miniatura|Localización geográfica de las fosas comunes o lugares de enterramiento de la guerra civil española de las que se dispone información.

Fuente: Ministerio de Justicia. Las víctimas de la guerra civil española incluyen tanto los muertos en los frentes como los fallecidos en las dos retaguardias durante la guerra civil española. El número total de víctimas se situaría entre un máximo de 735000/651000 estimado por el historiador Enrique Moradiellos en 2016 y un mínimo de 380000, estimado por Gabriel Jackson en 1965. En cuanto a los muertos en el frente hay casi unanimidad entre los historiadores en situarlos entre 200000 y 150000, a excepción de Gabriel Jackson que los reduce a 100000. Donde se dan las mayores discrepancias es en el número de muertos a causa de las enfermedades y privaciones causadas por la guerra, porque oscilan entre los 346000/380000 de Moradiellos y los 25000 de Hugh Thomas estimados en 1961.

Estudios, basados en evoluciones demográficas, cifran en 540 000 la sobremortalidad de los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, y en 576 000 la caída de la natalidad. El historiador Enrique Moradiellos sitúa la cifra de no nacidos a causa de la guerra entre 400000 y 600000. «Una cifra impresionante que superaba a las víctimas mortales por combates y represiones y que dejaría su impronta en la pirámide de población española durante años». Si a esta cifra le sumamos la de los muertos y la de los exiliados permanentes, entre 200000 y 300000, se puede considerar a la guerra civil española como «el fenómeno más negativo» de la historia demográfica contemporánea de España, según Moradiellos.

En cuanto a las víctimas de la represión puede cifrarse en más de 150 000 personas. De ellas, se calcula en unas 50 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona republicana,Casanova 1999 calculándose en más de 100 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona sublevada,Manuel Álvaro Dueñas, 2009, p. 126.En septiembre de 2008 la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y el historiador Francisco Espinosa dan una cifra de 130 000, incluidas las ejecuciones del franquismo. El País. Natalia Junquera - Madrid - 15/09/2008 a las que hay que añadir unas 50 000 ejecuciones en la represión franquista que siguió a la Guerra Civil.Javier Tussel ya daba una cifra de entre 40 000 y 50 000 en 1999. Tussel 1999 V. III. Cap. Vencedores y vencidos: los desastres de la guerra y la represión. Estas estimaciones, aún en 2009, estaban sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas, las producidas por los sublevados, habiendo sido ignoradas durante el franquismo, hoy existen dificultades para cuantificarlas e identificarlas. «Las investigaciones realizadas hasta la fecha demuestran que un alto porcentaje de desaparecidos no consta en registro alguno».«Esta escandalosa realidad no fue casual sino que estuvo totalmente planificada». Francisco Espinosa, 2002, p. 108.

En 2012 los historiadores Francisco Espinosa y José Luis Ledesma publicaron un cuadro resumen del número de víctimas de la represión a partir de los estudios provinciales y regionales llevados a cabo por cerca de cuarenta investigadores arrojando un total de 130199 víctimas de la represión franquista y 49272 de la represión republicana. Espinosa y Ledesma señalaban que había 16 provincias (Albacete, Ávila, Burgos, Cádiz, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Las Palmas, León, Madrid, Murcia, Palencia, Salamanca, Tenerife, Valladolid y Zamora) en que las que el estudio de la represión franquista estaba aún incompleto, por lo que el número de víctimas causadas por el bando sublevado podría aumentar en el futuro.

Víctimas en el frente y en las retaguardias miniatura|Monumento a las víctimas de la represión franquista en La Coruña. El régimen franquista utilizó con profusión la frase «un millón de muertos» para referirse al número total de víctimas de la guerra civil. Según el historiador estadounidense Gabriel Jackson con esa cifra el régimen pretendía «impresionar al pueblo con el alto costo de la guerra». Un estudio demográfico realizado por un médico de Santander, Jesús Villar Salinas, y publicado en 1942 con el título Repercusiones demográficas de la última guerra civil española rebajó la cifra a 800000 muertes, pero el «millón de muertos» se mantuvo. La cifra se popularizó con la publicación en 1961 de la novela Un millón de muertos de José María Gironella, segunda entrega de su exitosa trilogía sobre la guerra civil española que había empezado en 1953 con Los cipreses creen en Dios. Sin embargo, el propio Gironella advertía en el prólogo que el número de muertos sería algo superior a los 500000 pero que había mantenido el millón de muertos para simbolizar la devastación que había producido la guerra.

Uno de los primeros en cuestionar el «millón de muertos» por exagerado fue el historiador británico Hugh Thomas en su libro La Guerra Civil Española de 1961, que fue prohibido por la censura franquista. En la segunda edición, publicada en 1976, estimó que el «número de muertos por todas las causas, teniendo en cuenta los muertos por desnutrición en la República, y los fusilados después de la guerra, debió de ser de unos 500000». A esta cifra le sumó los 300000 exiliados que ya no volvieron, por lo que «puede decirse que España perdió unas 800000 personas en la guerra civil, entre las que se encontraba la flor y nata de la nueva generación».

En cuanto al número de muertos en el frente Hugh Thomas estimaba que estaría alrededor de los 200000 (90000 en el bando sublevado y 110000 en el bando republicano; es decir un 10 % de los combatientes). A estos habría que añadir unas 10000 víctimas de los bombardeos por lo que los muertos por las operaciones militares ascendería a 210000. En lo que respecta a la cifra de civiles muertos por hambre o por desnutrición consideraba que habrían sido unas 25000. En cuanto a las víctimas de la represión en las retaguardias Thomas asumía en 1976 sin citarlo las cifras del general franquista Ramón Salas Larrazábal: 75000 causadas por el bando republicano y 55000 por el bando sublevado.

