La bahía Yendegaia,Se recomienda leer este artículo teniendo a la vista un atlas y/o las cartas de navegación de las zonas que se mencionan. También recomiendo emplear el sitio de Mapcarta. está situada en la costa norte del canal Beagle en la isla Grande de Tierra del Fuego en la zona austral de Chile.

Administrativamente pertenece a la comuna de Cabo de Hornos en la provincia Antártica Chilena, en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena y su lado oeste forma parte del parque nacional Yendegaia, zona núcleo de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos.

Desde hace aproximadamente 6000 años sus costas fueron habitadas por el pueblo yagán o yámana. A comienzos del siglo este pueblo había sido prácticamente extinguido por la acción del hombre blanco.

Historia Yámanas (y kawéskar) miniaturadeimagen|Mujeres yámanas fotografiadas en Tierra del Fuego. Los canoeros yaganes o yámanas fueron los ha habitantes de esta bahía desde los tiempos previos a la llegada de navegantes, buscadores de oro, misioneros anglicanos y hacendados de cultura occidental. Estos navegantes y misioneros identificaron a los yámanas de la bahía como miembros de la parcialidad Wakimaala de ese pueblo. Los yámanas lograron permanecer en estos parajes hasta entrada la segunda mitad de , largo tiempo después de iniciados esos procesos de presión desde el exterior.

En 1938 Junius Bird, después de realizar las primeras investigaciones arqueológicas sistemáticas en la bahía, propuso dos fases culturales diferenciadas y sucesivas en la zona: una primera y más antigua que llamó Shell-Knife Culture (cultura de los cuchillos de concha) y otra posterior, que relacionaba con los yaganes contemporáneos que llegó a conocer, que denominó Pit-House Culture (cultura de las casas-pozo).

En 1917 Furlong aseguraba que también los miembros del pueblo kawéskar (o alacalufe) ocasionalmente se internaban desde sus territorios habituales (que él ubicaba al norte de la Península Brecknock) por el sector poniente del Canal del Beagle hasta Canal Murray, por lo que se habrían encontrado finalmente en Bahía Yendegaia. Esto parece confirmarse por reportes posteriores, como los de una expedición antropológica de 1946 que afirmaba que entre la población yámana de Yendegaia habían también algunos kawéskar, en una presencia que se habría prolongado en la zona incluso hasta los años 70.

Quedan vestigios de la presencia indígena yámana en la toponimia de la bahía (según una versión recogida en el lugar en 1946 por Grete Mostny vendría de "Yéntecacuaia”, bahía ancha) y los numerosos sitios arqueológicos que se encuentran por todas sus riveras. Un recuento detallado de únicamente la costa noreste de la bahía, realizado en 2016 y 2017, identificó 117 sitios arqueológicos (62 restos de viviendas semisubterráneas, 4 montículos o túmulos, 46 basureros o conchales y 5 aleros rocosos), entre ellos el primer caso de pintura rupestre hallado en la Isla Grande de Tierra del Fuego. La ruta indígena a Seno Almirantazgo miniaturadeimagen|alt=Río Azopardo, por Rockwell Kent (1922).|Uno de los cuadros realizados por Rockwell Kent en 1922, registrado paisajes encontrados durante su recreación de la travesía terrestre indígena desde Seno Almirantazgo a Bahía Yendegaia. Diversos autores y exploradores recogieron a lo largo del la existencia de una tradición acerca de una antigua senda yámana terrestre que comunicaba a los indígenas de Bahía Yendegaia, cruzando las estribaciones orientales de la Cordillera Darwin, con otras poblaciones indígenas de Seno Almirantazgo. En 2022 las arqueólogas Gloria Sepúlveda, Carlos Cabello y otras propusieron un trazado de esta ruta en un mapa, en el que se la aprecia subir por el valle de Yendegaia, torcer al Este en Vega Larga por el breve curso del Río Pirámide, para seguir el Noroeste por el Valle de Lapataia, remontando el Paso de la Muerte o Kent para bajar por el Valle de los Divorcios hacia el Seno Almirantazgo, en Bahía Parry, cerca del desagüe de la laguna del Ventisquero Dalla Vedora o de La Viuda.. En tiempos históricos, en la primera década del , Furlong aseguraba que esa costa del Seno Almirantazgo (e incluso del cercano Lago Fagnano o Cami) aún eran ocupadas por indígenas kawéskar. Mientras que el pintor y explorador Rockwell Kent, que hizo prácticamente la misma ruta propuesta por el grupo de Sepúlveda y Cabello, aunque en sentido inverso, aseguraba que en 1923 todavía quedaba población kawáskar en el extremo norte de la travesía. Kent realizó esa larga caminata inspirado en la historia del kaweskar Pedro, quien, se cree que siguiendo conocimientos ancestrales sobre el paso, en 1885 encabezó el dramático éxodo de 31 selknam y kawéswar que, huyendo de la violenta irrupción de la cultura occidental, viajaron desde Almirantazgo para refugiarse finalmente en la misión anglicana de Ushuaia.

