miniaturadeimagen|Sonido para recibir las predicciones del los oráculos Cledonismancia (también llamada cledonomancia o cledomancia) es una forma de adivinación basada en palabras o expresiones pronunciadas u oídas de manera casual que, por las circunstancias en que se producen —la persona que las pronuncia u oye, o el lugar donde se dicen—, se interpretan como un buen o mal presagio.

Las palabras o expresiones que se interpretaban como presagios se denominaban clédones (del griego κληδών, klēdṓn:klēdṓn (κληδών). «Logeion», base de datos de latín y griego antiguo. Universidad de Chicago. Archivado en Internet Archive. Consultado el 16 de septiembre de 2026. «rumor» o «presagio contenido en una expresión pronunciada casualmente»).

En este contexto también se empleaba el término phēmai (φῆμαι), «voces» o «palabras». Las expresiones de mal agüero se denominaban dysphēmíai (δυσφημίαι),dysphēmía (δυσφημία). Scaife ATLAS. Proyecto Perseus. Archivado en Internet Archive. Consultado el 17 de septiembre de 2026. mientras que las expresiones impías u ofensivas se denominaban blasphēmíai (βλασφημίαι).blasphēmía (βλασφημία). Scaife ATLAS. Proyecto Perseus. Archivado en Internet Archive. Consultado el 17 de septiembre de 2026.

Testimonios históricos Heródoto () emplea expresamente el término klēdṓn (κληδών; en jónico: κλεηδών) para referirse a un presagio contenido en una expresión oída por alguien que esperaba una señal divina. En el episodio de Cleómenes I y la sacerdotisa de Atenea (Historias V, 72.4), la sacerdotisa le prohíbe entrar en el santuario por ser dorio; el rey responde que es aqueo y desoye la advertencia. Heródoto señala expresamente que actuó «sin hacer caso del presagio» El episodio se presenta como el cumplimiento de una voz profética (κλεηδών) que Cleómenes había oído anteriormente.

Marco Tulio Cicerón (), en su diálogo filosófico De divinatione (44 a. C.), examina la validez de la adivinación contraponiendo la defensa de ésta que hace su hermano Quinto desde posiciones estoicas a los argumentos críticos de Marco vinculados a la tradición escéptica de la Academia. En el Libro I se mencionan, entre otras tradiciones, las prácticas adivinatorias de los pitagóricos. En el Libro II, Marco Cicerón desarrolla una crítica de la adivinaciónProyecto Perseus: M. Tullius Cicero, De Divinatione: introduction, en inglés. Archivado en Internet Archive. Consultado el 21 de septiembre de 2026. y concluye distinguiendo entre la religión tradicional, que considera vinculada al orden cívico y a las prácticas religiosas romanas, y la superstitio, cuyas raíces considera necesario extirpar:

Pausanias (), en su Descripción de Grecia (, Helládos periḗgēsis), ofrece dos testimonios principales sobre esta práctica en distintos lugares de culto de la antigua Grecia.

Por un lado, el geógrafo detalla el procedimiento ritual exacto en su descripción del oráculo de Hermes Agoraios («del mercado») en la ciudad griega de Faras (Acaya).Pausanias, Descripción de Grecia: Libro 7.22.2-3, en inglés. Disponible en línea en Digital Periegesis y archivado en Internet Archive. Consultado el 19 de septiembre de 2026. Según su relato, el consultante acudía al anochecer, quemaba incienso en el hogar, llenaba y encendía las lámparas de bronce, depositaba una moneda local (un «cobre») a la derecha de la estatua y susurraba su pregunta al oído de la imagen del dios. A continuación se tapaba los oídos con las manos, abandonaba el ágora y, una vez fuera, se los destapaba: la primera palabra o frase que oía de los transeúntes se interpretaba como la respuesta divina.