En 1965, cuatro años después de la primera edición del libro de Thomas, Gabriel Jackson publicaba La República española y la guerra civil, también prohibido por la censura franquista. En él volvía a cuestionar el «millón de muertos». Situó la cifra de muertos en unos 580000, aunque en esta cifra incluía los 200000 «prisioneros “rojos” muertos por ejecución o enfermedades de 1939 a 1943», con lo que la cifra de víctimas durante la guerra sería de 380000. Para Jackson el número de muertos en los frentes habría ascendido a unos 100000, la mitad que para Thomas, mientras que los muertos por enfermedades o por desnutrición para Jackson serían el doble que los de Thomas, unos 50000. En lo que coincidían ambos era en el número de víctimas de los bombardeos, unas 10000. Pero donde la discrepancia era más grande era en la cuantificación de los muertos por la represión en las retaguardias: 200000 causados por los sublevados (55000 según Thomas) y 20000 por los republicanos (75000 según Thomas).

En 2014 Carlos Gil Andrés publicó un pequeño libro de síntesis sobre la guerra civil española que recogía las investigaciones de los años anteriores. En la obra ya no se mencionaba el «millón de muertos» y Gil Andrés estimaba el número total de víctimas en 450000, a las que habría que sumar más de 200000 exiliados que nunca volvieron ―unas cifras cercanas a las que había dado Hugh Thomas―. En cuanto a los soldados fallecidos en el frente advertía que no se conocía con certeza su número y que unos historiadores los situaban en unos 200000 y otros rebajaban la cifra a 150000: 90000 del bando republicano y 60000 del bando sublevado, coincidiendo con Thomas en que habría habido más muertos del lado republicano que del lado rebelde. En cuanto a las víctimas de los bombardeos las situaba en torno a las 13000 (10000 era la cifra que habían dado Thomas y Jackson), pero diferenciando entre las causadas por uno u otro bando: 12000 muertos en la zona republicana y algo más de 1000 en la zona sublevada. En cuanto a los muertos por el hambre, las enfermedades y las privaciones de todo tipo asociadas con la guerra, daba una cifra entre 80000 y 100000. Finalmente, al cuantificar las víctimas de la represión recogía las cifras de las últimas investigaciones que habían dado la vuelta a las estimadas por Salas Larrazábal y que Thomas había asumido sin cuestionarlas. La represión del bando sublevado había casi triplicado el número de víctimas de la represión republicana: 130000 frente a 50000.

Dos años después Enrique Moradiellos publicaba otra pequeña síntesis sobre la guerra civil española. En ella sí se hacía referencia al «millón de muertos» y al libro de Gironella. Una cifra que Moradiellos calificaba como «mítica», superada por los estudios posteriores que la habían rebajado considerablemente. Para este historiador el número total de víctimas directas habría ascendido a unas 350000, a las que habría que sumar entre 346000/380000 víctimas causadas por las enfermedades, el hambre y las privaciones provocadas por la guerra ―una cifra muy superior a los 80000/100000 muertos por esta causa estimados por Gil Andrés, y a las cifras dadas por Thomas y Jackson de 25000/50000―. Así la cifra total de víctimas se situarían entre un mínimo de 651000 y un máximo de 735000, unas cifras muy por encima de las estimadas por Gil Andrés (450000), Jackson (380000) o Thomas (500000) En cuanto al número de víctimas por acciones de guerra, lo que incluía los muertos en el frente y los fallecidos por los bombardeos, lo situaba entre 150000 y 200000, en lo que coincidía con Gil Andrés ―y con Thomas―, también en su estimación de que habría habido más muertos en el bando republicano que en el bando sublevado (tres quintas partes en el lado republicano y dos quintas partes en el lado rebelde). En cuanto a las víctimas de la represión rebajaba la cifra de los muertos causados por el bando sublevado a 100000 y mantenía los 50000 del bando republicano.

En conclusión, según las cifras aportadas por estos cuatro historiadores, el número total de víctimas de la guerra civil española se situaría entre un máximo de 735000/651000 estimado por Enrique Moradiellos y un mínimo de 380000, estimado por Gabriel Jackson. En cuanto a los muertos en el frente hay casi unanimidad en situarlos entre 200000 y 150000, a excepción de Gabriel Jackon que los reduce a 100000. Donde se dan las mayores discrepancias es en el número de muertos a causa de las enfermedades y privaciones causadas por la guerra, porque oscilan entre los 346000/380000 de Moradiellos y los 25000 de Hugh Thomas. En lo que sí hay acuerdo es el número de víctimas de la represión, según las últimas investigaciones: entre 100000 y 130000 causadas por el bando sublevado y unas 50000 causadas por el bando republicano. También hay acuerdo en situar el número de exiliados que no retornaron entre 200000 y 300000..

Víctimas de la represión en las retaguardias Desde los primeros días, en ambas zonas, se desató una represión que se concretó en juicios sumarísimos y numerosos paseos, eufemismo que utilizaron aquellos que sacaban de sus casas, amparados por la noche en la mayoría de los casos, a los que consideraban enemigos y los llevaban para fusilarlos, normalmente, al borde de las cunetas. Esta situación de terror se concentró en los primeros meses de la contienda y respondía a un objetivo común, la eliminación física del adversario.