El referéndum sobre la soberanía de las islas Malvinas de 2013 fue un plebiscito decidido por el gobierno local de las islas Malvinas, que es un territorio no autónomo administrado por el Reino Unido y cuya soberanía se encuentra en disputa con la República Argentina. Se llevó a cabo los días 10 y 11 de marzo de dicho año. A los habitantes de las islas Malvinas se les preguntó si querían que el archipiélago continuara bajo administración británica —como hasta ahora—, en razón del pedido de la Argentina para negociar la devolución de la soberanía de las islas.

Jurídicamente, la Organización de las Naciones Unidas lo considera un territorio de soberanía aún pendiente de definición, entre el Reino Unido —que lo administra— y la Argentina, que reclama su devolución. Además, dicho organismo no reconoció el referéndum.Fuerte respaldo en el país y la región a la posición argentina sobre Malvinas Daniel Filmus (11 de febrero de 2014)

El gobierno de Argentina ha argumentado que en el caso de las Malvinas no corresponde el derecho de libre determinación, ya que la población de las islas fue «implantada» por el Reino Unido tras la ocupación de las islas en 1833, siendo «controlados los movimientos migratorios» y cuya demografía «crece por las necesidades económicas y administrativas del gobierno colonial». También el gobierno argentino afirma que las resoluciones de las Naciones Unidas no hablan de la aplicación de la libre determinación en las islas, sino que Argentina respete los «intereses» de los isleños en cuanto a la identidad, el idioma, las tradiciones, etc, y que el país no quiere «quitarles su identidad británica ni cambiar su forma de vida».Islas Malvinas, Argentina, sus derechos y el diálogo necesario. Embajada de Argentina en el Reino Unido.

En cuanto a la postura de los Estados Unidos sobre el referéndum, dicho país se ha mostrado de manera neutral hacia dichos comicios, indicaron que reconocen la administración de facto británica pero no toman posición sobre la soberanía de dichas islas.

Antecedentes

Para poder comprender la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, es necesario recordar que la nación americana es heredera de derechos españoles, y que éstos se remontan a la Concesión Papal del 2 de mayo, cuando el Papa Alejandro VI promulgó la bula intercaetera (que otorga todo el continente y sus islas a la Corona de Castilla; sean estas ya  descubiertas o por descubrir). Y esta concesión iba más allá de la línea imaginaria que dividió en su tiempo los dominios entre España y Portugal por el Tratado de Tordesillas en 1494. Además, según la opinión Argentina, el Artículo 8 del tratado de Paz de Utrecht en 1713 entre Gran Bretaña y España garantiza las posesiones españolas en América contra cualquier pretensión británica. Por consiguiente, en 1770, España obligó a los colonos británicos a dejar las Islas, pero luego el 22 de enero de 1771 por una declaración hecha en nombre de España, se les permitió restablecer su poblado. Esta declaración poseía la condición de que la restauración no afectaba la cuestión de los derechos soberanos de las islas. Pero en 1774 los británicos abandonaron las islas, ya que se alegaba que el poblado era una carga financiera (aunque los argentinos argumentan que en realidad fue por una cláusula confidencial en el acuerdo de 1771).

La situación política actual de las islas Malvinas es la de un territorio británico de ultramar. El Gobernador del territorio es designado por la Corona británica a propuesta del Gobierno británico, y tiene facultades limitadas.

Las islas tienen cierta autonomía interna, con una democracia parlamentaria. Los isleños eligen los miembros de la Asamblea Legislativa, que a su vez forma parte del poder ejecutivo. Al igual que otros territorios de ultramar del reino, el estado británico es responsable de solventar el costoso sistema de defensa del archipiélago, así como sus relaciones exteriores.

Las negociaciones sobre la soberanía de las islas tuvieron lugar entre Argentina y el Reino Unido en los años 1960 y 1970, pero a pesar de ciertos avances en la relación con el continente, no se llegó nunca a ningún acuerdo.

Tras el estancamiento en las negociaciones, en 1982, la Argentina recuperó las islas, dando inicio a la guerra de Malvinas que finalizó con la victoria británica. Desde la guerra, la Argentina ha seguido reclamando la reanudación de las negociaciones pacíficas a través de las Naciones Unidas, pero el Reino Unido se niega a dicha solicitud, declarando que los isleños tienen el derecho a la libre determinación.

La actual constitución de las islas Malvinas, en el capítulo 1, le otorga a los habitantes de las islas Malvinas el derecho a la libre determinación, que pudiera ejercerla en cualquier momento.

Dado que la Argentina exige que se cumplan las resoluciones de la ONU, abriendo negociaciones que permitan la restitución de su soberanía sobre el archipiélago, el Reino Unido buscó evadir la cuestión impulsando un referéndum para consultar a los habitantes de las islas sobre si desean que el territorio continúe administrado por el dicho reino. Si la mayoría de los votos hubiera optado por el no, el gobierno local habría llevado a cabo las consultas necesarias y los trabajos preparatorios con el fin de llevar a cabo un referéndum sobre las opciones alternativas.

En el cuarto aniversario del inicio de la guerra, la Asociación de las Islas Malvinas y el Instituto Marplan realizaron una encuesta entre todos los votantes registrados en las islas, cuyo resultado mostró que el 96,45 % de los isleños admitió seguir siendo un territorio británico.Falkland Islands, 2 April 1986: Status Direct Democracy (en alemán) Ocho años más tarde, en una encuesta de inspiración argentina, el 87 % de los isleños rechazó cualquier forma de discusión de la soberanía en ninguna circunstancia, prefiriendo seguir siendo británicos.

