Pozo de Ibarra es una localidad y núcleo ejidal mexicano perteneciente al municipio de Santiago Ixcuintla, en el estado de Nayarit. Se localiza en la llanura costera del norte del municipio, cerca del límite con Tuxpan. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2020, tenía 3386 habitantes.
Historia
Época prehispánica El territorio donde actualmente se encuentra Pozo de Ibarra estuvo habitado desde la época prehispánica. Investigaciones arqueológicas realizadas durante la instalación del alcantarillado sanitario entre 2016 y 2017 identificaron ocho montículos o plataformas de arcilla, además de entierros humanos, restos de perros, hornos, cerámica, figurillas, herramientas de obsidiana, metates y otros objetos domésticos.
Los materiales recuperados indican una ocupación prolongada, aproximadamente desde el periodo Chametla, entre 250 y 500 d. C., hasta la fase Ixcuintla, alrededor de 1100–1350 d. C. Las plataformas fueron construidas para establecer viviendas y espacios de trabajo en una llanura expuesta a inundaciones estacionales relacionadas con el río Santiago.
Hacienda Pozo de Ibarra y San Juan de Mancillas Durante el , la zona formó parte de una extensa propiedad rural conocida como Pozo de Ibarra. Una referencia archivística difundida por la Universidad Autónoma de Nayarit señala que, en una escritura del 31 de mayo de 1884, la propiedad fue descrita como la finca rural Pozo de Ibarra, conocida también como San Juan de Mancillas. El documento menciona además los terrenos denominados Pericos y El Puyeque.
Según esta referencia, la finca fue adquirida mediante pacto de retroventa por la compañía Juan Antonio Aguirre y Compañía, cuyo vendedor fue Juan Ramón Menchaca. La operación relaciona la historia de la propiedad con dos importantes grupos familiares y empresariales de la región de Tepic: los Menchaca, vinculados con distintas actividades comerciales y rurales durante el , y la Casa Aguirre, una de las principales compañías mercantiles y agrícolas del antiguo Territorio de Tepic.
No está plenamente esclarecido si San Juan de Mancillas fue el nombre de un asentamiento anterior, de una propiedad rural más antigua o únicamente una denominación jurídica alternativa de la finca.
Para comienzos del , Pozo de Ibarra funcionaba como hacienda y comprendía extensas tierras agrícolas, potreros y rancherías habitadas por trabajadores, arrendatarios y campesinos. Los expedientes agrarios publicados en el Diario Oficial de la Federación identificaron posteriormente a Sucesores de Aguirre como propietarios de la hacienda.
Uno de estos documentos registró una superficie total de aproximadamente 7728 hectáreas y 89 áreas, aunque parte de los terrenos ya había sido afectada por procedimientos de dotación de tierras a comunidades vecinas.
Traslado y formación del poblado moderno De acuerdo con la tradición oral recogida por los arqueólogos, varias familias habitaban antiguamente en terrenos bajos próximos al río Santiago. Después de una inundación ocurrida alrededor de 1930, los pobladores se trasladaron hacia una zona más elevada conocida localmente como Atecomatlán.
La misma tradición sostiene que el nombre Pozo de Ibarra surgió por la existencia de un pozo ubicado cerca de los límites de la propiedad de una persona de apellido Ibarra. Sin embargo, la documentación del demuestra que la denominación Pozo de Ibarra ya se utilizaba varias décadas antes del traslado de la población, por lo que probablemente el nuevo asentamiento conservó el nombre de la antigua finca.
Reforma agraria y creación del ejido Durante la reforma agraria posterior a la Revolución mexicana, los habitantes solicitaron tierras pertenecientes a la hacienda. Los procedimientos desarrollados durante las décadas de 1920 y 1930 transformaron progresivamente la antigua propiedad privada en un núcleo ejidal.
La comunidad reconoce tradicionalmente 1933 como el año de consolidación de la dotación de tierras, aunque el procedimiento incluyó solicitudes, censos, resoluciones, deslindes y entregas ejecutadas en diferentes fechas. Los documentos oficiales también registran la oposición presentada por Sucesores de Aguirre contra la afectación de la hacienda.
Con la creación del ejido cambió la organización social y territorial de la comunidad. La administración de las tierras pasó a la asamblea de ejidatarios, al comisariado ejidal y al consejo de vigilancia.
Desarrollo contemporáneo Durante el , Pozo de Ibarra se desarrolló principalmente como una población agrícola dedicada al cultivo de tabaco, frijol, maíz y sorgo. Al mismo tiempo, se consolidó como localidad, delegación municipal y cabecera del núcleo agrario del mismo nombre, perteneciente al municipio de Santiago Ixcuintla.
En la actualidad, Pozo de Ibarra conserva simultáneamente su carácter de localidad, comunidad agrícola y núcleo ejidal. También posee un importante patrimonio arqueológico, pues parte del asentamiento moderno fue construido sobre antiguas plataformas prehispánicas localizadas debajo de calles y viviendas.
Los trabajos arqueológicos realizados entre 2016 y 2017 impulsaron la conservación de los materiales recuperados y la formación de una colección comunitaria destinada a preservar y divulgar la historia de la localidad.
Geografía Pozo de Ibarra se localiza en la porción norte del municipio de Santiago Ixcuintla, en el estado de Nayarit, cerca del límite con el municipio de Tuxpan. Sus coordenadas geográficas son aproximadamente 21°51′54″ de latitud norte y 105°16′46″ de longitud oeste, y se encuentra a unos 10–12 metros sobre el nivel del mar. El terreno presenta pequeñas variaciones de elevación, generalmente entre 8 y 16 metros.
