La iglesia católica en Nicaragua comienza con la llegada de los colonizadores a Nicaragua que traían indicaciones especiales de evangelizar a los naturales de las nuevas tierras conquistadas. Esta gesta heroica estuvo marcada por una serie de circunstancias que llegaron a forjar la iglesia católica nicaragüense. Durante el periodo del virreinato, Europa estaba en su gran momento de los descubrimientos y la expansión de la cultura, economía y política. Durante estos años se terminaba la reconquista contra los árabes y se unificaba toda la política y la religión en torno a los Reyes Católicos, de igual manera, se estrechó la unión con la expulsión de los judíos de la península. Al estar la Iglesia unida a los Reyes, la gran misión de la conquista era también la gran empresa de la conversión de los seres humanos encontrados.

El acta del 12 de abril de 1523 expresa la unión de la entidad religiosa y política española y relata la posesión formal de las tierras. A los naturales se les hizo cristianos bautizándolos, también se les hacía vasallos del rey de Castilla, por lo cual se les permitió vivir en sus tierras y según la crónica se les bautizó. Este hecho llevaría como fin la cristianización de los indígenas prohibiendo que fueran esclavizados.

En el diálogo de Gil González Dávila con el Cacique Nicarao se expresa una lamentable falta de referencia al Evangelio que se llegaba a predicar, y se les bautizó para llevarlos a la fe. Cuando los religiosos los bautizaban, cambiaba la cosmovisión de los recién cristianos, que en la época precolombina vivían en guerras y miedo a sus dioses, mostrando la superioridad de un Dios de amor. Se comienza a entronizar las imágenes y devociones a la Virgen María y la Cruz , los cuales eran signos de la cristiandad española.

Las manifestaciones de la espiritualidad y religiosidad popular fueron los caminos de legitimatización del Catolicismo español.

La Iglesia en la Época Colonial thumb|right|200px|Imagen de la Inmaculada Concepción del Santuario Nacional de El Viejo Con la llegada de los colonizadores, llegaron también los clérigos. La evangelización empezó a consolidarse con la presencia de las órdenes mendicantes, mercedarios y franciscanos que fueron los que más se comprometieron con la evangelización del pueblo; los dominicos en cambio dejaron las tierras recién conquistadas por su “compromiso profético”. La alcaldía ya daba mantenimiento a los conventos en 1531.

Diócesis de León El 26 de febrero de 1531 se funda la diócesis de León. Su primer fue obispo Diego Álvarez de Osorio. Este fue elegido pero no consagrado como tal, porque la bula papal jamás llegó al país. Tres años después, el 3 de noviembre de 1534, el Papa confirma mediante bula la erección canónica de la nueva diócesis.

Con el abuso de poder en contra de los naturales una vez terminado el oro, los esclavizaron, robaron sus tierras y tomaron sus mujeres. Desde esos momentos llegaron las voces proféticas. Para estos ordenamientos de posesión se hizo uso de las encomiendas como institución legal para dominar.

Defensores de los naturales

Diego Álvarez de Osorio El primer defensor de los indígenas en territorio nicaragüense el Venerable Diego Álvarez de Osorio (Obispo de Nicaragua y Costa Rica 1531-1536), a quien el Rey nombró protector de los indígenas, los cronistas lo han descrito como "sensible al Evangelio".

Antonio de Valdivieso El Siervo de Dios Antonio de Valdivieso, O.P. (Obispo de Nicaragua y Costa Rica 1544-1549), siguió la misma corriente de Osorio, fue la figura religiosa más relevante de esta época, murió por la defensa de los indígenas en la casa cural el 26 de febrero de 1550. Considerado como protomártir de América por la defensa de los indígenas, defensor de los Derechos Humanos, Obispo de Nicaragua, San Andrés y Providencia, Honduras y Costa Rica. Discípulo de Fray Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapas y también defensor de los indígenas.

