El nombre genérico de Batalla de Villamontes comprende los combates finales de la guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay, desde enero a junio de 1935, en la zona comprendida entre el río Parapetí, al norte; la serranía del Aguaragüe al oeste; el río Pilcomayo al sur, a la altura de Villamontes; y las zonas bajas desde Huirapitindí a Capirendá al este. Este territorio pertenece actualmente a Bolivia y se reparte entre los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.
Avances indirectos hacia Villa Montes Caída de Capirendá Después de la batalla de El Carmen, durante el mes de diciembre, el Primer Cuerpo de Ejército paraguayo mantuvo la persecución de las fuerzas bolivianas en retirada rumbo a Capirendá. La falta de camiones, combustibles, la necesidad de abrir nuevos caminos y las lluvias frenaron la velocidad del avance. Capirendá, a 50 km al noreste de Villa Montes, era uno de los tres pasos para atravesar la primera cadena de serranías del contrafuerte andino rumbo a esa localidad. Los otros dos eran Ybybobo, al sureste, y Carandaitý, al norte.
Después de varios días de profusos patrullajes, a principios de enero de 1935, el Primer Cuerpo de Ejército paraguayo (CE-1), al mando del coronel Carlos Fernández (1.ª, 2.ª y 7.ª División) en su marcha de aproximación desde el noreste, sobre el eje Capirendá-Palma Sola-Agua Blanca-Villa Montes, localizó a la 3.ª División boliviana al mando del coronel Ángel Ayoroa en Capirendá, en la extrema izquierda del sector sur. El Informe de Situación del nuevo alto mando boliviano (Peñaranda-Toro) decía:
La 3.ª División boliviana, que cubría un frente de 3 km de extensión, defendía el sector con dos regimientos, el RI-47 “Parapetí” y el RI-16 “Beni”,colocados a unos 2-3 km delante de Capirendá. El resto de sus fuerzas estaban distribuidas en profundidad detrás de Capirendá, en una extensión de 10 km, siguiendo la nueva táctica diseñada por el coronel Toro denominada “defensa móvil escalonada” sin considerar que esta modalidad táctica requiere de tropas veteranas para su ejecución. Estas fuerzas, ubicadas a caballo sobre el camino hacia Palma Sola-Agua Blanca, habían extendido sus defensas hacia el ala sur, no existiendo trabajos sobre el ala norte.
Temiendo un doble envolvimiento de esa división, el general Carlos Quintanilla, vuelto a la guerra después de su alejamiento en octubre de 1932, ahora como comandante general del Sector Central, movió importantes fuerzas sobre el ala izquierda de la 3.ª División. A pesar de eso, la 7.ª División paraguaya logró aislar delante de Capirendá al RI-47. Los regimientos RI-16 "Beni" y RI-33 "Chorolque" acudieron en su ayuda pero no lograron sacarla del cerco. El RI-47 intentó hacerlo por su cuenta sufriendo el aniquilamiento de 532 soldados, entre prisioneros, muertos y desaparecidos. Capirendá cayó el 11 de enero de 1935. El dubitativo contraataque de las “fuerzas móviles” de la 3.ª División boliviana no logró liberar a la fuerza cercada. El 16 de enero, la 3.ª División boliviana, debido a la creciente actividad enemiga en sus flancos realizadas por la 2.ª y 1.ª División, se retiró 20 km hacia Palma Sola.
El fracaso de la primera acción del coronel Toro, en su calidad de nuevo Jefe de Estado Mayor, cargo que parecía un premio a su desastrosa conducción en Picuiba-Yrendagüé, provocó la búsqueda de un chivo expiatorio: el mayor Ricardo G. Monge, jefe del RI-47 “Parapetí”, que fue dado de baja. La caída de Capirendá cortó la comunicación Villamontes-Carandaitý y produjo un gran malestar en el pueblo boliviano. El general Peñaranda se vio obligado a emitir un sesgado parte abierto a La Paz el 16 de enero donde mencionaba que las fuerzas paraguayas habían sido diezmadas y huían en desbandada. El coronel Toro le manifestó a Vergara Vicuña que la situación era "afligidísima" porque si la 3.ª División no lograba escapar de la presión paraguaya difícilmente se podría sostener Villamontes.