La localidad se asienta en la Llanura Costera del Pacífico, dentro de la subprovincia fisiográfica denominada Delta del Río Grande de Santiago. El relieve es predominantemente plano y está formado por depósitos aluviales acumulados históricamente por el río Grande de Santiago y otras corrientes de la región. Estos materiales han originado suelos profundos y fértiles, favorables para la agricultura, aunque la baja elevación y el escaso desnivel también provocan susceptibilidad a inundaciones, encharcamientos y problemas de drenaje durante la temporada de lluvias.
El clima es cálido subhúmedo con lluvias en verano, con temperaturas medias anuales generalmente comprendidas entre 22 y 28 °C. Las precipitaciones se concentran principalmente entre junio y octubre, mientras que el invierno y la primavera constituyen la época más seca.
Pozo de Ibarra forma parte de la cuenca baja del río Grande de Santiago. Aunque el cauce principal no atraviesa el centro de la población, su dinámica fluvial ha influido en la formación del relieve, la fertilidad de los terrenos y la historia de poblamiento. En los alrededores existen canales agrícolas, drenes, corrientes temporales y zonas bajas que conducen el agua hacia los ríos y humedales regionales.
El uso del suelo es principalmente agrícola. En las tierras circundantes se cultivan o se han cultivado tabaco, frijol negro Jamapa, maíz, maíz elotero, sorgo y diversas hortalizas. Una parte considerable de la vegetación original fue sustituida por parcelas, caminos y áreas habitadas, aunque todavía se conservan sectores de pastizal, vegetación secundaria, humedales y bosque de palmas.
Palapar de Tuxpan
Al norte y noroeste de Pozo de Ibarra se extiende el área conocida como Palapar de Tuxpan. Aunque la mayor parte de este ecosistema se encuentra vinculada territorialmente con Tuxpan, una pequeña porción y algunos sectores periféricos alcanzan terrenos pertenecientes o cercanos a Pozo de Ibarra.
El palapar está clasificado como una formación boscosa de tipo palmar, descrita también como bosque de Orbignya. Se encuentra dominado por la palma de coquito o coco de aceite, tradicionalmente identificada como Orbignya guacuyule y actualmente relacionada con el género Attalea. El bosque se desarrolla principalmente sobre terrenos arenosos, profundos y relativamente bien drenados de la llanura costera.
Además de las palmas, presenta vegetación secundaria, pastizales y especies asociadas con comunidades tropicales y zonas temporalmente húmedas. Parte del Palapar de Tuxpan se encuentra dentro del área de influencia y zonificación de la Reserva de la Biosfera Marismas Nacionales Nayarit.
El bosque funciona como refugio, corredor biológico y zona de alimentación para numerosas especies. En la región pueden observarse garzas, garcetas, ibis, pericos, palomas, carpinteros, zopilotes, aves rapaces y especies migratorias. También habitan o transitan iguanas, serpientes, tlacuaches, armadillos, mapaches, murciélagos, conejos, anfibios y pequeños mamíferos. Las especies de mayor tamaño registradas en Marismas Nacionales no necesariamente están presentes de manera permanente en el sector inmediato de Pozo de Ibarra.
El palapar ha sido afectado por incendios, tala, expansión agrícola y ganadera, cambio de uso del suelo, ocupación irregular y fenómenos meteorológicos, entre ellos el huracán Kenna de 2002. Por su extensión, biodiversidad y relación con los humedales regionales, constituye uno de los principales ecosistemas naturales de los alrededores de Pozo de Ibarra.
Demografía
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2020, Pozo de Ibarra tenía 3,386 habitantes, de los cuales 1,741 eran hombres y 1,645 mujeres. Esto representaba aproximadamente el 51.4 % y el 48.6 % de la población, respectivamente. La localidad registró un ligero crecimiento respecto de 2010, cuando contaba con 3,233 habitantes.
Por grupos de edad, en 2020 había 341 menores de entre 0 y 5 años, 517 personas de 6 a 14 años, 1,945 habitantes de entre 15 y 59 años y 583 personas de 60 años o más. La población adulta constituía el grupo mayoritario, mientras que los adultos mayores representaban alrededor del 17.2 % del total.
Aproximadamente el 6.02 % de la población era analfabeta, porcentaje menor al registrado en 2010. El grado promedio de escolaridad era de 8.07 años, equivalente aproximadamente al segundo año de educación secundaria. El promedio de escolaridad era ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres.
La presencia indígena era reducida: alrededor del 0.77 % de los habitantes formaba parte de hogares censales indígenas y cerca del 0.50 % hablaba alguna lengua indígena. Asimismo, aproximadamente el 8.92 % de la población había nacido fuera del estado de Nayarit.
Pozo de Ibarra funciona como delegación municipal y como cabecera del núcleo agrario o ejido del mismo nombre.
Economía La economía de Pozo de Ibarra se sustenta principalmente en la agricultura, complementada por el comercio minorista, la preparación de alimentos, el transporte, la construcción, los servicios personales y el empleo público en instituciones educativas y de salud. La organización económica rural mantiene una estrecha relación con el Ejido de Pozo de Ibarra, cuyas parcelas rodean la zona habitada.
Empleo De acuerdo con los resultados por localidad del Censo de Población y Vivienda de 2020, aproximadamente el 51.1 % de la población de 12 años y más se encontraba ocupada en alguna actividad económica. La proporción era de alrededor del 63.4 % entre los hombres y del 38.1 % entre las mujeres.
Estos porcentajes corresponden a la población ocupada respecto de la población de 12 años y más, por lo que no deben confundirse con una tasa de desempleo. La actividad económica presenta variaciones estacionales debido a los ciclos agrícolas, durante los cuales aumenta la demanda de jornaleros para la siembra, el mantenimiento y la cosecha de los cultivos.
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