thumb|Caballos de San Marcos, actualmente en la catedral de Venecia.Proceden del Hipódromo de Constantinopla y su cronología no se ha podido establecer con certeza.

Arte equino es el arte de representar al caballo.* The american academy of equine art Ex arte equinus The society of equestrian artists Es el subgénero más importante de la animalística o género animalista (fundamentalmente en pintura y escultura). No debe confundirse con el arte ecuestre o equitación (el arte de montar a caballo), ni con las demás manifestaciones de la hípica, deportivas o incluso artísticas, en las que es el caballo vivo, y no su representación, el vehículo de expresión artística: como en la alta escuela (Escuela Española de Equitación de Viena, Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez) o en los espectáculos ecuestres del circo.

Las muy abundantes manifestaciones del caballo en el arte (el retrato ecuestre, las representaciones del caballo en la guerra —pintura de batallasPepper, fuente citada en Military art -War art redirige a military art-. Véase también artista bélico -enlazado a war artist- Arturo Pérez Reverte, El pintor de batallas, 2006. Miguel Cabañas y otros, Arte en tiempos de guerra, CSIC, 2009, ISBN 8400088670. y otros subgéneros de la pintura de historia—, en la cazaCaballo de caza, caza a caballo, Field hunter, Hunter (caballo). Weatherbys, fuente citada en Field hunter -Hunter (cheval)- o en el deporte) están entre las más importantes muestras de la animalística (el arte de representar animales).

El arte equino es tan antiguo como el arte mismo, pues hay representaciones de caballos ya en el arte rupestre del Paleolítico y en el arte antiguo de todas las civilizaciones, excepto en las precolombinas de América, dado que los caballos fueron introducidos allí por los españoles en el .

Los caballos son las representaciones más habituales de los geoglifos denominados hill figures (Caballo Blanco de Uffington, Edad del Bronce).

En el arte chino destacó Han Gan como pintor de caballos de la dinastía Tang. Los míticos caballos celestiales o caballos de Ferghana, importados del Asia Central, fueron muy representados en la cerámica china.Bonavia, fuente citada en Ferghana horse Qin Shi Huang, el primer emperador, mandó representar en su tumba un ejército de terracota, del que formaban parte también numerosos caballos.

El arte equino de las civilizaciones mediterráneas antiguas tuvo un particular desarrollo. Especial trascendencia tuvo el de la civilización grecorromana desde la cerámica y escultura de la época arcaica, con ejemplos tan importantes como los numerosos caballos del Partenón (de época clásica, obra de Fidias: los de Helios en los frontones, la cabalgata de los frisos y los centauros de las metopas) o la cuadriga del Hipódromo de Constantinopla (atribuida legendariamente a Lisipo, aunque probablemente es de época helenística o romana). Aunque no se han conservado, tuvieron fama los caballos del escultor clásico griego Calamis. También se han perdido la mayor parte de los retratos ecuestres de emperadores romanos (excepto el de Marco Aurelio), y otras famosas esculturas equinas, como los Dióscuros del Quirinal y los del Capitolio, fueron drásticamente restauradas.

Las representaciones ecuestres en el arte medieval, aunque no poco frecuentes, abandonaron la tradición clásica, que no se recuperó hasta el Renacimiento italiano, con los condottieros de Donatello y Verrocchio. Los caballos de la Batalla de San Romano de Paolo Ucello, los de la Capilla de los Magos de Benozzo GozzoliVídeo en Artehistoria. y los de la Batalla de Anghiari de Leonardo da Vinci (o los de los grabados de Durero y Cranach en el Renacimiento nórdico) dieron inicio a una revitalizada tradición pictórica que se desarrolló durante todo el arte de la Edad Moderna.