Esta época fue crucial para la consolidación de la misión, aunque debido a la distancia entre en centro colonial y político en España, no hubo nombramiento de obispo por mucho tiempo y se procede a una etapa de “clérigos vagos”, sin misión pastoral ni pertenecía articulada a las instituciones religiosas, uno de ellos acompañó a Contreras al asesinato del obispo Valdivieso.

La Santa Sede concedió cierto privilegios a los Obispos ordenados en América, tales como: la consagración por un solo obispo, usar el bálsamo indígena y no el alejandrino como en Europa, Sixto V, ordenó que los obispos residentes fuera de Europa hicieran sus visitas cada diez años.

Fernando Espino Fernando Espino franciscano, natural de Ciudad Antigua, Nueva Segovia, fue el primer sacerdote predicador criollo en la actual Nicaragua. Fue comisario apostólico de la Reducción de los indios Xicaques de la Taguzgalpa o Taguisgalpa.

Partió en misión de evangelización de los indios de la Nueva Segovia y Pantasma (actual departamento de Jinotega en compañía del predicador, Fray Pedro de Ovalle.

En Taguisgalpa escribió una doctrina para los indios de la región en el idioma de ellos. Escribió canciones a los indios Xicaques en su lengua natal.

El término "Xicaque" era un nombre genérico aplicado a los indios no reducidos, en este caso siendo de la vecindad de Nueva Segovia, Jalapa y Pantasma, el historiador Jaime Incer Barquero cree que se trataba de indios matagalpas no reducidos.

La Iglesia durante la Independencia

Durante la consolidación de la época española en América, tanto el pueblo como la Iglesia vivieron tiempos de tranquilidad. Debe tomarse en cuenta que la conquista fue impulsada por los indígenas anhelando la liberación de los imperios caníbales de los mexicas e incas. La independencia en cambio fue impulsada por los españoles criollos ávidos de poder.

Para 1811 se dan los alzamientos populares, movimientos independentistas contra la colonia española en León, Masaya, Granada y Rivas. En la zona Norcentral no se dio de la misma manera, pues en Chontales y Las Segovias intentaron la misma hazaña pero no pudieron consolidarse como en el Pacífico. Durante la colonia la Iglesia tenía un poder bastante estructurado y consolidado, recibía compensación y legitimaba ideológicamente. El clero tenía voz y voto en los acontecimientos políticos y sociales. El pueblo en cambio se manifestaba en los movimientos sublevados. Llega un momento en que el clero se divide y actúa desde los dos bandos, una parte con la política y otra con el pueblo dominado. Hubo sacerdotes diputados del pueblo y otros capellanes de las tropas.

Fray Antonio Moñino fue desterrado del convento franciscano al que pertenecía, por el hecho de estar en contra del dominio español. Fr. Benito Miguelena de la orden de los mercedarios o Tomás Ruiz Romero de origen chinandegano fue el primer sacerdote involucrado en los sucesos de la independencia nicaragüense en 1814. Las ideas de la independencia le llevaron al exilio, se fue a México y murió allí encarcelado.

En el bando contrario estaba Fr, Nicolás García Jerez, Obispo de la diócesis de León, quien estaba convencido de los ideales de La Corona, fue por un tiempo temporal el jefe político, religioso y hasta militar de algún modo de Nicaragua. Este Obispo trató con sus fuerzas acabar con los movimientos populares, al ver que no puede contra el pueblo, dirige el gobierno de la provincia y propone delegados por barrios en las ciudades más grandes como Granada y Masaya; estos delegados fueron obviamente clérigos inspeccionados por el Obispo, y con esto el movimiento del pueblo fue decayendo.

En Granada José Antonio Chamorro, sacerdote de la diócesis desde su púlpito exhortaba al pueblo a que no se opusiera a las autoridades de la Iglesia, La Corona y la Patria, diciendo:

La Iglesia después de la Independencia

Una vez expulsado el obispo de la sede episcopal, la sede queda vacante por muchos años, hasta 1842 que se elige a Jorge de Viteri y Ungo. En este mismo año se da la separación de Costa Rica de la diócesis de León. La población crece y la construcción de nuevos templos avanza en diferentes lugares del país. La misión continúa y avanza, con nuevo rostro y con nuevo gobierno.

