thumb|Bandera de la Ciudad de Buenos Aires.|250px Debido a la gran centralización que existe en la Argentina, muchos sucesos relativos a la historia de la Ciudad de Buenos Aires coinciden con la historia del país. Por esta razón, aquí se trata principalmente el desarrollo institucional de la ciudad, desde su fundación hasta la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo su nombramiento como capital del Virreinato del Río de la Plata y su federalización.
La hoy capital argentina tuvo dos fundaciones. La primera en 1536 por Pedro de Mendoza (destruida en 1541 por los propios habitantes a raíz de las constantes amenazas de los indios), y la segunda en 1580 por Juan de Garay. En la segunda ocasión perteneció al Virreinato del Perú del Imperio español (fundado en 1542). En 1776 fue designada por el Rey de España, capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata. Durante la primera de las invasiones inglesas, ocurrida en 1806, la ciudad fue ocupada por fuerzas armadas inglesas y quedó por unos meses bajo la bandera de Inglaterra. En 1810, los pobladores de la ciudad realizaron la Revolución de Mayo, que expulsó al virrey, estableció una junta de autogobierno y dio inicio a la guerra por la independencia de Argentina. Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa.
thumb|300px|Buenos Aires a vista de pájaro, litografía de D. Dolin, circa 1865.
Situación previa a la fundación En los tiempos prehispánicos, el territorio de la futura ciudad era parte de la llanura pampeana, con pequeños bosques en galería sobre el Río de la Plata y cubierta de pastizales alejándose del río. Se destacaban algunos cursos de agua, los arroyos Medrano y Maldonado entre otros, que formaban pequeñas hondonadas. La población indígena se dedicaba a la caza de venados y ñandúes.Bernand, pag 15
Los pueblos originarios pertenecían a la etnia querandí, cuyo territorio llegaba hasta el río Samborombón y hasta el norte del río Salado. En orilla oriental del Río de la Plata en lo que hoy es Uruguay, se ubicaban los charrúas, que cazaban en las llanuras herbosas. Los pueblos no conocían la navegación, y por lo tanto no se conocían entre ellos.
Se han encontrado restos de un pequeño asentamiento perteneciente a estas tribus en Villa Riachuelo. Eran cazadores y recolectores. Sin embargo, se hallaron restos de lo que parecían ser vasijas, por lo que tenían conocimientos de la alfarería, probablemente aprendida de los guaraníes.
Previo al laberinto de la ciudad se encontraba el laberinto de ríos, arroyos y canales del delta del Paraná, que con el correr del tiempo iba formando nuevas islas y otras se desintegraban. En esta geografía se encontraban los guaraníes, que se dedicaban a la pesca. Paraná significa «pariente del mar» en idioma guaraní. Bernand, pag. 16
Según Jorge Luis Borges, Buenos Aires no contó como otras ciudades del Nuevo Mundo con una identidad indígena sino que debió imponer su propio entorno y los que «humanizaron» el espacio fueron los ganados de origen europeo, no los hombres.Borges (1993), pag. 81
Primera fundación
thumb|300px|Dibujo de Buenos Aires, poco después de su fundación.
Antecedentes La primera expedición europea que llegó al Río de la Plata fue la de Juan Díaz de Solís en enero en 1516, que desembarcó en las costas uruguayas. Luego de esta instalación, Solís es atacado y muerto por indios de la zona. Según algunos cronistas fue devorado por antropófagos, presumiblemente guaraníes chandules.
Sobrevivió al ataque el grumete Francisco del Puerto, quien fue tomado como prisionero. La tripulación de Solís que aguardaba en la flota en mar abierto intentó regresar a España cuando se enteraron de la masacre, pero naufragaron en el golfo de Santa Catalina (actual costa de Brasil), lugar donde eran frecuentes las tempestades.Bernand, pag. 18
Antes que Solís arribaron Vicente Yáñez Pinzón y Américo Vespucio, y el propio Solís hizo un arribo previo a esta región en 1512 dándole el nombre de Mar Dulce a esas aguas, creyendo que comunicaba con el océano Pacífico, que en 1513 había descubierto Balboa.
