thumb|Francisco de Goya: El cacharrero (1779); óleo sobre lienzo -261 cm x 470 cm-. Museo del Prado.La ficha del catálogo del Prado lo describe así: "Puesto de loza de Alcora, una jovencita con una taza en la mano (junto a ella, en el puesto de cacharros, una vieja y un niño, y delante un joven. En segundo plano, un coche con lacayos y una dama, con dos galanes de que les ven pasar." Pintado para el Dormitorio de los Príncipes, en el Palacio del Pardo, y entregado el 5 de enero de 1779. La cerámica de la Comunidad de Madrid engloba las actividades artesanas y artísticas de tipo alfarero, y su desarrollo desde tiempos prehistóricos, en los pueblos de su área y la capital.

El más refinado exponente de esa riqueza llegó en el con la creación de la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, creada por Carlos III en el recinto del Buen Retiro.C. Mañueco, M. Granados, (2001), Las porcelanas del Buen Retiro, Bol. Soc. Esp. Cerám. Vidrio, 40 1-10 Abundantes ejemplos de la artesanía madrileña del barro se encuentran desde la modesta alfarería y cacharrería hasta aplicaciones cerámicas en la arquitectura madrileña.Antonio Perla, (1988), Cerámica aplicada en la arquitectura madrileña, Comunidad de Madrid, ISBN 84-451-0027-0

También fue importante en esta Comunidad la industria tinajera de Colmenar de Oreja con ocho hornos propios. Otros focos de larga tradición han sido Alcorcón,Alejandro Peris Barrio, (2002) ,Los antiguos alfareros de Alcorcón (Madrid). Revista de folklore, , Nº 261, págs. 99-103 Alcalá de Henares o Campo Real.Ignacio Martín-Salas Valladares, (2011), La alfarería de Madrid. Sus centros suministradores desde el siglo XVI al XIX: Alcorcón, Villaseca, Alcalá de Henares, Colmenar de Oreja, Camporreal, Villarejo de Salvanés, Salvatierra de los Barros y Zamora, Manual de cerámica medieval y moderna / coord. por Jaume Coll Conesa, 2011, ISBN 978-84-451-3375-0 , págs. 203-230

Fundada en 1914 por Francisco Alcántara,Escuela de Cerámica Francisco Alcántara Consultado el 22 de julio de 2012 sigue en activo a comienzos del la Escuela de Cerámica de Madrid situada dentro del recinto del Parque del Oeste.A veces se mezclan y confunden tres centros históricamente dedicados a la alfarería en la capital madrileña: la Escuela de Cerámica fundada por Alcántara y que a comienzos del siglo XX lleva su nombre, la Escuela Municipal de Cerámica, dependiente del Ayuntamiento de Madrid, y la antigua Real Fábrica de la Moncloa desaparecida a finales del siglo XIX. thumb|275px|Mural cerámico de Joan Miró en el Palacio de Congresos y Exposiciones (Madrid).

Historia

Precedentes arqueológicos En la Comunidad de Madrid ha sido hallado abundante material cerámico, tras las excavaciones arqueológicas realizadas a lo largo del .Alfonso Vigil-Escalera Guirado, (2003), Cerámicas tardorromanas y altomedievales de Madrid, Gran parte de él se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.Son ejemplares las vasijas halladas a finales del siglo XIX en el pueblo de Cimpozuelos datadas en el periodo del Bronce inicial, entre 1970 y 1470 a. C., y conservadas en el Museo Arqueológico Nacional.

La producción de cerámica creció con la mejora de los hornos durante la época de la hispania romana, como demostró el descubrimiento del alfar y el horno romanos de Villamanta.María del Mar Zarzalejos Prieto, (2002), El alfar romano de Villamanta (Madrid), Universidad Autónoma de Madrid, ISBN 84-922344-3-1 En Complutum, (asentamiento romano cercano a Alcalá de Henares situado en el norte de la provincia) se hallaron abundantes muestras de cerámica romana, entre las que sobresalen los mosaicos romanos de la Casa de Hippolytus.