Unos años antes de la travesía de Pedro, en 1882, Giacomo Bove recibió el informe en Yendegaia, a través de un traductor yámana de la misión anglicana Ushuaia, llamado Ococco, de que antiguamente los yámanas locales realizaban travesías terrestres a través de las estribaciones orientales de la Cordillera Darwin, logrando comunicarse con los indígenas del Seno Almirantazgo; una costumbre que ya no se practicaba en ese momento.

mini|der|280px|Algunas exploraciones terrestres de la zona realizadas por occidentales de fines del y del , realizadas muchas veces sobre antiguas sendas tradicionales indígenas, marcadas sobre un mapa del Instituto Geográfico Militar de Chile de 1955 en una escala de 1:250000. Ministerio de Obras Públicas (2013). Red Caminera de Chile. Carta Caminera 2013 Cartas Camineras de la Dirección de Vialidad. En mayo de 1882, según el explorador italiano Giacomo Bove, quien también hizo un mapa del valle, había un núcleo de población de unos 40 yaganes en Yendegaia, que tenían fama de estar "entre los más turbulentos del Canal Beagle"; es decir, de no estar completamente aculturados o sometidos a la voluntad de los misioneros de Ushuaia y de los navegantes de cultura occidental que incursionaban en la zona. Pese a esta fama recibió una buena acogida y se mostraron con él "extremadamente atentos", pues dice que fue ayudado, guiado un par de ocasiones tierra adentro e incluso recibió ofertas de venta de "dos o tres recién nacidos"; en un eventual síntoma de las presiones demográficas frente a los recursos disponibles o una posible costumbre de adquisición de futuros prosélitos introducida por los misioneros instalados en las inmediaciones. Bove afirma que, en cambio, sí intentó la compra de esqueletos de los antepasados de los yaganes de la bahía (con aparentes fines antropométricos), lo que provocó enfado en los nativos. Aunque comenta que venció esta dificultad con la ayuda de un lenguaraz de Ushuaia, que "tanto hizo y tanto dijo que no me atrevo a contarlo".

Según las publicaciones de los misioneros anglicanos de Ushuaia, en la segunda mitad del los indígenas de Yendegaía, que son llamados en estas fuentes "yendegaians" o "yudengaians", influenciados por la misión, habrían iniciado labores de cultivo y ganadería vacuna en la zona. Por lo que serían estos indígenas (a través de la misión) y no la posterior Estancia Yendegaía los introductores del ganado bagual en la zona. Entre los nombres de los habitantes registrados en estas publicaciones se encuentran: Agarupia, Ahleénatau, Cahnasinik, Dalmacussi, Mãamusceepan, Ouachiktelowloom, Oopooshamacahwilis, Sebisanlacihrhwilis, Tecãatel y Yecatellaceepa. Estas fuentes aseguraban en 1887 de un aparente último yagán de la bahía, que se llamaba Agurupia, quien en esa fecha habría tenido intenciones abandonar el área con su ganado para reinstalarse en la misión, lo que no está claro si se concretó.