La 7.ª División persiguió al resto de la División boliviana, que pese a estar fracturada en varios núcleos, pudo continuar su retirada ordenadamente y estableció nuevas líneas defensivas en Palma Sola, a unos 25 km antes de Villa Montes. La 2.ª División paraguaya se dirigió hacia la zona del puesto ganadero “El Mirador” al sureste de Capirendá, defendido por la 8.ª División boliviana, al mando del coronel Ángel Rivollo, mientras que la 1.ª División paraguaya buscó envolver a las fuerzas bolivianas en Tapucú.
Caída de Santa Fe y Amboró thumb|400px|Avance del Destacamento Caballero Irala (diciembre de 1934 al 18 de enero de 1935). Rojo = Fuerzas bolivianas. Azul = Fuerzas paraguayas. Después de la retirada desde Picuiba-El Cruce, del 9 al 11 de diciembre de 1934, las fuerzas al mando del coronel Toro se dividieron en dos núcleos: La 7.ª División boliviana, que en relativo buen estado logró retirarse rumbo a Carandaitý sin ser interceptada por las fuerzas paraguayas que avanzaban desde Yrendagüé. Los restos de las diezmadas dos Divisiones de Caballería bolivianas que escaparon dramáticamente hacia el noreste, al fortín “27 de Noviembre”.
Estas dos últimas Divisiones, luego de ser desalojadas nuevamente de ese fortín, giraron en su retirada hacia el oeste, rumbo al río Parapetí. Mientras la 1.ª División de Caballería fue enviada en camiones a Carandaitý, la 2.ª División de Caballería, al mando del teniente coronel Tabera, se dirigió hacia Santa Fe.
El coronel Franco formó un Destacamento al mando del mayor de ingenieros Basiliano Caballero Irala, integrado por el RI-14 “Cerro Corá” y RZ-2 “General Genes”, aproximadamente 1100 hombres, para perseguir a las fuerzas bolivianas en su retirada hacia la zona Huirapitindí-Santa Fe. Esta operación de penetración profunda que realizó Franco se apoyó en el cansancio, baja moral y desorientación del comando enemigo luego de la batalla de Yrendagüé ya que el destacamento de Caballero Irala carecía de artillería, reservas y un apropiado sistema logístico.
Entre el 16 y 19 de diciembre, Caballero Irala avanzó unos 70 km desde “27 de Noviembre” capturando restos dispersos del RI-18 boliviano “Junín”, entre ellos al capitán Raúl Santa Cruz junto con 19 soldados.
El coronel boliviano Luis Añez, a cargo del sector Parapetí, planeó la defensa de Santa Fe con el RC-4 “Ingavi”, el RC-1 “Abaroa”, el RC-20 “Cochabamba”, el RI-18 “Junín”, un Regimiento de Reserva y el Escuadrón de Exploración Germán Parada. Estas fuerzas, al mando del teniente coronel Tabera, tenían como misión no solo defender Santa Fe sino realizar un posterior contraataque para destruir a las escasas fuerzas paraguayas o empujarlas de vuelta a “27 de Noviembre”.
Tabera fijó su línea defensiva, de 12 km de extensión, a 20 km delante de Santa Fe. Entre el 17 y el 31 de diciembre, el mayor Caballero Irala lanzó una serie de reconocimientos de fuerza para fijar las posiciones bolivianas. El 2 de enero comenzó la maniobra de aferramiento. En comunicación con el coronel Franco, Caballero Irala solicitó: Pese a las dificultades logísticas por tener su centro de abastecimiento en "27 de Noviembre", a casi 100 km de distancia, su escaso número de efectivos y la total carencia de artillería, el destacamento paraguayo se preparó para atacar el 15 de enero. Al mismo tiempo, el alto mando boliviano, dando más importancia a la defensa de Carandaitý, ordenó al coronel Anze que trasladara las fuerzas de la DC-2, desde Santa Fe hacia esa zona. El teniente coronel Tabera advirtió a Anze sobre el peligro que implicaba esa decisión pues Santa Fe iba a quedar protegida solamente por el Escuadrón Parada y el RI-18 “Junín” que se estaba Estas fuerzas estaban al mando del teniente coronel Donato Vázquez que ya presentía el “sombrío destino” que le esperaba.
