El deporte en México se enmarca principalmente en cinco características distintivas: la práctica masiva en forma lúdica de deportes de conjunto, especialmente fútbol y baloncesto; la inclusión de la educación física en los planes de estudio de todos los niveles; una cultura de activación física aun en vías de desarrollo frente a problemas de salud pública; la preponderante presencia del fútbol en la mayor parte del país, en términos de simpatizantes, infraestructura, impacto económico de todo tipo, profesionalización y deporte formativo; y el poco impacto de sistemas públicos o privados que generen deportistas de alto rendimiento.

Existen antecedentes de prácticas deportivas en varias culturas de Mesoamérica, que formaban parte de ritos o competencias sociales, más que de actividades lúdicas; sin embargo fue debido a la influencia extranjera desde mediados del , especialmente estadounidense, española y británica, que los deportes modernos llegaron a México, arraigándose en regiones territoriales y sectores sociales específicos, dependiendo de las circunstancias históricas. Esto permitió la diversidad en la práctica y que, conjuntándose con distintos factores, en el transcurso de los años surgieron figuras que han destacado a nivel tanto nacional como internacional, en el deporte profesional y en el amateur.

Otra característica del deporte mexicano es la presencia organizativa de este país, que ha albergado diferentes eventos de talla mundial, entre los cuales se incluyen tres Copas Mundiales de Fútbol y unos Juegos Olímpicos de Verano. También fue fundador y sede de dos de los mayores eventos multideportivos regionales, los Juegos Panamericanos y los Juegos Centroamericanos y del Caribe, estos últimos los más antiguos de su tipo fuera de la cita olímpica.

El deporte más extendido y popular en México es el fútbol, tanto en su difusión, como en su práctica de conjunto; este goza de gran aceptación y popularidad. Sin embargo, en el noroeste del territorio nacional tienen mayor presencia el baloncesto (comúnmente llamado basquetbol), el béisbol y el softbol; estos dos últimos también con muy buena aceptación en el sur del país. Es precisamente el béisbol el que ocupa el segundo lugar en número de aficionados; le sigue el boxeo, en el cual México destaca como potencia mundial; la lucha libre y el taekwondo completan la lista de deportes más seguidos. Las artes marciales mixtas, el voleibol y los deportes de motor, en menor medida, han ido ganando la atención en la sociedad mexicana en años recientes.

En términos de ejercer la disciplina deportiva, se debe distinguir entre el deporte organizado (de alta competencia y federado) y el deporte aficionado (primordialmente individual y con fines de cultura física). En el primer caso, el segundo deporte (después del fútbol) más practicado a nivel nacional es el taekwondo, siguiéndole baloncesto y béisbol. Para el segundo caso, las disciplinas de acondicionamiento físico como caminata, correr, natación o aquellas vinculadas a los gimnasios son las más practicadas.

Existen deportes tradicionales de espectáculo con gran aceptación dentro de la idiosincrasia popular mexicana, como lo son la lucha libre, la charrería, y el jaripeo. Además, el pádel, con creciente aceptación en países de Sudamérica y Europa, es originario de México. Con el creciente aumento de un mercado de jugadores tanto infantil como juvenil, el deporte extremo de raqueta, el racquetball, goza de un constante desarrollo. En el sur de la Ciudad de México, la práctica aficionada del frontón y de la pelota vasca es muy importante, y ha dado lustre al deporte mexicano a nivel internacional.

Historia miniatura|250px|La charrería es considerado un deporte nacional en México. thumb|250px|Juego de pelota en Monte Alban.

Existe evidencia de deportes practicados desde la época prehispánica, fundamentalmente vinculados a ceremonias de culto, también conllevaron la formación y disciplina de aquellos habitantes destinados a la defensa de la comunidad es decir, como un entrenamiento militar; sin embargo esa misma relación comunitaria generó expectativas entre los habitantes y por ende sentido de competencia, y en algunos casos hasta de vocación u oficio, por ello algunas actividades evolucionaron en verdaderos espectáculos populares y torneos entre ciudades. Entre las actividades deportivas de Mesoamérica se encuentran vestigios de prácticas de danza, acrobacia, juego del volador, carreras de bola y aro, lucha y juego de pelota. Las regatas o carreras de velocidad y competencias de destreza en la conducción de los «acallin» o canoas; el tiro con flecha o cerbatana sobre blancos fijos y móviles; la cacería en diferentes modalidades; carreras de fondo, velocidad y relevos; así como juegos de pelota con bastones y sobre pasto, mismos que algunos historiadores han comparado con el actual hockey. Es posible que la natación haya sido competitiva, así como la práctica de la pesca con arpón con fines recreativos y para la obtención de alimentos.

La más celebre de las disciplinas deportivas prehispánicas es el juego de pelota. Con orígenes cercanos al , dentro de la Cultura Olmeca; era un enfrentamiento entre dos equipos, el juego obedecía a unas reglas muy complejas. Se práctica con un gran «balón» de caucho relleno, que pesa entre uno y tres kilos. Consiste en lanzar la pelota con el torso y la cintura sin la ayuda de brazos y piernas. El cuerpo de los jugadores está protegido por un cinturón —fuerte y ancho— hecho de tela, madera y relleno de algodón. La pelota tiene que alcanzar unos «blancos» representados por postes o argollas enclavadas en los muros laterales del recinto. Este es practicado hasta el día de hoy en algunas comunidades a través de modalidades contemporáneas como el ulama. Además, existen otros deportes autóctonos practicados dentro de las comunidades indígenas como son los casos de la pelota purépecha, practicado por los purépechas en Michoacán, o la lucha tarahumara, y el Rarajípari, practicados por los tarahumaras en Chihuahua.