En 1898 cierto español avencidando en Ushuaia, José Romero, alegaba ante las autoridades chilenas ser el primero en ocupar y producir en Yendegaia, al tiempo que denunciaba un intento de supuesta usurpación por parte un tal Brusotti, concesionario en Lapataia, del lado argentino de la frontera. En la primera década del , en medio del auge minero por las explotaciones auríferas en Navarino y los archipiélagos cercanos, se habría organizado (o al menos se inscribió) una compañía con el fin de explotar vetas de cobre en el área de Yendegaia, una riqueza minera que el español Romero comentaba y promocionaba desde Ushuaia en esos años. Este alegado descubrimiento, fechado entre fines de 1904 y 1905 fue motivo de una cuantiosa emisión de acciones en Valparaíso, para financiar una compañía de la que no se tienen noticias de actividad efectiva.

Entre 1907 y 1908, y en un segundo paso en 1910, el explorador Furlong recorrió la zona, dejando en un mapa de asentamientos indígenas anotado un núcleo de población yamána en la costa noreste de la bahía, aparentemente en las playas ubicadas al norte de la actual Caleta 2 de Mayo.

La hacienda right | thumb |Los restos de la Estancia Yendegaia que permanecen abandonadosEntre 1915 y 1916 Jerónimo Serka y Slavo Besmalinovic habrían iniciado la instalación de la que llegaría ser la posterior Estancia Yendedaia (denominada primero 'Austral Jedegaya'), cuyo casco abandonado se conserva en Caleta Ferrari, en el sector poniente de la bahía. Aprovechando la presencia de caballos y vacas bahuales, desarrollaron una estancia dedicada principalmente a la actividad forestal y a la crianza ovina. Jerónimo Serka fue conocido también por haberse hecho, tras una carambola política, con la concesión de todas las tierras de la vecina Isla Navarino, en un trámite que pudo haber terminado con la expulsión de todos los colonos e yámanas instalados ahí en 1926. Pero tras una polémica en la prensa en Punta Arenas y las gestiones de los colonos ante el gobierno local, se avino a ceder su concesión a cambio de que estos colonos reconocieran una deuda con él de $350.000 de la época. miniaturadeimagen|Marca para ganado inscrita por Serka, Mimiza y Bezmalinovich en 1916 para ser usada en la Estancia Yendegaia.(1920) Indicador de Marcas y Señales de Ganado del Territorio de Magallanes (Chile). Sociedad Rural de Magallanes. Por 1930 el escritor Francisco Coloane, quien, como oficial de un juzgado de Punta Arenas, venía de realizar algunas actuaciones en la Isla Navarino, se refugió en la bahía escapando de un temporal, cuando navegaba en un bote salvavidas rescatado por los indígenas yámanas de un naufragio, al que aparejaron con vela mayor y de trinquete. El bote era gobernado por el "indio Félix", un yámana al cual Coloane afirmaba deberle la vida tras ese temporal. Coloane, luego esta navegación terrible, paró un tiempo en la estancia los "señores Serka", decidido a continuar su viaje en el escampavía Micalvi, cuando éste pasara por el lugar. Por esto dejó un breve retrato de la vida en el establecimiento en esos tiempos. Regentaba en esos días la estancia una hija chilena de los dueños, de la que no registró el nombre, quien se había casado con un oficial argentino de la policía de Ushuaia, por lo que en la estancia había niños nacidos en Chile y Argentina, que jugaban a ser alternativamente chilenos o argentinos. Coloane da a entender que jugaban a la guerra, felicitándose de que esos juegos en los adultos hubiesen terminado después, con las mediaciones y tratados fronterizos de la década de 1980.