Del periodo medieval existen muestras de cerámica de los siglos y , correspondientes al periodo de ocupación musulmana.Manuel Retuerce Velasco, Cerámica islámica en la Comunidad de Madrid, Madrid del siglo IX al XI : Madrid, octubre-noviembre 1990, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1990, ISBN 84-451-0243-5 , págs. 145-164 Asimismo, se ha rastreado importante actividad cerámica del periodo visigodo en los alrededores del río Aulencia, cerca de Valdemorillo. Estas actividades alfares se extendían a la vecina zona de Galapagar de donde procedían las tierras arcillosas que después se emplearon en la Reales Fábricas del Buen Retiro y de La Moncloa.

Focos alfareros de la Comunidad de Madrid La producción alfarera en los pueblos cercanos a Madrid capital durante el , se documenta por primera vez en las Relaciones topográficas de Felipe II, en ellas figuran Alcorcón, Colmenar de Oreja y Alcalá de Henares como principales centros alfareros. Se enumeran en dichas relaciones las producciones de cada municipio catalogándolas en recipientes para líquidos o alfarería de agua y cazuelas, ollas y pucheros o alfarería de fuego. Dichos centros se distribuían en zonas rurales con riqueza arcillosa, buenos medios de comunicación y proximidad o acceso a los hornos de cocción. El volumen de producción dependía de la capacidad de los hornos y el número de ellos.

La alfarería tuvo su mercado centralizado en la capital, a la que acudían arrieros para vender las piezas en sus barrios periféricos: Canillejas, Villaverde, El Pardo, Vallecas o Chamartín. Otras veces, siguiendo una tradición medieval, eran los propios alfareros los que vendían su producción, transportando sus hornadas de cacharros en las angarillas de sus burros.

Entre los siglos XVI y XIX la producción alfarera de Alcorcón, originalmente hecha por mujeres, tuvo una cierta importancia en la región.Fernández Montes, Matilde, (1997), Aportación al estudio de la alfarería femenina en la Península Ibérica: La cerámica histórica de Alcorcón (Madrid), Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, LII, 2 Se han publicado referencias con descripciones históricas de la producción de los denominados pucheros de Alcorcón y de la ubicación de sus hornos.Natacha Seseña, (1996), Pucheros de Alcorcón, RDTP, vol XXII, pp. 125-134

Reales Fábricas Uno de los pioneros de la cerámica en la capital española fue Guido de Savino , invitado por Felipe II en 1562 para trabajar en los talleres de alfarería de Madrid, introduciendo el elemento decorativo italo-flamenco de "ferroneries". Este holandés crea escuela, y uno de sus aventajados alumnos Juan Flores recibe el encargo de realizar en el Monasterio de El Escorial la cifra de trece mil azulejos con los motivos "florón principal" y "florón arabesco".Fernando González Moreno, (2002), Una breve historia de la cerámica talaverana a través de los libros de viajes de extranjeros desde el siglo XII hasta el siglo XIX, Cuaderna, págs. 221-225

La producción industrial dentro del área de la Comunidad de Madrid comienza a ser efectiva en el .Puche Riart, Octavio y Mazadiego Martínez, Luis Felipe (2002), Industrias cerámicas históricas de Madrid: hornos continuos y sus chimeneas. en: Congresso Internacional sobre Património Geológico e Mineiro, 4-7 Octubre de 2001, Beja. Una de las primeras Reales Fábricas madrileñas de porcelana se debe a la creación de la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro por Carlos III. Se crea la Real Fábrica de La Moncloa como una manufactura real para producir artículos de porcelana y cerámica destinados al uso real.thumb|left|Centro de flores procedente de la R.F. del Buen Retiro Fue creada en 1817 tras la restauración absolutista, y promovida por la reina María Isabel de Braganza (esposa de Fernando VII de España) para sustituir la antigua Real Fábrica del Buen Retiro, fundada en 1760 por Carlos III de España, y que fue destruida por las tropas británicas comandadas por Wellington en el transcurso de la Guerra de la Independencia Española. Los primeros intentos de industrialización de la cerámica se deben a las influencias de Colbert en España durante el periodo de mandato de Felipe V, el primer Borbón. Mediante su patronazgo el primitivo industrial de origen navarro Juan de Goyeneche crea una de sus primeras fábricas de vidrio en Nuevo Baztán. Las fábricas de vidrio se propagaron posteriormente a otros municipios como Cadalso, El Escorial, Valdemaqueda.