Cuando comenzó el ataque paraguayo, Tabera tuvo que volver rápidamente desde Casa Alta con el RC-4 “Ingavi”, un batallón del RI-47 “Parapetí” y un batallón del RI-5 “Campero” para socorrer a Vázquez. El 15 de enero, a las 05:00 horas, las fuerzas paraguayas atacaron por el flanco sur, penetraron por varios sectores, dispersaron a las reservas, a una sección de artillería, y fracturaron al RI-18 “Junín”. El día 16 a las 03:00 horas los paraguayos salieron en la retaguardia del RC-4 "Ingavi" que se retiró a 20 km de Santa Fe. A las 04:00 horas del día siguiente fueron aniquilados los últimos restos del "Ingavi" siendo capturado su jefe, el mayor Roberto Mercado, varios oficiales (capitán Humberto Salinas, teniente Gibert), gran parte de sus fuerzas, 2 cañones y numerosos camiones. El batallón del “Campero” también quedó aislado y se dispersó por los montes cercanos al fortín. Las otras unidades que envió Tabera tampoco pudieron contener el ataque paraguayo en el kilómetro 8.
El coronel Anze ordenó entonces el incendio y el abandono de Santa Fe y el pasaje del resto de sus tropas hacia el lado occidental de río. El 16 de enero un batallón del RI-14 paraguayo, sin encontrar resistencia, ocupó Amboró, ubicado sobre el río Parapetí, a unos 35 km al noreste de Santa Fe. El 18 de enero las tropas del RZ-2 paraguayo entraron en Santa Fe. Al recibir estas noticias el general Estigarribia se sintió plenamente satisfecho de que fuera el ejército bajo su mando el que alcanzara el río Parapetí, accidente geográfico que tradicionalmente el Paraguay había considerado como su límite histórico con Bolivia hacia el noroeste.
Caída de Carandaitý
thumb|400px|Avance directo e indirecto del CE-2 paraguayo hacia Carandaitý y retirada boliviana hacia Boyuibe en enero de 1935.Rojo = Fuerzas bolivianas. Azul = Fuerzas paraguayas.
Luego de la batalla de Yrendagüé, el Segundo Cuerpo de Ejército (CE-2) paraguayo se dirigió nuevamente hacia el oeste recorriendo, por tercera vez desde agosto de 1934, el inhóspito desierto entre Picuiba y Carandaitý. El 17 de diciembre, la 6.ª División (DI-6) paraguaya desalojó de Algodonal a fuerzas dispersas de la 1.ª División de Caballería (DC-1) boliviana. Algodonal era una posición difícil de defender debido a la amplitud del frente y las picadas que la rodeaban por el norte y el sur. En ese punto la División de Reserva General (DRG) paraguaya tomó la delantera en el avance. Desde su nuevo puesto de mando en Algodonal, el coronel Franco se dio cuenta de la imposibilidad de tomar directamente Carandaitý, ante un enemigo que había tenido tiempo de posicionarse, por lo que realizó una aproximación indirecta a esa posición hasta tanto el Destacamento Caballero Irala, luego de tomar Santa Fe, pudiera amenazar Boyuibe viniendo desde Santa Fe-Casa Alta.
Franco dividió sus fuerzas en 3 columnas: La 8.ª División (DI-8), al mando del coronel Garay, avanzó sobre el camino Algodonal-Carandaitý para girar luego hacia el sur y cortar los caminos que unen Carandaitý con Capirendá y Macharatí. En esta operación se pidió la colaboración de las fuerzas del coronel Fernández desde la zona de Capirendá para que asegurara el flanco sur de la DI-8. Por el centro, la DRG presionó directamente sobre el camino que viene desde Picuiba limpiando de enemigos el eje de avance hasta llegar a Carandaitý. Por el norte, la DI-6 maniobró siguiendo el camino Ybamirante-La Victoria. El Grupo de Artillería 3 (GA-3) se ubicó detrás de la DRG. Esta operación de doble envolvimiento comenzó a ejecutarse el 23 de diciembre con la captura de Ysyporendá ubicado a unos 25 km al noreste de Carandaitý.