Durante la época colonial en la Nueva España diversas actividades físicas, especialmente vinculadas al entrenamiento militar, constituyeron los primeros deportes venidos de España al Nuevo Mundo, entre ellos duelos de espadas, tiro con arco, representaciones de batallas a campo abierto, entre otras. Sin embargo destacaron principalmente dos deportes en la etapa virreinal: la Tauromaquia, traída de la península y la Charrería, que fue producto del sincretismo cultural desarrollado en la vida del campo en amplias regiones ganaderas del virreinato; la trascendencia de este deporte es tal que recibe la distinción de «deporte nacional».

En las primeras décadas de la vida independiente del se presentaron los primeros contactos de la sociedad mexicana con las disciplinas modernas. Las escuelas militares hicieron parte de su plan de formación el entrenamiento deportivo, practicando principalmente atletismo, gimnasia, natación, tiro con arco, tiro con rifle y pistola, equitación y esgrima, esta situación fue imitada por otras escuelas superiores como la de minería. A mediados de siglo la influencia fronteriza con Estados Unidos permitió la introducción del beisbol que, aunque tiene antecedentes en los tiempos de la invasión estadounidense, fue hasta la década de 1860 que comenzó a practicarse de forma organizada.

Fue durante el Porfiriato que se consolidaron las bases del deporte organizado en México, esto a través de dos espacios de cimentación: los clubes sociales de los grupos acomodados y los colectivos de trabajadores en zonas mineras y textiles. En el primer caso, los clubes sociales influenciados por ingleses y españoles introdujeron deportes como el críquet, croquet, raquetbol, golf, polo, tenis y pelota vasca (de este surgió una disciplina creada en México, el frontenis). En el segundo caso, los obreros extranjeros influyeron en los mexicanos para la práctica del fútbol, el boxeo y el rugby. Hubo una tercera fuente, pero que solo alcanzó los ámbitos de la frontera y las universidades, esta fue la influencia del deporte colegial estadounidense, que permitió la llegada (especialmente en la etapa posrevolucionaria) del baloncesto, el fútbol americano y el voleibol, y la ampliación de disciplinas como el atletismo, la natación (apareciendo los clavados) y la gimnasia.

Organización En México la práctica deportiva esta reconocida como un derecho humano protegido por el estado, esto en el artículo 4.º de la Constitución. El deporte organizado se encuentra regulado por la Ley General de Cultura Física y Deporte.

La institución encargada del fomento, administración y regulación, en materia de políticas públicas, vinculadas a la activación física de la población en general, y la regulación del deporte organizado, tanto aficionado, como profesional, es la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), adscrita a la Secretaría de Educación Pública.

El Comité Olímpico Mexicano (COM) es la máxima asociación deportiva del país y gestiona el desarrolló las diversas disciplinas deportivas, promueve la práctica de alta competencia, dirige el denominado «Ciclo Olímpico» en coordinación con la CONADE, y representa la autoridad del Comité Olímpico Internacional en la ejecución de reglamentos, así como en los procesos de formación y participación de deportistas, entrenadores y árbitros.

La Confederación Deportiva Mexicana, actualmente absorbida por la CONADE, es el ente rector que aglutina a las federaciones deportivas, es la encargada de gestionar su registro ante la CONADE y el COM. Actualmente 82 federaciones deportivas del mismo número de disciplinas la integran; a las que se añaden once asociaciones en materia de promoción deportiva, ciencias de la salud, deportistas, directivos, cronistas y de vinculación deportiva con otras áreas.

Los tres entes integran la «Comisión tripartita» que planea, dirige y gestiona los recursos para el denominado «Ciclo Olímpico»; así se le conoce en México al proceso de cuatro años en el que se desarrollan en orden cronológico las mayores competencias internacionales de alto rendimiento: Juegos Centroamericanos y del Caribe-Juegos Panamericanos-Campeonatos Mundiales-Juegos Olímpicos. La finalidad de este es el apoyo y seguimiento de los deportistas de alto rendimiento para que cumplan un proceso exitoso comenzando con la justa regional y concluyendo con la cita olímpica.

Eventos multideportivos Juegos Olímpicos

miniatura|Los Juegos Olímpicos de México 1968 fueron los primeros en ser celebrados en América Latina y en el mundo de habla hispana. miniaturadeimagen|Emblema de los Juegos Olímpicos de 1968

México en los Juegos Olímpicos está representado por el Comité Olímpico Mexicano. Su capital, la Ciudad de México, fue sede de los XIX Juegos Olímpicos de 1968. De esta manera, fue el primer país latinoamericano y el primero de habla hispana en organizar una cita olímpica.

La primera participación de deportistas mexicanos se produjo en los Juegos Olímpicos de París 1900 con los integrantes del equipo de polo denominado «Norteamérica», integrado por Manuel Escandón Barrón, Pablo Escandón Barrón, Eustaquio Escandón Barrón y William Hyden Wright.

Pero no fue sino hasta los Juegos Olímpicos de París 1924 que México envió una delegación olímpica formal representada por un comité olímpico. Desde entonces, ha participado en 24 ediciones de manera consecutiva, obteniendo, hasta la conclusión de París 2024, un total de 78 medallas, de las cuales 13 son de oro. A ello se agregan sus actuaciones en deportes de exhibición donde ha obtenido 25 medallas, nueve de oro incluidas.

En los Juegos Olímpicos de Invierno la primera participación se produjo en la edición de Sankt-Moritz 1928 a través del equipo de bobsleigh. Sin embargo no volvería tomar parte de esta versión de los juegos hasta Sarajevo 1984, y desde entonces con relativa intermitencia ha participado, sin aun lograr una medalla olímpica.