Por otro lado, Pausanias documenta que la adivinación mediante clédones se practicaba en Tebas, en el altar de Apolo Espodio (llamado así por estar construido con cenizas de víctimas sacrificiales). Pausanias añade que los habitantes de Esmirna eran quienes más recurrían a esta práctica entre los griegos y que poseían un santuario de los Clédones (Κληδόνες) fuera de la ciudad.Pausanias, Descripción de Grecia: Libro 9.11.7, en inglés. Disponible en línea en Digital Periegesis y archivado en Internet Archive. Consultado el 18 de septiembre de 2026.

Procedimiento y valor de los presagios Las palabras de mal agüero se evitaban con especial cuidado, sobre todo durante la celebración de los misterios. De esta precaución deriva la expresión de Horacio «Male ominatis parcite verbis» («Absteneos de las palabras de mal augurio»).Horacio, Odas III.14.11.

Si estas palabras salían de la boca de un hermano o de un pariente cercano, adquirían mayor peso e importancia. A veces bastaba un solo nombre para constituir un augurio favorable. Así, cuando Leotíquidas fue instado por un samio a emprender la guerra contra los persas, le preguntó su nombre; al saber que se llamaba Hegesístrato («conductor de ejército»), respondió: «Acepto el augurio de Hegesístrato».

Una característica particular de esta forma de adivinación era la libertad del oyente para aceptar o rechazar el presagio. Si lo aceptaba, el augurio cobraba toda su fuerza; si lo ignoraba, perdía su valor.

Cledomancia en la literatura En el ámbito literario, y de modo particular en la tragedia griega, la cledomancia puede funcionar como un mecanismo de carácter religioso y dramático, haciendo que unas palabras pronunciadas sin intención profética se vinculen posteriormente con el destino del personaje que las pronunció.Burkert, Walter: Religión griega. Arcaica y clásica. Traducción de Helena Bernabé. Abada Editores. Madrid, 2007. ISBN 9788496775015. Disponible en línea vía Internet Archive. Consultado el 29 de mayo de 2026.

Homero

En la Odisea, Homero ofrece el ejemplo más antiguo y célebre de cledomancia. En el Canto XX (vv. 91-121),Homero. La Odisea: CANTO XX. Lo que precedió a la matanza de los pretendientes. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource. Odiseo, ya en su palacio y a punto de enfrentarse a los pretendientes, pide a Zeus una doble señal: una externa (del propio dios) y otra de dentro de la casa. Zeus responde con un súbito trueno en un cielo despejado y, acto seguido, una esclava molinera —que trabajaba de noche— pronuncia unas palabras (el klēdṓn) deseando que aquel sea el último día en que los pretendientes coman en la casa de Odiseo. El héroe interpreta ambas señales como un presagio favorable.

Otro ejemplo aparece el Canto XVIII (vv. 112-117).Homero. La Odisea: «CANTO XVIII. Pugilato de Ulises con Iro. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource. Tras vencer a Iro, los pretendientes desean al mendigo (Odiseo disfrazado) que los dioses le concedan cuanto más desea. Odiseo se alegra de estas palabras, considerándolas un buen presagio (klēdṓn).

Esquilo

En la tragedia griega, Esquilo presenta en Agamenón un ejemplo de cledomancia en los versos 1652-1653: cuando Egisto amenaza al coro de ancianos y afirma que tampoco teme morir, éstos interpretan sus palabras como un presagio favorable y lo aceptan formalmente:

El coro toma así la declaración de Egisto como un presagio de su propia muerte, que se cumplirá posteriormente. El episodio ha sido estudiado expresamente como un ejemplo de cledomancia en la Orestíada.Peradotto, John J.: «Cledonomancy in the Oresteia», American Journal of Philology, «The American Journal of Philology» (The Johns Hopkins University) vol. 90, n.º 1, 1969, pp. 1-21. DOI 10.2307/293300 y reseña en inglés.

Véase también Adivinación Presagio Adivinación en la Antigua Grecia Arte mántico Odisea: cantos XVIII y XX

Notas

Referencias

Diccionario universal de mitología

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