Además del retrato ecuestre escultórico (Giambologna, Pietro Tacca) y pictórico (Velázquez, Van Dyck), surgió incluso el tema del caballo como representación exclusiva o motivo artístico por sí, empeño en el que destacaron Paulus Potter en la Holanda del o George Stubbs en la Inglaterra del . El nivel que había alcanzado la especialización y estimación profesional de los "pintores de caballos" ya había sido reflejada mucho antes por el español Mateo Alemán en su novela picaresca Guzmán de Alfarache (1599), donde describe la competencia entre dos de ellos a los que se encarga el retrato de sendos caballos; mientras uno se centra en la representación anatómica, otro se recrea en los detalles de la escena y no en el cuerpo del animal.pg. 74-75, Akal, 1996, ISBN 8446000830

El arte de la Edad Contemporánea se inició con las tendencias opuestas de academicismo y romanticismo, que marcaron probablemente el punto culminante de las representaciones equinas dentro de la convención realista; mientras que el arte de vanguardia del continuó representando al caballo, pero bajo sus propias convenciones (como, por ejemplo, Picasso en El Guernica,Se ha señalado que Muchacho llevando un caballo de Picasso -MOMA, fuente citada en :en:Boy Leading a Horse- está influido por el San Martín de El Greco. El Greco and Picasso , Picasso meets his masters. Pablo Gargallo en Urano o los caballos azules y rojos de Franz Marc).

thumb|400px|Roaring Hoofs, de Otgonbayar Ershuu (2008)

Retrato ecuestre Los retratos ecuestres son un subgénero del retrato al que es consustancial la representación de un caballo con la figura del retratado, especialmente en una escena de monta. No debe confundirse el retrato ecuestre con el retrato equino, es decir, la reproducción retratística de un caballo concreto (como el Whistlejacket de Stubbs).

Edad Antigua

La estatuaria ecuestre se remonta, al menos, a la Grecia arcaica (el llamado Jinete Rampin) y a la antigua Persia (no en bultos redondos sino en relieves). En la escultura clásica tiene su principal exponente en la desaparecida estatua ecuestre de Alejandro (montado en el mítico Bucéfalo, que levanta sus dos patas delanteras) de Lisipo. Exposición Alejandro Magno. Encuentro con Oriente, Canal de Isabel II, Madrid, 2011: Estatua ecuestre de Alejandro Magno (Siglo I a. C. – I d. C.). Pieza de bronce y plata hallada en Herculano en 1761. Esta estatua ecuestre ya fue identificada como una representación de Alejandro Magno poco después de su descubrimiento. Desde entonces constituyó el punto de partida para estudiar la estatua ecuestre creada por Lisipo para conmemorar la victoria de Alejandro sobre los persas en la batalla del Gránico (334 a.C.). El joven rey, reconocible como tal gracias a la diadema que porta sobre la cabellera, viste una armadura macedonia que incluye también la capa que lleva fijada al hombro derecho mediante un broche circular. Alejandro gira el cuerpo hacia un lado y tiene la diestra levantada, con una espada que no se ha conservado, con la que atacaba a un oponente supuestamente situado frente a él. Su caballo, Bucéfalo, avanza al galope, pero parece haberse detenido en ese instante. La obra, sobresaliente desde el punto de vista artístico, destaca por el especial refinamiento de la representación. La superficie de esta estatua ecuestre, elaborada magistralmente, parece incluso más viva debido a los ornamentos de plata con los que están decorados los arreos. Lisipo, escultor de Alejandro en Artehistoria Imagen de una de las versiones de la estatua, sin atribución de autor, y localizada en el siglo I a. C., en Artehistoria. , atribuida a Lisipo, en adevaherranz.es Se dice que Julio César se hizo esculpir una escultura ecuestre idéntica a la de Alejandro de Lisipo, cambiando la cabeza de Alejandro por la suya propia.Joseph Roisman e Ian Worthington, A Companion to Ancient Macedonia, John Wiley and Sons, 2010, ISBN 1405179368, cp. 6, p. 114, fuente citada en Alexander the Great). No obstante, su más importante precursor, o al menos el que más trascendencia ha tenido en el arte posterior, fue la la de Marco Aurelio en el Capitolio romano (la única superviviente de las muchas que hubo de emperadores romanos —como la estatua ecuestre de Trajano—),Ammiano Marcellino, fuente citada en Statua equestre di Traiano salvada quizá por habérsela confundido con la del primer emperador cristiano (Constantino).

