El Congreso Constituyente de Santa Fe fue una asamblea constituyente que sesionó entre el 20 de noviembre de 1852 y el 25 de mayo de 1853 en la ciudad de Santa Fe, convocada por las provincias de la Confederación Argentina con el fin de sancionar una constitución nacional.
Antecedentes
El fin del rosismo A partir de la firma del Pacto Federal en 1831, la Argentina quedó organizada como una confederación integrada por catorce Estados soberanos (provincias), las cuales delegaban la conducción de las relaciones exteriores y diplomáticas en el gobernador de Buenos Aires. Este cargo fue ejercido por Juan Manuel de Rosas desde 1829, con excepción de un breve intervalo entre 1832 y 1835. A pesar de que el Pacto establecía una comisión representativa, integrada por un diputado de cada provincia, fue de efímera duración y no logró incidir en prácticamente ningún asunto del país. Nunca se convocó tampoco al «congreso constituyente de carácter federal», que debía abordar la cuestión de la organización constitucional. La hegemonía de Rosas tampoco permitió que ello sucediera.
En 1852 se produjo la batalla de Caseros, donde se enfrentaron Rosas y un ejército combinado antirrosista del gobernador de Entre Ríos Justo José de Urquiza, que triunfó y obligó al gobernador porteño a renunciar. Rosas marchó al exilio, pero Urquiza evitó ocupar la ciudad de Buenos Aires; nombró a Vicente López y Planes como gobernador interino, otorgándole las facultades extraordinarias de su predecesor. El Acuerdo de San Nicolás, al cual asistieron los gobernadores de 12 de las 14 provincias entonces existentes, abrió la posibilidad de organizar constitucionalmente al país. Entre sus puntos se acordó concederle a Urquiza el título de «director provisorio de la Confederación» —que gozaba de las mismas atribuciones delegadas al gobernador porteño— y la convocatoria a una asamblea constituyente.
Separación de Buenos Aires
miniaturadeimagen|296x296px|Retrato de Bartolomé Mitre en 1854. Mientras Urquiza viajaba a San Nicolás de los Arroyos, en Buenos Aires comenzó un intenso debate sobre el Acuerdo. La oposición porteñista criticó las amplias facultades otorgadas al entrerriano como director provisorio y el principio de igualdad de representación entre las provincias en el futuro Congreso Constituyente. La controversia se desarrolló tanto en la prensa como en la Junta de Representantes y movilizó a amplios sectores de la población, encabezados por dirigentes como Bartolomé Mitre.
A su regreso, Urquiza presentó el texto del Acuerdo para su aprobación legislativa y el conflicto se agravó. Ante la resistencia legislativa, recurrió a la fuerza: disolvió la Junta de Representantes, restituyó al gobernador López y Planes, clausuró los periódicos opositores y expulsó a varios dirigentes porteños, entre ellos Mitre y Dalmacio Vélez Sarsfield. izquierda|miniaturadeimagen|214x214px|Retrato de Valentín Alsina en 1854. La oposición, sin embargo, reorganizó sus fuerzas y obtuvo el apoyo de sectores militares. Aprovechando nuevamente la ausencia de Urquiza, quien había viajado a Santa Fe para inaugurar el Congreso Constituyente, el 11 de septiembre de 1852 un movimiento revolucionario tomó el control de la ciudad, depuso al gobierno provincial y restableció la Junta de Representantes, que designó nuevas autoridades. Como consecuencia, Buenos Aires rechazó definitivamente el Acuerdo y se separó de la Confederación Argentina. La provincia retiró a sus diputados del Congreso Constituyente, reasumió el manejo de las relaciones exteriores y emprendió una política de afirmación de su autonomía. El posterior nombramiento de Valentín Alsina como gobernador y de Mitre como ministro de Gobierno consolidó al sector más radical del porteñismo.
Urquiza abandonó su postura inicial de confrontación y adoptó una actitud más cautelosa tras conocer que los comandantes de los departamentos del Norte y del Sur —divisiones militares de la campaña bonaerense— se habían adherido al movimiento revolucionario. Este cambio favoreció el éxito inicial de la revolución, cuyos dirigentes intentaron extender su proyecto al resto del país. Sin embargo, las diferencias internas y la incertidumbre entre los jefes militares debilitaron al nuevo gobierno. Muchos oficiales, divididos entre su lealtad al federalismo y el apoyo a un gobierno porteño encabezado por antiguos adversarios, rechazaron la propuesta de invadir la provincia de Entre Ríos y el nombramiento del general José María Paz. Como consecuencia, varios de ellos fueron desterrados, entre ellos el coronel Hilario Lagos, quien poco después encabezó una contrarrevolución federal e impuso el sitio de Buenos Aires.
