El sitio de Leningrado o el asedio de Leningrado () fue una acción militar de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de tomar rápidamente la ciudad de Leningrado (actual San Petersburgo). Sin embargo, los soviéticos opusieron una intrincada defensa y camuflaron edificaciones históricas con redes que impedían determinar su perfil. Así, ante la imposibilidad de lograr sus fines iniciales, los alemanes, comandados por Wilhelm Ritter von Leeb, y sus aliados finlandeses optaron por bloquear los accesos a la población y dejar morir de hambre tanto a sus habitantes como a la guarnición que la defendía.
El asedio comenzó el 8 de septiembre de 1941, tras cortar la Wehrmacht las últimas vías de acceso. Si bien las fuerzas soviéticas lograron abrir un estrecho corredor terrestre a la ciudad el 18 de enero de 1943, los alemanes mantuvieron el cerco hasta el 27 de enero de 1944, es decir, 872 días, uno de los más largos y despiadados de la historia; de hecho, algunos historiadores califican tales actos de genocidio, por llevar, deliberada y sistemáticamente, a morir de hambre a cientos de miles de civiles. Familias enteras fallecieron de hambre y frío. La falta de comida obligó a la población a alimentarse de palomas, gatos y ratas, e incluso se registraron actos de canibalismo y de compraventa de cadáveres.
Si la aniquilación no llegó a ser absoluta fue gracias a que civiles y soldados pudieron habilitar, a través del —entonces helado— lago de Ládoga, un corredor por donde llegaba una mínima ayuda a los sitiados. Según recuentos no oficiales, desde el inicio del asedio hasta la liberación de la ciudad habían muerto 1 200 000 personas.
Antecedentes El 1 de diciembre de 1940, en una sesión informativa celebrada en el OKH (Estado Mayor General del Ejército), el Generaloberst Franz Halder presentó sus planes para la operación Barbarroja; en dicha reunión, Halder intentó convencer a Hitler de que el objetivo de la campaña debía ser Moscú, centro político de la Unión Soviética y de que el objetivo final consistiría en conquistar el área al oeste de una línea que fuera de Arcángel hasta el río Volga. Hitler no se opuso a estos planes, aunque puso el énfasis en la destrucción del Ejército Rojo antes de que se retirara hacia el este para después ocupar las zonas altamente industrializadas del norte de Rusia y la zona agrícola de Ucrania. Los avances proyectados de los tres grupos de ejército alemanes serían hacia Leningrado (Grupo de Ejércitos Norte), Moscú (Grupo de Ejércitos Centro) y Kiev (Grupo de Ejércitos Sur). Tanto el OKH como Hitler daban por hecho que el poderoso Grupo de Ejércitos Centro, que debía llevar el peso principal de la ofensiva, podía ser desviado al norte o al sur para apoyar el avance de los otros dos grupos de ejército, dotados de menos recursos.
El Grupo de Ejércitos Norte debía tomar Leningrado y luego aguardar la llegada del Grupo de Ejércitos Centro antes de avanzar hacia Moscú. Si bien el Alto Mando Alemán (OKW) opinaba que esta última ciudad era más importante que Leningrado, según el historiador Mijaíl Frolov Hitler pensaba que la conquista de esta neutralizaría para siempre la Flota del Báltico, permitiendo el libre transporte de hierro desde Suecia hasta Alemania. Además, al ser Leningrado la antigua capital del Imperio Ruso y la cuna de la Revolución rusa de 1917, la toma de esta ciudad sería un duro golpe a la moral de la Unión Soviética. En 1939, la ciudad aportaba el 11 % de toda la producción industrial soviética.Saint Petersburg-The Soviet Period,"Saint Petersburg." Encyclopædia Britannica. Encyclopædia Britannica Online. Encyclopædia Britannica, 2011. Web. 19 de julio 2011
Hitler no era el único que quería ver caer Leningrado. En 1939, la URSS había intentado invadir Finlandia, tras negarse esta a ceder parte de su territorio para salvaguardar a Leningrado (véase Guerra de Invierno). Los soviéticos lograron penetrar por la frontera, pero solo pudieron anexarse algunas zonas del territorio finlandés alrededor del lago de Ládoga. Tras esto, los finlandeses empezaron a armarse de nuevo con la intención de vengarse en el futuro. Cuando Hitler invadió la URSS, Finlandia selló inmediatamente una alianza con la Alemania nazi con objeto de recuperar los territorios perdidos (véase Guerra de Continuación).