Mientras se dan las luchas de los demócratas en León y los conservadores en Granada el clero estuvo involucrado en los dos grupos, destacándose en algunos puestos de relevancia política. Como era de esperar, hubo clérigos que apoyaron cabalmente al inversionista William Walker ocupando altos cargos, así mismo hubo los sacerdotes que se opusieron tajantemente a la idea de invasión norteamericana.

Viteri estaba convencido de que la religión tenía gran influencia en la socoedad, apoyó a Fruto Chamorro representante en aquel momento del pensamiento democrático o liberal. Con el episcopado de Viteri se firma el concordato con la Santa Sede el 16 de enero de 1862; en este documento tanto la política como la religión se legitiman y apoyan. Para 1858 la Constitución de la Nación señalaba que:

thumb|left|200px|Devoción a San Jerónimo fomentada en el pueblo masayense durante el virreinato. Con esto la confesión del Estado compensaba la legitimación de la jerarquía como uno mismo. Para este tiempo las costumbres de la América española son las mismas para todos los pueblos de América. La población participaba en las múltiples devociones y supersticiones, dejando a un lado la moral. Se manifiestan con más fuerza las devociones a San Jerónimo en Masaya, la Virgen de la Merced en León, la Inmaculada Concepción en Granada y la Inmaculada Concepción de María en El Viejo del departamento de Chinandega.

Para 1870 se promulga la Reforma Agraria por el presidente Chamorro. Esta ley promulgó la apropiación de las tierras comunales de los indios las que pone en venta. Los más beneficiados de esta ley fueron los arrendatarios de las mismas que pasaban a ser dueños de la propiedad mediante la indemnización. Estos acontecimientos provocan que el pueblo se levante y se de la guerra de las comunidades indígenas (1881). En Matagalpa los Jesuitas fueron exiliados por ser acusados de hostigar al pueblo para que se levantara. Por la falta de armas y la irregularidad de las milicias los indígenas fueron derrotados. Todo lo que pertenecía a la Iglesia o las cofradías cayó en manos de los burgueses cafetaleros que empezaban su ascenso económico. Este hecho produjo conflictos entre la Iglesia y el Estado.

Con la revolución liberal en 1893 llegan los nuevos terratenientes cafetaleros y comienzan un nueva ideología económica y política. La Iglesia poseía templos, escuelas y cementerios donde impulsaba la cultura cristiana. Entonces el presidente José Santos Zelaya (Liberal y anticlerical) comenzó a dictar una serie de leyes robando los bienes eclesiastivos y prohibiendo la enseñanza cristiana en las escuelas, con el fin de impidir a la Iglesia su misión evangelizadora de la cultura, y abusivamente reguló las administración de las cofradías. Este presidente con los cambios detonantes de la Constitución que reformó radicalmente el orden jurídico, social, político y religioso del país, creó un Estado laico y por ende desconoce a la religión católica como religión oficial que hasta ese momento lograba la Iglesia.

La idea de modernización de Zelaya era destruir la fe cristiana, por lo cual permitió la entrada al país de los primeros grupos protestantes, aunque la Iglesia católica hiciera protestas en cuanto a que el poder civil desconocía la autoridad eclesiástica. Con esos sucesos eclesiales surge como apoyo a la Iglesia la Unión Católica de Nicaragua perteneciente a grupos conservadores. El vicario general ordenó al clero que al terminar las Eucaristías se rezara la jaculatoria “El Señor salva a la República, el Señor salve a su pueblo”. El gobierno al darse cuenta de que el clero está en su contra, comienza con algunas expulsiones de sacerdotes, religiosos y religiosas, el Obispo Monseñor Simeón Pereira y Castellón (1899).*

Intervencionismo