen romano.
Dominación árabe e incorporación al Reino de Valencia En la época de dominación árabe estos lugares ya tuvieron cierta autonomía política y administrativa. La presencia musulmana se manifiesta en la toponimia y la numismática; en los cementerios encontrados; en los restos del acueducto de la partida Turche y de muros y pozos en la partida del Oliveral; y, sobre todo en el Castillo, construido a principios del (posteriormente será ampliado), cuya descripción más detallada hace el doctor Facundo Tomás en su Topografía Médica de Buñol.
Buñol y toda su comarca se incorporó al Reino de Valencia a mediados del durante la conquista de Valencia por Jaime I. Entre los que acompañaban al rey estaba don Rodrigo de Lizana que «mereció por razón de sus muchos servicios y gestos, recibir al día siguiente a manos del Rey, los Castillos y Villas de Buñol, Monroy y Amacasta» y también los «lugares de Atava y Alboraig, con los hombres y mujeres de cualquier ley y condición, con sus términos y pertenencias, cuya donación tuvo lugar a 27 de abril de 1238». Sin embargo la conquista de algunos de estos pueblos, como Buñol, Turís, Yátova, Macastre, Alborache, Chiva o Llombay, duró hasta mayo de 1245.
El 29 de septiembre de 1279 Rodrigo de Lizana hizo donación de Buñol a la Orden del Hospital. Sin embargo, este acto no contó con la aprobación real, por lo que volvió a manos del monarca, quien donó «Buñol, con el lugar de Siete Aguas y todo lo comprendido en la Hoya y término de Buñol» a su hijo natural Pedro Fernández, señor de Híjar.
De 1304 a la expulsión de los moriscos Desde junio de 1304 hasta 1415 pasaron de mano en mano entre la Corona de Aragón. Un intento de compra por Bernardo de Sarrió en 1304 fracasó, pero no así el del rey Jaime II, que lo adquirió en noviembre de ese mismo año por 40 000 sueldos. Este rey lo donó el 12 de abril de 1315 a su segundo hijo, el infante Don Alfonso. Alfonso IV los donó en 1328 a su hijo Jaime, donación que fue confirmada en 1337 por Pedro IV. El propio Pedro IV el Ceremonioso acordó con el conde de Urgel un intercambio de señoríos que incluía Buñol. De esta forma, a la muerte de Martín I, Buñol era propiedad del conde de Urgel.
La muerte de Martín el Humano supuso un conflicto sucesorio que enfrentó, entre un total de seis pretendientes, al conde de Urgel —señor de Buñol— con Fernando de Antequera. El conflicto por la sucesión se resolvió en el Compromiso de Caspe, con la elección como rey de Fernando. Este monarca resolvió el 29 de noviembre de 1413 la confiscación de los bienes del conde de Urgel, incluyendo Buñol. La población fue tomada por Juan Escrivà. Fernando I donó en 1415 Buñol a su excamarero mayor y mariscal Álvaro de Ávila, en recompensa por sus servicios en las guerras de Granada. Ávila lo vendió a Alfonso V de Aragón que a su vez lo vendió a su camarero Berenguer Mercader. miniatura|Interior del castillo de Buñol De esta forma, la familia Mercader, una de las más representativas de Valencia, se vinculó a la Hoya de Buñol desde 1425 hasta 1836, en que el Señorío pasó definitivamente a la Corona:
En 1429 hubo enfrentamientos fronterizos con los castellanos, que se habían apoderado de Siete Aguas, que fue recuperada para los aragoneses por Berenguer Mercader. Durante la revuelta de las Germanías (1520-1522), Buñol y su comarca permanecieron en el bando antiagermanado. Con Felipe III Buñol, junto con Yátova, Siete Aguas, Macastre y Alborache, se convirtieron en condado, siendo su primer conde Gaspar Mercader y Carroz, el 3 de mayo de 1604.
De la expulsión de los moriscos al XIX miniatura|Carta Puebla de Buñol (1611)