En 1520 la flota de Hernando de Magallanes costea el litoral de la actual provincia de Buenos Aires y la costa patagónica hasta descubrir el estrecho de Todos los Santos el 21 de octubre de 1520.
En junio de 1527, el marino Sebastián Caboto se interna en el Río Paraná y funda el Fuerte Sancti Spiritus en la intersección de los ríos Coronda y Carcarañá. Una expedición organizada por la efímera Casa de la Especiería de La Coruña, encabezada por el marino Diego García de Moguer, había partido desde España al mismo tiempo. En Sancti Spiritus se encuentra con Caboto y se une a él. Las desavenencias entre ambos y la falta de un mayor apoyo por parte de la Corona española, hace que regresen por separado a España en 1530.
En su regresa a España llevan consigo la leyenda de "La sierra de Plata y las tierras del Rey Blanco". Esta leyenda fue la que indujo a Carlos I a financiar la expedición ultramarina de Pedro de Mendoza en 1536.Fitte, Ernesto J. Hambre y desnudeces en la conquista del Río de la Plata. Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires, 1980.
El origen de la leyenda se atribuye a los sobrevivientes del naufragio de Solís, que habían sido recibidos por los guaraníes estableciéndose en Los Patos, actual costa de Santa Catalina, Brasil. Entre ellos estaba Alejo García.
Permanecieron en ese lugar durante varios años, aprendiendo la lengua y las costumbres locales. Además escuchaban las profecías milenaristas de los guaraníes, que hablaban de la existencia de una Tierra sin Mal, que los pobladores debían alcanzar para librarse de la muerte y de otro tipo de sufrimiento. El camino llevaba a los límites del imperio Inca, que los españoles al mando de Francisco Pizarro recién descubrirían en 1532. Las diversas leyendas y rumores convergían, y se hablaba del "Reino del Rey Blanco" y de la codiciada Sierra de la Plata (identificada posteriormente con el Cerro Rico de Potosí).
Alejo García con el deseo de descubrir esa comarca reclutó un ejército de indios y los condujo más allá del río Paraguay, pasando al Chaco en dirección a los límites del imperio Inca. Encontraron algunos objetos de oro y plata. Al regresar, muere García en una escaramuza. Los sobrevivientes llegan a la costa de Santa Catalina, donde encontraron a los compañeros de García, a quienes les narraron los descubrimientos y le mostraron el botín.Bernand, pag. 19
Al oír las aventuras de Alejo García, según algunos cronistas, Caboto cambia su destino y decide dirigirse a las tierras del oro y la plata. Ingresa al Río de Solís o de la Plata en el cabo de Santa María (actualmente Punta del Este). En las cercanías de la isla San Gabriel los encuentra Francisco del Puerto (sobreviviente de la expedición de Solís), quien se ofrece a conducirlos a las tierras de las riquezas, convertido en un conocedor de las costumbres y lenguas autóctonas.Bernand, pag. 20 Sobre la base de estas informaciones Caboto decide la ubicación del Fuerte Sancti Spiritus (actual Provincia de Santa Fe).
Don Pedro de Mendoza Pedro de Mendoza fue nombrado el 22 de agosto de 1534 Primer Adelantado, gobernador y Capitán General, por decreto del rey Carlos I de España. Mendoza había ocupado cargos en la corte real de Carlos I y participó en varias campañas militares en Italia y Alemania, siendo parte del saqueo (Saco de Roma) el 6 de mayo de 1527. Pese a sufrir «mal de Nápoles», partió el 24 de agosto de 1535 desde Sanlúcar de Barrameda, con el encargo de fundar al menos cuatro ciudades, lo que no pudo cumplir. Su expedición estaba integrada por más de mil doscientos hombres trasladados por catorce navíos, además de caballos que al reproducirse (después de la destrucción del asentamiento) formarían manadas salvajes.