Destaca en el el uso de la cerámica en botámenes farmacéuticos (colección de tarros de farmacia o albarelos), algunos de los ejemplos pueden encontrarse en la Real Botica del Palacio Real y en el Museo de la Farmacia Militar.Jimeno Jimeno, Pascual Domingo, (1947), Farmacia española del siglo XVIII, Boletín de la Institución Fernán González y de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos. 2º trim. , Año 26, n. 99, p. 370-378 En sus inicios muchos de ellos provienen de las escuelas de alfarería de Talavera de la Reina o de Sevilla.

Industria de tinajas, teja, ladrillo y loza en el Los aguadores, uno de los gremios más fuertes de la capital española, empleaban tinajas verificadas y selladas en las fábricas de Colmenar de Oreja. Su actividad precede a la fundación del Canal de Isabel II. Los cántaros de los aguadores madrileños contenían los preceptivos cinco azumbres, e incluían un sello especial para evitar ser sustituidos por otros de menor capacidad. En el se produjo un crecimiento de población en la capital y los pueblos cercanos; la consiguiente demanda de viviendas aumentó la producción de materiales cerámicos de construcción, principalmente ladrillos y tejas, en los focos industriales de Alcalá de Henares, Loeches y Torrejón.Mercedes López García Y Paloma Candela Soto, (2002) Patrimonio, cultura y sostenibilidad: el IPICAM (Inventario del Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid), Madrid

Destacó asimismo la producción ladrillera y de loza fina de Valdemorillo,L.F. Mazadiego yo. Puche, (2000), Industria cerámica madrileña: la fábrica de lozas de Valdemorillo, Temas Geológico-Mineros, 31 de la que a comienzos del se conservaba todavía numerosas chimeneas de los hornos creados en el por Fábrica de la Sociedad del Aulencia.

Cerámica en la arquitectura

thumb|Torreón de la Casa de Allende en la Carrera de San Jerónimo esquina en la plaza de Canalejas. El material cerámico que supone ser el ladrillo forma desde antiguo uno de los elementos arquitectónicos autóctonos. Existen varias fábricas de ladrillo. La cerámica entra de forma significativa en la arquitectura madrileña a finales del siglo , comienzos del siglo por medio de Ricardo Velázquez Bosco (un ejemplo se puede ver en la fachada del Misterio de Fomento) y se populariza gracias a su alumno aventajado Antonio Palacios y su amigo el ceramista Daniel Zuloaga que le ayuda en algunas de sus obras arquitectónicas (Véase: Cerámica de Daniel Zuloaga en la arquitectura). Los primeros ejemplos pueden encontrarse en el interior del Palacio de Comunicaciones, el exterior del Hospital de Jornaleros de Maudes. Especialmente importante fue el uso del azulejo, el baldosín y la baldosa a comienzos del en el diseño de las primeras estaciones de Metro. El mantenimiento de la red suburbana ha imposibilitado que queden ejemplos de este aspecto cerámico urbano.

Algunos de los edificios de Madrid, como la sede original del diario ABC, reflejan la influencia de la escuela sevillana y el regionalismo historicista en Andalucía, desarrollado en la exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929,Cabeza Méndez, José María (2004). La Exposición Iberoamericana de Sevilla y los aparejadores. Sevilla: Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla. ISBN 84-95278-58-8 y la internacional de Barcelona.Rodolfo Ucha Donate, Bernardo Giner de los Ríos, (1980), 50 años de arquitectura española, Adir, pág. 222-225

Azulejería en el comercio y el callejero

Ceramistas como Daniel Zuloaga, la saga talaverana de los Ruíz de Luna, y maestros menos conocidos como Enrique Guijo, Alfonso Romero Mesa y Francisco Arroyo; asociados a la obra de arquitectos como Velázquez Bosco, José Espelius o Teodoro Anasagasti, firman la edad dorada de la historia de la azulejería urbana en Madrid, entre 1880 y 1930.