Aunque contó con el apoyo de las tropas confederadas y con el bloqueo naval de la ciudad, Urquiza buscó terminar rápidamente con la situación bélica. El 6 de julio de 1853 los representantes de Reino Unido, Francia y Estados Unidos promovieron una propuesta de paz que contemplaba el reconocimiento del gobierno y de la Junta de Representantes, una amnistía general, garantías para las personas y sus bienes, el desarme del ejército y la retirada de las fuerzas de Urquiza de la provincia. El 13 de julio, en medio de la desintegración del ejército sitiador, Urquiza aceptó las condiciones. Acusado de traición por parte de sus propios seguidores, abandonó Buenos Aires con ayuda de buques extranjeros, mientras que Lagos se retiró hacia la ciudad de Rosario junto con algunos de sus oficiales. La dispersión de los jefes federales puso fin al sitio, que se había prolongado durante casi ocho meses, y consolidó el predominio del gobierno separatista porteño.
Historia
Inicio de sesiones El Congreso General Constituyente inauguró sus sesiones el 20 de noviembre de 1852 en la ciudad de Santa Fe, reuniéndose en el edificio del antiguo Cabildo. Entre los convencionales coexistieron dos grandes corrientes políticas: una liberal, integrada en su mayoría por antiguos unitarios que apoyaban la organización constitucional, y otra conservadora, compuesta principalmente por federales tradicionales. Pese a sus diferencias ideológicas, ambas compartían cierta desconfianza hacia la concentración de poder en la figura de Urquiza.
Sanción de la Constitución miniaturadeimagen|309x309px|Los Constituyentes del '53 (1934), de Antonio Alice. Finalmente las deliberaciones produjeron la sanción de la Constitución el 1 de mayo. Fue juramentada el 9 de julio de ese mismo año por las trece provincias firmantes (Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Salta, San Luis, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán). Se proclamó la vigencia del régimen republicano, consolidando uno de los principios básicos de la gesta emancipadora. Además creó las condiciones para asentarlo sobre una nueva legitimidad, la soberanía popular, y recuperó el principio de «un hombre, un voto», incluido entre las reformas progresistas del gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez de 1821.
Luego de ser derrotada en la batalla de Cepeda, Buenos Aires declaró su ingreso a la Confederación Argentina mediante el Pacto de San José de Flores del 11 de noviembre de 1859, que estableció también el derecho de Buenos Aires a proponer reformas al texto constitucional de 1853. Buenos Aires realizó su propuesta de reforma constitucional mediante una Convención Provincial Revisora en 1860. Ese mismo año se reunió en la ciudad de Santa Fe una convención constituyente ad hoc que aprobó casi todas las propuestas porteñas, aprobando la reforma constitucional de 1860. Quince días después Buenos Aires juraba la Constitución de 1853, con las reformas realizadas en 1860.
Redacción, ley y pactos preexistentes miniaturadeimagen|322x322px|Portada de Bases y puntos de partida (1852) Para la redacción de la constitución, los diputados tuvieron en cuenta todos los antecedentes de los acuerdos entre provincias y reglamentos que habían redactado desde 1810 en adelante, además del contenido de las dos constituciones anteriores (1819 y 1826). Tomaron, además como modelos las constituciones de otros países y destacadas obras de la época como el libro Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina y el proyecto de constitución incluido en la segunda edición del mismo, ambos de Juan B. Alberdi; The Federalist Papers (1788) de Alexander Hamilton, James Madison y John Jay; Dogma socialista (1873) de Esteban Echeverría.
El mismo Urquiza, al promulgarla el 1 de mayo de 1853, exclamó: «...Álzese, pues, bien alto la Ley Nacional y sea de todos profundamente respetada, puesto que a mí me ha cabido el deber de hacerla ejecutar...».
Alberdi escribió «la Constitución Nacional es la madre de todas las leyes. Es decir que todo el ordenamiento jurídico de la Nación debe estar en concordancia con ella, tanto en su contenido como en su procedimiento de sanción y promulgación, para poder aplicarse».
Referencias
Bibliografía
Categoría:Congreso constituyente de 1853