El plan final de Hitler era arrasar Leningrado y ceder áreas al norte del río Nevá a los finlandeses.
Desarrollo Avance del Eje hacia Leningrado El 21 de julio de 1941, Hitler visitó el cuartel general del mariscal Wilhelm von Leeb, comandante del Grupo de Ejércitos Norte en Letonia, y le ordenó que Leningrado fuera aniquilado rápidamente; a finales de julio, reforzado con nuevas y poderosas unidades blindadas y con el VIII Cuerpo Aéreo (VIII Fliegerkorps) del Grupo de Ejércitos Norte, Leeb se dispuso a rodear la ciudad. Su plan era rebasar por el flanco la línea Luga, un sistema de fortificaciones soviéticas a lo largo del río Luga al suroeste de la ciudad, y conectar con los finlandeses al oriente de la ciudad.
Leeb tenía planeado ejecutar su ataque principal entre el río Narva y el Lago Ilmen con tres grupos de asalto formados a partir del 4.º Panzergruppe de Erich Hoepner y del 18.º Ejército de Georg von Küchler; además, su plan incluía un ataque secundario al sur del lago con el 16.º Ejército de Ernst Busch. El día 9, el XXXXI y el LVI cuerpos motorizados (a las órdenes de Georg-Hans Reinhardt y de Erich von Manstein, respectivamente), apoyados por el XXXVIII Cuerpo, atacarían entre el río Narva y el lago Ílmen, y el XXVIII Cuerpo de Ejército y el resto del 16.º Ejército se unirían al ataque una vez que hubieran destruido las fuerzas soviéticas que operaban en Tallin.
La ofensiva alemana comenzó el 8 de agosto. El día 13, el ejército germano capturó la ciudad de Novgorod, cortando de esa forma la carretera principal Leningrado-Moscú. La línea Luga fue rebasada por el sur, lo que obligó a los defensores soviéticos a retirarse hacia Leningrado. Casi al mismo tiempo, los finlandeses comenzaron la invasión desde el norte, reconquistando el istmo de Carelia hacia agosto de 1941. Sin embargo, detuvieron su avance hacia Leningrado en la antigua frontera de 1939: si bien es cierto que los finlandeses no avanzaron más, la simple amenaza de un ataque por su parte desde el norte obligó a Markián Popov, comandante del Frente Norte, a transferir importantes reservas al 23.º Ejército soviético, que se oponía al avance finlandés, lo que debilitó las defensas soviéticas y favoreció el avance alemán contra la ciudad. El gobierno finés se negó a seguir adelante, a pesar de que Alemania le presionaba para que participara en el asalto a Leningrado. Al contrario que el resto de los países aliados de los nazis, Finlandia nunca cedió el control de sus tropas a un general alemán, ya que quería preservar en todo momento su independencia militar; con posterioridad solo efectuaron ataques limitados hacia Leningrado. Los finlandeses incluso dieron inicio a una desmovilización parcial de sus tropas tras recuperar los territorios perdidos en la guerra de Invierno.
La negativa finlandesa a atacar la ciudad desde el norte dejó al Grupo de Ejércitos Norte solo para completar el avance hacia Leningrado. Los líderes soviéticos no habían previsto una amenaza contra la ciudad proveniente del oeste, por lo que carecía de defensas en esa dirección. Hasta 500 000 civiles, muchos de ellos mujeres y niños, trabajaron en las fortificaciones de campaña alrededor de la ciudad a medida que las tropas nazis avanzaban a través de los países bálticos durante julio y agosto. 20 000 efectivos soviéticos defendieron el puerto de Tallin (Estonia).
Los alemanes establecen el cerco, del 25 de agosto al 8 de septiembre El 25 de agosto, los alemanes capturaron Chúdovo, en la línea principal de ferrocarril entre Moscú y Leningrado. Cinco días más tarde tomaron el importante nudo ferroviario de Mga, y el 8 de septiembre, la 20.º División Motorizada ocupó Shlisselburg, en la esquina suroriental del lago Ládoga, a 37 kilómetros al este de la ciudad, completando de esta manera el cerco de la ciudad.