Edad Media

Su ejemplo no fue muy seguido en la Edad Media, especialmente por la dificultad técnica de la escultura en bronce. Además de la representación del emperador persa-sasánida Cosroes II (un altorrelieve en roca viva), en Europa se cuentan la de Carlomagno (un bulto redondo de pequeñas dimensiones),* Ficha en el Louvre Ficha en Artehistoria el Jinete de Bamberg (en piedra, adosado a uno de los pilares de la catedral, que podría ser un retrato del emperador Federico II), el Jinete de Magdeburgo (un bulto redondo de arenisca, que podría ser un retrato del emperador Otón I), o los monumentos funerarios de los Scaligeri o el de Bernabé Visconti (bultos redondos en piedra, los primeros en Verona y el segundo en el Castillo Sforzesco de Milán).

Edad Moderna

Los condottieros y el caballo de Leonardo

Sí será profusamente seguido a partir del Renacimiento (los condottieros Gattamelata y Colleone, el frustrado caballo sforzesco de Leonardo).Milena Magnano, Leonardo, collana I Geni dell'arte, Mondadori Arte, Milano 2007. ISBN 978-88-370-6432-7. Fuente citada en Cavallo di Leonardo.

Los retratos ecuestres pictóricos comenzaron teniendo como modelo explícito esas esculturas (frescos de los monumentos funerarios a condottieros de Paolo Ucello y Andrea del Castagno en la Catedral de Florencia), y a partir de Tiziano (Carlos V a caballo en Mühlberg, 1548) se incorporaron a los retratos regios de los pintores de corte. El desarrollo tecnológico del grabado, que se había convertido en un mecanismo excepcional para la distribución de la obra visual desde antes incluso de la invención de la imprenta, protagonizó un curioso momento de emulación entre dos importantes artistas con excusa de una representación ecuestre: el San Jorge de Lucas Cranach (1507) y el Maximiliano de Hans Burgkmair (1508).BMA

Felipe IV y los dos apoyos

En el Manierismo y el Barroco, los escultores italianos siguieron dominando la técnica de la estatuaria ecueste, y se significaron especialmente con las esculturas de los dos reyes españoles de la primera mitad del : la estatua ecuestre de Felipe III y la estatua ecuestre de Felipe IV.

La escultura ecuestre mantuvo al menos tres patas del caballo apoyadas en la base hasta entonces. El atrevimiento de representar un caballo apoyado en las dos patas traseras fue desechado incluso por Leonardo, a pesar de su ambición. Tal desafío técnico para la escultura no se consiguió hasta 1640, cuando Pietro Tacca consiguió llevar al bronce un dibujo de Velázquez (que realizaba una serie de retratos ecuestres de varios miembros de la familia real —1634 a 1635— y del Conde Duque de Olivares —1638—) gracias, según algunos testimonios, a los cálculos físicos de Galileo.

Las representaciones pictóricas tienen muchas menos limitaciones, pero aun así no fue nada usual la representación de tal postura en los retratos pictóricos ecuestres hasta esa misma época (compruébese en los ejemplos de Tiziano o Rubens, anteriores, y los de Le Brun o Siemiginowski, posteriores).

Incluso las múltiples versiones del retrato ecuestre de Carlos I de Inglaterra por Van Dyck, estrictamente contemporáneas de la serie de Velázquez para los Austrias de Madrid, también se atienen a las convenciones fijadas por Tiziano o Rubens, con la excepción del magistral retrato desmontado, en el que el caballo y la vegetación se usan de marco y dosel para resaltar la figura del monarca.

Estatuaria ecuestre de la monarquía absoluta

Francia