Los hombres fueron fáciles de reclutar puesto que Hernando Pizarro había exhibido en Sevilla el oro de los incas que trajo del Perú, y además Carlos V autorizó a trasladar doscientos esclavos provenientes de la isla de Cabo Verde o de la costa de Guinea para poblar la región. Los conquistadores Hernando de Jerez y Juan Núñez recibieron idéntica autorización.Bernand, pag. 21 En total había 2500 españoles y 150 extranjeros –portugueses, alemanes, flamencos y holandeses- que se embarcaron en un navío arrendado por Sebastián Neithard y Jacobo Welser, este último miembro de una familia de banqueros de Augsburgo.
Entre los viajeros había una veintena de nobles con título, dos o tres caballeros de una orden militar y algunos capitanes de los tercios de Italia, hijos de familias nobles, y algunas mujeres: María Dávila, amante de Mendoza, Catalina Pérez, que se embarcó en Tenerife, en las Islas Canarias, Elvira Pineda, Mari Sánchez y Catalina Vadillo. Además de catorce monjes -jerónimos y religiosos de la orden de la Merced-, un médico, Hernando de Zamora -hermano de Teresa de Ávila-, y Rodrigo de Cepeda, que perdería la vida poco después en el Paraguay.Bernand, pag 21 Esta cifra de pasajeros no está confirmada por todos los historiadores; unos hablan de 1500 pasajeros y que una cierta cantidad de nobles acompañaron a Mendoza: 20 hidalgos, 4 alemanes, 4 ingleses, 5 franceses, 4 italianos y 33 portugueses. Konetzke (1952) pag. 17-18
Comandada por Mendoza, la flota alcanza el Río de la Plata en la Epifanía de 1536 y decide desembarcar en la orilla meridional, donde realiza la primera fundación de lo que Mendoza llamó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, lo cual ocurrió el 2 de febrero de 1536 (o 3 de febrero según otros historiadores) en el borde del río (denominado Riachuelo), y según algunos historiadores su función no era la de convertirse en ciudad, sino que el fuerte fue instalado por motivos estratégicos, para ser utilizado en la defensa de la zona. El fuerte estaba construido en forma precaria, rodeado por un muro de tierra de 150 varas por lado y casi dos metros de alto, y una fosa con una empalizada. En el fuerte había varios ranchos construidos de barro y paja, utilizados como viviendas, y cinco iglesias.MORENO, Carlos. “Un poco de historia porteña”, en Temas de Patrimonio Cultural II, Comisión para la preservación del Patrimonio Histórico - Cultural de la ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, EUDEBA, 1999.Bernand, pag. 22 La zona estaba habitada originariamente por aborígenes pampas conocidos como querandíes.Aborígenes de la Argentina. Consultado el 3 de febrero de 2011.
Durante quince días la expedición fue provista de alimentos por los querandíes, pero al decimoquinto día dejaron de llevarle provisiones. Cuando Mendoza envió un contingente para reclamar los alimentos fueron atacados por los indígenas en pie de guerra. Mendoza respondió violentamente con trescientos mercenarios lansquenetes y treinta jinetes que cayeron sobre los querandíes; estos arrojaron sobre los españoles una lluvia de flechas y lanzaron piedras atadas con cuerdas hechas con tripas que hicieron caer a los caballos (esta arma arrojadiza se incorporó a la cultura gauchesca con el nombre de «boleadoras»). La mitad de los hombres es diezmada y a esta zona se la empezó a conocer como La Matanza. Más precisamente ocurrió en la Laguna de Rocha, ubicada a 15Km de la actual avenida General Paz de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a 12Km del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Con el paso del tiempo las enfermedades, los ataques indígenas, las peleas internas y la imposibilidad de obtener una cantidad considerable de víveres redujeron significativamente la población. En mayo de 1536, o abril de 1537, según otros autores, Mendoza envió a Juan de Ayolas hacia el norte, bordeando las costas del río Paraná, con la misión de obtener víveres de los indios timbúes.