El 26 de agosto de 1941, finalmente el Alto Mando soviético dio permiso a la Flota del Báltico para evacuar Tallin. A pesar de las excepcionales dificultades de la evacuación y a los continuos ataques de la Luftwaffe y al constante peligro de los submarinos alemanes y de los numerosos campos de mina, el almirante Vladímir Tríbuts, a la sazón comandante de la Flota del Báltico, fue capaz de evacuar a Kronstadt 104 barcos, 25 transportes y numerosos barcos auxiliares. Además fueron evacuadas las tropas del 10.º Cuerpo de Fusileros, la guarnición de la base, los heridos y numerosos refugiados, más de dieciocho mil personas, que luego tuvieron un destacado papel en la defensa de Leningrado.
Los enormes cañones de la Flota del Báltico frenaron en seco la primera ofensiva teutona en 1941 a tan solo siete kilómetros de Leningrado, sus poderosos cañones eran capaces de lanzar por los aires los tanques alemanes, tan solo una de estas baterías navales fue capaz de destruir treinta y cinco carros alemanes, doce posiciones de artillería, un batallón de infantería y un tren militar tudesco cargado de soldados y municiones. Entonces el mariscal de campo Wilhelm von Leeb Comandante del Grupo de Ejércitos Norte, decidió que fuera la Luftwaffe quien despejara el camino a Leningrado hundiendo los barcos de la Flota del Báltico, la primera víctima fue el viejo Acorazado Marat (antiguo Petropavlovsk), hundido en aguas someras tras el impacto directo de dos bombas de 1000 kg. Sin embargo, tres de sus torretas principales estaban intactas junto al resto del casco y los soviéticos lo pusieron en servicio, por lo cual, el Marat continuó como batería estacionaria durante el resto del cerco.
La poderosa demostración de fuego de la Flota Soviética y el traslado de la mayor parte de la Luftwaffe y de las unidades blindadas del Grupo de Ejércitos Norte para apoyar la gran ofensiva nazi contra Moscú (véase Operación Tifón) impidió a la Wehrmacht ocupar rápidamente Leningrado, por lo que el Alto Mando Alemán ordenó al Grupo de Ejércitos Norte, atrincherarse y dejar morir de hambre a la población y a la guarnición de la ciudad.
El 6 de septiembre de 1941, Adolf Hitler, emitió la directiva del Führer n.º 35 que ordenaba que tres cuerpos motorizados y el VIII Cuerpo aéreo se pusieran bajo el control del Grupo de Ejércitos Centro para participar en la ofensiva sobre Moscú. Con sus dos divisiones Panzer y sus dos divisiones motorizadas restantes, el Grupo de Ejércitos Norte fue incapaz de hacer progresos en los ataques terrestres. En su lugar comenzaron a bombardear la ciudad con artillería pesada y ataques de la Luftwaffe. El día 12, las bombas alemanas destruyeron el principal almacén de alimentos de la ciudad, hecho que marcaría el comienzo de dos años de hambruna y sufrimiento.
Defensa de Leningrado, del 8 al 30 de septiembre El 11 de septiembre de 1941, Stalin envió al general del ejército Gueorgui Zhúkov y a un grupo reducido de personal militar a la ciudad sitiada para hacerse cargo de la defensa y sustituir al mariscal Voroshilov, el cual había demostrado una enorme incompetencia. Stalin despidió personalmente a Zhúkov y le dijo «tome esta nota y entréguesela a Voroshilov». La nota decía simplementeː «A Voroshilov. El GKO ha designado al general Zhúkov para el mando del Frente de Leningrado. Haga entrega del mando a Zhukov y regrese a Moscú inmediatamente». Voroshilov fue acusado de «errores graves cometidos en la defensa de Leningrado», para cualquier otro general esto hubiera significado una sentencia de muerte pero debido a la amistad que lo unía con Stalin, fue perdonado y destinado a un puesto sin importancia en la retaguardia.