La falta de contacto que durante el la comunidad de las islas tuvo con la Argentina, luego de la guerra de 1982 se transformó en «animadversión». Las nuevas generaciones se desarrollan en un ambiente en que se exterioriza la antipatía hacia los vecinos del continente. Como generalmente ocurre en las comunidades pequeñas, no resulta fácil llevar en público una postura contraria a la opinión mayoritaria.

Actualmente en las islas, el portar una bandera de Argentina (incluso pequeña) se toma como un «acto de provocación» y se arriesga a otras consecuencias. Se pueden desplegar banderas argentinas sólo en las tumbas del cementerio argentino en Puerto Darwin, pero incluso allí las mismas deben estar atadas desde sus puntas, pues no se permite que flameen. También es visto como una provocación el vestir con la camiseta deportiva de la selección argentina. Incluso las banderas argentinas de los veleros son retiradas porque pueden provocar «preocupación y ansiedad entre algunos de los miembros de la comunidad».

Escalada de tensiones a partir de 2010

Las tensiones diplomáticas sobre el estatus de las islas comenzaron a aumentar en 2010 con 30° aniversario de la guerra de las Malvinas y la decisión del gobierno de las Islas Malvinas de comenzar la exploración petrolera en aguas disputadas, iniciándose en 2015. Esto llevó a que el gobierno de Argentina lleve a cabo así un bloqueo comercial (a nivel nacional, latinoamericano y caribeño) que afectó al archipiélago austral. El gobierno argentino también comenzó una campaña diplomática, pidiendo a varios grupos internacionales apoyar la reanudación de las negociaciones, ganando el apoyo de organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas, Mercosur, ALBA, G-77, SICA, CELAC y el Grupo de Río, entre otros.

Debido a los reclamos y protestas que mantiene Buenos Aires, el gobierno de Londres ordenó el rearme sobre el Atlántico Sur y las islas Malvinas y con ello la ejecución de ejercicios militares, aunque a pesar de que el gobierno argentino acusó a Gran Bretaña de militarizar la región en disputa, el gobierno británico negó las acusaciones de que Londres militariza el océano Atlántico Sur y las Islas Malvinas.

Desarrollo thumb|Publicación de la Falkland Islands Gazette del 31 de diciembre de 2012 donde aparece información sobre el referéndum.

En 2011, el ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli, afirmó que los isleños se mantuvieron como «rehenes» en las islas y más tarde sugirió que los militares británicos «[eran] el único elemento que defiende la usurpación de esa parte de nuestro territorio nacional». Esto llevó al gobernador de las Islas Malvinas, Nigel Haywood, a proponer un referéndum para que los isleños decidieran si querían o no seguir siendo británicos «para que podamos resolver el problema de una vez por todas».

La pregunta fue: «¿Desea que las islas Malvinas mantengan su estatus político actual como un territorio británico de ultramar?». Como respuesta se pudo optar por un «sí» o «no».Falkland Islands referendum question proposed. Penguin News. 1 de noviembre de 2012. En caso de que los isleños rechazaran la continuación de su situación actual, se llevaría a cabo un segundo referéndum con posibles alternativas políticas. Los funcionarios malvinenses anunciaron la realización una campaña por las dos opciones y que el gobierno ya se encontraba buscando observadores internacionales para garantizar la transparencia de la iniciativa.Los kelpers avanzan con referéndum para ratificar su pertenencia británica 30 de julio de 2012 - Infobae.com

La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas anunció el referéndum el 12 de junio de 2012. La propuesta fue apoyada por el primer ministro británico, David Cameron, quien dijo que «defenderá y respetará» los resultados. El anuncio fue hecho por el legislador malvinense Gavin Short, que dijo:

La fecha de la votación y el texto exacto de la pregunta fue anunciado por el Gobierno de las Islas Malvinas.

La redacción definitiva de la propuesta fue obra de la Asamblea Legislativa, en octubre de 2012, y oficialmente aprobado por el Consejo ejecutivo el 21 de noviembre de 2012.

Dos legisladores isleños, Dick Sawle y Barry Elsby, hicieron en septiembre de 2012 una gira por varios países de América Latina después de su participación como observadores en la reunión ParlAmericas en Panamá, visitando también Colombia, Guatemala, y México. Allí, los legisladores dijeron que, el referéndum en las Malvinas «tendrá observadores internacionales para que puedan ver con sus propios ojos cómo el proceso evoluciona con transparencia y equidad», y que «los consejeros están ayudando a redactar la pregunta del referéndum para que sea exacta, clara y razonable, de modo que no haya lugar para los errores de interpretación».Falklands’ referendum will send strong message to world public opinion. MercoPress (17 de septiembre de 2012)

Un mes antes del referéndum, la oficina filatélica de las islas lanzó estampillas alusivas.Los kelpers lanzaron estampillas conmemorativas del referéndum. Data Chaco (20 de febrero de 2013)

La población del archipiélago hacia ese año era de 2841 habitantes. Para poder votar en el referendo, los electores debían residir en las islas, y ser mayores de 18 años. Según el censo de 2012, el 11% del electorado no era nacido en las islas o en el Reino Unido. Esto incluyó a trece argentinos no nacidos en las islas, pero que viven allí. También incluyó a chilenos, filipinos, de la isla Santa Elena y de países escandinavos, entre otros. Las urnas estuvieron abiertas de 10:00-18:00 FKST (UTC-3) el domingo 10 y lunes 11 de marzo de 2013 en las dos circunscripciones de las islas (Stanley y Camp).